1 sep. 2010

Pogge: Apuntes biográficos sobre Rawls


El amigo Leonardo, el incansable, nos envía la traducción de este texto de Pogge, sobre Rawls, bien interesante (hoy, nota en Clarín también publicada por el omnipresente, globetrotter Pogge, acá

Al texto que aquí adjuntamos le faltan las notas al pie publicadas en la versión original. (Gracias Sugar Leonard!). Va el texto de Pogge:



John Rawls: una biografía*



I. Biografía

Es bien sabido que la famosa Teoría de la justicia de John Rawls ha promovido una dramática revitalización de la filosofía política y ha estimulado a muchos filósofos, economistas, juristas y científicos de la política a contribuir a dicho campo. Se han vendido alrededor de un cuarto de millón de ejemplares del libro sólo en inglés y –traducido a veintiocho idiomas– se ha convertido en un tema obligado de conversación en las universidades norteamericanas y europeas, y en una inspiración para muchas personas en Latinoamérica, China y Japón. Es un verdadero clásico que muy probablemente se leerá y se enseñará por muchas décadas.

Algo que inmediatamente llama la atención al examinar la vida de Rawls fue su extraordinaria integridad moral e intelectual. A lo largo de muchos años, adquirió un conocimiento extenso y riguroso de la filosofía moral y política, especialmente por medio del estudio de las fuentes primarias más importantes, así como de la numerosa literatura secundaria sobre ella. Lector atento y crítico, retenía en la memoria las sinopsis claramente estructuradas de los textos que estudiaba y de sus diversas fortalezas y debilidades. Las obras de Rawls muestran que era igualmente estricto y cuidadoso como escritor, pues dispensaba mucha atención a la elección de los conceptos y las frases, así como a la exposición clara de sus pensamientos, por lo que a menudo se pasaba meses e incluso años produciendo con esmero versiones reelaboradas de un ensayo antes de permitir que una versión definitiva fuera publicada. El mismo cuidado era evidente también en sus conferencias y en sus clases, las cuales siempre estaban organizadas con excepcional claridad y eran tan ricas y densas que era difícil captar todo por completo, incluso si se le prestaba toda la concentración posible.

Los extraordinarios logros de Rawls como académico, autor y profesor pueden atribuirse a diversos factores, tales como su inmensa capacidad de pensamiento sistemático, excelente memoria, curiosidad natural y actitud crítica frente a su propia obra, la cual le generaba una insatisfacción que se materializaba en progreso ulterior. Siempre estuvo profundamente comprometido con la vida intelectual de sus estudiantes, de sus colegas, de la universidad y de la sociedad. Adicionalmente, Rawls concentró sus energías en dos preguntas que eran de la mayor importancia para él: ¿cómo es posible que un orden institucional sea justo? y ¿de qué manera la vida humana vale la pena vivirse? Se ocupó de estas cuestiones en la ética y en la filosofía política, y también más allá de los confines tradicionales de estos campos: la teoría económica, la historia política y constitucional de los Estados Unidos e, incluso, las relaciones internacionales. El profundo deseo de Rawls de responder estas preguntas, tan evidente en sus escritos, lo mantuvo ocupado durante toda una vida de arduo trabajo.

Su dedicación a esta gran tarea intelectual y moral también refuerza la característica modestia de Rawls, la cual impresionaba a muchas personas. No ignoraba, por supuesto, su posición en la profesión y siempre estuvo muy feliz porque su obra probó ser muy productiva. Pero siempre consideró su trabajo en comparación a las grandes tareas a las cuales le había dedicado la vida. Esta tarea de hecho debe forjar humildad en quien la tenga presente.

1. Familia y educación

John (Jack) Bordley Rawls nació el 21 de febrero de 1921, en Baltimore (Maryland), siendo el segundo de los cinco hijos de William Lee (1883 1946) y Anne Abell Rawls (nacida Stump, 1892 1954); los otros hijos fueron: William Stowe (Bill, 1915-2004), Robert Lee (Bobby, 1923-1928), Thomas Hamilton (Tommy, 1927-1929) y Richard Howland (Dick, 1933-1967). Sus abuelos maternos provenían de familias acaudaladas que vivían en un suburbio de Baltimore (el Valle Greenspring, inmortalizado en la película “Diner”). Ambos habían heredado algunas riquezas que consistían principalmente en yacimientos de carbón y petróleo en Pensilvania. Sin embargo el abuelo, Alexander Hamilton Stump, perdió la mayoría de los bienes heredados y con el tiempo los abuelos se divorciaron. Tuvieron cuatro hijas: Lucy, Anna (la madre de Rawls), May y Marnie.

La familia Rawls proviene del sur, donde tal apellido todavía es común en ese lugar. El abuelo paterno de Rawls, William Stowe Rawls, fue banquero en un pequeño pueblo cerca de Greenville, Carolina del Norte. Como sufría de tuberculosis, se trasladó con su familia a Baltimore en 1895 para así estar cerca del Hospital de la Universidad John Hopkins. El padre de Rawls, William Lee, contrajo tuberculosis algunos años después de mudarse, y su salud continuó débil a lo largo de su vida de adulto. El dinero fue escaso durante los primeros años de William Lee y nunca finalizó el bachillerato. En lugar de esto, comenzó a trabajar desde los 14 años como dependiente [“runner”] en una firma de abogados. Esto le dio al joven muchacho la oportunidad de usar en las tardes los libros de derecho de la firma para educarse a sí mismo adecuadamente para el examen de la barra de abogados [bar exam] sin ningún estudio formal. William Lee llegó a ser un exitoso y respetado abogado corporativo en la firma de abogados Marbury (una de las mejores en Baltimore, cuyo prestigio comenzó con el famoso caso Marbury vs. Madison). En los años posteriores a su examen de la barra, William Lee también enseñó de manera ocasional en la Facultad de Derecho de Baltimore, y en 1919 fue elegido Presidente de la Asociación de la Barra de Baltimore [Baltimore Bar Association], con lo cual probablemente era el hombre más joven en ostentar tal cargo hasta ese momento.

Ambos padres de Jack tenían un decidido interés en la política. Su padre apoyó a Woodrow Wilson y a la Liga de las Naciones, también fue amigo cercano y asesor no oficial de Albert Ritchie, gobernador Demócrata de Maryland (1924 1936). Ritchie le pidió que presentara su candidatura para el Senado de los Estados Unidos y le ofreció un trabajo como auxiliar en el Tribunal de Apelaciones, pero declinó ambas propuestas por razones de salud. Fue un decidido partidario del New Deal de Franklin D. Roosevelt. A pesar de todo, su respeto por Roosevelt terminó abruptamente con la crisis de la Suprema Corte de 1937 [the Court Packing Crisis], cuando Roosevelt intentó vencer la resistencia de la Corte a su legislación del New Deal nombrando seis nuevos magistrados en la Corte. La madre de Jack –una mujer muy inteligente, que sobresalía tanto en el bridge como en la pintura de retratos– fue durante algún tiempo presidenta del capítulo de Baltimore de la recién fundada Liga de Mujeres Votantes. En 1940 trabajó en la campaña de Wendell Willkie, quien había dejado el partido Demócrata para presentarse por el partido Republicano contra Roosevelt. Mientras Jack era bastante distante de su padre, a quien recuerda como en cierto modo frío y alejado de la familia, era muy cercano a su madre y atribuía a su influencia (así como a la de su señora y sus hijas) el interés que tuvo a lo largo de su vida por la igualdad de las mujeres.

Los acontecimientos más trascendentales de la infancia de Jack fueron las pérdidas de sus dos hermanos menores, quienes fallecieron de enfermedades que sufrieron al contagiarse de Jack. El primero de estos incidentes ocurrió en 1928, cuando Jack se enfermó gravemente. A pesar de que a Robert Lee (Bobby), 21 meses menor, se le había advertido severamente que no entrara al cuarto de Jack, lo hizo de todos modos algunas veces para que Jack tuviera compañía. Pronto ambos niños estaban en cama con fiebre alta. Como el médico de la familia, un pariente, diagnosticó inicialmente la enfermedad de modo equivocado, pasó un largo tiempo antes de que finalmente se descubriera que estaban sufriendo de difteria. El diagnóstico correcto y la antitoxina llegaron demasiado tarde para salvar a Bobby, cuya muerte fue un duro golpe para Jack y, como lo cree su madre, pudo haber desencadenado la tartamudez que fue siempre una seria desventaja para él, aunque disminuyó gradualmente con los años.

