9 jun. 2009

El kirchnerismo como conservadorismo




Hoy publiqué un pequeño manifiesto político en TP, el sitio del amigo Huili,
acá. Como el link lleva a TP y TP se renueva periódicamente, agrego la nota a continuación, por las dudas, aunque todo luce mejor en lo del colega TPísta. Va la nota, mínimamente corregida



La invitación era para pensar sobre el presente político, y la acepto a través de uno de los pocos modos en los que me siento cómodo haciéndolo, esto es decir, recurriendo al pasado, situando al presente en un contexto histórico más amplio. Me interesa sugerir algunas claves para pensar mejor la actual coyuntura y para eso, voy a partir de una cierta reconstrucción histórica, polémica y disputable como tantas otras.

En nuestro país, como en otros países de la región, la política estuvo marcada, desde sus orígenes, por la disputa entre al menos tres orientaciones políticas diferentes y parcialmente opuestas entre sí. Encontramos allí al proyecto conservador-autoritario, de raíces hispánicas; a un proyecto liberal descendiente del liberalismo norteamericano; y finalmente a otro proyecto de rasgos populistas-mayoritaristas, que en sus orígenes estuvo asociado con el pensamiento revolucionario francés.

Cada uno de tales modelos enfrentó, políticamente, su propio drama. El mayoritarismo de origen radical encontró insalvables problemas para hacer frente al terror generado por su amenazante presencia –terror que terminaría no sólo generando políticas represivas en su contra, sino forzando, además, un acercamiento entre las otras dos fuerzas, tradicionalmente enemigas. El conservadorismo tuvo siempre dificultades para contener las pulsiones autoritarias que habitaban en su interior, y que se desataban cada vez que llegaba al poder. El liberalismo, por su parte, fue incapaz de generar las bases de su propia estabilidad.

De aquellos tres proyectos, aquí voy a escoger sólo a uno, el liberalismo, para referirme, en primer lugar, al dilema que acostumbró a enfrentar para resolver su propio drama. En cada ocasión en que se acercaron al poder, los liberales latinoamericanos se plantearon cómo hacer para ganar la estabilidad política que, presumían, eran incapaces de asegurarse por sí mismos. ¿Tenía sentido, entonces, buscar y apelar al respaldo de las mayorías o resultaba conveniente, en cambio, buscar refugio en el altar del conservadurismo? La respuesta de los liberales tendió a ser, sistemática e inequívocamente, siempre idéntica: sólo el conservadorismo podía garantizarles la perdurabilidad que anhelaban y que se sentían incapaces de garantizar de otra forma, por medios propios.

Esa fue la respuesta habitual del liberalismo frente a su principal drama, pero también el origen de su tragedia. Una y otra vez, el abrazo al conservadorismo se convirtió en un abrazo mortal: aliados con los conservadores, los liberales prorrogaron su estadía en el poder, pero a un precio demasiado alto que implicó, normalmente, que el liberalismo resultara fagocitado, al poco tiempo, por su fuerza rival.

Esta referencia histórica fue la que me vino en mente en los primeros días del kirchnerismo, cuando trataba de desentrañar hacia dónde iría dicha corriente, y me preguntaba si tenía sentido confiar en ella. En ese entonces, a mi parecer, el kirchnerismo se presentaba como una alternativa con ribetes liberales, frente al conservadurismo duhaldista: pedía renovar la justicia (lo que le llevaría a cambiar la Corte, su medida más inmediata y atractiva), criticaba duramente al “aparato” peronista tradicional, pedía por la renovación política generacional y alentaba en consecuencia una reforma política profunda. Fueron días, nada más, lo que duró esa ilusión reformista. Inmediatamente, el kirchnerismo se enfrentó con el drama de siempre: cómo estabilizarse en el poder, sobre todo en una situación tan difícil (veníamos, recordemos, de la explosión política del 2001). De modo poco sorpresivo, Kirchner se preguntó cuál de dos alternativas seguir: tratar de expandir su base de apoyo popular —una estrategia que, como a tantos, se le ocurrió una apuesta volátil, escurridiza, finalmente incierta— o buscar lo que parecía más seguro, abrazándose al conservadorismo —en este caso, el conservadorismo representado por el “aparato” justicialista poco antes repudiado.

La decisión de Kirchner fue inmediata en favor de la opción conservadora, y ésa es la tragedia que hoy enfrentamos. La reforma política se archivó; se tomaron medidas sistemáticas que vaciaron la política de sentido y realidad (notablemente, destruyendo las cifras estadísticas oficiales, que son las que, por caso, permiten planificar una política); se pasó a amenazar a los jueces a través de la toma de control del Consejo de la Magistratura; se socavó la autoridad del Congreso trasladándole al Ejecutivo el control discrecional del presupuesto.

