19 mar. 2014

Presos/familias/reintegración (con p.d.)

C. Uggen, J. Manza y M. Thompson han hecho un impresionante trabajo empírico sobre los presos y las dificultades de su reintegración, dentro del sistema penal dominante (el estudio se concentra en los Estados Unidos). Una de las conclusiones principales del estudio dice lo siguiente: "virtualmente TODOS los criminales, en algún punto de sus vidas, desisten de la actividad criminal. Lo cual dice que aunque la marcha a la desistencia es dificultosa, también es inexorable. La importancia de este hecho social tan simple no puede ser minimizada." La idea es que si hasta los peores criminales un día pueden convertirse en buenos ciudadanos, entonces todas las políticas que tienden a imponer un estigma sobre ellos afectan esa posibilidad, socavando en definitiva la reintegración democrática. Lamentablemente, el estudio demuestra no sólo tremendos sesgos de clase en las políticas criminales (los 16 millones de presos y ex presos, representan a un 7.5 por ciento de la población adulta, afectando a un 22 por ciento provienen de la población negra, o a un 33 por ciento de la población negra de varones adultos), sino también el modo en que dicha población queda estigmatizada, sus dificultades para conseguir trabajo posterior, y las devastadoras consecuencias de la prisión en términos familiares (7 por ciento de los afroamericanos menores de edad tienen un padre detenido o ex detenido;  existe una correlación muy alta entre la criminalidad de los padres y la futura criminalidad de los hijos; etc.).

p.d., justo hoy salió una nota de e.s. en LN sobre el tema, acá

18 comentarios:

Anónimo dijo...

http://www.lanoticia1.com/noticia/felix-diaz-la-esperanza-de-los-pueblos-indigenas-esta-puesta-en-la-figura-de-sergio-massa-49167.html

touche!!! garga

rg dijo...

no se que tiene que ver con el post pero tu comentario me parece muy fascista. lo que se deriva obviamente de ahi es que el gobierno ha maltratado tanto a este grupo, a matado (matado¡¡) a tantos de ellos,que desesperadamente buscan ayuda en cualquiera de la oposicion. tu conclusion en cambio parece ser: son conservadores. increiblemente facho

Santiago Mollis dijo...

Roberto,
No sé si tu post es el resultado de leer la nota de Schargrodsky. de hoy en La Nación: http://www.lanacion.com.ar/1673395-son-los-reincidentes-mas-peligrosos

Me parece que lo más destacable de la nota es instalar el debate de la política criminal en un marco empírico. En ese sentido es un gran aporte.
Sin embargo, creo que la nota llega a conclusiones, a mi gusto, bastante equivocadas.

Insisto, no sé si el debate que querés dar pasa por ahí. Sin querer explayarme sin sentido, si pasa el debate por esa nota luego comentamos las muy humildes críticas.

Abrazo

rg dijo...

no la habia visto santiago. ahora la agrego, y pone tus comentarios si te parece

martika dijo...

Moy interesante se ve. Lo busqué y gugleando gugleando me encontré este artículo de los tres autores. Y citado por.... Uggen en su site
Aqui en google docs:
De nada

JP Chirinos dijo...

Lamentablemente casi no hay estudios sobre desistimiento del delito y poco y nada se ha traducido de los criminólogos que trabajan desde hace años en el tema.
El libro de Shadd Maruna del 2001 ya marcaba que las claves del desistimiento están en la edad, trabajo, familia y estudio.
En la necesidad del que cometió un delito de resignificar su vida y validar su discurso por medio del reconocimiento de otras personas y en particular figuras de autoridad como los jueces.
La ley puede ser senadora en estos contextos.
Lástima que muy pocos busquen este enfoque y sólo piensen en encerrar a la gente.
Abrazos
JP Chirinos

Santiago Mollis dijo...

