7 sep. 2010

De Gennaro

“En la CTA nos vacunamos contra el no se puede"

“Después del Encuentro hacia una Constituyente Social en Jujuy se abrió un nuevo tiempo. Era necesario comenzar una profundización y homogenización del debate político. Jujuy marcó un punto de inflexión, en donde se estableció con toda claridad que la gente está para más de lo que estamos los dirigentes. La transmisión del afecto, las fuerzas, las ganas, después de dos años de trabajo, de recorrer el país, demostró que, con todas las limitaciones que tenemos en las organizaciones populares, nuestro pueblo está para más, que a veces esta construcción de la unidad es más difícil por muchas cuestiones sectoriales, parciales, personales que la construcción de una política y mucho más quienes decimos que estamos abriendo espacios para construir una Constituyente Social de esta magnitud.
Aprender que lo diferente no tiene que ser razón para fracturarnos, sino que lo diferente es lo que enriquece la unidad colectiva. De eso se trata. Jujuy fue el epicentro más grande del nucleamiento de esta fuerza que permitió llenar la Plaza de Mayo. La primera vez que con el campo popular llenamos la Plaza de Mayo durante el gobierno de Kirchner fue el 12 de diciembre de 2008 con la consigna “El hambre es un crimen”. No por casualidad, porque si hay un crimen hay asesinos. Hay cómplices o inconscientes, o quienes silencian, o quienes tienen miedo, pero el crimen está. Llenar la Plaza de Mayo fue el dato más importante del movimiento político del campo popular en estos últimos años. A la Plaza de Mayo yo aprendí que se va a putear o a aplaudir, o te convocan para la alegría del Pueblo o se llena porque hay una perspectiva distinta. Hay que discutir qué es lo que nos permitió llenar esa plaza: La esperanza. Lo que permitió llenarla es la esperanza y fue un cambio muy importante, a los trabajadores y al pueblo nos dio todo el protagonismo.
Los medios hegemónicos de la comunicación y el poder en general esconden el protagonismo de la gente. Por lo tanto, llenar la Plaza de Mayo, que fue el hecho político del 2008, fue seis meses antes de las elecciones del 28 de junio de 2009. Yo no conozco ningún cambio político-electoral que no esté precedido de un conflicto social. Claro, nadie asoció el 28 de junio con aquel 12 de diciembre. Porque asociar significa decir que había una construcción social en marcha, y que hay que evitarlo. Nos alcanzó para llegar a más en la CTA antes de junio. En marzo de 2009 se votó por unanimidad en el Congreso Nacional de Delegados de la CTA que la Constituyente Social era un proyecto colectivo. A partir de ahí se fracturaron las iniciativas políticas, no la CTA porque la CTA no se va a fracturar. Se pueden fracturar las iniciativas políticas, no la CTA. Es un proceso a disputar el pensamiento político que tenemos los trabajadores y eso sí es algo espectacular. Pero ese Congreso apoyó lo que se había hecho y proyectó lo nuevo más concientemente y fue aprobado por unanimidad. Ahora, hubo quienes seguimos haciendo y quienes no, porque ahí se entendió, hubo un crack, que al Movimiento Político, Social y Cultural de Liberación hay que hacerlo. No se prioriza un partido u otro, pero si una construcción colectiva que necesita una Central de trabajadores protagónica y orgánica.
