31 de mar. de 2008

Días extraños

Mi amiga Maristella Svampa publicó hoy en Crítica un texto sobre los acontecimientos recientes, de público conocimiento. Acá va la versión expandida del que salió en el diario, y gracias Maristella


Días extraños y no menos intensos nos ha legado la última semana de marzo. Frente a la escalada del conflicto entre el gobierno y el campo; frente a su desborde y su pasaje a otros registros, no faltó sector, partido, organización social, intelectual, trabajador o vecino que no haya alzado su voz, expresando su posición al respecto. En sus ramificaciones inesperadas, el conflicto rompió abruptamente con la apatía de una sociedad, que sólo cinco meses antes votara en elecciones presidenciales, luego de la campaña política más insípida de las últimas décadas. En sus ramificaciones inesperadas, el conflicto fue sumando niveles y proyectando otros temas, que enrarecieron peligrosamente el clima político de esos días. Entre tantas derivaciones, me gustaría detenerme en tres temas: la lectura sobre los cacerolazos, la reactivación de un esquema binario de la política, y la discusión acerca del paradigma productivo.

Los cacerolazos
¿Cómo interpretar los cacerolazos realizados a partir del martes 26, especialmente en la ciudad de Buenos Aires? Es innegable que los cacerolazos tuvieron un carácter de clase, pero resultaría engañoso avalar la lectura unidimensional que hizo el gobierno. Sin ir tan lejos, y aunque hegemonizados por las clases medias urbanas, las cacerolas de diciembre del 2001 manifestaron el repudio de amplios sectores sociales a la política del gobierno de entonces, y más precisamente, se constituyeron en una expresión espontánea de repudio al discurso autoritario y autista del presidente De la Rúa. Esas cacerolas de entonces, no hay que olvidarlo, estaban bastante indeterminadas ideológicamente, por no decir cargadas de ambivalencia, y fue solo después, con el surgimiento del movimiento asambleario, que tomaron una dinámica política determinada. Pero, más allá de la indeterminación ideológica, esas mismas cacerolas dejaron una marca orgullosa en la memoria de muchos argentinos de clase media, sobre todo porteña. Esa marca, nos guste o no, forma parte ya de la cultura de la protesta, y puede ser reactivada ante determinados conflictos, independientemente de sus clivajes ideológicos. La dirección que luego adopten dependerá de la dinámica política que se instale entre los diversos actores en juego y el propio gobierno.
Lo cierto es que el sobretono de la presidenta, exhibido el martes 26 de marzo, despertó la indignación y la animosidad de muchos argentinos -que probablemente no la votaron-, pero que decidieron salir a repudiar lisa y llanamente su actitud, munidos menos de un discurso elaborado o de una consigna definida, que de una sospecha, un malestar, una impugnación común que nuevamente se expresó a través del ruido ensordecedor de las cacerolas, cuando no del golpeteo furioso propio del ahorrista estafado. Así, sería lamentable caer en la trampa de las interpretaciones lineales, afirmando que los cacerolazos fueron el fruto de la conspiración de golpistas trasnochados o la expresión sin más de la defensa del “campo”. Había más, mucho más, en esa suerte de magma ideológico que tantas veces atraviesa a nuestras tumultuosas clases medias. El gobierno debería tomar nota de ello y sumarlo al análisis del resultado de las últimas elecciones, ya que la fórmula del oficialismo obtuvo baja votación en aquellos distritos donde los índices de pobreza son menores. Esto es, un porcentaje no menor de las clases medias, cuya volatilidad política suele ser mayor que la de otros sectores sociales, y pese al actual auge del consumo, le habrían dado la espalda.
Por último, más allá de las “cadenas de mails” que llamaban a manifestarse (cuya eficacia, presumo, habría que relativizar), una vez más la espontaneidad estuvo del lado de la crítica, de la oposición, y en ningún momento del lado del gobierno. Más aún, aquellos que consideran las retenciones como una medida positiva (y sin duda lo es, por encima de su carácter indiferenciado y no coparticipativo), no encontraron ni tuvieron el espacio desde el cuál manifestar ese apoyo; a menos que uno decidiera alinearse junto con las “masas encuadradas” de los piqueteros K o las huestes de Moyano. Convengamos que el rechazo a estas alternativas no tiene que ver strictu sensu con consideraciones de tipo clasista, sino con la naturaleza misma del vínculo que estas organizaciones mantienen con el gobierno: la dependencia, la subalternidad, la instrumentalización.

