28 oct. 2013

Mucho más que un voto contra las formas


(publicado hoy, acá)

Antes de decir qué asco da cómo votan los que no votan conmigo, antes de que llegue el pesimismo habitual que lo arrastra a uno, vayan algunas notas para una lectura no negativa del resultado de este domingo. Ante todo, es posible y tiene sentido leer el voto contrario al gobierno como un voto que no lo rechaza por sus formas bobas, sino por el fondo de sus peores políticas (esto, contra quienes se auto-consuelan pensando que el repudio al gobierno se debe a sus meras formas, o a sus ya viejos logros). Se votó contra un gobierno que habla de derechos humanos mientras, por caso, ofrece Milani, propone “mano dura”, aprueba una ley antiterrorista, y exige privilegios para los propios, para todos los casos (aún frente a la dificultad banal de una multa). Se votó contra un gobierno que se denomina la “izquierda posible,” mientras, por caso, da Chevrón (instantes después de haber gritado “YPF y la patria”), acuerda con el CIADI (luego de haber dicho nunca), y se jacta de ser un “pagador serial” (apenas luego de convencernos de que se llamaba desendeudamiento). Se votó contra un gobierno que convirtió la palabra pública en puras mentiras, todo el tiempo, en todos los casos, desde hace años. Se votó contra un gobierno que quiere que normalicemos la presencia de funcionarios que hablan en el idioma de los violadores, funcionarios que ríen mientras ponen un arma sobre la mesa, funcionarios que justifican las políticas públicas que promueven con frases tales como “porque yo lo quiero.”

Mucho más y mejor que eso. La elección fue una buena ocasión para reconocer que las ideologías gozan de buena salud, que cientos de miles han hecho tronar su escarmiento a través de un voto protesta que no fue arrojado al vacío ni necesitó convertirse, simplemente, en un voto-Clemente (o en alguna otra forma del voto anulado): muchos reconocieron, así, el valor de explorar salidas cuestionadoras, que no son conservadoras ni defensoras del status quo. Desde el extremo norte del país, al extremo sur, emergieron entonces pequeñas alternativas desafiantes, creativas, diferentes, también rostros nuevos.

Todo esto, en el contexto de un sistema electoral que siempre es injusto con el votante; que no le da la ocasión de hablar todos los días; que lo relega a opinar una vez cada tantos años; que le impide establecer matices; que simplemente le imposibilita decir: “éste sí, éste no, esta política sí, esta política no, y esta otra agréguenla por favor.” No: el sistema electoral lo impide casi todo, y relega al electorado al lenguaje de las piedras. Si concibiéramos la democracia de otro modo, si se la hiciera posible, no deberíamos estar peleándonos por interpretar qué dijo quién, cómo; no veríamos cada elección como un mensaje cifrado, que cada uno de nosotros, como un oráculo, termina interpretando de un modo distinto.

15 comentarios:

FedericoR dijo...

Me gustaría compartir el optimismo pero lo único que puedo ver es un 70% de votos al pejotismo más rancio. Me cuesta pensar que alguien vote a Massa por repugnancia a Milani...

rg dijo...

pero arranco con eso, yo soy pesimista y esceptico militante. pero bueno, un poco de aire dentro del abanico de monstruos que tenia la lista del oficialismo, y los monstruos que creó en fuerzas que se le separaron. al menos hay espacio para gritar: córtenla, mentirosos

Anónimo dijo...

El artículo éste es curioso. Haces una especie de enumeración de las cosas que no te gustan del gobierno, y decis que son las mismas cosas que "la gente" tuvo en cuenta a la hora de votar, como si estuvieras en la cabeza de cada votante anti-kirchnerista (obviamente, de los que sí votaron al kirchnerismo, no te ocupás).
En vez de reflexionar, pucha, el gran ganador fue un tipo que apela a la sensibilidad que genera el discurso de la inseguridad proponiendo mano dura, no, festejamos el voto castigo al kircnherismo, induciendole los motivos que nos parezcan.

rg dijo...

