20 sep. 2015

Nuevos comicios para Tucumán 4. El referí cuidando los procedimientos del juego

Otro detalle curiosísimo o terribilísimo de la nota de HV de hoy (ver post anterior) está en la columna lateral que adjunta a su artículo principal, bajo el título "El referí" (acá). 

En dicha columna, HV cita aprobatoriamente lo afirmado por el presidente de la Corte norteamericana, John Roberts, durante la audiencia de su confirmación en el Senado. Según Roberts, los jueces deben ser "como los árbitros, que no hacen las reglas, sino que las aplican. Su rol es crucial, porque aseguran que todos se atengan al reglamento, pero limitado. Nadie fue nunca a un partido a ver al referí." 

Para Roberts (y esto es lo que dice HV sobre Roberts, no lo que dice Roberts), "la Corte (tiene) que buscar la forma de sostener la constitucionalidad de las leyes dictadas por el Congreso si había una forma legítima de hacerlo", y HV considera que ello "se aplica a la discusión argentina sobre el rol de los jueces" (este punto es el corazón de su columna y su título, y lo que le da todo el sentido).

Lo terribilísimo es que esa concepción del rol de los jueces, que echó a rodar John Ely en su trabajo Democracy and Distrust, es exactamente la que avala la defensa, y no la crítica, de lo dicho por la Cámara tucumana. Es exactamente el argumento que escogemos los defensores (parciales) de la decisión del tribunal de Tucumán, para respaldar la sustancia de sus dichos.

Y es que, de modo totalmente explícito, Ely considera que la misión del árbitro o referí (el fútbol y el referí son los ejemplos que Ely utilizó para explicar su tesis) es, justamente, la de cuidar las reglas o "procedimientos" de juego, antes que la de interferir con la "sustancia" o "resultado" del "partido". Por eso, si el "partido" termina 1 a 0 o 20 a 0 debe dar lo mismo para el juez: él o ella no debe inmiscuirse con la sustancia o resultado del partido, SALVO QUE haya habido violaciones de las reglas de juego o procedimientos (i.e., gol hecho con la mano, gol hecho en off side). Por eso es que la teoría de Ely sobre el control judicial es conocida como procedimentalista (Ayer hubo una discusión muy mala, en Artepolítica y aledaños, que hoy retoma aprobatoriamente MW en su artículo, en torno a la cuestión del procedimentalismo).

La metáfora, explícita en Ely, es que el juez debe ser híper-estricto en la custodia de los procedimientos democráticos (típicamente, en el cuidado de las reglas electorales), al mismo tiempo que deferente en relación con los resultados del procedimiento que ha sido respetado. Ésto es lo que luego retoma Roberts y, curiosamente, elogia HV pensando que dicha concepción respalda lo que, en verdad, ella viene a repudiar. Ely y Roberts nos ofrecen los mejores argumentos para respaldar, y no para atacar, la función del juez que examina con el escrutinio más estricto los procedimientos democráticos. En efecto, dicha concepción merece aplicarse a "la discusión argentina sobre el rol de los jueces", y en el caso bajo análisis es la que sirve no para defenestrar a los jueces que la asumieron, sino para pedirles posiciones más rigurosas y firmes en la materia, en este caso y futuros que lleguen, sobre eventuales fraudes electorales. Curiosísimo. Terribilísimo.

4 comentarios:

Gonzalo dijo...

Respecto a los comentarios de Cristina en su 38° cadena... sería que los jueces no pueden estar en contra de la decisión de la hinchada más aguerrida (y que además le da más puntos para el campeonato)

Anónimo dijo...

Roberto:

El fallo de la cámara es vergonzoso desde todo punto de vista. Comenzando por la parcialidad manifiesta de los jueces (parientes y/o allegados del demandante y del patrocinante), la endeblez del fallo y la prescindencia del fuero apropiado. No hay forma de sostenerlo, a menos que el propósito sea substituir la voluntad popular por la de estos dos jueces (una de ellas con oscuros antecedentes en al epoca de la dictadura). Lo curioso es que los que dicen rasgarse las vestiduras en defensa de la "institucionalidad" no adviertan el inmenso peligro de avalar a quienes conculcan la soberana voluntad que se expresa en las urnas. Acaso no les importe, o les parezca un mal menor con tal de descalificar al kirchnerismo. Ese es un camino sin posibilidad de regreso. Lo dicho: vergonzo, sin atenuantes ni medias tintas. Es un hecho que los demócratas, mas allá de su pertinencia política, debemos condenar con unanimidad y de modo claro.
Saludos cordiales,

Guillermo

rg dijo...

vos conoces a los jueces del caso? yo si (conozco bien a uno de los integrantes). lo que decis es simplemente falso: ninguna parcialidad manifiesta, en absoluto. se puede sostener, y somos varios los que lo hacemos. de mi parte, lo critico por lo poco, no por lo mucho: debió ir mas lejos.
quien te dijo que el fallo es endeble? wainfeld? es una mentira lo que decis: de que modo la voluntad polular seria reemplazada por la de dos jueces? ese es el titulo de pagina, lo que dice la presidenta. decime donde lo dice el fallo. el fallo no lo dice, ni lo sugiere, ni avala de ningun modo semejante estupidez: pide que se vote de nuevo. no que gobiernen ellos, o que las elecciones no vales hasta que no les gusten a ellos. lee el fallo en lugar de hablar al cuete.
lo de "conculcar la soberana voluntad popular en las urnas" supongo que es un chiste. o sea, el que hace fraude no conculca la voluntad popular, sino el que lo denuncia o confronta. realmente estos diez años le han pasado por encima de la cabeza a muchos. una pena.

Anónimo dijo...

La pregunta es ¿hubo fraude? ¿cuál fué el fraude? ¿en qué consistió?.