Roberto,
Como dije antes, la nota de ES tiene un aporte fundamental: datos. Más allá de los datos en sí (no me creo muy capacitado para criticar la metodología utilizada, no me animo a conjeturar si su paper con Di Tella tiene fallas en ese sentido), lo importante está en discutir con datos. Es una manera de discutir a la que no estamos acostumbrados para nada, y que hace muy bien.
Sin embargo, creo que el error de ES está en la conclusión. Para él, que las personas sean más peligrosas- que en este caso significa más propensos a cometer delitos- alcanza para justificar el instituto de la reincidencia. Pero al pedir esto, ES desconoce o mira para otro lado en dos cuestiones.
En primer lugar, él mismo reconoce que la cárcel tiene efectos negativos y que contribuye a generar individuos más propensos a reincidir: “El estudio también muestra que el propio sistema de monitoreo electrónico, respecto del encarcelamiento, puede contribuir a reducir la reincidencia. Al evitar las horribles experiencias carcelarias actuales, la alternativa de la detención domiciliaria bajo monitoreo reduce la reincidencia en más de 11%” o “Nuestro estudio muestra que el sistema de monitoreo electrónico era provechoso para evitar el efecto "criminogénico" de la cárcel sobre los nuevos delincuentes”. Pero en ningún momento ES se cuestiona el rol de la cárcel y su efectividad, sino que pide que la reincidencia se tenga en cuenta para tener penas más largas: “En esta lógica, si la reincidencia señala una mayor propensión delictiva, la penalización adicional estaría justificada por la necesidad de contrarrestar con una disuasión más fuerte esa mayor propensión a delinquir.”, desconociendo que penas más largas tiene poco impacto en la prevención.
En segundo lugar, ES cae en un argumento circular. Si reconoce que la cárcel tiene efectos adversos y genera más propensión a cometer delitos, la respuesta sería tener mecanismos más parecidos al del monitoreo electrónico que a la cárcel. Pedir que se mantenga la reincidencia solo implica penas más largas, imposibilidad de acceder a, por ejemplo, la suspensión de juicio a prueba, excarcelaciones, etc… Todo esto tiene como resultado más gente en la cárcel y por más tiempo, y como la cárcel genera más propensión a la reincidencia, el corolario sería personas más “peligrosas”. En definitiva, la reincidencia solo genera, con sus argumentos, más reincidencia.
Se entiende?
Además, la peligrosidad de una persona nos permite excluirla? Por qué medir la peligrosidad de los ya marcados por el sistema? Se puede medir la peligrosidad de todos y encerrarnos según esto? No me gusta el lugar a dónde nos puede llevar una idea como la “peligrosidad”.
De más está decir que la discusión tampoco pasa por el “por qué” las personas vuelven a reincidir. Pero eso es debate para otro día.
Abrazo!

rg dijo...

yo creo que el aboga por controles electronicos, etc., pero me parece que tenes razon en que las conclusiones de politicas a las que llega no se derivan necesariamente de las premisas empiricas de las que parte

Gonzalo dijo...

En la misma línea recomiendo los trabajos de John Laub y Robert Sampson. Retomando los datos de los Glueck de los '50, reconstruyen el curso vital completo (no parcial)de los infractores y demuestran que todos tienden a desistir, por tanto, todos los esfuerzos actuariales, en especial, las evaluaciones de riesgo, pierden su sustento.

En materia de reinserción de personas privadas de libertad ha surgido un nuevo enfoque centrado en el desistimiento más que en los factores de riesgo. Recomiendo leer a Fergus McNeill en esa línea: http://www.biblio.dpp.cl/biblio/DataBank/7525.pdf

m a r t h a c. c. dijo...

Lei el artículo de la Nacion y muy por encima el artículo de los tres autores citads (bha en realidad no lo leí). Creo que este tema tiene una gran carga emocional en el ambiente académico del derecho y esa carga emocional me parece que no permite juzgar objetivamente y menos juzgar datos como los presentados por los informes. Pienso que el autor del art. de la Nacion no tiene suficientes datos para hablar de peligrosidad entonces mas pena pero tampoco creo que Santiago los Tenga o los aporte. La pulsera electrónica se probó mayormente con casos leves y puede aducirse que son ellos los menos propensos a reincidencia . O quizás no, no lo se. No-SE-No-tengo-info-No-se. Pero parece imposible que desde el derecho escuchemos "No sabemos""No lo tenemos claro".¿Es posible?

De todos modos, la carga emocional del tema y la pérdida de objetividad que ello produce (por la potencial y objetiva violacion de derechos) nos puede llevar a una discusion sin sentido.
Honestamente no creo que el aumento de la pena sea disuasorio para el reincidente y tampoco me parece justo, en eso concuerdo. Lo que ya se pagó se pagó. Sí creo que el cumplimiento efectivo del castigo (que sea subjetivamente vivido como castigo y no como una farsa) sí tiene efecto disuasorio. En eso acuerdo que el castigo debe ser el mínimo eficiente y de cumplimiento efectivo. En la mayor medida de lo posible.
Tambien estoy de acuerdo con las políticas de premio y de incentivo por parte del estado. Premiar con libertad condicional en caso de no reincidencia o negarla en caso de reincidencia. Eso no implica castigar dos veces Es la discrecionalidad que como sociedad nos reservamos. Eso no quita tampoco la institución del perdon. La justicia no puede ser una máquina humana. Aunque creo que el perdon lo debe dar la comunidad en la figura de un jurado y no la figura patriarcal y discrecional del juez.