Lo que se discute es si la CTA va a ser la pata social de un proyecto político que además dicen que ya existe, o si la CTA va a ser la experiencia organizada de la clase con autonomía, de cualquier gobierno y cualquier patrón, de cualquier partido, incluso de alguno de los nuestros, o los que vayamos a votar nosotros. La CTA tiene que ser la construcción autónoma de la clase para proceder a garantizar el proyecto de la unidad. No evitar el debate democrático de las ideas, pero si garantizar la unidad colectiva. Y ahí empezó la crisis. Es esto que nos alegra, porque íbamos construyendo y terminamos en Neuquén en noviembre de 2009, allí donde organizamos el debate. Salieron cuatro campañas: Distribución de la Riqueza, Soberanía sobre nuestros Recursos Naturales, Democracia Participativa e Integración Latinoamericana, y la decisión de realizar Asambleas Constituyentes en todo el país, de ir a buscar a los compañeros y compañeras distrito por distrito, no para hacer un acto sino para que seamos capaces de auto organizarnos y así poder gobernarnos. Ahí se profundiza el debate de la Central: ¿Qué Central necesitamos? ¿la que sea el paraguas para todos los que quieran pelear y organizarse?, ¿o la que sea la tapa para justificar el no se puede, en vez de abrir canales a la voluntad y la potencialidad de la gente?.
Lo que está en discusión
Eso es lo que está en debate en la Central. El debate no pasa por si hay un Secretario General u otro. Lo que está en discusión es un proceso colectivo de reafirmación de esa Central. Sí creo que hay que a hacer todo lo necesario para la unidad como lo dijimos el 27 de marzo de este año en Villa Constitución en el primer acto que tuvimos la suerte de tener a Pablo. En esa Villa Constitución dijimos “acuerdo político sí, negocio no” y salió aprobado por todos, porque el problema no es negociar, “dame uno para mi, otro para vos”.
En Villa Constitución vimos que la CTA está en el 30 por ciento de lo que tiene que ser. Y yo debo confesarles, la quiero mucho a la CTA. En el peor momento, cuando la identidad estaba en crisis y nos atalonamos como trabajadores, fue lo que nos permitió sobrevivir y hasta tener una perspectiva de derrotar el modelo neoliberal en el 2001. Claro que sí, la CTA fue eso. Fue la experiencia de una iniciativa de la clase en esa perspectiva defensiva y abrió el campo a otra discusión. Ahora la CTA para lo que necesitamos hoy, está en un 30% de su potencialidad. Necesitamos esa Central, como dijo Pablo, de 3, 4 millones de compañeros. Necesitamos esa Central que sea capaz de estar a la vanguardia y ser paraguas de todos los que se animen a luchar, a creer que se puede cambiar la Argentina. Necesitamos un Central que sea capaz de vertebrar, como lo está haciendo el compañero “Fito” Aguirre, en la Secretaría de Relaciones Internacionales, desde la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur, no para discutir cómo enfrentamos el ALCA, si no cómo construimos procesos de unidad de movimientos sociales de América Latina, para encaminarnos hacia el ALBA y la Unidad Latinoamericana. Ya no es contra de, es “por” un proyecto diferente.
Es por esa CTA por la que vamos. Donde entran los jóvenes que son los verdaderos hijos del 2001, que tienen “buracos” de formación pero que tienen unas ganas impresionantes. Para ellos, el “colectivo” es diferente que en los 90. Ser militante en los ’90 era una hazaña. Creer en los ’90 era una hazaña. Después del 2001 están educados en otra realidad, están educados no sólo en la realidad de este gigante que apareció ayer de nuevo entre la gente, Fidel, la verdad una alegría que nos merecemos reconocer, porque la Isla está en unos de los momentos más difíciles en el debate. Justo en el momento en el que se está discutiendo lo que se viene ya no sólo escuchamos la palabra de él. Escuchamos a Lula, a Lugo, a Chávez, a Pepe Mujica y a Evo Morales. Ya no podés decir que no se puede. Entonces, los hijos del 2001 son distintos y tienen un colectivo distinto, van todos juntos para un lado. Pueden irse en banda, los están provocando para irse en banda. Los educan para que sean una banda, es lo único que promueven. Ahora nosotros tenemos que ayudar a que sean organización.