El esquema binario
El segundo tema al cual quiero referirme es de naturaleza histórico-política. En estos días asistimos a la súbita reactivación de un esquema binario de hondas raíces históricas, una matriz dicotómica a partir del cual se pretende obtener una mirada abarcadora y omnicomprensiva de la política argentina. Así como el cacerolazo debe ser comprendido dentro de la memoria corta, la matriz binaria debe entenderse en el marco de la memoria larga de los argentinos: Civilización o Barbarie, Pueblo versus Oligarquía, Peronismo o Antiperonismo, no hay que olvidarlo, estuvieron en otros tiempos entre sus consignas más ilustrativas.
Como nos lo recuerda la historia argentina, dicho esquema conduce a una peligrosa reducción de la política, reactiva los prejuicios clasistas y racistas más elementales, desplazando al conflicto en un registro que queda fuera de toda disputa democrática. No lo ignoraba D´Elía cuando entró a la Plaza de Mayo para expulsar a los caceroleros al grito de “patria sí, colonia no” o cuando habló abiertamente del odio a la oligarquía y el desprecio social de éstos hacia los “negritos”. Tampoco lo desconocían las señoras de Palermo o de Recoleta, cuando hacían sonar frenéticamente su cacerola o los oyentes que llamaban a las radios para expresar un cúmulo de invectivas clasistas y racistas contra el peronismo. Como dijo Ionesco, acaricia un círculo y éste se hará vicioso. Algo de este círculo vicioso fue lo que enrareció peligrosamente el clima político de estos días. Y como nuestra historia, además de ser trágica es, en ese sentido, rica y colorida en hipérboles y sobreconflictualizaciones, resulta fácil caer en la trampa del círculo.
Digámoslo de modo más riguroso: la inserción de las oposiciones en una matriz binaria tienden a absorber, monopolizar y distorsionar las figuras de la división: así la polarización rápida desdibuja los matices, conspira contra el llamado a la diversidad y todo parece reducirse a una colisión entre dos bloques monolíticos. Aclaro que nadie sostiene que no haya antagonismos irreconciliables, pero éstos están lejos de reflejarse en la oposición “campo/gobierno” o de resumirse en la imagen de las dos Argentinas. En realidad, no hay una ni dos, sino muchas Argentinas en conflicto. Pero ante la polarización y puesta en escena de un esquema binario, como el que sobrevoló estos últimos días, todo intento por diversificar las opciones y complejizar los posicionamientos y antagonismos, termina por caer en saco roto. Lo saben en carne propia aquellas izquierdas que acudieron a la plaza, para apoyar el paro agropecuario al tiempo que exigían la reforma agraria… No sólo los noteros televisivos, tan proclives al pensamiento binario, los miraban como si fueran marcianos recién desembarcados; también se ganaron la burla presidencial… Burla injusta, hay que decirlo, pues el gobierno estuvo entre los primeros en caer entrampado –y en promover- el círculo vicioso.
Resulta curioso que Luis D´Elía, quien fue sin duda el personaje que enunció de la manera más simplificadora y autojustificativa el carácter binario de la confrontación, se haya acordado recién ahora de la reactivación de los prejuicios clasistas y racistas de una buena parte de la sociedad argentina, si en realidad lo que él denuncia tiene un precedente reciente, bajo gobierno kirchnerista, quien fue el responsable político de la demonización de las organizaciones piqueteras disidentes. Ironías de la historia, el antiguo piquetero devenido en “soldado” del gobierno, no hace más que probar la medicina que el oficialismo ya utilizó para con sus hermanos de clase…

El paradigma agrario

El tercer tema se refiere, claro está, al carácter genérico de la expresión “campo”. Como se ha venido recordando en estos días, desde mediados de los ´90, asistimos al desarrollo de nuevas tramas productivas en el agro argentino, que modificaron bruscamente el modelo local de organización de la producción. Este nuevo modelo, que se caracteriza por el uso intensivo de biotecnologías, de acuerdo a stándares internacionales (semillas transgénicas a través de la siembra directa), colocó a la Argentina como uno de los grandes exportadores mundiales de cultivos transgénicos. Lo cierto es que, para muchos, su éxito inicial no sólo está relacionado con el agotamiento del modelo anterior, sino con su capacidad “relativa” por articular diferentes actores económicos: mientras que en el sector semillero aparecen las grandes empresas multinacionales (como Monsanto) y unos pocos grandes grupos económicos locales, en el circuito de producción surgen otros actores económicos, entre ellos los “terceristas” (los que cuentan con el equipamiento tecnológico), los “contratistas”, suerte de “productores sin tierra” (entre las cuales se incluyen los pooles de siembra y los fondos de inversión), y por supuesto, los pequeños y medianos propietarios, muchos de ellos rentistas. ¿Esto significa entonces que, dada la heterogeneidad de actores que asoman en el nuevo mapa agrario, dicho modelo tendría la particularidad de salir de una dinámica de “ganadores y perdedores”, propia de los ´90?
Los reclamos de los pequeños y medianos productores parecieran indicar que el modelo, tal cuál aparece hoy, está lejos de ser inclusivo. A esto hay que añadir, los desplazamientos de campesinos e indígenas que desde hace años se llevan a cabo en ciertas provincias situadas en la llamada “frontera agrícola” (las áreas marginales), como Santiago del Estero y Salta, cuyos reclamos no aparecen en la agenda de ninguna de las organizaciones agrarias hoy movilizadas. Asimismo, no hay que ser ambientalista para constatar que el aumento de la rentabilidad en el cultivo de transgénicos viene acompañado del avance de la desforestación y el monocultivo intensivo. Ello, sin contar lo que supone la sojización del modelo productivo en términos de renuncia de la soberanía alimentaria, o, en otro nivel, de posibilidad de independencia y desarrollo tecnológico, vista la tendencia a producir sólo commodities y no productos con valor agregado.
Así, el nuevo paradigma de producción agraria está lleno de puntos ciegos, que involucran una serie de problemáticas muy arduas y complejas, cuya discusión y crítica todavía aparece reducida a unos pocos especialistas, algunas organizaciones no gubernamentales y los movimientos indígenas y campesinos. Pero el debate social sobre sus implicaciones como vía del desarrollo, apenas está en sus inicios. Tal vez la mentada puja entre el “campo” y el “gobierno” pueda contribuir a generar un verdadero debate social sobre las implicaciones de un paradigma productivo, que a no dudarlo, engloba mucho más que a los productores agrícolas, supera la discusión acerca del tamaño de la unidad productiva o el porcentaje de retenciones que debe cobrar el Estado, y pone en tela de juicio la actual visión productivista y lineal del desarrollo, que predomina tanto en el gobierno como en el conjunto de los actores del nuevo modelo.
Un comentario final. En estos días extraños y tan intensos llegó a mis manos un libro que acaba de editarse en Francia y conoce ya un gran éxito de ventas. Su autora es una conocida periodista, Marie Monique Robin y el título del mismo, El mundo según Monsanto. Libro perturbador, si los hay: a través de una exhaustiva investigación, la autora nos va develando minuciosamente la historia de Monsanto, la firma más emblemática de la agroquímica mundial, a quien pertenece nada menos que el 90% de los organismos genéticamente modificados cultivados en el mundo, y controla por ello gran parte del paquete agrotecnológico que, entre otros, está obligado a utilizar el llamado “campo argentino”.
La historia de Monsanto está marcada por un número importante de errores fatales que, más allá de las condenas judiciales y del conocimiento de su nocividad por parte de la firma, no obstaculizaron durante un buen tiempo la difusión y venta de productos sumamente perjudiciales para la salud de la población y del medioambiente. La lista de estos productos es larga, y me permito por ello retomar el resumen del prologuista del libro, Nicolás Hulot: “el PCB, que sirve de líquido refrigerante y lubrificante y cuya nocividad es devastadora para la salud humana y la cadena alimentaria, prohibido luego de constatar la contaminación masiva ; la dioxina, de la cual bastan solamente pocos gramos para envenenar toda una ciudad, y cuya fabricación también será prohibida, desarrollado a partir de un herbicida de la firma, que será la base del tristemente célebre Agente Naranja, el desfoliante arrojado sobre las selvas y aldeas vietnamitas (lo que permitirá a Monsanto obtener en el Pentágono el contrato más grande de su historia); las hormonas de crecimiento lechero y bovino –primer banco de ensayo de los organismos genéticamente modificados-, cuyo objetivo es hacer producir al animal más allá de sus capacidades naturales, más allá de las consecuencias vistas sobre la salud humana; el herbicida Roundup, presentado como biodegradable y favorable al ambiente, afirmación contradicha por las decisiones de la justicia en Estados Unidos y Europa”…
Días extraños y no menos intensos… La fusión inesperada entre la memoria larga (el esquema binario) y la memoria corta (los cacerolazos) produjo una escalada de efectos nefastos, desdibujó los matices y redujo peligrosamente el espacio del antagonismo. Mientras tanto, la discusión acerca de las complejas dimensiones que hoy recubren el concepto de “Desarrollo”, tanto a nivel social, ambiental como en términos económicos y tecnológicos, continúa siendo un tema ausente de la agenda política.