Por otra parte la peligrosidad nos habilita encerrar a alguien? Claro que no. Nuestra sociedad esta basada en el concepto de libertad. Nos asumimos completamente libres seamos o no lo seamos del todo, pero nos hacemos cargo de esa deuda interna para ejercer como contrapartida el pleno ejercicio de nuestra libertad. Por eso cuando delinquimos no podemos aducir que en realidad no eramos libres: ya consentimos que si.
Y si después de todo se demuestra que no eramos libres (por insania) entonces la sociedad nos encierra por locos y peligrosos y esa condena puede ser mas grave y larga que la del delincuente común. En los hechos ocurre así después de todo.

Anónimo dijo...

El estudio de Gueck en los años 50 se refiere a un total de 500 niños delincuentes de siete a once años de edad. No encontraron que todos tiendan a desistir sino que la tasa de criminalidad bajó con la edad.
Aunque desactualizado, muy valioso de tener en cuenta en caso de los niños. El estudio sin embargo no es generalizable a la población total de delincuentes adultos. Condenados o no.
A favor de los niños y de una perspectiva biologista decir que los centros del control cerebrales de comportamientos impulsivos y de la empatía maduran hasta bien pasada la adolescencia. Y ello debería tenerse muy en cuenta en la imputabilidad de los menores.

Anónimo dijo...

El artículo citado por RG dice al final que tal como "Laub y Sampson demostraron en su estudio 'todos' los transgresores desisten conforme pasa el tiempo".
Pero el estudio de Laub y Sampson no dice eso. En primer lugar hace un analisis de los datos de Glueck (que fueron tomados de una muestra de 500 niños delincuentes de 14 a 17 años, emparejados con 500 niños no criminales en los años 50)
Lo que Sampson y Laub dicen es mas o menos lo mismo que Glueck que la tasa de criminalidad disminuye con la edad y que hay una relacion entre el desistimiento y vínculos sociales sólidos como matrimonio trabajo etc.

Gonzalo dijo...

Creo que conocen solo el trabajo Crime in the Making, del 93, que afirma la tesis de los puntos de cambio vía control social informal. Pero el 2003 publican Shared beginnins, divergent lives. Delinquent boys to age 70, que gráficamente muestra que aquellos infractores cuyo pronóstico era de alto riesgo de reincidencia, en realidad también dejaban de cometer delitos. Precisaron que no bastan los turning points, sino que obviamente se requiere de su propia voluntad e importa el contexto socio-histórico. Lo gráfico es que los infractores persistentes siguieron la misma dirección que la clásica curva edad-delito. Las consecuencias político-criminales de estos resultados pueden ser muy relevantes si se intenta interpretarlos correctamente.

Anónimo 2:47, ya habrás entendido que nadie habla del estudio de los Glueck, sino de su continuación varias décadas después con la misma muestra de personas, para tener por primera vez un estudio longitudinal de toda la vida y no sólo hasta ciertos momento (como el original de los Glueck).
Obviamente no es la panacea ni mucho menos hay que rezarles a los autores, pero desmitifica algunos aspectos centrales del actuarialismo. Al menos así lo veo yo.

m a r t h a c. c. dijo...

Gonzalo. De todos modos los datos originales de Glueck, y sus posteriores interpretaciones por parte de Laub y Sampson y otros aunque son valiosos y seguramente ricos en información y en material para ulteriores hipótesis no son generalizables. Repito no lo son.
El estudio trata sobre una muestra de delincuentes juveniles en boston en los años 40 y su posterior evolucion que es muy esperable que desistan del crimen por simple maduración neurobiológica y que tal vez cayeron en la conducta criminal por un medio adverso criminogeno.
Pero dificilmente representen a población adulta de estafadores, ofensores sexuales, criminales violentos asesinos, seriales o no, ladrones violentos, tratantes de blancas narcotraficantes etc. Gangster de mafias o maras. etc etc et.
De todos modos hay que decir que otros estudios confirman la declinacion de las tasas de criminalidad conforme avanza la edad pero de ahi a decir que todos los criminales desisten eventualmetne hay un largo trecho que exige demostracion.
Sobre todo porque los criminales mas extremos son de una incidencia baja en la población.
Precisamente una autora como MOFFITT (la encontré al vuelo pero tengo la certeza que debe haber más) propuso en un articulo en psychology today dos categorías de delincuentes: los que tienen pico en la adolescencia y declinan con la edad en la tasa de criminalidad. Y los criminales de por vida que tienden a ser los más extremos en su violencia, y que tienen un comportamiento criminal estable y coherente a lo largo de toda su vida sin variación Es un grupo pequeño pero que explica una gran proporcion de los crimenes de la sociedad. Eso no es un dato menor a la hora de determinar una libertad condicional o una excarcelación. Aqui la autora lo explica en más detalle
http://www.psychology.sunysb.edu/ewaters/552-04/slide%20sets/brian_mcfarland_aggression/moffitt_aggression.pdf