salamín, te ciegan los prejuicios. el artículo es cortísimo pero todo el último párrafo es decir esto: en democracias como las que nos dejaron, terminamos cada uno haciendo una interpretación individual. y además ya antes lo había dicho en el mismo artículo: soy pesimista, pero igual así hay algunos motivos para alegrarse. no que "esto es lo que votó la gente." sos puro prejuicio, pero bueno, la derrota es dura

Gustavo Maurino dijo...

grosso documento, un círculo luminoso que cierra perfecto al final

Anónimo dijo...

cómo convencerían a alguien que vota al pro porque "no gasta nuestro impuestos en gente del conurbano" a que no los vote?
esta persona acepta que está bien que los argentinos que más tienen paguen servicios de los argentinos que menos tienen pero aún así le parece mal que venga gente del conurbano a usar escuelas y hospitales porteños porque "no corresponde"

rg dijo...

vamos de a poco. primero que se vayan los que mienten y los que justifican la mentira. los que dicen "a ustedes ya me los c.. a todos, asi que la proxima traigan a sus esposas," mientras otros se rien. que se vaya esta basura, y luego pasamos a limpiar la otra

Cacus dijo...

rg:

A pesar de auto definirte como "pesimista", me parece que tu artículo es inocente y hasta optimista.

Partamos de la base de que el voto anti-kirchnerista es bueno, de que queremos que se vayan, que no vuelvan y que si vuelven, sea tras las rejas.

Ahora, Massa, Macri, Del Sel, Carrió, Schiaretti, Cobos.. ¿Eso es votar bien para vos? ¿Es ese un voto positivo? ¿Es realmente mejor que votar al kirchnerismo?

Previendo tu respuesta (que no te gustan tampoco esos candidatos) me pregunto entonces qué ves de positivo. ¿O será que tu antikirchnerismo te ciega y te lleva a "festejar" el triunfo de cualquier cosa que no sea K?
Porque, en serio, ver como positivo un triunfo de Massa, cuyo mayor logro son las 4986486 cámaras instaladas en Tigre, que se jacta de que cagaría a trompadas a su propio hijo por un porro (la frase es anecdótica, lo peligroso es el pensamiento que subyace), es realmente extraño.

Como siempre, a pesar de las diferencias de pensamiento, valoro que abras a debate tus ideas, y te insto a seguir adelante con esta metodología.

Saludos,

Cacus

rg dijo...

massa es kirchner. creado por el, y formateado como el. y como a kirchner, lo repudio. pero pasa algo, como cuando kirchner sucedio en el peronismo a menem/duhalde. kirchner era menem y duhalde, que habia aprendido algo de los otros: no jactarse del neoliberalismo, aunque lo aplicase, no reprimir como a kosteki santillan, aunque lo hiciera por otros medios. massa, quien nunca tendra mi voto, me parece mejor que lo anterior en eso: está dispuesto a gobernar sin un antisemita como d elia (y con eso, a repudiar el acuerdo con iran), o sin alguien que se jacta del lenguaje del violador, como moreno, que toma medidas diciendo "esto se hace asi porque yo quiero." eso, en democracia es inaceptable. y reconoce que el indec es una mentira. todo eso es el progreso que nos deja el sistema.
como a mi eso me parece una basura, exageradamente poco, voto y milito por la izquierda. ese es el tamaño de mi optimismo

Anónimo dijo...

como diria jorge cayetano, las derrotas no son duras, lo malo es la cara de boludo que te queda

riki

Anónimo dijo...

Todo bien Robert! Voy a decir una frivolidad, pero no entiendo muy bien cómo un candidato que pretende representar a las clases desaventajadas se ha hecho semejante cantidad de cirugías en su cara. Puede parecer una imbecilidad, y de hecho tal vez lo sea, pero hay una contradicción que, a mi juicio, dice bastante de la verdadera representatividad de ese candidato.

Anónimo dijo...

quien se hizo cirugias en la cara?, porq la unica q conozco q se hizo miles de cirugias y cosas en la cara y todo el cuerpo es cristina kirchner

Anónimo dijo...

Me refería a Altamira

Anónimo dijo...

Salvo la excelente elección de la izquierda,no hay nada que festejar. Massa es todo lo malo del kirchnerismo sin nada de lo bueno que pudo haber tenido, sumado a las peores practicas peronistas.

rg dijo...

algo de eso hay