La retórica del kirchnerismo, desde un comienzo, apeló a valores progresistas pero fue, en cada área, indudable y decididamente, favorable a los grandes grupos económicos y a una de las peores versiones del capitalismo “de derrame”: se habló de ecología, pero se vetó la ley de glaciares; se habló del medio ambiente, mientras se le abría el camino a la explotación minera a cielo abierto; se habló de una reforma de avanzada en materia de medios de comunicación, mientras se distribuía la publicidad oficial de modo discrecional y se renovaban las licencias de los grandes medios; se inauguró una guerra retórica contra “el campo,” luego de tomar al monocultivo de soja como única política agrícola (de 30 millones de hectáreas cultivables, el área de la soja aumentó un 50%, en los años de Kirchner, de 10 a 15 millones de hectáreas!). Se invocaron los derechos humanos como si ellos se agotaran en el juzgamiento de los crímenes del pasado (una iniciativa que tampoco se respaldó como se debía, con más personal, más jueces, mejores reglas, más infraestructura, más recursos, y un programa de protección de testigos), y como si ello amparase la consistente violación de derechos humanos presentes (derechos económicos y sociales, por caso). Lo peor de todo ello: el país crecía a un 8% anual pero la desigualdad —durante todo el período— se mantenía o aumentaba. Ello, en condiciones en donde los peor situados quedaban en su piso más bajo de décadas, con el control, solamente, del 20% de la “torta” económica nacional (es bueno recordar que la participación de los trabajadores en la riqueza generada llegó a casi el 50% con el primer peronismo y se mantuvo en esos niveles durante años, para bajar al 25% durante la última dictadura, y subir al 30% durante la presidencia de Alfonsín). La pregunta que uno se hace es: ¿si el gobierno impidió cambios progresistas en la distribución de la riqueza durante épocas de bonanza económica, quién puede esperar cambios progresistas, redistributivos, en épocas de recesión?

Tales datos representan, para mí, señales inequívocas del conservadorismo kirchnerista. Y por ello, es importante rechazar la invitación que nos hacen muchos amigos progresistas, cuando argumentan que el mismo encierra en su seno fuerzas contradictorias, y nos dicen que le corresponde al progresismo trabajar (desde adentro) para consolidar las corrientes de avanzada que recorren las estructuras del gobierno. Según tratara de sostener, el kirchnerismo, en la práctica, no aparece atenazado entre dos fuerzas contradictorias —una regresiva, la otra progresiva. Lo que hay, en todo caso, es una retórica de apelación progresista, frente a una práctica permanente, indubitable, y sistemática, de orientación conservadora: conservadora en la preservación de una desigualdad extrema, en tiempos de crecimiento económico; conservadora en su decisión de entregar la economía a pocas manos (los dueños de las empresas mineras y petroleras, por caso); conservadora en su política agraria; conservadora en su política de medios; conservadora en términos de política institucional. ¿Es que las alternativas son mucho peores? No, ése es otro mito que conviene erradicar, ya que hay alguna vida interesante fuera de los planteles del gobierno. De todos modos, sobre eso, podemos volver en otra oportunidad.

52 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno Dr.! Tan claro como siempre!!

Igualmente, se me presenta una duda, porque al ver sus conocimientos uno piensa,
"Que bueno sería si el Dr. Gargarella estuviera en algún puesto: ejecutivo/parlamentario/de justicia",

Pero al mismo tiempo uno se da cuenta de que, no, paraciera que ese no es su lugar,
"su lugar es la trinchera",
su espacio no tiene "tiempo",
el valor de su obra es inconmensurable, desde ese lugar.

Entonces vuelvo al mismo punto de inicio y digo, nuevamente,

Muy Bueno Dr.!! Gracias por la claridad y esperemos que aquellos que ocupan un espacio dentro de los tres poderes, puedan aprender algo de sus enseñanzas.

rg dijo...

gracias anonimo. igual, prefiero la critica constructiva al elogio, asi uno aprende. y si, me parece valioso quedarse afuera y criticar, pero valoro al que se quiere involucrar de otro modo, honestamente

Anónimo dijo...

ok, ahí va la "crítica constructiva", (los elogios fueron espontaneos al terminar de leer):

1) Es muy facil "quedarse afuera y criticar" desde el vértice de la pirámide de Kelsen (lease desde la teoría pura) o mas bién desde lo que debería ser y no fue, sin poner los pies en el barro
(más allá que usted lo haga - o sea, se involucre pero desde otro lugar-), sin pisar la arena política/de administración de justicia/o parlamentaria.

2) Me parece constructivo involucrarse y fracasar, volver a empezar y volver a fracasar. Hay ser muy centrado para meterse sin importar las consecuencias y a costa de defender las ideas/les.

3) El camino hasta que llegas a una posición en la que podes aplicar esos ideales es muy duro y espinoso varias veces te tira para abajo y te desorienta. Por suerte, los valores, priman, y te dan la fuerza para seguir.

En conclusión, me parece totalmente valioso el aporte de la crítica pero a veces esa crítica esta sesgada porque se desconoce el valor empírico del camino que hay que recorrer.

rg dijo...

gracias, gracias, tomamos nota

El Cordobés dijo...

Mientras espero a que vos erradiques el mito de que las opciones son peores, y que hay alguna vida interesante fuera de los planteles del Gobierno, yo el 28 de Junio voy a apoyar a este proyecto.

A lo mejor de acá al 2011 se corporizan esas fuerza etéreas que vos ves como alternativa.

rg dijo...

entonces vote conservador cordobes, cada uno elige lo que le gusta, que problema hay

Anónimo dijo...