En fin Gonzalo concuerdo que el tema excede ampliamente el ambito de este blog pero es proponer otra vista de este problema.

Gonzalo dijo...

Martha, lo que pasa es que precisamente en criminología se entiende el trabajo de Laub y Sampson como uno que refuta, entre otras tesis, las de Moffit. Incluso ella modificó su tesis de los 2 grupos y tuvo que agregar un tercer grupo de infractores. Insisto, la gracia de Sampson y Laub es que usan por primera vez datos de toda la vida (los chiquillos de los Glueck, son los viejos de Sampson y Laub) no sólo pronóstico de lo que harán en el futuro los jóvenes. No tengo a mano los datos, pero la muestra no era de jóvenes cualquiera, sino de jóvenes institucionalizados. Para Moffit, hay una predisposición de algunos sujetos que no cambia. Y esa tesis aimenta las posturas de incapacitación selectiva por ejemplo. Pero bueno, todo es discutible y se agradece el intercambio sin adjetivos y con altura de miras. Abrazo

m a r t h a c. c. dijo...

Hola Gonzalo. Precisamente me llama mucho la atención cómo se manejan en ese ámbito y el peso que le dan a esos resultados.
Laub y sampson se basan en adolescentes blancos varones de Boston en los años cuarenta. La única conclusion que pueden sacar es que es muy esperable que los adolescentes delincuentes tengan una tasa declinante de delincuencia a futuro. Y eso como hipótesis para estudios ulteriores ya que ese estudio no tiene fuerza predictiva. No podés ir mas lejos de eso.
Cómo puede refutar eso las hipótesis de Moffitt sobre los dos tipos de delincuentes que ella luego amplió a tres? Y hay una larga y extensa investigación en psiquiatría y psicología sobre las personalidades asociales y la persistencia a lo largo de sus vidas de su comportamiento asocial. Es algo que está estudiado ampliamente y no siempre el comportamiento asocial es seguido de una condena criminal.
Vos podés tener un delincuente que pasa toda su vida en las redes de narcotráfico o de trata y que nunca va a recibir una condena en su vida. Y cuando lo capturás viene un juez y te dice "no, pero va a desistir" y lo larga a los dos años. ¿en qué se basó?

Gonzalo, por su puesto que estas cosas se deben debatir dejando de lado las pasiones y los juicios previos. Sin enojarse.
Abrazo grande.

m a r t h a c. c. dijo...

Se me ocurre ahora un ejemplo para explicar porque los estudios de Glueck no son representativos.
El acné es una enfermedad con pico en la adolescencia y se va con la edad. En algunos persisten con secuelas terribles, sin embargo. Desde la psicología y psiquiatria decimos, esos granos deben ser curados y deberían ser ininputables Y hay otros que debemos vigilar con mucha atención tienen menos incidencia pero se expanden y son peligrosos.
No, podría decir alguien, hay una muestra de 500 adolescentes que muestran que los granos en la cara se extinguen sin intervención médica luego de un tiempo: los melanomas en la cara no existen. (Y metimos en la bolsa a jovenes viejos adultos etc)
La delincuencia lo mismo, podemos decir que es un trastorno benigno de la adolescencia que se va sin tratamiento (solo con la maduración biológica y social) o puede dejar secuelas terribles en el adolescente y la sociedad (en forma de crimenes graves). Ello no implica otro tipo de delito de menor incidencia y de comportamiento persistente a lo largo de la vida que bien puede tener una tasa de declinación con la edad pero que tiende a persistir. Los delitos cometidos por las llamadas personas asociales. O aquellos involucrados en redes criminales.

Santiago Mollis dijo...

Una interesante respuesta a la nota de Schargrodsky:
"El problema de ver las cosas con un solo ojo: el que elige" por Mariano Gutiérrez http://www.pensamientopenal.org.ar/el-problema-de-ver-las-cosas-con-un-solo-ojo-el-que-elige-por-mariano-gutierrez/#sthash.IcSnsSzj.dpuf