30 de mar. de 2008

La calidad de las personas que las instituciones producen





Jonathan Wolff, extraordinario filósofo político, vinculado con el anarquismo y el igualitarismo filosóficos, y uno de los mejores analistas contemporáneos del pensamiento dentro de su disciplina, termina así su libro "Filosofía Política, Una Introducción":

"Una alternativa a pensar que la filosofía política debería derivar un sistema de reglas y principios de justicia es suponer que debería tratar de establecer las condiciones bajo las cuales podrán florecer personas con un determinado carácter. Es decir, según esta concepción, la tarea de la filosofía política consiste en encontrar el modo de fomentar que las personas se conviertan en buenos ciudadanos; intentar crear un mundo poblado de personas que se preocupen las unas por las otras y no se ciñan únicamente a sus propios intereses, insensibles a las reclamaciones de los demás...Rousseau estaba interesado en diseñar una sociedad en la que se fomentara el desarrollo de las virtudes morales y políticas (pero también) Mill...mide en parte la calidad de nuestras instituciones sociales en términos de la calidad de las personas que éstas tienden a producir."

29 de mar. de 2008

El combatiente en Chile



Ayer, 29 de marzo, estuve en Chile, dando un pequeño seminario. En un momento, me di cuenta de que el año anterior había estado por allí un día, ese mismo día. Se trata del día del combatiente, cuando se conmemora la muerte de Rafael y Eduardo Vergara Toledo, militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, a manos del régimen de Pinochet. Me di cuenta de la coincidencia cuando vi que los carabineros rodeaban la Facultad de Derecho, y las autoridades decidían cerrarla. Por suerte no fue como el año pasado, que ocurrió lo mismo pero las fuerzas armadas del gobierno empezaron a tirar gases sobre los estudiantes. Más en el centro, sin embargo, las cosas habían estado un poco peor. Cuándo será el día...

28 de mar. de 2008

Escuela y mezcla en Uruugay



Gianella B., nuestra corresponsal en Uruguay, se ofreció con su generosidad habitual a resumirnos un informe publicado por la CEPAL, y recién salido del horno, que da cuenta de los problemas generados por la segregación social, y la importancia y posibilidades de la mezcla. Epa! (Uruguay no es un país totalitario, no?)

El informe proviene de Kaztman y Retamoso; Efectos de la segregación urbana sobre la educación en Montevideo, Revista de la CEPAL 91, 2007.

Y el resumen de G.B. (con evaluación incluida) viene acá. Mil gracias!

"La combinación de las tendencias a la privatización de la enseñanza y a la diferenciación de las escuelas públicas según su localización espacial contribuyó a elevar la segmentación educativa.

El aumento de la homogeneidad en la composición social de los barrios indujo cambios entre los usuarios de prestaciones de base territorial, como la escuela, los centros de atención de salud, el transporte y los servicios de esparcimiento, modificándose el perfil de los hogares, de las escuelas y de los vecindarios, los tres contextos más significativos para la socialización de los niños.

En la medida que las familias y los barrios dejaron de cumplir su función complementaria, las escuelas encontraron barreras para desarrollar su capacidad única para disociar logros educativos de orígenes sociales.