Jack se recuperó de la difteria, pero justo en el invierno siguiente, mientras se recuperaba de una cirugía en la que le extrajeron las amígdalas, contrajo una severa neumonía que pronto contagió a su hermano Tommy. Se repitió la misma tragedia del año anterior. Al tiempo que Jack se recuperaba lentamente, moría su hermanito en febrero de 1929.

Durante su niñez, el sentido de justicia de Jack se despertó debido al trabajo de su madre en favor de los derechos de la mujer. También comenzaron sus propias reflexiones sobre los temas de las razas y las clases sociales. Ya entonces Baltimore tenía una gran población negra (aproximadamente el 40 por ciento) y Jack pronto se dio cuenta de que los negros vivían en condiciones muy diferentes, y que los niños negros asistían a escuelas aparte. También recuerda vívidamente cómo a su madre no le gustó que se hiciera amigo de un niño negro, Ernest, ni siquiera que lo visitara en su casa, una de las casas pequeñas de callejón trasero [back-alley] que eran típicas de la población negra de Baltimore.

para escapar de los veranos tan calientes y húmedos de Baltimore, compró una casa de campo al sur de Blue Hill (con una hermosa vista del monte Desert y de la bahía) y un pequeño bote a motor que usaban para visitar las islas distantes. Jack pasó allí todos los veranos hasta que fue creciendo, pero adquirió el gusto enorme, que perduró toda su vida, por montar en velero. En la pequeña villa de Brooklin, Jack también se enfrentó con muchas situaciones de pobreza que padecían personas de raza blanca quienes vivían en la villa alrededor de un año mientras trabajaban, la mayoría como pescadores o porteros de las grandes residencias de verano. Mientras hacía amistad con los muchachos “nativos” se daba cuenta que sus oportunidades educativas y sus perspectivas de vida en ese pueblito empobrecido eran muy inferiores a las suyas. Estas experiencias de la niñez le produjeron una impresión duradera, no solamente al despertar su sentido de la justicia sino también al profundizar el sentimiento permanente de haber sido muy afortunado. Había sobrevivido, después de todo, a las enfermedades que terminaron con la vida de sus dos hermanos y gozaba de grandes privilegios inmerecidos de riqueza y educación. Más tarde, pasó por la guerra sin sufrir ninguna herida de consideración y fue también muy afortunado en la carrera que escogió.

Jack inició su educación en el colegio privado Calvert, donde completó un año de jardín y su escolaridad elemental (1927 1933). El colegio era mixto pero en los últimos tres grados a los niños y a las niñas se les dictaba clase separadamente. Se enseñaba haciendo hincapié en la actuación y en hablar en público, y Jack aprendió con cierta alegría que podía superar su tartamudez cuando hablaba en rima. (En una presentación de William Tell, de Schiller, confundió las líneas de su parlamento y anunció a la encantada audiencia que la manzana había partido la flecha en dos). El excepcional expediente de Jack en Calvert condujo a su elección como valedictorian de su clase. Su desempeño general y la puntuación obtenida en su prueba de coeficiente intelectual también impresionaron a su profesor, John Webster, quién proveyó especial apoyo y mucho ánimo al joven, dándole incluso tutorías privadas tiempo después de que dejara Calvert para ingresar al bachillerato en la Roland Park Junior. Jack fue enviado a esta escuela pública por dos años (1933 1935) porque su padre era entonces el presidente honorario de la junta directiva de las escuelas de Baltimore y quería expresar su apoyo hacia el sistema de escuelas públicas. Al final del período de su padre al frente de la junta, Jack –como no era inusual entre la gente acomodada de Baltimore– fue enviado a una escuela privada donde terminó los últimos cuatro años de su educación.

El internado al que Rawls asistió de 1935 a 1939 fue Kent School en Connecticut occidental, una escuela de muchachos estrictamente religiosa perteneciente a la tradición de la Alta Iglesia Episcopal, dirigida por un monje de la orden de la Santa Cruz con base en Poughkeepsie. Este director era un hombre severo y dogmático, que dejaba poca libertad a sus profesores y estudiantes. A excepción de las vacaciones, a los estudiantes no se les permitía salir de los terrenos de la escuela para ir de compras en la provincia vecina o para ver una película. Todos los estudiantes tenían que cumplir con tareas domésticas y asistir a misa seis días a la semana y a dos misas que se ofrecían los domingos. El paso de Jack por la escuela Kent fue ciertamente muy exitoso, ya que obtuvo altas calificaciones, fue nombrado Monitor Mayor [Senior Prefect], ganó un lugar en los equipos de fútbol y lucha libre y fue director de publicidad en la junta redactora del anuario. También jugó hockey, béisbol, tenis y ajedrez, y fue el trompetista en la orquesta de jazz de la escuela. Sin embargo, Jack no disfrutó mucho sus años en Kent, pues la escuela le ofrecía poco estímulo intelectual, por esto no sorprende que recuerde su tiempo allí como infeliz e improductivo.

El hermano mayor de Jack, Bill, era más o menos seis años mayor, y Jack lo siguió desde las escuelas Calvert y Kent a la Universidad de Princeton. Bill era considerablemente más fuerte que Jack y mucho más exitoso en el fútbol, la lucha libre y el tenis. Jack trató de seguir el ejemplo de Bill en los deportes, pero también desarrolló intereses independientes en el estudio de las biografías de científicos famosos, y en la química. Este último interés le había sido fomentado por un padrino que fue químico. De niño, Jack tuvo un equipo experimental de química y, con la ayuda de productos químicos adicionales proporcionados por su padrino, producía toda clase de olores y explosiones, casi siempre después de la escuela dominical.
2. La universidad y la guerra

Después de terminar el internado, Rawls –como su hermano Bill antes de él y su hermano más joven, Dick, después de él– fue admitido a la Universidad de Princeton. Ingresó en 1943 en una promoción que contaba con unos 630 jóvenes. En esos días los aspirantes raramente eran rechazados, así que ingresar era fácil para aquellos cuyos padres, como el suyo, podían pagar la matrícula. Para los menos acomodados, la historia era diferente: las becas eran muy escasas y se concedían sobre todo a los atletas requeridos para las competencias deportivas inter-universitarias.

El inicio de su primer semestre en Princeton coincidió con el ataque alemán contra Polonia (1939), y Rawls recuerda que la mayoría de los estudiantes en su clase supusieron que tendrían que luchar en la guerra. Una fracción grande de la clase se enroló inmediatamente en el Cuerpo de Entrenamiento para los Oficiales de la Reserva [Reserve Officers’ Training Corps (ROTC)], asegurando con ello la oportunidad de hacer una carrera rápida de oficial después de la graduación. Rawls no se enroló, pero se motivó por la inminente guerra a leer acerca de la Primera Guerra Mundial en la biblioteca de la Universidad. Aunque nadie deseaba la guerra, todos los que estaban alrededor de Rawls (tanto en casa como en Princeton) coincidían en que los Estados Unidos debían defender a Gran Bretaña. Había oposición separatista (“America First”) en algunos círculos, pero no entre la familia, los amigos y los conocidos de Rawls.

En su primer año en Princeton, Rawls intentó emular el brillante ejemplo atlético de su hermano Bill, que había formado parte del equipo de Princeton en tres deportes (fútbol, lucha y tenis) y había sido capitán del equipo de tenis. Rawls fue de hecho aceptado en el equipo de fútbol de los estudiantes de primer año, pero la lucha libre resultó ser un desafío más difícil. Rawls no era lo bastante bueno como para conseguir un lugar seguro en la categoría de las 165 libras, por lo que intentó competir en la siguiente categoría inferior (155 libras). Esto significaba sin embargo que debía perder una buena cantidad de peso antes de cada competencia, lo que lo debilitaba para la misma. Dado que no era particularmente exitoso y estaba cada vez más en contra de las competencias individuales, Rawls se retiró del equipo incluso antes del final de la temporada. También abandonó el fútbol después del primer año, pero continuó disfrutando de la práctica del béisbol, aunque no como miembro de algún equipo oficial.