La CTA que necesitamos es esa CTA que se anima a juntar aquella historia orgullosa con ésta que se viene, protagonista. La CTA que reivindica a las mujeres, es un tema concreto que la resistencia de los 90 fue protagonizada por las mujeres. Y en la CTA hubo problemas, para poner un 30 por ciento de mujeres, tuvimos que desarmar todas las listas, porque había que completar. Hoy sobran mujeres, pasa que hay que verlas, encontrarlas, y la única manera de encontrarlas no es con cuatro tipos adentro de una pieza, es yendo a los plenarios. Porque la mayoría en los lugares de laburo, la mayoría en los barrios, son mujeres, ellas son mayoría. El 62 % de los afiliados a la CTA son mujeres. Mujeres y jóvenes. El problema central es que estas mujeres y jóvenes son los que inundaron la Constituyente. Si ustedes ven Jujuy, o ven las carpas en Neuquén, la mayoría son mujeres y jóvenes. Me parece que esa Central de nuevo tipo, es la que tiene que ser capaz de alumbrar el tiempo por venir, en un marco en que el Movimiento Político, Social y Cultural, está emergiendo.
Claro, hay dudas, hay quienes creen que sí y quienes creen que no. Es como la época de Menem, si fuera por eso no hubiéramos resistido. En este sentido, hay que discutir la inteligencia de los que nos pasó, por qué pudimos derrotar al Gobierno y por qué no pudimos gobernar. Por que fuimos capaces de unirnos contra alguien y no somos capaces de fortalecer la unidad para gobernar. Por qué no nos bancamos esta construcción. Estamos en crisis de crecimiento. Para otros compañeros estamos en crisis de deterioro y para ellos hay que defenderse de la derecha que viene. Nosotros decimos hay que terminar con la derecha que manda y que sigue mandando en nuestro país, esta es la gran diferencia.
La unidad se hace, no se dice
En Vila Constitución planteamos, como le decía a Milagro, “la unidad no se dice que hay que hacerla, la unidad se hace”. En Villa Constitución nosotros no pusimos nombre al candidato a Secretario General de nuestra Agrupación Germán Abdala, decidimos discutir y poner en asamblea lo que nos de el cuero. Y no es que cada uno de nosotros no tenía candidato, pero el candidato es la consecuencia de una política. Uno puede expresar el deseo, pero no sirve, uno tiene que construir la voluntad para cumplir el deseo. No manifestarlo solamente.
Compañeros, yo no creo que la conducción se decrete, la conducción es un proceso de construcción de consenso, y no quiere decir que todos estén de acuerdo con uno. Es un proceso. Están de acuerdo coyunturalmente, y mañana no. Hay que acostumbrarse a ser mayoría y minoría. La mayoría de las veces somos minoría. Hay que tener conciencia de eso, la conducción no se escribe en las paredes, se construye. No se decreta, esta construcción se construye con todos los compañeros, y los convocamos. He vivido lo suficiente en experiencias de hechos nacionales, y cuento los números de los compañeros que estuvieron en cada lugar, en cada reunión. Desde Villa Constitución hasta ahora, participaron más de 16.000 compañeros que discutieron la CTA que quieren. Entre 25 y 30 mil compañeros habrán discutido para el 31 de julio la CTA para los próximos 10 años. Ese fue un mecanismo, una discusión de unidad, de construcción de unidad. Los otros ya proclamaron al Secretario General.
Nosotros hemos planteado desde la CTA algo que es histórico, y en esto me siento orgulloso, porque fue parte de un debate: “afiliación directa” es lo revolucionario que tiene la CTA de origen. Afiliación directa y elección directa de las autoridades. Es esto lo más revolucionario que planteó la CTA. Rompimos esto del “sálvese quien pueda” del menemismo, y nos construimos como Central después que cayó el Muro, y después de la traición del peronismo. Somos la Central de otra naturaleza. No somos la Central del partido. En la Unión Soviética se cayó todo y nadie lo defendió. Los partidos eran los que determinaban, y el partido determinaba en función del Estado, ni si quiera de los propios partidos. Y la Central era solamente la polea de transmisión de un partido. La traición del peronismo fue de tal nivel que se hizo todo lo contrario de lo que producimos el 17 de octubre, y la CGT sacó una declaración diciendo que lo que había que hacer era que los sindicatos garantizaran lo que hacía el Gobierno, no al revés. Y lo escribieron y lo firmaron, eso es la consecuencia de no abrir de fondo la unidad de la clase.