Se implementaron políticas focalizadas en las zonas con mayor concentración de pobreza, sin incluir la atención a las situaciones de riesgo inherentes a los cambios en la composición social de las escuelas a las que asistían los niños vulnerables, o de los barrios en que vivían, por ejemplo: estimular la formación de grupos heterogéneos a través de nuevas escuelas situadas en las fronteras entre barrios de composición social diferente; la institucionalización de sistemas de traslado gratuito de alumnos, la implementación de criterios de reclutamiento en las escuelas que garantizaran una composición social heterogénea, incidiendo en la localización de viviendas de adjudicación pública, brindando incentivos a sectores de las clases medias para que instalen sus viviendas en zonas previamente homogeneizadas por la pobreza, asegurando un cierto nivel de mezcla social en la formación de nuevos barrios.

A favor de las políticas de mezcla social se puede argüir que hay suficiente evidencia, conjeturas teóricamente consistentes y observaciones informadas como para concluir que esas políticas se ajustan mejor a la realidad que aquellas otras, más conocidas y más utilizadas, que sólo consideran los barrios y las escuelas como espacios que concentran proporciones mayores o menores de niños con carencias críticas. Parece haber llegado el momento de dar un vuelco fundamental en las preguntas que nos hacemos respecto al nexo entre educación e integración social."

26 de mar. de 2008

Kymlicka en la escuela



El otro día, en un seminario insular, volví a encontrarme con un par de excelentes párrafos del gran Will Kymlicka, EL autor en materia de muliticulturalismo y derechos de grupos. Los párrafos resultaron para mí muy inspiradores, y me puse a escribir algo sobre el tema, que ya terminé y un día de estos colgaré por acá. Por ahora, expongo sólo los párrafos kymlickianos y algún mínimo comentario-propuesta.

El primer párrafo:

“Los colegios públicos no enseñan civilidad diciendo únicamente a los estudiantes que sean buenos, sino insistiendo también en que los estudiantes se sienten junto a otros estudiantes de razas y religiones diferentes y cooperen con ellos en los trabajos escolares o en los equipos deportivos.” Buenísimo.

Luego, Kymlicka hablaba de los riesgos propios del escenario contrario, que ejemplificaba con el caso de la religión en la escuela: “Basta con que uno se vea rodeado de personas que comparten el credo propio, para que pueda sucumbir a la tentación de pensar que todo aquel que rechace la religión que uno ha abrazado es en cierto modo ilógico o depravado.” Buenísimo otra vez.

Ahora, mi propuesta no-fundada, y pensando en la actual segregación social en las escuelas: No habría que volver a forzar la integración -en este caso social- en las escuelas? No es un escándalo que los niños crezcan sin interactuar nunca con otros de condición social diferente? No es inaceptable que los hijos de las familias más acomodadas se eduquen sin hablar, sin jugar, sin interactuar, sin mirarse a los ojos, con niños de condición social más pobre (salvo los hijos de la empleada doméstica, o los que le limpian los parabrisas a sus padres, mientras sus padres insultan)?

24 de mar. de 2008

Pero además (otra vez sobre Debs)



Hace un par de días colgábamos por aquí alguna información sobre el notable Eugene Debs, fundador del Partido Socialista norteamericano, y protagonista de uno de los casos judiciales más notables en la historia de la libertad de expresión de ese país. En época de guerra, Debs fue condenado a diez años de prisión por dar un discurso pacifista. Volví a leer algo sobre el tema en el magnífico libro de Peter Irons, A People's history of the Supreme Court, y me di cuenta de que necesistaba volver a Debs.

Primero, una aclaración. La "fracesita" que usa Holmes y que sirve para terminar de hundir a Debs ("no se puede gritar falsamente fuego en un teatro lleno") había aparecido en verdad una semana antes, en el caso Schenck v. US (ponía algo de esto en la versión original de aquel post sobre Debs). El pobre Schenck era culpable de haber escrito un texto crítico de la convocatoria militar, que giraba en torno del principio "afirme sus derechos," y decía cosas tan graves como "larga vida a la Constitución norteamericana," o "la esclavitud ha sido abolida." Frente a él fue que Holmes pronunció incialmente la frase matadora. Y uno se pregunta, con Irons, qué era lo que hubo de "falso" (el falso grito de "fuego" en el teatro lleno) en el texto del panfleto que Schenck hiciera circular.

A la semana llega el caso de Debs. Debs, como sabemos, había pronunciado un discurso frente a la cárcel donde estaban algunos de sus compañeros, presos por criticar la convocatoria militar. Regía entonces la bestial Espionage Act, dirigida a evitar las críticas a la guerra, y Debs era muy consciente del carácter represivo de esa norma. Más todavía, él era perfectamente consciente de que se estaba grabando su discurso, y es por eso que cuida atentamente las palabras que usa, y recurre habitualmente a la ironía. Dijo entonces Debs (trascribo a partir del libro de Irons): "Soy muy consciente de que, al hablar frente a ustedes esta tarde, existen ciertas limitaciones sobre la libertad de expresión, limitaciones que no pueden ser sobrepasadas. Por lo tanto debo ser cuidadoso en extremo, prudente en lo que digo, y aún más cuidadoso y prudente en relación con el modo en que lo digo." La multitud comienza a reir. "No puedo decir todo lo que pienso (la gente ríe más fuerte y aplaude); pero no voy a decir nada que no piense (aplausos). Pero, preferiría mil veces ser un alma libre dentro de la prisión, que un sicofante y un cobarde en la calle" (aplausos y gritos).