Las fraternidades estaban prohibidas en Princeton y la vida social giraba en torno a los clubes gastronómicos a los que pertenecían alumnos de los dos últimos años. Los estudiantes podían solicitar su admisión al final del segundo año de estudio (mediante un proceso llamado “reñir” [“bicker”]) y, si eran admitidos, podían tomar todas sus comidas en el club y también pasar las tardes allí, hablando o jugando pool. Los clubes también organizaban fiestas, especialmente en casas los fines de semana festivos, atendidas simultáneamente por todos los clubes gastronómicos, y atraían jovencitas de todas partes. Sin embargo, el decoro se hacía cumplir estrictamente. No se permitía que las mujeres pasaran la noche en un club gastronómico y las visitas a los dormitorios se tenían que interrumpir a las 7 p.m. Todo contacto sexual estaba terminantemente prohibido, y los estudiantes hallados culpables de tales, incluso si se descubría que eran casados, eran expulsados sin contemplaciones de la Universidad. Una vez más tras los pasos de su hermano, Rawls fue admitido en el prestigioso Ivy Club, que favorecía tradicionalmente a los estudiantes de Baltimore.

Al principio, Rawls no estaba seguro acerca de qué carrera seguir. Probó con química, matemáticas, música (por dos años fue crítico musical para The Daily Princetonian, que cubría los eventos musicales locales y aquellos presentados en la ciudad de New York) e incluso historia del arte. Encontrándose asimismo insuficientemente interesado y talentoso en estos temas, terminó finalmente en filosofía. En esta elección no siguió a su hermano Bill, quien fue a la Escuela de Derecho de Harvard y llegó a ser más tarde abogado en Filadelfia.

Los primeros profesores de filosofía de Rawls fueron Walter T. Stace, David Bowers y Norman Malcolm. Cuando fue estudiante de segundo año, Rawls tomó un curso de filosofía moral con el utilitarista Stace, en el cual se discutieron la Groundwork de Kant, el Utilitarianism, de John Stuart Mill y la propia obra de Stace, The Concept of Morals (1937). Bowers (quien murió trágicamente durante la guerra al intentar saltar a un tren que partía) enseñaba a Kant. Sin embargo la influencia más importante la ejercía Malcolm, que era solamente unos diez años mayor que Rawls.

Después de un período de estudio en Cambridge (Inglaterra), donde trabajó con Wittgenstein, Malcolm había vuelto a Harvard para terminar su tesis doctoral bajo la dirección de C. I. Lewis. Con base en una buena recomendación de Lewis, le habían ofrecido un cargo en Princeton. Sin embargo, Lewis llegó a lamentar esta recomendación. La razón tenía que ver con la actitud de Malcolm hacia el fenomenalismo [phenomenalism] que, defendido por Lewis, era entonces dominante en la epistemología norteamericana. Bajo la influencia de Wittgenstein, Malcolm había venido dejando este enfoque, hecho que se hizo penosamente obvio durante la defensa pública de su tesis. Furioso después de la disertación, Lewis envió una retractación de su recomendación, pero el Departamento de Filosofía de Princeton se sintió comprometido con Malcolm y mantuvo su oferta. Malcolm enseñó en Princeton hasta abril de 1942, cuando se enlistó en la marina de guerra estadounidense.

El primer encuentro entre Rawls y Malcolm fue desagradable, por lo menos para Rawls. En el otoño de 1941, Rawls le entregó a Malcolm un ensayo filosófico que él consideraba bastante bueno. Malcolm, sin embargo, sometió el ensayo a una crítica muy severa y le pidió a Rawls “retirarlo” diciéndole: “¡Piense sobre lo que está haciendo!”. Aunque temporalmente descorazonadora, esta dura crítica contribuyó a profundizar gradualmente el interés de Rawls en la filosofía. Posteriormente reconoció que el ejemplo personal de Malcolm ejerció una gran influencia en el desarrollo de su propia manera de hacer filosofía.

Durante el período académico de primavera en 1942, Rawls tomó otro curso con Malcolm sobre el tema (como decía Rawls) cuasi-religioso del mal humano, con lecturas de Platón, San Agustín, el arzobispo Butler, Reinhold Niebuhr y Philip Leon. Este tema no se encontraba dentro de las preocupaciones filosóficas normales de Malcolm, pero su interés pudo haber sido inspirado por la guerra. Cuando Rawls le mencionó el curso tiempo después (durante el período de Malcolm como Presidente de la APA) no pudo recordar en absoluto haberlo dictado. Esta falta de memoria pudo haberse debido al hecho de que Malcolm se unió a la marina en la mitad del curso, por lo que no pudo concluirlo.

Por el contrario, Rawls había quedado profundamente impresionado por este curso. Reencendió en él un latente interés por la religión, conduciéndolo a escribir su tesis senior en esta área, y a considerar seriamente ir al Seminario Teológico de Virginia a estudiar para el sacerdocio. Incluso con la mayor parte de sus compañeros de clase yendo a la guerra, Rawls decidió en cambió quedarse para acelerar sus estudios. Se graduó en Princeton un semestre más rápido de lo usual, y se enlistó en el ejército.

Rawls recibió su grado en Filosofía y Letras [Bachelor of Arts -BA-] en enero de 1943 después de haber completado un período especial de verano en 1942, que había sido añadido por motivo de la guerra. Se graduó Summa cum laude en Filosofía, logro que atribuyó, de modo característico en él, a su buena memoria y a su hábito de tomar apuntes precisos y detallados. En febrero, Rawls se enlistó en el ejército y, tras el entrenamiento básico de infantería, completó un curso en el cuerpo de señales. Fue enviado al escenario del Pacífico por dos años, y sirvió en Nueva Guinea, en las Filipinas y finalmente cuatro meses entre las tropas que ocuparon el Japón, tiempo en el que pasaron a través de la recientemente devastada ciudad de Hiroshima). Durante su tiempo en ultramar, Rawls perteneció al Regimiento 128 de la división 32 de infantería (“flecha roja”). Sirvió tanto en los cuarteles generales del regimiento como en una unidad de Inteligencia y Reconocimiento (I&R), la que, en escuadrones de siete u ocho hombres, iba reconociendo posiciones enemigas. Dijo no haber visto muchos combates, pero a su división le tocó responder a una intensa balacera en la isla Leyte. Hacia el final de la guerra le concedieron la Estrella de Bronce por su trabajo en la radio tras las líneas enemigas a lo largo del sendero traicionero de Villa Verde, sobre Luzón. La única herida que recibió fue cuando se quitó el casco para beber agua de un riachuelo y lo rozó la bala de un francotirador. Rawls se había abierto camino gradualmente hasta llegar al grado de Sargento durante su estancia en al Pacífico, pero fue degradado a soldado raso en Japón por rehusarse a castigar un soldado como le ordenó el Primer Teniente a quien el soldado había insultado. Habiendo declinado la oportunidad de convertirse en Oficial al final de la guerra, porque no quería permanecer más tiempo del necesario en la que consideraba una “institución deprimente” [“dismal institution”], Rawls dejó el ejército en enero de 1946. Seguía siendo un hombre enrolado y, otra vez, soldado raso. Como escribió en un breve esbozo biográfico (redactado con ocasión de una reunión del Colegio Kent en el aniversario 50 de su graduación) consideró su carrera en el ejército como “excepcionalmente carente de distinciones” [“singularly undistinguished”]. Y muy bien podría parecerle así en comparación con la de su hermano Bill, voluntario para la fuerza aérea aun antes de Pearl Harbor y piloto de bombarderos Liberator de cuatro motores en muchas misiones desde Italia al sur de Alemania, Austria y Polonia.
Como se observó previamente, antes de ingresar al ejército en 1943 Rawls había contemplado la posibilidad de estudiar para el sacerdocio. Sin embargo, ya en junio de 1945 sus experiencias en la guerra del Pacífico habían acabado con su creencia en la cristiandad ortodoxa, haciendo que rechazara, por equivocada, la idea de la supremacía de la voluntad divina; había acabado también cualquier deseo de convertirse en sacerdote. En un breve ensayo inédito redactado durante los años 90, titulado “On My Religion” [Sobre mi religión] Rawls describió este cambio con las siguientes palabras:

“Me he preguntado con frecuencia por qué cambiaron mis creencias religiosas, especialmente durante la guerra. Comencé como creyente cristiano episcopal ortodoxo y abandoné esto por completo hacia junio de 1945. No pretendo entender en absoluto por qué cambiaron mis creencias, ni creo que sea posible comprender totalmente tales cambios. Podemos dejar constancia de lo sucedido, contar historias y hacer suposiciones, pero se deben tomar como lo que son. Puede haber algo sustancial en ellas, pero no es probable.