La autonomía, afiliación directa y elección directa, nos pusimos una vacuna contra el “no se puede”, ahora si la gente no quiere, bueno, eso es otro tema. Porque en el 91 lo votaron a Menem. En los primeros años nosotros queríamos recuperar el peronismo. Por eso hicimos Villa María, pensamos recuperar la CGT. Recuperar el peronismo, recuperar el Gobierno y decretar la felicidad. Así de simple, pero era complicado.
Eso fue lo bueno de la CTA. Por eso nacimos después de la caída del Muro y la traición del peronismo, y la afiliación directa, que es la unidad de la clase, y la elección son la vacuna. La vacuna contra el no se puede. Pero hay que ir a ganar a la gente. También se puede perder con la gente. También podemos perder el 23 de septiembre. También los compañeros y compañeras de nuestros sectores de laburo pueden decir, “déjate de joder con plantear que hay que hacer una Central con los desocupados, cuando en realidad nosotros tenemos que discutir los convenios colectivos de trabajo”. Hay que discutir los convenios colectivos y construir con los desocupados, porque si no, no habrá Estado capaz de transformar, y no habrá carrera administrativa, ni habrá un Estado al servicio del pueblo. También se puede perder, y no lo digo porque crea que podemos perder. No, claro que no. Uno no milita para ganar, uno milita para resolver los problemas de los compañeros. Ganar es necesario porque al enemigo hay que derrotarlo pero si se gana por otros compañeros, bienvenido sea. Esos compañeros que dicen: “la gente nos va a pasar por encima”. ¡Ojalá nos pasaran por encima! ojalá vinieran a hacer asamblea los compañeros, plenario de delegados en el sindicato y no tener que ir a buscarlos a los sectores de trabajo. Ojalá hubiera asambleas sin pedir permiso, poor faaavooor!
Al Secretario General lo elegimos entre todos
Eso es lo que necesitamos, nosotros necesitamos resolver los problemas de los compañeros. Ahora damos esta pelea por una CTA que necesitamos. Son ellos lo que le ponen una tapa y dicen “no”. La CTA que queremos es ésta. Al Secretario General no lo ponen desde las paredes, no lo pone el Gobierno, ni un partido, ni un grupo, ni un sindicato. Lo ponemos entre todos, y si nos equivocamos es entre todos, inclusive el Secretario General. Por eso vamos el 31 de julio en Ferro a decir qué modelo de CTA queremos después de lo que discutimos en todo el país.