Y luego sigue (atención!) con una crítica a la relación justicia-pueblo. Dice Debs: "Quién nombra a los jueces federales? El pueblo? En toda la historia del país, la clase trabajadora nunca nombró a un juez federal...todos los que están mantienen sus posiciones en benficio de los intereses y el poder del capital corporativo. Las empresas son las que dictan sus nombramienntos. Y cuando van a sus puestos, ellos no van a servir al pueblo, sino a los intereses de los que los han nombrado." Luego seguiría en su crítica, haciendo referencia a los Estados Unidos como una "plutocracia." Todo esto es lo que resultó insoportable para Holmes.

Dos comentarios finales. El primero sobre Holmes. Luego de esta serie de horribles decisiones, Holmes sufrió una "iluminación del más allá," y pasó a convertirse en adalidad de la defensa de la libertad de expresión, contradiciendo sus vergonzosos fallos iniciales. Sobre esto conviene volver más adelante.

Lo otro: Es cierto que, luego de estos fallos penosos, comenzó a abrirse una lectura más protectiva de la libertad de expresión. Peeeero, es mucho más cierto que esa lectura tardó 50 años en convertirse en mayoritaria. Extraordinario, al respecto, un libro que no conocía y que me recomendara Adam Przeworski hace un par de meses: Perilous Times: Free Speech in Wartime from The Sedition Act of 1798 to The War on Terrorism, de Geoffrey Stone. El libro muestra de qué modo la "venerable" tradición norteamericana sobre la libertad de expresión tuvo algunos recurrentes baches y problemitas letales, justamente, en los "perilous times," los tiempos difíciles en que más se la necesitaba.

Claudio Tamburrini y el derecho a la verdad

Hoy salió en Clarín un interesante artículo de Claudio Tamburrini (ex arquero, actual filósofo del castigo, y uno de los únicos "desaparecidos" que lograron escapar de su lugar de detención -la Mansión Seré en este caso). El texto es sobre un tema que alguna vez discutimos por acá, más o menos directamente: la ecuación pena a los militares culpables v. derecho a la verdad. El artículo puede encontrarse acá

23 de mar. de 2008

Fumate un Bazterrica

Claro! tod@s tenemos muchas cosas que hacer, muchas preocupaciones, mucho trabajo, y tantas inquietudes con la calidad institucional de la democracia en Argentina. Pero, según parece, con bombos y platillos, con una seguidilla de tapas de diarios, Gobierno y Corte Suprema quieren que todos nos fumemos un nuevo Bazterrica.

Bienvenido, y muchas gracias, pero les adelanto que seguiré preocupado por la pasividad de la Corte frente a la concentración de poder, frente a los abusos presupuestarios, frente a sus deudas pendientes, frente a lo que pasa en el poder judicial, frente a la intervención del gobierno con la ley del consejo de la magistratura (que le permitió saldar a la propia Corte su interna con el Consejo de la Magistratura) y ante la indiferencia por la implementación de las propias sentencias de la Corte, entre otros muchos temitas más.

La verdad es, si el gobierno tiene la voluntad política en el congreso y no hay posible veto ejecutivo, el fallo de la Corte será cosmético, lateral, menor en un sistema político con costos, fricciones y oposición para llevar adelante políticas. Parece mero show de la CS (relevante para generar protagonismo, crear un rol y proyectarse en el futuro como un actor de mayor peso - que es lo que puede haber estado haciendo durante este tiempo la CS), que el mismo gobierno dejará se constituya así refuerza su imagen de calidad institucional republicana, concentrada en un máximo tribunal de respetados jueces y bienintencionados fallos pero todavía carente de protagonismo real, de escasa relevancia en los problemas de alta intensidad política como un potencial poder del estado que pone freno, contrapesa (real excepción en la vida de cualquier Corte Suprema, e incluso cuando quiso ser esto, al menos en algunos casos típicos, fue pensamiento estratégico con bajo impacto empírico en el sistema político, think verrochi), puede proteger derechos, frenar la hegemonía hiperpresidencialista e implementar sus sentencias. No como un placebo institucional, mera generación sugestiva de poder. Incluso si esta u otra CS hiciese eso, intentase contrapesar, el resultado, desde mi perspectiva y con muchos fundamentos históricos, sería retórico, una nueva sentencia desconectada de la realidad, salvo que el costo político fuese mayor que desobedecer a la Corte, que me parece no tiene (ni genera en el marco de sus propias restricciones y capacidades) poder alguno para torcer el brazo del gobierno (que la nombró o de algún futuro gobierno).

O sea, bienvenido, este y otros fallos más en esa línea de reforzar la autonomía individual (a pesar de que haya mucho que reforzar, en general, también la precondiciones económicas para el ejercicio del autogobierno individual que alimenta al autogobierno colectivo), por supuesto. Siempre bienvenido. Aplauso corto. Pero moderación y nada de euforia. Bostezo y aplauso, en todo caso. Pienso que se puede celebrar modestamente. Sabiendo que, eso sí, original no es. Espero que lo sepan. Al menos Carlos Nino lo dijo, lo adelantó en su gran mayoría, casi treinta años atrás, en plena dictadura militar en la (no tan liberal, por ese entonces) revista La Ley. Después el fallo de la Corte Suprema, Bazterrica, copió sus argumentos, casi textualmente, y el mismísimo fallo Montalvo representó, casi idénticamente, cada postura (perfeccionismo, paternalismo y defensa social) que Nino había identificada como contraria a una liberalismo constitucional aceptable, negando los principios de dignidad, de autonomía y de inviolabilidad de las personas.

Es esperable, que en el marco de las restricciones a su originalidad, la Corte se autorestrinja de dictar siete fallos, cada juez/a con su voto, con su tratados con pretensión académica sobre el tema, para demostrarnos cuán liberales resultaron ser o cuán formada es su decisión. Tal vez, en el marco de las restricciones creativas, nos sorprendan gratamente. Quizás. Ojalá.