Interesante y muy bien escrito, como de costumbre.
No obstante, pondría en duda aquellos de que no hubo una redistribución del ingreso, hay una nota muy reciente en La Nación que justamente señala que la hubo entre 2005 y 2006 (http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1118038&high=Sturzenegger).
Si de redistribución del ingreso se trata, el esquema de retenciones agrarias, no deja de ser eso, gravar a los que más tienen y por ello genera los odios que genera...
El arbitrario manejo de la publicidad oficial no ha impedido que los grandes medios de comunicación critiquen a este gobierno como pocas veces se ha visto desde 1983. No querer dar una discusión por una ley de medios es ser funcional al status quo.
El consejo de la mag. sigue siendo manejado por la corporación judicial. Ha habido escaramuzas contra algunos, pero sin mayores consecuencias (L. Biscayart sigue en su juzgado), a menos que consideremos que Urso era garantía de independencia judicial.
Además, que el estado haya asumido el control de algunas privatizaciones impresentables no ha sido perdonado, incluso con juicios en el ciadi (los tbi, una pesada herencia de los 90). Tampoco se perdona una vuelta (con todas sus fallas) a un esquema de reparto de jubilaciones, donde prime la solidaridad intergeneracional y no una lógica de acumulación individual.
Es un gobierno débil y con muchos errores, pero lo que se viene va a ser peor. Ya van a volver los recortes a jubilados y planes sociales, la quita de salarios a empleados públicos, la represión a la protesta social, entre otras medidas que, lamentablemente, se han olvidado pero que se guardan en el arcón de los que siempre mandaron, además de la grosera ostentación del poder económico cuando confluye y se funde con el poder político (el colorado es una mera muestra)...

mm dijo...

disculpen, revolviendo los cajones de youtube me encontré con esto...y es imposible no compartirlo.

serendipity.. diría wright mills, algo de inspiración, imaginación,

http://www.youtube.com/watch?v=ZkGMzgGza-4&feature=related

(pucha, y por acá abajo..el "ismo", del conservadorismo del "kismo"!)

=)!!

Dieguistico! dijo...

Estimado RG, algunas opiniones:

- Sin ánimo de ofender a nadie, creo que el enamoramiento del "progresismo" con los Kirchner fue cuanto menos infantil. Un breve repaso de su gestión como gobernador de Santa Cruz hubiera bastado para darse cuenta de que representaba lo peor del populismo de derecha: capitalismo de amigos, manipulación de la prensa y del Poder Judicial, corrupción generalizada, etc. La retórica de centroizquierda sólo fue una efectiva maniobra para captar la simpatía de las clases medias urbanas, que durante algún tiempo tuvo éxito, hasta que se cayó definitivamente la careta.

- Paradójicamente (para su discurso "progresista"), buena parte de los "cuadros técnicos" del oficialismo tienen su origen en el conservadurismo de derecha: Alberto Fernández (nacionalismo católico); Amado Boudou, Ricardo Etchegaray, Sergio Massa, Emilio Eyras, etc. (todos conocidos militantes de la Ucedé).

- Los liberales (hablo por mi) sin dudas tenemos que hacer una fuertísima autocrítica por haber quedado históricamente pegados al conservadurismo autoritario. Esos errores los estamos pagando al quedar asociados a lo peor de la derecha autoritaria, que en rigor nada tiene que ver con el liberalismo. Gracias a haber intentado esa vía rápida de acceso al poder, hoy tenemos que cargar con que el liberalismo sea mala palabra, más allá de que sus premisas puedan resultar discutibles como las de cualquier corriente del pensamiento político. Tenemos que hacer un esfuerzo para reconciliar nuevamente el liberalismo con todo lo que tiene de humanismo, de democracia, de apego a los derechos humanos, de progresismo, etc. y para eso tenemos que rechazar de plano la tentación conservadora.

Saludos,

DHG

El Cordobés dijo...

No Roberto, si yo no tengo ningún problema. Estoy muy convencido.

Problema quizá tienen los que se camuflan en una izquierda abstracta para terminar siendo una derecha concreta. Pero como Ud. dice, cada uno elige.

mm dijo...

bueno, bueno.. podríamos pensar que ese problema de "lateralidad" es el que se observa en el kismo..no?

Meursault dijo...

Dieguístico, el tema con los liberas en este país es que históricamente sólo compraron el paquete liberal para el plano económico y el contrario para la vida social. Los liberales, acá, sólo esperan que el estado cumpla eficientemente su papel de policía (entendida como "orden social" y extendida hasta la moral, en muchos casos). Que la sociedad viva con las estrictas reglas que tienen sus clases dirigentes (familia, tradición y propiedad), pero que no se meta a molestar en lo económico.
En cuanto al Kirchnerismo y su conservadurismo, me gustaría que se explique el tema de los jubilados y la cuestión de la vuelta a la discusión salarial a través de las paritarias.
Los esfuerzos puestos por este gobierno para conservar los puestos de trabajo frente a la crisis en lugar de proteger tanto al "capital" como ha pasado en otros tiempos.
Creo que este gobierno, más a allá de la infinidad de errores que pueda tener, fijó dos puntos claves que deben ser tenidos en cuenta por cualquier gobernante.
Uno, fortaleció al estado.
Dos, prioriza el trabajo de la gente frente al capital.
"Lo perfecto, es enemigo de lo bueno"
NO he escuchado a nadie de la oposición que exprese ideas en este sentido. Hablan de corrupción, de seguridad, de inversiones extranjeras y bal bla. Nadie de qué hay que hacer frente a la crisis mundial para poder conservar los puestos de trabajo de la gente...
Ahí están las prioridades de unos y de otros...

jujeño dijo...