Se destacan en mi memoria tres incidentes: el de Kilei Ridge, la muerte de Deacon y lo que oía y pensaba sobre el Holocausto. El primero ocurrió a mediados de diciembre de 1944. Había terminado la batalla de la Compañía F del 128o Regimiento de Infantería de la 32a División para tomar la sierra que mira sobre la población de Limon, en Leyte, y la compañía simplemente mantenía el terreno ganado. Un día vino un pastor luterano y durante la misa pronunció un breve sermón en el que dijo que Dios apuntaba nuestras balas hacia los japoneses a la vez que nos protegía de las suyas. No se por qué esto me hizo enojar tanto, pero ciertamente así fue. Reproché al pastor (quien era teniente primero) por haber dicho lo que yo suponía que él, siendo luterano, sabía perfectamente bien que eran sencillamente falsedades sobre la divina providencia. Qué razón distinta a la de tratar de reconfortar a las tropas, posiblemente, pudo haber tenido. La doctrina cristiana no debía usarse para eso, aunque supe perfectamente que lo fue.

El segundo incidente, la muerte de Deacon, ocurrió en mayo de 1945, a la altura del sendero de Villa Verde en Luzon. Deacon era un hombre espléndido; nos volvimos amigos y compartimos una tienda de campaña en el Regimiento. Un día el Sargento Primero vino donde nosotros en busca de dos voluntarios, uno para que fuera con el Coronel a donde pudiera observar las posiciones japonesas, y otro para que le donara sangre a un soldado herido, la cual se necesitaba urgentemente en el pequeño hospital de campo en las cercanías. Ambos accedimos y el resultado de cada tarea dependería de quién tuviera el tipo de sangre que se requería. Como yo lo tenía y Deacon no, él fue con el Coronel. Debieron haber sido identificados por los japoneses, porque pronto 150 proyectiles de mortero cayeron en el lugar donde estaban. Saltaron a una trinchera para protegerse pero murieron de forma inmediata cuando un proyectil de mortero también aterrizó allí. Estuve inconsolable y no podía apartar de mi mente tal incidente. No sé por qué este incidente me impresionó de tal manera, a no ser por mi aprecio por Deacon, ya que la muerte era un acontecimiento común. Pero creo que produjo un efecto en mí de una manera a la que me referiré en un momento.

El tercero es realmente más que un incidente singular pues duró un largo período de tiempo. Según recuerdo, comenzó en abril en Asingan, donde el Regimiento estaba tomando un descanso del servicio [de combate] y consiguiendo reemplazos. Íbamos a las películas del ejército que se exhibían por la tarde y también observábamos los reportes de noticias del servicio de información del ejército. Creo que fue allí donde escuché por primera vez sobre el Holocausto, cuando se dieron a conocer los primeros reportes de las tropas estadounidenses que venían de los campos de concentración. Por supuesto que mucho se había sabido con anterioridad a ese momento, pero no había sido información accesible a los soldados en el campo de batalla.

Estos incidentes, y especialmente el tercero tal como se llegó a conocer ampliamente, me afectaron de manera semejante. Esto tomó la forma de la pregunta por si la oración era posible. ¿Cómo puedo orar y pedirle a Dios que me ayude, que ayude a mi familia o a mi país, o cualquier otra cosa querida que me importe, si Dios no había salvado de Hitler a millones de judíos? Al Lincoln interpretar la Guerra Civil como el castigo de Dios por el pecado de la esclavitud, merecido igualmente por el norte y por el sur, se ve a Dios como si actuara justamente. Pero el Holocausto no se puede interpretar de esa manera, y todos los intentos de hacerlo sobre los que he leído son horribles y perversos. Para interpretar la historia como la expresión de la voluntad de Dios, la voluntad de Dios tiene que concordar con las ideas más básicas de la justicia, tal como las conocemos. Pues ¿qué más puede ser la justicia más básica? Así, pronto comencé a rechazar también la idea de la supremacía de la voluntad divina como de igual forma horrible y perversa.

Los meses y años siguientes me llevaron a un rechazo creciente de muchas de las principales doctrinas de la cristiandad, y esta se volvió algo cada vez más y más ajeno a mí (…)”.

Al haber declinado así la idea de realizar estudios teológicos, Rawls comenzó sus estudios de postgrado en filosofía en Princeton a comienzos de 1946, gracias a la ley GI . Luego de tres semestres, pasó el año 1946-1947 con una beca en la Universidad de Cornell, donde Malcolm y Max Black estaban trabajando sobre Wittgenstein. Al año siguiente (1948-1949) estaba de vuelta en Princeton, escribiendo su tesis doctoral bajo la supervisión de Walter Stace. Después de haber completado su educación filosófica en Dublín, Stace fue Alcalde de Colombo (capital de Ceylán, hoy Sri Lanka) y, a pesar de sus deberes oficiales, continuó sus estudios filosóficos, especialmente de Berkeley y Hegel, e incluso escribió un libro, The Theory of Knowledge and Existence. Las tesis de Rawls enfocadas en valoraciones del carácter y desarrolladas en un procedimiento anti-fundacionista –en cierto modo semejante a su idea posterior del “equilibrio reflexivo”– para corregir los propios juicios morales ponderados [“considered moral judgments” ] iniciales sobre casos particulares, tratando de explicarlos todos mediante un conjunto de principios morales. (Su primera publicación, “Outline of a Decision Procedure for Ethics” (1951) resume partes de esta obra). Mientras estaba terminando su tesis a finales de 1948, Rawls conoció a quién se convertiría en su esposa, Margaret (Mardy) Warfield Fox (nacida en 1927), quién era entonces estudiante de último año universitario en el Pembroke College de la Universidad de Brown. Se casaron en junio de 1949 y pasaron el verano en Princeton elaborando el Índice del libro de Walter Arnold Kaufmann, Nietzsche: Philosopher, Psychologist and Anti Christ (Princeton, 1950), a cambio de la exigua suma de 500 dólares.

Inclinada principalmente hacia el arte y la historia, campos en los que Rawls también tuvo interés toda su vida, Mardy desempeñó igualmente un papel cada vez más activo en la obra de su esposo, ayudándole con la corrección de pruebas, haciendo sugerencias de estilo y editando sus libros y ensayos. También le hizo notar la importancia de la igualdad de oportunidades para las mujeres. Cuando se casaron (después de tratarse durante sólo seis meses) le contó que sus padres optaron solamente por financiar la educación superior de sus dos hermanos, no la suya ni la de su hermana menor, pues consideraban que la educación de los muchachos era más importante. Mardy, en consecuencia, tuvo que aplicar a una beca académica completa en la Universidad de Brown, que obtuvo exitosamente, y se las arregló para pagar sus propios estudios universitarios –su Bachelor of Arts– con ingresos adicionales provenientes de varios trabajos. La joven pareja decidió que darían las mismas oportunidades a sus hijas y a sus hijos. Y así lo hicieron, pues los cuatro hijos estudiaron con su apoyo: dos en la Universidad de Massachusetts en Amherst, y los otros dos en el Reed College y en la Universidad de Boston.

