9 abr. 2008

Roy Andersson: Mi pingo para el BAFICI



Para éste BAFICI, este blog viene bien parado. Acá hablamos, hace no mucho, de varios de los directores y las pelis que se estrenan por ahí este año. Elogiamos a Eduardo Coutinho; elogiamos a la autora de Persépolis; elogiamos hace tiempo, un poquito, Calle Santa Fé de Carmen Castillo. Podríamos decir algo bueno de la última de Faith Akin; defender la peli menonita del no siempre deseable Carlos Reygadas; aprobar La France de Serge Bozon; criticar un poco la última de Ken Loach; aplaudir alguito al buen Arnaud Deplechin; sostener la mirada ácida de Ulrich Siedl; ponerle alguna ficha, como siempre, a J.L.Guerín, o al artesano Jem Cohen. Pero no, me voy a concentrar en mi pingo para este año, y darle la bievenida al sueco Roy Andersson.

En el librito BAFICeño definen a Andersson a partir de un crítico del Village Voice que dijo que era un "Ingmar Bergman con lapstick." Otro dijo que era una cruza entre Monty Python con Bergman. Para mí es un Fellini triste, anti-capitalista, agridulce. O tal vez, para nosotros que acá en el blog nos deshacemos frente al gran viñetista El Roto, podría decir que Andersson viene haciendo de sus films una acumulación de postales anti-capitalistas, como tomadas de El Roto, en su dureza, su humor, su permanente prédica contra la televisión, los bancos, el mundo de las finanzas. Andersson es el gran cineasta anti-mercado.

En una entrevista reciente, le leía decir que la vida actual era como el stock market, al que no controlamos. "Estamos construyendo una civilización -decía- sobre un sistema de lotería," es decir, un sistema que nos es ajeno y sobre el que no tenemos control. Pedía, por eso, una economía planificada, aunque esa idea asuste.

Leí también algunas críticas ingratas hacia él. Yo no tengo dudas, lo quiero. Tal vez porque viví en, y admiro a, los países escandinavos, tengo una empatía especial con él: en sus cuadros que cruzan a Fellini con Edward Hopper; en sus imágenes tristes y cómicas que expresan la soledad de las instituciones hospitalarias, la burocracia, la creciente crudeza del mercado, veo a los países escandinavos representados críticamente. Me parece que sus retratos son menos surrealistas de lo que parecen.

El amigo Andersson hizo sólo 4 films! E interrumpió su carrera durante más de 25 años, cansado de tener que salir a pelear fondos para sus películas (para colmo, más de uno de sus proyectos terminó frustrado por ser "demasiado oscuro"). Sus dos últimas, que vi, son esas postales anti-capitalistas de las que hablaba más arriba. Y la primera, tal vez la mejor de todas, algo muy distinto: una hermosa, amable, suave, querible historia de amor entre niño y niña suecos. Bella, para verla una y otra vez.

Bienvenido Roy!

2 comentarios:

Rex dijo...

Es curioso que RG que es un aficcionado al cine nada dijera de Charlton Heston, recientemente fallecido, mas conocido que este Andersson. Quien podria olvidar a Moses, Ben Hur o Planet of the Apes. Bueno, quizas es el gap generacional

Rex dijo...

Lo que no se entiende es que por un lado RG dice que este director es anti-capitalista (algo que parece estar de moda en algunos cenaculos) y por otro lado que salir a buscar fondos (o sea era un "fund raiser", nada mas capitalista que esta actividad)Quizas lo que esperaba era un subsidio que tanto les gusta a los "progres".