Para reforzar la hipotesis que plantea Gargarella, me parecen sumante ilustrativos estas dos notas publicadas en el blog de Claudio Lozano..


http://corteporlozano.blogspot.com/2009/06/el-costo-de-los-regimenes-de-promocion.html

http://corteporlozano.blogspot.com/2009/06/que-no-cunda-el-panico.html

un saludo

agustin

rg dijo...

cordobes, todo el punto de mi articulo es ese: el kirchnerismo predica la izquierda abstracta y es concretamente de derecha. que me digan que no. a vos y a anonimo: seria bueno que pudieran desmentirnos que la desigualdad bajo, pero nadie se anima a decirlo porque saben que no es cierto, y ademas no cuentan con cifras para refutar nada porque las han destruido. anonimo, gravar a los que mas tienen no es redistribucion. redistribucion es cuando eso llega a los que menos tienen, y es lo que el kirchnerismo tiene que demostrar que hizo, en esa u otras areas. repito, es el pais mas desigual en decadas, aun a pesar del crecimiento que tuvo. la discusion sobre los medios obvio que hay que darla, pero el gobierno la elude en el congreso, donde podia darla y no la quiere dar. solo le interesa el tema como amenaza, no hay principios ahi. y me horroriza lo que decis sobre el manejo arbitrario de la publicidad: "eso no impidio criticas." entonces la arbitrariedad queda justificada? cual es el problema de criticar esa arbitrariedad, o la destruccion del indec, clarito y en voz alta?

rg dijo...

de acuerdo dieguistico. y absolutamente cierto que el plantel de la ucede que vino con el kirchnerismo es alucinante. tienen el equipo completo, los suplentes y el aguatero.

Dieguistico! dijo...

Mersault, estoy de acuerdo con algunas cosas, y en desacuerdo con otras.

De acuerdo, que el "liberalismo" autóctono ha sido históricamente hemiplégicamente liberal: libre mercado y ultraconservadurismo social. Quizá la razón sea que no haya sido verdadero liberalismo, sino derecha disfrazada para usufructuar un rótulo más amable. El problema ha sido comprar la siguiente ecuación: 1) Alsogaray es liberal; 2) Alsogaray es medio facho; entonces 3) los liberales son medio fachos. Lo lógico hubiera sido negar la premisa 1), puesto que esa clase de dirigentes fueron en el mejor de los casos conservadores, pero nunca auténticos liberales.

En contra; no coincido en absoluto con los méritos que le atribuís a este gobierno. El sistema jubilatorio de reparto es inviable acá y en cualquier otro lugar del mundo, nuestra historia es elocuente en cuanto a las miserables prestaciones que brindó a sus "beneficiarios" y la cosa no va a cambiar ahora, porque la ecuación entre los aportes que se recaudan y las prestaciones que se pagan no da ni ahora, ni va a dar nunca en la medida que se amplíe la esperanza de vida. Por otra parte, dado que no hay vinculación entre el aporte personal y la futura prestación favorece la conducta del tipo ventajista, de no aportar especulando con algún blanqueo futuro o algo por el estilo. La solidaridad a la fuerza no me gusta, creo que lo mejor hubiera sido mantener un sistema de libre opción y, a lo sumo, implementar un subsidio a la vejez que no tenga carácter previsional, sino que esté financiado con ingresos tributarios generales.

Respecto del "trabajo de la gente", me gustaría que me expliques donde va a trabajar la gente si espantás las inversiones. Si no hay empresas, si no hay capital, si no hay inversiones, no hay trabajos bien remunerados a futuro. Si vos le decís a un inversor "venga a invertir, pero sepa que en la época de malaria lo vamos a obligar a perder plata", directamente no invierte, se va a otro lado. Y eso en el mediano plazo deriva en menos empleo y peor remunerado, que es lo que precisamente ha sucedido con el populismo de los últimos 80 años, que ha tenido por efecto un estancamiento del ingreso de los trabajadores y una caída estrepitosa si se toma comparado con el resto del mundo en el mismo período. Además lo de "no protegió al capital" es mentiroso: las empresas de los amigotes fueron salvadas sistemáticamente de la quiebra, sino preguntale a Massuh cómo pasó de tener una planta al borde del cierre a obtener un suculento alquiler que pagamos todos y que le alcanza para vivir tranquilo del dolce far niente.

Y por último, lo de fortalecer al Estado no veo que tiene precisamente de bueno. Una sociedad ideal sería aquella en que precisamente no necesitemos del estado. Pero aún pensando que es bueno un estado fuerte, deberíamos preguntarnos para qué. No es lo mismo un estado fuerte para igualar oportunidades que un estado fuerte para favorecer los negocios de los amigos. No es lo mismo un estado fuerte para promover el desarrollo que un estado fuerte para perseguir opositores, y una larga lista de etc.

rg dijo...

ya no coincido, diego (ya dejaste de ser dieguisitico :) con lo que decis sobre el rol del estado, pero en lo personal, dejo esas disidencias para otro post

El Cordobés dijo...

La izquierda abstracta que se vuelve derecha concreta es la que NUNCA se anima a hacerse cargo de nada.

Esos sí que son, y serán, eternamente testimoniales...

Son los que aspiran a meter uno o dos diputados por elección, y desde esas bancas, hacer gala de un progesismo cool que jamás podrán poner en práctica, porque la realidad los excede.

Ellos, (ustedes), lo saben: no quieren, ni trabajan para ser una opción real. Le tienen pánico al poder.

Que me digan que no.

rg dijo...

no, cordobes, recontra no. izquierda es trabajar para la igualdad, no para los ricos. que el gobierno lo desmienta. pero es dificil si los numeros los oculta o destruye. igual, un abrazo popular

Dieguistico! dijo...