Rawls había ganado una beca para el año académico 1949-1950, por lo que le convenía pasar otro año en Princeton como estudiante, aunque su tesis estaba terminada en lo esencial. Durante ese año trabajó principalmente fuera del Departamento de Filosofía. En el período académico de otoño participó en un seminario de economía con Jacob Viner, y en la primavera tomó un seminario con Alpheus T. Mason, sobre la historia del pensamiento político y el derecho constitucional norteamericano, en el cual el texto principal era una antología editada por Mason: Free Government in the Making: Readings in American Political Thought. En este seminario, Rawls estudió las concepciones más importantes sobre la justicia política que se habían articulado a lo largo de la historia de los Estados Unidos, y desarrolló cada una de ellas hacia una concepción sistemática de la justicia.

3. Carrera académica

Rawls enseñó los dos años siguientes (1950-1952) en calidad de instructor en el Departamento de Filosofía de Princeton. Eran los tiempos de las acusaciones y las audiencias del senador McCarthy, de las que, no obstante, Princeton estuvo bastante aislada. A pesar de sus obligaciones de enseñanza, Rawls continuó sus estudios fuera de la filosofía. En el otoño de 1950, asistió a un seminario orientado por el economista William J. Baumol, que se centraba principalmente en Value and Capital, de J. R. Hicks y en Foundations of Economic Analysis, de Paul A. Samuelson. Estas discusiones continuaron durante la primavera siguiente, en un grupo de estudio informal. Rawls también estudió Elements of Pure Economics, de Leon Walras y Theory of Games and Economic Behavior, de John von Neumann y Oskar Morgenstern. Al mismo tiempo, entabló amistad con J. O. Urmson, un filósofo de Oxford que se encontraba en Princeton como profesor visitante en 1950-1951. Gracias a Urmson, Rawls supo acerca de todos los interesantes desarrollos en la filosofía británica, particularmente en la de Oxford, la que pasaba entonces por una fase especialmente creativa gracias a John L. Austin, Gilbert Ryle, Herbert L. A. Hart, Isaiah Berlin, Stuart Hampshire, Peter Strawson, H. Paul Grice y R. M. Hare. Siguiendo el consejo de Urmson, Rawls aplicó a una beca Fulbright que efectivamente obtuvo, por lo cual pasó el año 1952-1953 en Oxford en calidad de miembro de la mesa directiva del Christchurch College de Urmson.

El año en Oxford fue el más importante filosóficamente para Rawls desde su primer año como estudiante de filosofía, bajo la influencia de Malcolm (1941 1942). Por intermedio de Urmson llegó a conocer a los filósofos más importantes de Oxford. Asistió a un curso magistral orientado por Herbert L.A. Hart, quien había sido recién promovido al profesorado y estaba exponiendo algunas de las ideas que más tarde publicaría en The Concept of Law. Le impresionó especialmente un seminario dictado en el invierno de 1953 por Berlin y Hampshire, con la participación activa de Hart, que comprendía: Condorcet, el Contrato Social de Rousseau, Sobre la libertad de John Stuart Mill, Alexander Herzen, George E. Moore, y dos ensayos de John M. Keynes. Rawls siempre consideró este seminario como un modelo de excelencia en la enseñanza que él debería tratar de emular.

Durante este período, comenzó a desarrollar la idea de justificar los principios morales sustantivos mediante la referencia a un procedimiento deliberativo construido apropiadamente. Rawls dijo que la inspiración para esta idea pudo haber venido de un ensayo de Frank Knight, que menciona la organización de una situación comunicativa razonable. La idea inicial de Rawls era que los participantes deberían deliberar independientemente unos de otros y remitir sus propuestas de principios morales a un árbitro. Este proceso debería continuar hasta que se llegara a un acuerdo. Como con las versiones posteriores de la “posición original”, Rawls esperaba que se pudieran derivar resultados sustantivos a partir de una especificación exacta y justificada detalladamente de una situación hipotética, es decir, sin tener que implementar un procedimiento con participantes reales. En este punto su enfoque ha sido siempre diferente del enfoque de Jürgen Habermas de una situación ideal de habla .

Tras su regreso de Oxford en 1953 Rawls aceptó el cargo de profesor asistente en la Universidad de Cornell, donde fue promovido a profesor asociado con tenure en 1956. En los años cincuenta, Cornell tenía un Departamento de Filosofía bastante interesante, cuyo perfil fue moldeado por Malcolm y Black. Entre sus otros colegas estaban Rogers Albritton y David Sachs, quienes habían sido compañeros de estudio de Rawls en Princeton. El Departamento publicaba (como lo sigue haciendo todavía) un periódico muy elogiado, el Philosophical Review, y Rawls se convirtió en uno de sus editores.

Aunque profesionalmente estaba muy satisfecho con su trabajo en Cornell, Rawls consideraba que la ubicación de la Universidad era una desventaja importante. Ithaca es una pequeña municipalidad en el Estado de New York, alejada cientos de millas de los centros culturales más cercanos de la ciudad de New York, Princeton, Filadelfia, Baltimore y Boston. Aunque la región es muy hermosa, sus severos inviernos tienden a intensificar la sensación de aislamiento. Esta desventaja se acrecentó más en cuanto la familia Rawls tuvo rápidamente cuatro nuevos miembros: Anne Warfield (nacida en noviembre de 1950), hoy profesora de sociología en el Bentley College en Waltham, con dos hijos; Robert Lee (nacido en marzo de 1954), ahora diseñador de productos e ingeniero mecánico independiente, cerca a Seattle con un hijo y una hija; Alexander (Alec) Emory (nacido en diciembre de 1955), carpintero, capataz en la construcción de edificios y escritor, en Palo Alto, y Elizabeth (Liz) Fox (nacida en junio de 1957), una directora financiera, escritora eventual, diseñadora de modas y competitiva bailarina de salón en Cambridge, Massachusetts.

La oportunidad de dejar Ithaca, al menos temporalmente, surgió en 1959 cuando Rawls, que había publicado durante ese tiempo varios ensayos importantes , fue invitado como profesor visitante durante un año a Harvard, donde su antiguo colega Albritton había asumido un cargo permanente. Rawls impresionó a muchos filósofos locales durante ese año (1959 1960), y el Massachusetts Institute of Technology (M.I.T.) le ofreció un cargo de profesor con tenure. El M.I.T. estaba entonces fuertemente concentrado en las ciencias y en la economía, pero también estaba empezando a construir una presencia importante en la filosofía, con un profesor asociado, Irving Singer, y dos profesores asistentes, Hubert Dreyfus y Samuel Todes. Sin embargo, no había un departamento independiente y los filósofos eran parte de una Facultad de Humanidades mucho más grande. Rawls aceptó la oferta y vino a ser el único profesor con tenure en el M.I.T. Esto le permitió fortalecer sus amistades en Harvard (especialmente con Burton Dreben) y continuar su vieja amistad con Albritton y con Sachs.

Resulta comprensible que la administración del MIT quisiera concentrar su presencia filosófica en la historia y la filosofía de la ciencia. Con la ayuda de Noam Chomsky y otros, Rawls debió construir una subdivisión de las humanidades en ese campo, y para ello contrató a James Thompson y luego a Hilary Putnam. Habiéndole dedicado considerable tiempo y energía a un campo en el que personalmente tenía poco interés, fundamentalmente en el servicio administrativo, Rawls recibió complacido una oferta de Harvard en la primavera de 1961. No obstante, decidió posponer un año el traslado a fin de concluir exitosamente los cambios en el M.I.T. Rawls enseñó en el Departamento de Filosofía de Harvard desde 1962 hasta su retiro obligatorio en 1991. Con un permiso especial del Rector de Harvard, continuó enseñando, por un pago nominal, hasta que la primera de una serie de embolias cerebrales, en 1995, le hizo imposible la enseñanza.

4. La década turbulenta de 1962 1971

Los años siguientes se dedicaron principalmente a la terminación de A Theory of Justice. En la medida de lo posible, Rawls procuró combinar el trabajo en su libro con sus deberes docentes. Algunos de sus cursos estaban basados, en parte, en borradores del libro, que en ocasiones se distribuían entre los estudiantes. Rawls también utilizó sus cursos para el estudio de las grandes figuras históricas de la filosofía política, comenzando en su primer año en Harvard con un curso sobre Kant y Hegel, para el que preparó un extenso ensayo sobre la filosofía de Hegel .