Hay que meterse, hay que protagonizar, hay que ir a buscar a los compañeros, que para ganar necesitamos los compañeros. Por eso es espectacular la elección directa. Mi experiencia, le decía a Milagro, es que “el 70% de los dirigentes de la Central, quieren la unidad”. Algunos con buena leche, otros porque no saben ni siquiera qué es la CTA. Hay compañeros en muchos lugares que nunca fueron a hacer CTA en ninguna parte, no abrieron locales de CTA, otros lo cerraron, hasta en Lanús cerraron el local hace dos meses. Por suerte en Capital entra y sale gente, o La Plata. Nosotros fuimos a hacer la Constituyente en Jujuy y en Neuquén porque en Jujuy y Neuquén, la CTA provincial hace paro cuando lo deciden los compañeros. El porcentaje de afiliados que tiene Jujuy, es como si a nivel nacional fuéramos 4 millones, imagínate una CTA de 4 millones en el país, y Neuquén es más chiquita pero es como si fuera de 3 millones. En Neuquén son mucha más organización sindical y son la segunda fuerza en toda la provincia. Y en Jujuy son mucha más organización social, a partir de lo de ATE y de la Tupac, que permite que hoy sean la fuerza organizada mas grande de la provincia. No es casual que hayamos ido ahí. Si hay Central de los trabajadores, hay autonomía para decidir políticas. No le pedimos permiso al Gobierno, en ninguno de las dos. Ni al de Sapag, ni al de Barrionuevo, ni a Jenefes, ni a Morales, que son todos gerentes del Ingenio Ledesma, como Sapag lo es de Repsol en Neuquén. No le pedimos permiso a los gerentes porque tenemos poder propio. Y nosotros queremos tener poder propio a nivel nacional para no tener que pedirle permiso a los gerentes que hoy están en este Gobierno. Y si alguno tiene dudas todavía hay que ver cómo levantan la mano para aprobar todo lo que nos quita la Barrick y todos los grupos económicos, que se siguen concentrando y extranjerizando en la Argentina. Esta es la realidad. Entonces nosotros nos planteamos construir una Central de nuevo tipo y para eso hay que avanzar en el proceso de convencer a los compañeros.
Un millón cuatrocientos mil compañeros van a elegir, va a ser una elección nacional de una envergadura espectacular. Salvo el radicalismo y el PJ, no hay fuerza política que sea tan grande como ésta, la de los trabajadores. Yo me imagino a los compañeros en los sectores de laburo que dicen: “mejor hagamos la unidad, porque después arreglan todo arriba y nos cagan”. Es así, y no hay que negarlo, lo que hay que hacer, en ese marco, es discutir política y siempre con los compañeros. La única garantía que tenemos nosotros es discutir con los compañeros. Convocar a asamblea y discutirlo con los compañeros. Y discutir todas las dudas, porque esa es la única fortaleza que podemos tener. Tenemos que ir a buscar a los compañeros para que voten, para que elijan, nosotros necesitamos que vote más de medio millón de trabajadores de nuestro país. Sería un éxito total. A La CTA esta vez no la para más nadie. Este es nuestro triunfo y si encima vertebramos el triunfo electoral del 23 de septiembre con un compromiso hacia la Constituyente Social, en marzo-abril del 2011 estamos haciendo una Asamblea Nacional de la Constituyente Nacional de una envergadura espectacular. Y está el conflicto social, que va a tener un paraguas, porque compañero/as, nos están cagando. La inflación es el ajuste que están dirigiendo estos tipos para no hacerse responsables de que nos están sacando la guita del bolsillo. Y están generando mayor empobrecimiento y mayor concentración y enriquecimiento de los grupos extranjeros.
Nosotros necesitamos expresar la respuesta al conflicto social, ¿y quién lo va a expresar si no es la CTA? ¿la CGT que es parte del poder?, eso es lo que está en discusión. Nosotros no inventamos a los que pelean. La CTA no inventó a los millones que hicimos la resistencia en los 90, la CTA lo único que hizo fue brindarle una perspectiva de nacionalizar el conflicto.
Tenemos que gozar cuando convocamos a los compañeros para discutir, pero además gozar porque estamos enseñando una doctrina para el campo popular para después del 2011. La unidad se tiene que hacer con acuerdo, y si no hay acuerdo entre los dirigentes, tienen que votar los compañeros. ¿Por qué va a haber fractura si vamos a votar? ¿Cuál es el problema de que haya dos tres o cuatro listas? Porque quiero avisarle que en la CTA hubo elecciones en noviembre de 2006 y hubo tres listas, pero claro, como los otros sacaban 2 %, no pasaba nada, no había fractura de la CTA, ahora puede ser que salga más parejo. Bueno, saldrá 60 a 40, no se fractura la CTA, se disputa el lineamiento político de la CTA y eso lo definen los compañeros. Por eso compañeros la fantasía de que puede haber negocio abajo y confrontación arriba... eso es para giles. Nosotros damos la pelea política en todos los órdenes. Los tipos que bancan la construcción de una Central al servicio de los trabajadores, la democracia y libertad sindical, la pelea por las reivindicaciones, “El hambre es un crimen”, el 82 % móvil, y la construcción de la Constituyente, tienen una sola línea de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. No se puede, acá un poquito la Constituyente, acá negocio con el 82 o con “El hambre es un crimen”. No, eso es para giles, esos lo que discuten son cargos, no política.