Y bueno, RG... la vida sería muy aburrida si todos estuviéramos de acuerdo en todo.

El rol del estado es una cuestión apasionante para debatir toda la vida. Lo que quiero remarcar, aún en contra de mi posición, es que decir que un estado es "fuerte" no es algo positivo en si mismo, aún cuando se esté convencido de que la intervención del Estado es buena y necesaria en muchos aspectos de la vida social.

Noruega tiene un estado "fuerte" para muchas cosas, y la Alemania nazi también tenía un estado "fuerte", al igual que la Argentina del proceso. Con todo es evidente la fortaleza a la que aludimos en uno y otro caso está dirigida a objetos completamente distintos. Un estado puede ser fuerte para construir hospitales o para igualar oportunidades, pero también lo puede ser para matar y oprimir a sus propios ciudadanos. En un caso "fuerte" puede ser sinónimo de algo positivo y en el otro caso no. Estoy seguro que en eso si estamos de acuerdo.

Saludos,

DHG

Meursault dijo...

Bueno, Dieguístico, coincidimos plenamente en cuanto a la dirigencia liberal histórica de este país. Respecto a la cuestión de las inversiones, por mi parte, prefiero que vengan menos inversiones pero más "serias". Por supuesto que rechazo al inversor que venga en los buenos tiempos y ante el primer inconveniente levante su fabriquita y deje a todos los trabajadores en la calle porque el momento no es propicio. Acá se necesitan capitalistas, pero capitalistas concientes de su función social. Ser dueño de una gran empresa da grandes beneficios en los buenos tiempos (no vamos a mencionar la diferencia de nivel de vida del dueño de la empresa respecto a sus empleados, lo cual no me parece mal -hasta cierto punto-) pero esos beneficios generan también responsabilidades. Las personas no deben ser consideradas un objeto más que se usa cuando sirve y da beneficios y cuando no, a otra cosa, a desecharla que ya se conseguirá otra en el futuro, cuando la cosa vuelva a andar bien. Para eso es que creo que debe existir un estado fuerte. También para intervenir -en forma activa y decidida- en la economía. No existe la menor duda de que la economía siempre es manejada por alguien, si no es por el estado, es por el grupo de poder económico del momento. Y si esto no es así, dame el ejemplo de algún país del mundo serio en el que el estado no intervenga en la economía...
Y a eso me refiero con mi apreciación positiva en cuanto a fortalecer al estado. Estamos de acuerdo en que un estado que intervenga mal no es lo ideal. Pero, de todas formas, prefiero a un estado fuerte y corregir esos errores (si es que los hay) que un estado débil (porque aquí no habría posibilidad de que la cosa funcione).
Y de este gobierno, entre otras cosas, la vueta a las paritarias no me parece un dato menor...

Dieguistico! dijo...

Mersault, decisiones alguien tiene que tomar, eso es evidente. Lo que propone el liberalismo es que esas decisiones sean adoptadas de forma descentralizada por un sinnúmero de actores, en particular empresas y consumidores. Eso minimiza las posibilidades de error, y en caso de error hace que el daño sea más acotado. Ahí tendríamos que ponernos a discutir el rol del sistema de precios, pero creo que no tiene nada que ver con lo que se plantea acá como eje de discusión. Por otra parte lo que el liberalismo sostiene no es que el mercado sea perfecto (que no lo es), sino que nada asegura que el Estado tenga herramientas mejores y más eficientes para dirigir la economía.

Es verdad que no existe país en que el Estado no intervenga en la economía de algún modo, pero existen grados de intervención muy diversos. Los experimentos de intervención generalizada han sido invariablemente desastrosos.

En cuanto a la responsabilidad social de los empresarios, soy de la idea de que lo mejor es no imponerla a la fuerza. Cualquier sistema jurídico genera incentivos, y muchas veces los incentivos que generan ciertas reglas son opuestos a los fines que persiguen. Que vos no le impidas salir a alguien de mercado en la mala no significa que todos vayan a salir corriendo, al igual que si sos buen anfitrión la gente no sale corriendo de tu casa por más que no les prohíbas la salida.

Respecto de la vuelta de las paritarias, me parece que lo que un gobierno realmente progresista debería hacer es permitir de una buena vez la libertad sindical, como la CTA lo viene reclamando hace años. Pero eso también es tema para otro debate.

El Cordobés dijo...

OK Roberto, te retribuyo el abrazo popular y lo dejamos ahí, porque no nos pondremos de acuerdo.

Meursault dijo...

Pero esas decisiones tomadas por un sinnumero de actores es una utopía. En ningún lugar del mundo sucede. En los países que se venden como liberales la presencia del estado es decisiva siempre. Sea a través de leyes antimonopolio, o leyes de protección a la industria nacional (que acá nos la venden, si la aplicamos en nuestros paises, con el despectivo mote de "proteccionismo"), lo que sea. Hasta invaden paises con fines económicos!!! O acaso esas guerras no se llevan adelante con objetivos económicos?
Y lo de la CTA y la libertad sindical es un tema muy complejo que daría para discutirlo en otro momento.
La fuerza de los sindicatos está en la unidad. Así como no toda intervención del estado es buena de por sí, tampoco toda libertad lo es. La "libertad" sindical, atenta contra esa unidad y, por ende, contra su poder de acción.
De hecho, a los que más perjudica esa libertad es, justamente, a los trabajadores...

Dieguistico! dijo...