Se me viene a la mente la idea, el intento, de conciliar, constitución y democracia, autogobierno colectivo e individual, autonomía pública y privada, para pensar con Nino o Habermas, y con mis propios fundamentos que se distancian de mis queridos amigos Carlos y Jürgen, que el autogobierno individual es co-originario del autogobierno colectivo, el matrimonio Kant y Rousseau reloaded. En este punto, la Corte podría intentar (para demostrar que me equivoco en en mi hipótesis sobre la debilidad judicial) reforzar las instituciones que son precondición para la posibilidad de existencia y ejercicio del autogobierno colectivo en las que nuestro autogobierno individual (que la Corte alimenta con tanta tinta en sus fallos pero sobre todo en su faz de derechos negativos, y muy escasamente a los positivos, más alla de que todos los derechos cuestan) se expresa con la moralidad crítica transformada en diálogo colectivo y en discurso político deliberativo. Esa sería otra grata sorpresa de cualquier Corte suprema, de nuestra corte.

Lamentablemente hoy pienso que en unos años (5, 10 o 15 años, quizás, quién sabe) voy a extrañar este fallo (y algunos de esta Corte) que todavía no salió, como muchos extrañan la Corte de los 80's (aunque hay varias decisiones que no merecen ser extrañadas de esa Corte), pero me parece que ahí está parte del problema. Y la historia se repetirá.

Ni abriendo mi conejo de chocolate, propio de estas fechas, dejo de pensar y repensar, de preocuparme por estos temas. La Corte Suprema, como los conejos/huevos de chocolates, dan sorpresas previsibles, nada originales, efímeras, todo hueco, puro aire, algunos confites y algún juguete tonto. Mientras, la cosa pasa por otro lado.

Eugene Debs: Socialismo y "fuego en el teatro lleno"




En una de las decisiones más conocidas y vergonzosas en la historia de la libertad de expresión, "Debs v. US," de 1919, fue condenado a prisión el extraordinario líder socialista y pacificista Eugene Debs. Fundador del Partido Socialista Democrático en los Estados Unidos (agrupación que luego, en 1901, se convertiría en el Partido Socialista), Debs ofreció un impactante discurso anti-bélico durante los momentos más tensos de la Primera Guerra Mundial. Y, aunque se cuidó puntillosamente de no violar con su discurso la represiva "Espionage Act" (que venía a criminalizar a buena parte de las acciones de los pacifistas de entonces) la justicia norteamericana consideró que Debs había querido obstruir la convocatoria a la guerra, y por lo tanto violado el "Acta" en cuestión. En su penoso fallo, el famoso juez Oliver Wendell Holmes pronunció una frase que pasaría desde entonces a la historia (trágica) de la libertad de expresión: se pueden decir muchas cosas, pero "no se puede gritar fuego en un teatro lleno." La frasecita sirvió para cargar 10 años de prisión sobre el heroico Debs. Poco después, y desde la cárcel, Debs participaría en la carrera presidencial de 1920, obteniendo casi un millón de votos.

Luchador anti-capitalista, Debs repudió su condición de líder de masas. Sostuvo "Yo no soy un líder de los trabajadores; no quiero ser seguido por nadie; si alguno de ustedes está buscando a su Moisés para que lo libre de este capitalismo salvaje, entonces va a quedarse allí donde está. No los llevaría a la tierra prometida ni si pudiese, porque si los hiciera llegar hasta allí, algún otro los haría salir. Deben usar sus manos y sus mentes, y librarse ustedes mismos de su actual condición."

En su audiencia frente al tribunal, y a punto de ser condenado, Debs pronunció uno de sus discursos más conocidos. Dijo entonces: "Su señoría, años atrás sostuve...que yo no era ni un poco mejor que el peor en la tierra. Dije entonces, como digo ahora, que mientras existiera la clase baja, yo pertenecería a ella, y mientras hubiera un elemento criminal, yo sería parte de él, y mientras se encontrase todavía un alma en prisión, yo no sería libre."

Liberado por el presidente Harding en 1921, Debs continuó promoviendo el socialismo en los Estados Unidos, hasta su muerte, en 1926. Gloria y honor al gran Debs!!

22 de mar. de 2008

Brasil/Chile, y dos documentales políticos





En estos días, vi algunos excelentes documentales hechos en la región. Uno, del chileno Sebastián Moreno, La Ciudad de los Fotógrafos, y el otro, del brasileño Eduardo Coutinho, Peones. El primero cuenta la historia de la Asociación de Fotógrafos Independientes, durante la dictadura de Pinochet. A través de él nos enteramos del heroico papel jugado por muchos de esos fotógrafos; conocemos del insólito tiempo en que la dictadura prohibió directamente la aparición de fotos en la prensa gráfica (muy notable! también las buenas, desafiantes e irónicas reacciones de parte del periodismo); los dilemas morales de muchos fotógrafos (que se llegaron a sentir, en algunos casos, animales en busca de sangre para retratar); y la crueldad con que solieron ser tratados. Emotivo e ilustrativo, de obvio interés para cualquiera, especialmente si tiene algún gusto por la fotografía.

El otro documental es de un caso serio, Eduardo Coutinho, el más influyente documentalista brasileño (de quien me gustaron muchos, no todos, sus documentales), en este caso con la ayuda de Joao Moreira Salles (hermano del más conocido Walter, y realizador de la ma-ra-vi-llo-sa Santiago, que se viera en el Bafici pasado). El film se compone de entrevistas con más de 20 obreros de San Pablo, que tomaron parte de las huelgas de 1979-80 y permanencieron en el anonimato (no fue el caso de Lula, por cierto, a quien se ve en sus increíbles años de militante de base). Por suerte, Coutinho es un abonado del festival de cine porteño, y este año otra vez podremos ver algunos de sus trabajos. Conviene anotar el nombre, ya que aquí no ha recibido la atención que merece.