Abrir la puerta a la esperanza
Nosotros vamos a presentar una lista en todos los cargos de la Central. Y si ellos no tienen gente, es un problema de ellos. Pero nosotros vamos a presentar en todo los cargos. La disputa es en todo, ¿cómo se entiende que el tipo fuera a decir que le da lo mismo que a nivel nacional sea una política o la otra, mientras él tenga su pedacito? Ese no es nuestro. Es como decir, nosotros liberamos Santa Cruz y entregamos el país, o salvamos ATE y entregamos a todo el movimiento obrero. Es como creer que los trabajadores de Salud van a tener carrera sanitaria, sin que seamos Gobierno. No, eso no, cómo van a tener carrera sanitaria, si no quieren que haya salud. Entonces compañero/as lo que está en disputa es esto. Y creo que tenemos el privilegio de ser protagonistas de una elección histórica. Y tenemos el gran privilegio de inclinar la balanza, de decidir, si nos vamos a entregar, o si vamos a abrir la puerta para la esperanza. Esto lo decide cada uno de los militantes. A esto lo estamos convocando, a abrir una puerta y fortalecerla. Si ganamos el 23 de septiembre, se abre una puerta de una construcción que se acelera. Y si ustedes se acuerdan, en esa primera reunión, nosotros dijimos: “ATE, CTA, Constituyente Social y dijimos Movimiento Político, Social y Cultural; y dijimos 2011; 2009, 2010 y 2011; y discutimos una estrategia y la estrategia ya está en marcha, el resultado final depende de cada uno de nosotros, no lo deciden cuatro tipos en una pieza, nosotros lo que tenemos es coherencia para bancarnos una decisión y una estrategia que tomamos colectivamente.
El Secretario General que nosotros vamos a elegir tiene que ser el Secretario General que se banque que el colectivo es más importante que él. Yo dejé de ser Secretario General de la CTA y puse una sola condición, que el que presentáramos tenia que renunciar a ser Secretario General de su Sindicato, porque no se puede ser secretario de la Central en este tránsito, siendo Secretario General de su sindicato, porque se termina defendiendo aunque no se quiere, naturalmente a su sindicato. Y hasta priorizando eso, es inconciente. Aún renunciando a ser Secretario General de su sindicato, uno está en peligro. Yo nunca dejé de ser de ATE, obviamente, porque uno está discutiendo en una mesa con el Gobierno y es un tema, hay que manejarse con mucho criterio, y todavía representar a los privados. Hay que entender que a los estatales nos persiguen pero todavía tenemos un “paraguitas”. En el privado te matan. En los barrios no te dejan organizar, entre los punteros, la droga y la policía. También ahora tenemos dentro del Estado a los punteros y a la droga. Es difícil, hay que dejar de ser Secretario General de su sindicato y hacer lo que el colectivo quiere. Si yo tengo que hacer una crítica, el Secretario General tiene la oportunidad y el privilegio de convencer a sus compañeros de que lo elijan otra vez, si sus compañeros no quieren es por algo. El Secretario General tiene que hacer y la verdad que para mí se puede entender cualquier cosa, menos dejar de hacer lo que un Congreso resuelva. Es un dolor, no lo entiendo, que no haya habido Congreso de 6 mil compañeros. En este mandato de la CTA se dejó de hacer el congreso de los 6 mil delegados congresales electos.