Mersault, ¿por qué pensás que los trabajadores son tontos y no van a formar por si mismos sindicatos lo suficientemente fuertes como para encarar una negociación con posibilidades de éxito? ¿A quién le interesaría afiliarse a un sindicato que nunca obtiene ninguna mejora? Quizá en un primer momento la libertad sindical sería caótica, pero con el tiempo se consolidarían un par de sindicatos fuertes por actividad, sin que ello sea impuesto obligatoriamente por la ley, y dando la posibilidad a una verdadera participación de los trabajadores en la actividad sindical. Insisto, no creo que la CTA o el Partido Obrero reclamen libertad sindical para tener sindicatos débiles.

Meursault dijo...

Nuevamente, aclaro que es un tema complejo -y que también desconozco en detalle-.
Pero entiendo que a primera vista sería ilógigo pensar que la falta de libertad puede ser considerada como algo positivo. Pero también es cierto que la diversidad de sindicatos en cada rubro les quita poder a los trabajadores para realizar sus reclamos.
En cuanto a la CTA y demás, existen muchos motivos más allá de la fortaleza del sindicato en sí (busqueda de poder, por ejemplo).
Igual, es un tema complejo. Yo opinaba como vos, hasta que hablé con un abogado laboralista, que me hizo ver algunos otros puntos de vista. No me convenció del todo, pero si hizo que dude de la "evidencia" de una opción por sobre la otra.

Dieguistico! dijo...

Después pasame el número de tu amigo el abogado laboralista por si lo necesito. No se si estará en lo cierto, pero se ve que tiene un gran poder de convicción!!!

Saludos,

DHG

Santiago G. dijo...

Mersault, si realmente crees que el no reconocimiento de la personería de la CTA por parte del gobierno tiene algo que ver con el fortalecimiento del movimiento obrero tu ingenuidad me deja perplejo. Es mucho más fácil mantenerlos controlados si la representación está unificada, esto el peronismo lo sabe muy bien y por eso creó y mantiene este modelo.

Meursault dijo...

Tranquilo, Santiago G. Todo sería mucho más fácil si la cosa fuera tan lineal como vos la venís pensando. A veces (!) la vida no es tan simple. Recuerdo haber visto un videito en el que Yasky o Zeballos (no me acuerdo bien cual de los dos) hablaba -por el año 1985/6/7- sobre la "falsa" libertad sindical. Y explicaba esto de que la diversidad gremial lo único que hacía era atentar contra el poder de los trabajadores.
Y sin que sea un argumento valedero -del todo-, agrego también que genera cierta suspicacia el hecho de que se haya festejado tanto el fallo de la Corte (ATE)por parte de ciertos sectores tan identificados con el movimiento obrero -diario La Nación-.
Pero bueno, esto ya escapó al tema del post y no es mi intención desviar la discusión.

Anónimo dijo...

Roberto, lamentablemente estamos en una instancia en la que hay que elegir entre lo menos peor. Y yo, aun coincidiendo con muchas de tu críticas, soy de las que creo que este gobierno representa lo menos peor. Veo que dejaste para otro momento la siguiente pregunta, ¿y entonces?. Desarrollarla, me parece, fortalecería los argumentos de tu diagnóstico. Y te posicionaría desde un rol más participativo.
En definitiva creo que si aceptamos elegir entre el menos peor, los ejes del análsis cambiarían, y en vez de ver (solo) lo malo habría mayor espacio para lo bueno.
saludos
MT

Anónimo dijo...

Que "proyecto" cordobes? Llamas proyecto a este mamarracho? Se siente...se siente...Scioli Presidente!!!

rg dijo...

o sea que si la eleccion fuera entre menem y patti votas a uno de los dos. yo no, yo creo que la responsabilidad es ir contra ambos

Anónimo dijo...

Claro, tenes razón. En ese caso.
Pero me temo que no es el mío. Le falta mucho a este gobierno para ser equiparable a alguna de esas opciones.
De cualquier modo sigue siendo válidad mi pregunta, que hacés, cómo se hace, para votar alguna propuesta real de cambio.

Marcos Oscar dijo...

R.G:notenemos un proyecto.- daleque dale con con ideologias prestadas.-Fijate el pragmatismo Brasilero, y como se reian delula, cuando asumió.- Mirá ahora este pais y comparalo con elnuestro,carente de todo contenido material y espiritual.-A las cosas argentinos.-
Atte.Marcos(auténtico,y no esconde la mano).-

Marcos (de Cba.) dijo...

Querido Roberto: he leído varias cosas tuyas, pero creo que hay un marco común en los constitucionalistas. Sé que te va a joder (que te comparen con Loñ, Sabsay y otros nenes), pero me parece que si vivieras en Venezuela, el socialismo chavista te caería mal. Y en Bolivia, muy posiblemente también te caería mal casi todo, o verías "poca radicalización" (aunque lo elogies acá). El MIR hizo lo mismo con Allende, y así terminó.
Si el gobierno quiso subir un mínimo (había gente que recomendaba mucho más) un impuesto justísimo como las retenciones, y casi cae (porque fue así, y la gente detestada por vos como D'Elía, aunque digas que no: me pareció patética y, con todo respeto, muy poco reflexiva tu frase del otro día: "No tengo nada contra D'Elía, pero me parece que no es lo mismo hacer una contramarcha, o una marcha para desbaratar otra"), me parece un despropósito andar diciendo que todavía no llegamos al socialismo, como prácticamente estás haciendo llamando "conservador" a este gobierno.
Por lo demás, tu admirado Alfonso subió un 5% la participación de los trabajadores (del 25 al 30). Con este gobierno, superó claramente el 40%, y promete seguir ascendiendo. Y yo, estimado Roberto, aunque te cause gracia, le creo.

