28 mar. 2014

Griffith



John Griffith fue un gran jurista británico (nacido en Cardiff, Gales, y fallecido en el 2010, a los 91 años), muy poco conocido fuera de Inglaterra, pero muy influyente en la vida pública local. Proveniente de la línea radical-socialista que en su momento representaran Harold Laski, Ivor Jennings y William Robson, Griffith se hizo conocido, sobre todo, por su dura crítica a las elites en el poder, en particular a la elite judicial. Para Griffith, era claro que las elites en el poder estaban unidas por vínculos de clase muy estrechos, y que los jueces jugaban dentro de la organización del poder un papel central. Los jueces, para él, se encontraban dedicados fundamentalmente a la protección de los derechos de propiedad, algo que era favorecido por las enormes dificultades existentes para acceder a la justicia (aquí en este blog siempre enfatizamos la estrecha correlación que hay entre cerrazón en el acceso, a la argentina, y elitismo judicial).

Su libro más conocido fue The Politics of the Judiciary, que contribuyó a fortalecer la gran corriente distintiva del constitucionalismo británico, basada en el principio de la “soberanía del Parlamento.” Sin llegar a ser el gran y sofisticado argumentador (un Blackstone, un Dicey, sobre los que quisiera volver), Griffith fue, en cambio, muy influyente en su área y muy activo en la vida pública local (por ejemplo, objetor de conciencia durante la guerra, terminó conduciendo una ambulancia, en el Medio Oriente). Su libro principal incluye párrafos como el siguiente, objeto de infinitas citas:


“Una tesis central de este libro es que los jueces en el Reino Unido…definen sus interpretaciones sobre lo que es el interés público y por lo tanto de lo que es políticamente deseable, a partir del tipo de personas que son, lo que esta a su vez determinado por la posición que ocupan en nuestra sociedad; y esta posición…resulta necesariamente conservadora, antes que liberal. De todo esto se sigue que su visión sobre el interés público termina trasladándose a sus decisiones en forma de un sesgo en favor de la propiedad privada y una desconfianza en los sindicatos obreros, una fuerte adherencia a los valores del orden, un disgusto hacia las opiniones minoritarias, las demostraciones y las protestas, un apoyo al secreto gubernamental, una preocupación por la preservación de la moral y el comportamiento social dominantes, etc.”

No hay comentarios.: