2 sep. 2011

Delegado desaforado

Estamos siguiendo el caso del desafuero de Victor Ottoboni, delegado de Fate, que acaba de llegar a la Corte Suprema. Hace poco, P12 publico una nota sobre el tema, que reproduzco

Un desafuero camino a la Corte
Por Adriana Meyer

El juicio por desafuero del delegado Víctor Ottoboni podría encaminarse a ser un caso emblemático respecto del reconocimiento de las libertades sindicales. Esto sucederá si la Corte Suprema de Justicia bonaerense concede un recurso extraordinario y permite que la causa del representante gremial de los trabajadores de Fate sea estudiada por el máximo tribunal de la Nación. A pesar de que Ottoboni fue absuelto por la Justicia penal de la acusación que sustenta el pedido de desafuero, la Justicia de San Isidro falló en su contra y los jueces supremos bonaerenses no le concedieron la instancia de apelación, aplicando la doctrina menemista que, al calor de la flexibilización laboral, eliminó la garantía de la doble instancia para estos casos. Según explicó a Página/12 su abogado, Rubén Tripi, “lo que está en juego es tocar 20 años de jurisprudencia pro-patronal”. La Central de Trabajadores Argentinos, Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas y organizaciones de derechos humanos, junto a un grupo de intelectuales, exigieron “el derecho de defensa contra el de-safuero y despido que intenta la empresa”.

A principios de 2008, la seccional San Fernando del Sindicato Unico de Trabajadores del Neumático de la Argentina (Sutna) estaba en un intenso conflicto con las empresas del sector por paritarias y por el convenio colectivo de trabajo. En julio, Fate inició diferentes juicios de exclusión de tutela sindical contra delegados del sector y la comisión ejecutiva del Sutna, y al mismo tiempo radicaba denuncias penales contra ellos y despedía a 80 trabajadores que habían participado de una huelga. Además, los trabajadores denunciaron ante la secretaría de Derechos Humanos que la planta de Victoria estuvo varios meses “militarizada”, con presencia policial, perros y filmaciones de los desplazamientos de los obreros. El conflicto tuvo un saldo de 200 despedidos de todas las empresas.

Entre los pedidos de desafuero se encontraba el de Ottoboni, a quien denunciaron por realizar asambleas en su sector, por haber detenido dos máquinas que estaban funcionando incorrectamente, haber participado de medidas de acción directa en el depósito y haber ingresado a la fábrica en forma clandestina, lo que sería una violación de domicilio. Ese delito lo habría cometido cuando él y otros tres delegados entraron a la fábrica, en medio de aquel conflicto. Tras la denuncia de la empresa, fueron detenidos y el Tribunal de Trabajo Nº1 de San Isidro les quitó los fueros porque consideró “verosímiles las razones esgrimidas por la empresa para solicitar la exclusión de la garantía sindical”.

Ottoboni –36 años, siete en Fate, un hijo de 3– consideró que “en zona norte hay una evidente persecución a las comisiones internas con delegados nuevos que deciden en asamblea”. Y agregó que “el tribunal de trabajo no tuvo en cuenta que fui absuelto en la causa penal, que era el pilar del de- safuero”. La Corte Suprema de la Nación falló recientemente protegiendo el derecho al activismo gremial, por lo cual allí están cifradas las esperanzas del delegado y quienes lo apoyan. Pero si la Corte bonaerense rechaza el recurso, mientras su abogado llega “en queja” al máximo tribunal la empresa podrá avanzar con el despido.

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