Marcos (de Cba.) dijo...

Me olvidé el cierre (en la comparación con los constitucionalistas, que quedó no formulada del todo): para vos, las reformas -en sentido económico- sólo pueden hacerse respetando los marcos institucionales de una democracia liberal. Y creo que la historia argentina, lamentablemente, probó la imposibilidad de la radicalización de la reforma económica combinada con el respeto que el constitucionalismo demanda en torno al liberalismo político.

rg dijo...

marcos, ante todo, no se de donde sacas que aborrezco a d elia, amo a alfonsin, estaria en desacuerdo con chavez, con evo. sabes todo sobre mi, cantidad de cosas que yo no sabia. tampoco se de donde sacas que la participacion de los trabajadores llego al 40 por ciento???!!! quien te dijo eso, el pato donald??? sobre las retenciones, estas equivocado. nunca fue creible la idea de que subia los impuestos para redistribuir. no lo digo de retorica, es que ellos tardaron exactamente 100 dias para decir que los impuestos iban a ir para los pobres. nunca, nunca, mostraron real intencion de hacerlo. es que la gente no come vidrio, no estamos todos confundidos por los medios: el gobierno no tiene voluntad redistributiva, no la tuvo, nunca, nunca. sino, dame hechos, dame numeros que no tenemos. me interesa mas la cuestion del mir y el gobierno de allende. estimo que yo hubiera sido un critico (no se si mirista) moderado en el allendismo, pero fundamentalmente cuidando a un gobierno acosado desde todos lados. no me entusiasma la idea de atacar a un gobierno honestamente progresista, como el de allende. este, en cambio, es conservador y deshonesto. si dejara de ser una de las dos cosas, seguro que lo apoyaria

jh dijo...

Muy interesante tu comentario Marcos. Me gustaría saber hasta donde estás dispuesto a sacrificar el constitucionalismo liberal en aras de una supuesta reforma económica radical. Acabamos con la libertad de prensa? Creamos el partido único? Ponemos presos a los disidentes? Le impedimos a la gente salir del país si no están de acuerdo con el régimen? Acabamos con la indepdencia del poder judicial? Si algo probó la historia es que estos experimientos terminaron mal, muy mal. Terminaron justamente en regímenes que cometieron gavísimas violaciones a los derechos humanos y en algunos casos hasta en genocidios.

Anónimo dijo...

RG,
Diga algún ejemplo de populismo-mayoritarismo.
Saludos,
PIC

Anónimo dijo...

Rg,

Le podría pedir que diera ejemplos de lo que llama:

i) Conservadorismo-autoritarismo,
ii) Liberalismo norteamericano,
iii) Populismo-mayoritarismo de origen francés
???

de i) no tengo dudas de quien habla.

Por iii), se refiere a gente como Fragueiro o Moreno? Algunos más=

Con relación a ii), yo no creo que aquí alguna vez haya existido un liberalismo clásico de tipo anglo-norteamericano. Menos aún, uno que haya nacido de manera independiente (siempre estuvo ligado al conservadorismo tradicional). Las influencias de los liberales vernáculos siempre fueron más continentales que anglo-norteamericanas, y esto es para mí muy claro.

Saludos,

PIC

Marcos dijo...

jh: no estoy diciendo que eso sea lo que hay que hacer; (por lo demás, el kirchnerismo es un ejemplo de respeto a todas esas cosas que mencionás) simplemente, me parece que hay una contradicción en constitucionalistas como Roberto, que buscan propugnar ambas cosas. O no una contradicción, sino una dificultad que lleva sus presupuestos a toparse con una completa falta de realismo. Entonces, como leí el otro día en el blog de Roberto, D'Elía va a Plaza de Mayo y pega un par de bifes para defender, digamos, un proyecto contra la propiedad privada, y eso -darle un bife a un tipo, "intimidar" a las señoras con cacerolas- es antidemocrático, anti protesta, etc.
Roberto: tus opiniones sobre Chavez, Alfonsín, etc., las sé desde el respeto que te tengo: porque he seguido tu trayectoria: he leído tus libros, tus blogs, te he escuchado alguna vez, sé dónde participaste en los ochenta, etc.
Saludos, M.

El Cordobés dijo...

Roberto, ya que viene al caso, qué opinás sobre Chávez?

Meursualt dijo...

Santiago G. te copio la entrevista brindada por De Gennaro -actual Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA- 1985.
Acá abajo está completa la respuesta, pero si te da fiaca leer, te transcribo la parte de interés:
"Después del 55, junto a la destrucción del estado, vino el "verso" de la libertad sindical permitiéndose la proliferación de muchos pequeños sindicatos, centenares, miles que sólo sirven para dividir a la clase trabajadora."

"Volviendo al tema estrictamente sindical, ¿no cree que existe hoy un fenómeno de fragmentación organizativa que conspira contra la fuerza del movimiento obrero? En su campo, el estatal, por ejemplo, existen centenares de sindicatos de trabajadores nacionales, provinciales, municipales. ¿Cuál es la opinión del movimiento obrero sobre esta irracionalidad organizativa?