Políticamente, el final de los años sesenta estuvo dominado por la guerra de Vietnam. Desde su comienzo, Rawls consideró que esta guerra era injusta y reiteradamente defendió en público su opinión. Junto a su colega Roderick Firth tomó parte en una conferencia antiguerra en Washington, en mayo de 1967. En el período académico de la primavera de 1969, dictó el curso “Los problemas de la guerra”, en el cual discutía varias perspectivas acerca de si Estados Unidos estaba justificado para ir a la guerra en Vietnam (ius ad bellum) y en conducir tal guerra en la manera en la que la hizo (ius in bello). El último trimestre de este curso se canceló debido a una huelga general del cuerpo estudiantil de Harvard.

Rawls estaba profundamente preocupado por entender qué fallas en su sociedad podrían explicar la continuación tan feroz de una guerra tan claramente injusta, y qué podrían hacer los ciudadanos para oponerse a esta guerra. Con respecto a la primera pregunta, ve el problema principal en el hecho de que la riqueza está distribuida de manera muy desigual y se convierte fácilmente en influencia política.

El proceso político de los Estados Unidos está estructurado de manera que permite a las personas ricas y a las empresas poderosas (entre las que se encuentran notablemente aquellas pertenecientes a la industria de la defensa), que predominen en la competencia política a través de sus contribuciones a los partidos y a las organizaciones políticas. Escrita durante esa época, A Theory of Justice muestra rastros de esos pensamientos: “Aquellos dotados y motivados de manera similar deberían tener básicamente la misma oportunidad de alcanzar las posiciones de autoridad política sin tener en cuenta su clase económica y social. (…) Históricamente uno de los principales defectos del gobierno constitucional ha sido el fracaso en asegurar el justo valor de las libertades políticas. (…) Las diferencias en la propiedad y en la riqueza que exceden con creces lo que es compatible con la igualdad política, han sido generalmente toleradas por el sistema jurídico” . Esta crítica se amplía bastante en un ensayo posterior: “The Basic Liberties and their Priority” (1983), donde también reprocha severamente a la Suprema Corte por bloquear, en el caso Buckley vs. Valeo, la legislación sobre la reforma de las campañas electorales.

Con respecto a la segunda pregunta, Rawls estima importante fomentar una cultura pública donde la desobediencia civil y la objeción de conciencia se entiendan y se respeten como apelaciones de la minoría a la conciencia de la mayoría . En el contexto de esta discusión, Rawls ofrece una explicación muy breve de la ética internacional , que se elabora bastante (y en cierto modo se corrige) en su libro posterior The Law of Peoples (1999).

Fue esta segunda pregunta la que confrontó Rawls de manera más inmediata. Muchos jóvenes no estaban dispuestos a prestar el servicio militar, que era obligatorio para los hombres hasta los 26 años de edad. El Departamento de Defensa había decidido no reclutar estudiantes con un buen promedio académico, dando con ello a los profesores un poder y una responsabilidad inusuales: una calificación reprobatoria podía causar que un estudiante fuera llamado a enlistarse en el servicio militar. Rawls pensaba que esos “aplazamientos 2 S” [“2 S deferments”] para los estudiantes eran injustos, cuestión aparte de la injusticia misma de la guerra. ¿Por qué los estudiantes deberían ser tratados mejor que los otros, especialmente cuando los padres ricos tienen una ventaja significativa para asegurar una plaza para sus hijos en una u otra institución educativa? Si de alguna manera se debe forzar a los hombres jóvenes a que participen en la guerra, entonces por lo menos los hijos de los ricos y de los bien relacionados deberían compartir ese destino de manera igual al resto. Si no son necesarios todos los jóvenes aptos, entonces el número requerido debe ser seleccionado por suerte.

Junto con siete colegas del Departamento de Filosofía (Albritton, Dreben, Firth, Putnam– quien se había vinculado a Harvard después de Rawls–, Stanley Cavell, G. E. L. Owen y Morton White –no Willard V. Quine ni Nelson Goodman–) y otros ocho de Ciencia Política, entre los que se encontraban Judith (Dita) Shklar, Michael Walzer, Stanley Hoffmann, Harvey Mansfield y Edward Banfield, Rawls defendió esta posición y propuso su adopción en dos reuniones de la Facultad a finales de 1966 y principios de 1967. Hubo oposición a la propuesta por parte de algunos de sus colegas y también por parte de la administración de la Universidad (encabezada por el conservador Rector Nathan Pusey) por considerarla una interferencia inapropiada en asuntos externos a la Universidad. En respuesta a esta acusación, los proponentes pudieron señalar que el mismo Procurador General, Burke Marshall, había pedido a las universidades sus puntos de vista sobre la materia. Finalmente la propuesta se sometió a votación y fue derrotada. Pero el intenso desacuerdo en relación con la guerra de Vietnam continuó en Harvard por muchos años.

Rawls pasó el año académico 1969 1970 en el Centro para Estudios Avanzados de la Universidad de Stanford, donde terminó finalmente A Theory of Justice. Llegó allí con un escrito a máquina de aproximadamente 200 páginas a espacio sencillo, que estaba corrigiendo continuamente mediante adiciones y sustituciones. Las partes corregidas eran escritas de nuevo por una secretaria, Anna Tower, y así el escrito a máquina crecía y proliferaba (con páginas insertas numeradas alfabéticamente) de manera tal que eventualmente se hacía difícil de revisar. ¿Podemos imaginar todavía, sólo 35 años atrás, cómo la gente escribía libros sin las computadoras? Es más fácil para nosotros, gente de la era electrónica, imaginar la pérdida súbita de un libro en progreso. Esto es lo que casi le sucede a Rawls a fines de su año en Stanford. A comienzos de abril, el director del Centro lo llamó alrededor de las 6 de la mañana con la terrible noticia de que algunas bombas incendiarias habían explotado en el Centro durante la noche, y concluyó diciendo: “a usted lo borraron” [“You have been wiped out”]. Rawls había dejado la última versión del escrito a máquina en el escritorio de su oficina, y la única versión que quedaba era la inicial del verano de 1969. Ocho meses de intensa labor parecían irrecuperablemente perdidos. Pero una vez más Rawls tuvo suerte. Su oficina había sido respetada en gran parte por las llamas y manuscrito simplemente había sufrido daño debido al agua. Aunque el precioso escrito a máquina estaba totalmente empapado, era todavía bastante legible. Rawls lo puso a secar y entonces lo usó como base para modificaciones posteriores.

En septiembre de 1970, Rawls regresó a Harvard y se convirtió en el jefe del Departamento de Filosofía. Este exigente trabajo que requirió mucho tiempo se hizo más difícil todavía debido a las circunstancias políticas. Los miembros del Departamento tenían puntos de vista muy variados sobre la guerra y sobre los temas que ésta hacía surgir dentro de la Universidad. Putnam, por ejemplo, era miembro del Partido Laborista Progresivo Maoísta, mientras que Quine y Goodman sostenían puntos de vista conservadores. Estas diferencias intra-departamentales, aunque tratadas de manera cortés y civilizada, requerían de Rawls tiempo y energía extra. Como también debía encargarse de sus cursos, tenía que usar las tardes y las noches para el pulido final del escrito a máquina.

Rawls recuerda este año académico como el más duro de su carrera. Pero a finales del mismo tenía un texto con el que estaba satisfecho. Como el escrito a máquina estaba lleno de insertos, no tenía idea de su verdadera extensión y se quedó pasmado cuando la editorial de la Universidad de Harvard [H.U.P.] le mandó las 587 páginas de prueba para las correcciones y el Índice, el cual Rawls mismo preparó. El libro larga y ampliamente anticipado apareció en los Estados Unidos a finales de 1971.