Le decía a los jóvenes el otro día: “Muchachos, no es entre cuatro tipos, ni leyendo el diario cómo se resuelve la Central, viene un proceso que va a ser un aluvión, yo he vivido elecciones nacionales, y va a pasar que se viene un aluvión, de que lo que ustedes no hacen hoy de ir a buscar a la gente para explicarles; los van a venir a buscar a ustedes para que expliquen” hoy no dan bola, y va a ser impresionante la elección que se viene.
Cuando dicen “guarda que tal intendente afilió a los del Plan Argentina Trabaja, y los de allá también, etc. “pero cómo, ¿es que van a regalar el poder, qué son todos tarados? No nos van a regalar la elección, no nos regalan nada, lo vamos a tener que pelear. Y hoy están viendo cómo se meten, porque es trascendente el resultado del 23 de septiembre y nosotros tenemos el privilegio de ser protagonistas, si nos animamos a vivirlo con alegría.
El 31 de marzo en Ferro vamos a elegir candidato, puede ser cualquiera el Secretario General, y como dijo Elena Reynaga en Villa Constitución, a veces uno no tiene que hacer lo que quiere y le gusta, sino lo que los compañeros quieren. Sí tiene el derecho de poner la cara y discutirlo con nosotros en asamblea. Si te tomaron los trabajadores la fábrica o el astillero, y yo no sé muy bien que está pasando, bueno tengo que ir a discutirlo adentro de la fábrica. Me meto en el astillero y me quedo ahí adentro. Después vemos como salir. Los dueños somos los trabajadores, no un dirigente, ni de ATE ni de la Central. Por eso cuando se aprobó la Constituyente Social y en el Congreso nuestro del año pasado se volvió a aprobar y a partir de ahí salieron a decir que no hay que hacer la Constituyente Social y no fueron a Neuquén, se acabó el Secretario General. Puede venir a discutir, pero no puede no hacer lo que la mayoría quiere.
El mejor ejemplo de la contracara de ese comportamiento, y por eso lo banco a Pablo, es el siguiente. Hubo un momento de crisis en ATE durante el gobierno de Kirchner, porque fue el momento donde teníamos que decidir si éramos ATE o no, si éramos de los trabajadores estatales o no: El conflicto del Garrahan. Y allí terminamos discutiendo adentro de su oficina, entre Pablo Micheli, Edgardo Depetri y yo, y discutimos seriamente, porque el Gobierno garantizaba la intervención tranquilamente y los medios de comunicación le pegaban a los compañeros del Garrahan porque decían que estaban poniendo en peligro la vida de los chicos. Nos pegaban desde Clarín y el Gobierno y querían que seamos el verdugo de nuestros propios compañeros equivocados y que habían perdido en las elecciones de ATE Capital. Fue el momento más difícil que tuvimos que decidir. Era más lógico pensar, y había algunos que con buena leche lo decían, ¿por qué no hacemos una asamblea de la propuesta para que el Garrahan acepte lo que decidió el conjunto de ATE y no la asamblea del Garrahan solo? Discutimos muy fuerte y dijimos ni el Gobierno ni nadie manda.
En ATE mandan los trabajadores, les guste o no a todos. Y por eso Pablo Micheli se bancó la primera asamblea perdiendola en el Garrahan y encarando la negociación en el Ministerio de Trabajo. Fue al hospital, perdió la asamblea, pero representó a los trabajadores del Garrahan. La estrategia fue ir a debatir ahí. Un mes después de bancarnos el apriete publico y del Gobierno que nos hacia responsable hasta de lo que no éramos, y de discutir con los compañeros del hospital que estaban equivocados porque no evaluaban correctamente aunque la reivindicación era correcta, los compañeros en asamblea terminaron aceptando el acuerdo que si proponían los compañeros de la direccion de ATE. Esa es la gran diferencia. El Secretario General tiene que bancarse discutir con nosotros, dando la cara, aceptando lo que decidimos entre todos”.

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