21 de mar. de 2008

Murió Oscar Terán

Me informan que murió el notable ensayista Oscar Terán, fundador también del Club de Cultura Socialista. El velatorio se realizará hoy Viernes a partir de las 17 hs. en la Av.Córdoba 3677

19 de mar. de 2008

La democracia capitalista




Hoy apareció en La Nación una nota, no inhabitual pero no por ello menos sorprendente (diría impresionante), del colega Adrián Ventura. El amigo Leonardo Filippini me llamó la atención sobre la misma, y enseguida le pedí que la comentase, cosa que don Leonardo hizo con generosidad y presteza. Para la nota de Ventura,
ver acá. La de Leonardo, es la que sigue

La democracia capitalista

En su nota “Nadie aprende de la historia” Adrián Ventura presenta en LA NACIÓN de hoy dos afirmaciones que invitan a pensar sobre el tipo de arreglo constitucional que tenemos los argentinos. Por un lado, asegura que la decisión que días atrás tomó el Gobierno de aumentar las retenciones al campo es “abiertamente inconstitucional” pues desconoce un “derecho fundamental de una democracia capitalista: el de propiedad”. Por otro, afirma que si bien el desarrollo político del siglo XX “enseñó que los derechos tienen un sentido social y que cada uno de nosotros, con los impuestos que pagamos, debemos contribuir al país y ayudar a otros sectores menos favorecidos” ello no justifica desconocer “la esencia misma del derecho de propiedad”. Ambas afirmaciones, sin embargo, pueden sonar estridentes desprovistas de mayores aclaraciones. Menos aun, si se las presenta asociadas a un caso concreto que para algunos puede ser discutible.

¿Qué significa exactamente que una democracia sea ‘capitalista’? ¿Podemos efectivamente concluir que la Constitución Argentina estableció un régimen democrático capitalista? ¿Existe una única noción de capitalismo asociada a nuestro arreglo institucional? ¿La democracia liberal y la democracia capitalista son la misma cosa? Si no lo son ¿qué aporta el segundo adjetivo?

Por otro lado ¿existen derechos sociales o los derechos sólo “tienen un sentido social”? Si son derechos, o aspectos de un derecho, ¿es correcto denominar a su satisfacción “ayuda” o deberíamos hablar de una obligación constitucional? ¿Cuál es el sector menos favorecido? ¿Y menos favorecido por quién? ¿Por la naturaleza o el azar? ¿Por las leyes? ¿Por el gobierno? ¿O por las reglas del juego económico?

Quizá sólo después de ofrecer una idea más acabada de estas cuestiones podamos definir cuál es la esencia misma del derecho de propiedad en nuestra Constitución Nacional. Y tal vez, recién entonces, podríamos discutir si éste coincide con alguna noción del capitalismo.

LF
19 de marzo de 2008

18 de mar. de 2008

En la Convención Constituyente, en Ecuador




(las fotos son de la Convención: una es de un extraño monumento externo, y luego el salón-galpón por dentro, bajo la mirada atenta de un héroe nacional, el radical Eloy Alfaro. Ay!)

Hace unos días, estuve en Ecuador, en la Convención Constituyente, invitado para discutir con algunos Convencionales y asesores sobre el tema de la participación política. En particular, les interesaba que pensáramos sobre qué fórmulas concretas podían incluirse en la Constitución, para hacer realidad el compromiso político existente con la promoción de la participación pública. La gente con la que me encontré me cayó muy bien: muchas personas interesantes y bien animadas, genuinamente deseosas de favorecer una mayor intervención ciudadana en política.

Por eso mismo, en los debates me interesó insistir sobre un punto que, según creo, no cayó nada bien (bueno, al menos no le cayó bien a una mayoría, aunque seguimos discutiendo con todos de modo muy amable, por lo que estoy agradecido). Una y otra vez les propuse que, si había un compromiso efectivo con la participación política, el mismo debía verse como incompatible con un sistema presidencialista como el que estaban defendiendo. Si a un ciudadano lo invitan a formar parte de un gobierno verdaderamente abierto a la participación, entonces, no se entiende qué hace allí la autoridad concentrada en la cabeza de una sola persona. Recordé, además, que el anti-presidencialismo había sido, no casualmente, una bandera habitual del radicalismo latinoamericano (anti-boliviariano) del siglo xix. Sugerí, también, que salvo contadísimas excepciones (Roberto Unger tal vez), las teorías contemporáneas más abiertas a la participación (pongamos, visiones deliberativas sobre la democracia) dicen exactamente lo mismo.

Todo esto se refuerza cuando vemos ejemplos como, justamente, los de la Argentina o Ecuador, en donde en los últimos años (para no ir más lejos) se sucedieron unos presidentes a otros, sin posibilidad de completar sus mandatos. Es decir, nos afecta una cierta miopía cuando no vemos que la defensa de los poderes concentrados en el Presidente puede ser bueno en el corto plazo (en épocas de "ascenso" de la popularidad del Presidente), pero que esa manera de distribuir el poder prueba ser catastrófica cuando empiezan los naturales períodos de "descenso" de la popularidad del Presidente: ahí, la caída del Presidente arrastra consigo a todo el gobierno. ¿Será posible que alguna vez superemmos esta miopía, para servir además al ideal de una democracia más participativa?

Hmmm. Dije esto y ahí empezaron a estallar las chispas...Pero en fin, toda la suerte para los colegas de Ecuador!