5. Después de A Theory of Justice

Las décadas siguientes transcurrieron con mayor tranquilidad. Desde 1960, la familia Rawls ha vivido en Lexington, a unas ocho millas de Cambridge. Esta población está gobernada por cinco personas selectas que son elegidas popularmente, que trabajan sin remuneración y que integran la junta que diseña las políticas, y por una Asamblea Representativa del Pueblo conformada por 189 delegados electos, que opera como legislatura local. Mardy Rawls ha sido miembro de la Asamblea del Pueblo por cerca de treinta años. En su calidad de tal, ha centrado sus esfuerzos en los asuntos de la planeación del uso de las tierras y la protección ambiental, y ocasionalmente se ha comprometido profesionalmente en el trabajo de protección ambiental por el Estado de Massachusetts. Recientemente, ha continuado su carrera artística, comenzada originalmente en la Universidad de Brown. Sus acuarelas se han exhibido en varios sitios (incluida la Universidad de Harvard), y uno de ellos, un retrato de Lincoln, adornó la oficina de Rawls en Harvard. Uno de los retratos de su esposo aparece en la portada de The Cambridge Companion to Rawls, editado por Samuel Freeman.

Rawls mismo continuó dedicando la mayor parte del tiempo a su trabajo intelectual, que llevó a cabo principalmente en su casa. También continuó interesado en el trabajo artístico de su esposa, y disfrutó varios viajes en velero a lo largo de la costa de Maine. Trató de conservarse en buena salud manteniendo un estricto régimen de dieta y ejercicio regular. Sin embargo, en 1983 tuvo que interrumpir su ejercicio de una hora diaria porque se lesionó un tendón saltando la cuerda. Se cambió al ciclismo, ya que gracias a una bicicleta estática podía practicarlo todo el año.

En 1979 Rawls fue promovido al rango académico más alto en Harvard, a saber, a profesor universitario. Los miembros de este exclusivo grupo no solamente reciben un salario especialmente alto, sino también completa libertad con respecto a su enseñanza: si desean pueden ofrecer cursos en otros departamentos u omitir la enseñanza en un período académico para dedicarlo a la investigación (aunque Rawls no hizo uso de estas prerrogativas). Harvard tenía entonces ocho cátedras universitarias y a Rawls se le asignó la Cátedra Universitaria James Bryant Conant, llamada así en honor a un antiguo Rector de Harvard, en la cual le había precedido Kenneth Arrow, economista laureado con el premio Nobel.

Rawls enseñó en Harvard hasta 1995. Sus colegas más cercanos allí fueron Albritton (quien pronto partió para Los Ángeles) y Dreben, así como Firth, Cavell, Dita Shklar, Charles Fried, y en los años siguientes también los recién llegados, Thomas M. (Tim) Scanlon, Amartya K. Sen y Christine Korsgaard, vinculados no mucho tiempo antes del retiro de Rawls. Solamente salió de Massachusetts por el año en Stanford (1969-1970), un año sabático en la Universidad de Michigan (1974-1975), un período académico en el Instituto para Estudios Avanzados de Princeton (otoño de 1977) y otro período académico en Oxford (primavera de 1986). En Michigan se hizo amigo de William K. Frankena y de Richard B. Brandt; en Oxford se reunió de nuevo con muchos de sus antiguos amigos del año 1952-1953 (En particular con Hart, Hampshire y Berlin) así como con Philippa Foot, quien había sido profesora visitante en el M.I.T. a comienzos de los años sesenta.

Como antes, Rawls invirtió mucho esfuerzo en sus cursos (normalmente tres por año, divididos durante los dos semestres), que siempre fueron muy concurridos y respetados. Ofreció regularmente dos cursos históricos, aunque con lecturas algo variables, sobre Filosofía Moral (Butler, Hume, Kant, Sidgwick) y Filosofía Política y Social (Hobbes, Locke, Rousseau, Mill, Marx y algunas veces también A Theory of Justice). Estos cursos estaban abiertos a estudiantes de postgrado y a estudiantes avanzados de pregrado, y generalmente contaban con una inscripción de 30 a 50 estudiantes. Consistían en dos excelentes conferencias por semana (que con frecuencia Rawls resumía para los estudiantes en una sola hoja escrita a mano) más una sesión de discusión de una hora que dirigía Rawls mismo para los estudiantes de postgrado, y para los de pregrado la dirigía un estudiante avanzado de postgrado. Aún si la conferencia había sido dictada muchas veces con anterioridad, la preparaba para cada clase examinando de nuevo los textos primarios y familarizándose con todas las fuentes secundarias nuevas e importantes. No resulta sorprendente, entonces, que muchos estudiantes de postgrado hayan asistido al mismo curso año tras año para profundizar sus conocimientos en la materia y para tomar parte en el desarrollo del pensamiento de Rawls.

He esbozado la imagen de una persona muy seria, lo cual es esencialmente cierto respecto a Rawls, quien además siempre se sentía incómodo cuando debía dirigirse a grupos muy numerosos de personas, especialmente con extraños y más aún cuando él era el centro de atención, por ejemplo, cuando debía dictar una conferencia pública. En tales ocasiones podía parecer tenso o tímido y algunas veces su tartamudez le molestaba todavía. En el salón de conferencias de Harvard, sin embargo, estos problemas escasamente se notaban, especialmente después de la primera o la segunda semana del período académico. Para entonces la audiencia ya se había hecho familiar y ocasionalmente Rawls incluso decía un chiste, siempre de manera inexpresiva, de modo que los estudiantes tardaban un momento en captar que efectivamente Rawls había hecho un chiste. En ambientes informales, tales como un almuerzo con una compañía conocida, o en cualquier caso con pocas personas, Rawls se sentía muy a sus anchas y hablaba con sensibilidad y calidez acerca de la vida y de los problemas de los otros, o sobre cualquier tema dentro de un amplio rango, tal como la política, la meteorología, la vida académica, la nutrición sana o una película reciente sobre la guerra de los Estados Unidos en Vietman. En tales ocasiones se le notaba muy animado, incluso bromista, y realmente se divertía. Quizás solamente algunos entre nosotros, los más jóvenes, llegamos a conocer este aspecto de su personalidad, yo lo hice sólo después de haber concluido mi tesis doctoral, especialmente a través de las conversaciones que tuvimos para la preparación de un libro que publiqué recientemente .

Rawls también dictó regularmente seminarios de postgrado y cursos tutoriales (cursos similares a los seminarios, para 4 a 6 estudiantes avanzados de filosofía de pregrado) en los cuales discutían las obras nuevas importantes en la ética y la filosofía política, así como también otros temas relacionados, tales como la libertad y la fortaleza de la voluntad (Kant y Donald Davidson).

También, por supuesto, dirigía tesis doctorales y a través de los años entrenó un impresionante grupo de filósofos que incluye a David Lyons (ahora en la Universidad de Boston), Tom Nagel (Universidad de New York), Tim Scanlon (Harvard), Onora O’Neill (Cambridge), Alan Gibbard (Michigan) y Sissila Bok (Brandeis) en los años sesenta; Norman Daniels (Facultad de Salud Pública de Harvard), Michael Stocker (Syracuse), Tom Hill (Chapel Hill), Barbara Herman (Universidad de California en Los Ángeles), Steven Strasnik, Josh Cohen (M.I.T.), Marcia Homiak (Occidental) y Christine Korsgaard (Harvard) en los años setenta; y desde entonces, Jean Hampton (fallecido, quien estuvo en la Universidad de Arizona), Adrian Piper (artista en New York), Arnold Davidson (Chicago), Andrews Reath (Universidad de California en Riverside), Nancy Sherman (Georgetown), Thomas Pogge (Columbia), Daniel Brudney (Chicago), Sam Freeman (Pennsylvania), Susan Neiman (Einstein Forum, Potsdam), Sibyl Schwarzenbach (Universidad de la Ciudad de New York), Elizabeth Anderson (Michigan), Hannah Ginsborg (Universidad de California en Berkeley), Henry Richardson (Georgetown), Paul Weithman (Notre Dame), Sharon Lloyd (Universidad de Southern California), Michelle Moody-Adams (Cornell), Peter de Marneffe (Universidad estatal de Arizona), Hilary Bok (Johns Hopkins), Erin Kelly (Tufts) y Anthony Laden (Universidad de Illinois en Chicago).