Es producto de una política de destrucción del movimiento obrero. Hasta 1955 en el estado sólo existían dos sindicatos: UPCN para jerarquizados y ATE nivel nacional. No era casual que ATE ocupara la secretaría general de la CGT. Después del 55, junto a la destrucción del estado, vino el "verso" de la libertad sindical permitiéndose la proliferación de muchos pequeños sindicatos, centenares, miles que sólo sirven para dividir a la clase trabajadora. Por eso no podemos solucionar dos problemas vitales. El primero: casi la mitad de los trabajadores del estado no tienen afiliación sindical. Segundo: la dispersión sindical dificulta que el estado resuelva los problemas nacionales. El estado, en los países dependientes, es el principal bastión de una política de enfrentamiento con las transnacionales o que ponga límites a su voracidad. La fuerza sindical debería responder rápidamente ante la ofensiva del FMI y nuestra dispersión lo impide. Lo mismo ocurre en el campo de la energía, del transporte. La clase más ligada al proyecto nacional es la trabajadora. Cuanto más fracturada esté, más difícil será que pueda encabezar un proyecto liberador.

¿En ATE hay noción del absurdo que significa la existencia de dos sindicatos, ATE y UPCN, con el mismo ámbito de representación?

En la próxima reforma de nuestros estatutos uno de los puntos a incluir será la necesidad de la unidad orgánica de todos los sindicatos estatales. Y ello a nivel de las estructuras sindicales y no sólo como confederación superior de sindicatos."

rg dijo...

chavez merece unos cuantos comentarios aparte. desde aca, con absoluta falta de informacion, me resulta medio irresponsable hablar del tema. desde esa falta de informacion, solo para decir algo, diria en principio que tanto evo como correa me caen mejor, aunque con los dos, obvio, tengo algunas reservas. chavez me parece mucho mejor que la bestial oposicion que enfrenta desde la clase alta pero, otra vez, el mundo no se divide en dos. por ejemplo, todos los universitarios que conozco estan contra chavez, y no los asimilo a la oligarquia. es que tiene mucho de los rasgos que conocemos bien aca, que tienen los milicos. y, no hay nada que hacerle, con los milicos no simpatice nunca.

jh dijo...

Totalmente de acuerdo con PIC. Nunca existió en la Argentina un liberalismo del tipo anglomaericano. Es más fue despreciado por casi todos los sectores de la Argentina (la iglesia, los miliares, el peronismo, la izquierda guerrillera, el nacionalismo, etc).

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=z9CHVpmqff0&feature

Mariano Przybylski dijo...

Creo que uno de los grandes problemas que tenemos los argentinos es pararnos siempre en los extremos, en los blancos o negros, en nunca poder ver grises. Yo no voté nunca al kirchnerismo y no coincido en que no haya nada mejor. Creo que es lo mejor dentro de los que hoy están más fuertes, pero hay fuerzas más chicas que pueden ser mejor, y si no las hubiera, habría que participar para generarlas.
Coincido con todas las criticas que hace Gargarella en su artículo, así como también coincido con (casi) todas las cosas buenas que hizo el kirchnerismo, que acota "anónimo" en su comentario. ¿Tan difícil es criticar lo malo y apoyar lo bueno? Para la mayor parte de la oposición, todo lo que hace el oficialismo es malo por el hecho de partir del oficialismo. Eso es falta de madurez polìtica. No simpatizo por esta fuerza polìtica, pero apoyo la estatización de las jubilaciones, la reforma de la Corte, la reestatizacion de Aerolineas, la no represion de las manifestaciones sociales, el mantenimiento de la obra pública, la política de DD.HH. del pasado (coincido en que se olvidan del presente).
Es cuestión de salir del Boca-River.

Anónimo dijo...

RG:todo esto es muy lindo, todos opinan,pero nadie dásolucionesconcretas en aspectosvitales de larepública.- Tomemos el casode nuestros vecinos: Uruguay; Chile; Brasil,y construyamos un pais creible, y resptabletqanto en lointerior, comoen loexterior.-
Atte.-
Marcos(mano)

Anónimo dijo...

RG,
Le molestaría darme algún ejemplo de las categorías que usa en su artículo?
Saludos,
PIC

rg dijo...

pic, el libro que escribi sobre el tema -los fundamentos legales de la desigualdad- es todo sobre esos ejemplos. si queres un dia pasa a saludar y te paso o presto uno

Anónimo dijo...

lo estuve hojeando hace algún tiempo en la silenciosa. lo voy a volver a revisar. me pareció uno de los mejores libros suyos, especialmente porque allí dialoga con autores latinoamericanos.
saludos,
pic

marce dijo...

estoy de acuerdo con cada uno de los puntos expuestos... pero sigo dudando acerca de si la oposición que se presenta en estas elecciones no es realmente mas conservadora, retrograda, neoliberal y autoritaria que la actual oferta politica en el poder... no se, yo todavia no decidi mi voto... me da terror la oposicion, porque me parece gorila en la peor de las acepciones... encima voto en provincia y creo que el solo hecho de pensar en scioli me causa arcadas... de cualquier forma, gracias por el planteo, sumamente desafiante!!
un par de cosas mas... en brasil, chile y uruguay el conservadurismo tambien se disfraza de progre... nadie altera radicalmente la estructura de la riqueza nacional, con suerte se la congela... me parece que el tipico ejemplo de La Nacion es ciego al bloque de poder que existe entre las elites politicas de la region y el gran capital nacional/trasnacional... la otra cuestion, es que la critica es un lugar de militancia politica!!!
abrazos,