Esta lista demuestra que Rawls hizo mucho para hacer posible y atractiva la carrera profesional en filosofía para las mujeres. También demuestra que la mayoría de los buenos departamentos de filosofía en los Estados Unidos, cuentan ahora por lo menos con un estudiante prominente de Rawls. Es notable que muchos de estos estudiantes no solamente han producido textos creativos y originales en filosofía política y moral, sino también obras excelentes de erudición histórica. Aunque Rawls mismo haya publicado sólo algunos de sus muchos escritos históricos muy tarde en su vida (Lectures on the History of Moral Philosophy, 2000), hizo mucho para ampliar y mejorar el estudio de la historia de la filosofía política y moral en los Estados Unidos. Este logro de su docencia es celebrado en un volumen de ensayos de sus estudiantes, Reclaiming the History of Ethics: Essays for John Rawls, que le ofrecieron como regalo cuando cumplió 75 años.

Debido a sus cualidades docentes y al enfoque y la presentación interdisciplinarias de su obra, Rawls también ejerció un impacto duradero sobre muchos otros estudiantes que recibieron sus clases en pregrado y postgrado en ciencia política, derecho o economía. Ellos han llevado la influencia de su enseñanza y de sus escritos al ámbito de estas disciplinas afines y han ayudado a hacer su recepción más precisa y comprensiva.

Tristemente, Rawls sólo disfrutó saludable cuatro años de vida luego de su retiro. En una conferencia sobre su obra en California en 1995, sufrió la primera de una serie de embolias cerebrales que le causaron una declinación mental y física sustancial. Sin embargo, con notable disciplina y contando con la incansable ayuda de su esposa y de algunos antiguos estudiantes, llevó el trabajo de su vida hacia su culminación mediante varias publicaciones planeadas con mucha antelación que explican, defienden, extienden y también revisan su teoría de la justicia.

Su libro Political Liberalism (1993) incluye muchas de tales adiciones y mejoras, pero tiene un enfoque diferente al de A Theory of Justice en la medida en que elabora el rol que la teoría de la justicia debe desempeñar en una sociedad democrática y en la vida de sus ciudadanos. Al hacer esto, se refiere de modo destacado a la relación entre religión y democracia, así como a las condiciones para que sean compatibles. La perspectiva de Rawls sobre esta cuestión se encuentra expresada más claramente en su ensayo posterior “The Idea of Public Reason Revisited” incluido en sus Collected Papers (1999), el cual contiene casi la totalidad de sus ensayos publicados desde 1951. Justice as Fairness: A Restatement (2001) resume una concepción de justicia modificada, que va más allá de los cambios introducidos en la edición revisada de A Theory of Justice (1999), la cual incluye sólo revisiones hechas antes, en 1975. The Law of Peoples (1999) extiende esta teoría a las relaciones internacionales, mejorando y ampliando significativamente una conferencia de idéntico titulo que había dictado para Amnistía Internacional seis años antes. Un segundo volumen de sus conferencias históricas, en esta ocasión sobre filosofía política, está siendo editado por Samuel Freeman con la ayuda de la esposa de Rawls, Mardy, y aparecerá como su último libro en el futuro próximo.

6. El sentido del proyecto de Rawls

Toda su vida Rawls estuvo interesado en la cuestión de si la vida humana es rescatable y hasta qué punto lo es: si es posible para los seres humanos, individual y colectivamente, vivir de manera que sus vidas valgan la pena vivirse o, en palabras de Kant, de modo que exista valor en el vivir de los seres humanos sobre la tierra. Esta cuestión se relaciona estrechamente con el mal en la naturaleza humana, con la que Rawls, todavía bajo la influencia de su formación religiosa, había estado tan fascinado durante sus años estudiantiles. Pero incluso la vida de alguien cuya conducta y carácter son irreprochables, puede parecer carente de valor. Tanto tiempo y energía humanos se desperdician en proyectos personales y profesionales que finalmente son inútiles, no promueven realmente la excelencia y el florecimiento humanos. A la luz de tales pensamientos, Rawls trató de llevar una vida valiosa en parte intentando mostrar qué podría hacer valiosa la vida humana.

Enfocó estas contribuciones al plano político: ¿Es posible concebir una sociedad en la cual la vida colectiva de los seres humanos pueda ser valiosa? Uno se puede imaginar todo tipo de cosas, por supuesto. Para que tenga sentido, la pregunta debe entenderse en un sentido realista, esto es, dentro del contexto de las circunstancias empíricas de este mundo y de nuestra naturaleza humana. La pregunta es entonces si podemos concebir una utopía realista, una sociedad ideal que se pueda alcanzar a partir del presente en una trayectoria de transición que sea creíble y que, una vez alcanzado, se pueda mantener en el mundo tal como es. Al construir tal utopía realista, Rawls ha buscado mostrar que el mundo es bueno al menos en este sentido de hacer posible la vida colectiva valiosa de los seres humanos.

Ahora bien, se podría pensar que nuestra valoración de la bondad del mundo no debería afectarse por una demostración meramente teórica del ordenamiento social que sería ideal y estable, que incluso se podría alcanzar desde donde estamos. Lo que importa es la calidad moral de nuestra vida colectiva real. Pero Rawls sostuvo una perspectiva diferente: sin negar que el actual logro político de un mundo social ideal es importante, creyó que una creencia bien fundamentada en la posibilidad de alcanzarlo nos puede reconciliar con el mundo. Mientras tengamos suficiente confianza en que entre los seres humanos es posible de modo realista un orden social autosostenible y justo, podemos esperar que nosotros u otros, algún día, en alguna parte, lo logren, y podremos entonces también trabajar para conseguirlo. Al modelar una utopía realista como meta moral final para nuestra vida colectiva, la filosofía política puede proveer la inspiración que disipe los peligros de la resignación y el cinismo, y puede enriquecer el valor de nuestras existencias incluso hoy.

El 24 de noviembre de 2002 John Rawls falleció en su hogar en Lexington, con su esposa Mardy junto a él, después de una rápida pero indolora declinación de su salud. El martes 3 de diciembre, día de su funeral en la First Parish Church junto al campo de Lexington, la Alcaldía de Lexington , en una inusual muestra de respeto para un filósofo, hizo ondear la bandera a media asta sobre el histórico campo de batalla “como homenaje a la memoria de John Bordley Rawls, cuya sabiduría y honor inspiraron a muchos de nosotros”.




* Traducción del original en inglés: Leonardo García Jaramillo y María Graciela Otoya Diehn. Publicada por primera vez en español gracias a la autorización de Thomas Pogge. Este ensayo apareció originalmente en alemán e hizo parte del libro John Rawls (Munich: Verlag C.H. Beck, 1994). Se tradujo al inglés y se publicó en: H. S. Richardson – P. J. Weithman (eds.) The Philosophy of Rawls (New York: Garland Press, 1999, vol. 1). Para el libro John Rawls: His Life and Theory of Justice (Oxford University Press, 2007) el texto en inglés se revisó nuevamente y se amplió gracias a Mardy Rawls, quien lo actualizó con nueva información. Esta traducción fue realizada a partir de la última versión en inglés.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias rg y gracias Leonardo!!
Buenísimo material.

Tamara dijo...

Ya me bajé de gigapedia el "Reclaiming..." (recomiendo a todos lo mismo).

Qué grande Rawls, qué grande Pogge. Me puso especialmente contenta (qué grasada) enterarme de la vocación docente y formadora de Rawls: necesitamos más intelectuales así.

juan castillo dijo...

!gran material!, !gran traduccion!

Jacol dijo...

Muchas gracias, que gran texto. Bien por el profe Leonardo bien por Colombia je je =). De nuevo, gracias por el texto Roberto y Leonardo. Si algún dia vienen a Cali me cuentan me gustaría conocerlos.

Hourya dijo...

Suele contar Michael sandel que cuando llego por primera vez a harvard despues de haber sido nominado profesor en el departamento de filosofia, que entro a su despacho y le esparaba un mensaje en el contestador diciendo: " dear prof. Sandel, I would be glad to meet you soon. Please call me back when you have this message, my name is John Rawls: R-A-W-L-S"
Y cuenta sandel que hubiera sido como recibir una llamada de dios diciendo "my name is god: G-O-D"