16 de mar. de 2008

Fiss sobre el derecho penal



Hace unos días comentaba sobre la traducción al castellano del último libro de Owen Fiss, El Derecho como Razón Pública. Hoy quería referirme a uno de sus artículos, que volví a leer, preocupado porque mañana tengo que presentar un trabajo sobre penal ante un auditorio difícil (mi trabajo, sobre el que podremos hablar más adelante, supongo, se llama "From Criminal Justice to Social Justice," y vengo re-escribiéndolo desde hace un tiempo). La cuestión es que en su último libro, Fiss tiene un iluminador trabajo sobre el tema, en donde habla de los límites del derecho penal frente a la "violencia aceptada de la vida cotidiana: la segregación escolar; la discriminación laboral...los abusos pequeños pero persistentes de la policía que ocurren diariamente...; el hacinamiento en las cárceles...; el internamiento masivo de pacientes que no tienen adonde ir."

El remedio apropiado para estas "fuentes de opresión," dice Fiss, no debe vincularse con el derecho penal porque "por una parte, los derechos aplicables a estas situaciones deben ser articulados y, de otro lado, las violaciones se pueden atribuir, en gran parte, a factores ligados a la estructura o a la situación. Por todo esto, forman parte de nuestra vida cotidiana ordinaria." En otros términos, situaciones como las mencionadas requieren una intervención pública diferente, más estructural y de largo plazo, muy distinta de la que puede ofrecer el derecho penal.

Por otro lado, agrega Fiss, "aunque el proceso penal podría responder a las necesidades de alguna situación particularmente grave, también se corre el riesgo de que se cree un malentendido. En efecto (dicha intervención penal), sugiere que las violaciones son personales y que los remedios son simples" (Muy importante!)

Y termina sosteniendo que el derecho penal "permite pensar que al imponer un castigo a ciertas personas se hizo todo cuanto era necesario para proteger los derechos humanos, y, por ello, la necesidad de efectuar reformas estructurales es menos urgente. De hecho, un juicio penal puede distraer nuestras eneregías críticas al enfocar nuestra atención en lo extraordinario y, algunas veces, al otorgar a lo ordinario -al ignorarlo- un aura de legitimidad que no merece." Bien para Fiss, bajando la línea correcta.

15 de mar. de 2008

Un armoniquista en los Oscar



La película austríaca Los Falsificadores ganó este año el Oscar a la mejor película extranjera, mal signo si los hay. El film es previsiblemente maniqueo y efectista (cómo ganar un Oscar sino), pero está dirigido por un director innegablemente talentoso, Stefan Ruzowitzky, y protagonizada por un actor bastante extraordinario, Karl Markovics. El director parece argentino, al punto que la película incluye algunas extrañas conexiones con el país (por lo demás, el protagonista- un prisionero de campo de concentración, pillo-estafador-falsificador-tanguero, que acepta colaborar con el nazismo a cambio de su supervivencia y la de quienes trabajan con él - parece salido de alguna novela local). La gran sorpresa, sin embargo, aparece con la muy buena banda de sonido, protagonizada por la música del talentosísimo armoniquista de Santiago del Estero, Hugo Díaz. Grande maestro! Buenísima música!

Discriminación de la mujer en el trabajo

Hace unos días, Clarín publicó un muy buen artículo de Paola (no paula) Bergallo, sobre la discriminación laboral de la mujer. No sé si se le dio la difusión debida, así que acá lo reenvíamos. El texto, acá

12 de mar. de 2008

La conexión Pettit-Zapatero





En el último número de la revista Times, se reproduce algún diálogo de Cass Sunstein con Barak Obama, de cuando este último buscaba argumentos para pensar y discutir los alcances del poder militar ejercido por el presidente Bush (Suntein consideraba que había espacio constitucional para validar algunas de las cuestionables acciones de Bush en la materia, mientras que Obama una y otra vez trataba de refutar los argumentos del (ex) profesor de Chicago).

Pensando en esta conexión entre académicos y políticos me encontré con un reciente libro publicado por el filósofo Philip Pettit, en España, titulado “Examen a Zapatero.” El libro es el resultado de una historia larga sobre la que existen varias explicaciones, y yo tengo la mía. Alguna vez, Zapatero sostuvo –apretado por un periodista en un reportaje- que él defendía el “socialismo libertario.” Luego, aparecieron publicadas en los diarios algunas notas alarmistas sobre el significado e implicaciones de dicha adhesión, que habrían llevado al actual presidente del gobierno español a retroceder –algo atolondradamente- en busca de alguna “ideología” moderna y menos polémica. Así, hasta así recalar en la ambigüedad y novedad del republicanismo cívico, que tiene a Pettit (junto al historiador Quentin Skinner) como uno de sus principales referentes contemporáneos (la anécdota tiene algunas sub-anécdotas, como cuando, en España, una asesora de Zapatero vino a buscarnos a mi amigo Félix Ovejero y a mí en busca de letra para su jefe).

Lo cierto es que se selló entonces la unión Zapatero-republicanismo, y Philip Pettit –habitué en reuniones académico-políticas en la región- pasó a convertirse en el “gurú” ideológico del gobierno. La idea del libro nació luego de una conferencia dictada por Pettit en Madrid, bajo invitación del gobierno español. Incluye un reportaje de Pettit a Zapatero (presumiblemente contestado por M. de S., asesor del gobierno); y una conferencia/informe que Zapatero le pide a Pettit, como balance de su gestión (y después de que Pettit sugiriera, en su primera conferencia, que temía que el gobierno simplemente utilizara la etiqueta “republicana,” para “dar una nueva imagen pública para políticas que en realidad no tuvieran nada de nuevo”).

Pettit dedica también un espacio a responder a sus críticos –a quienes objetaron los contenidos de su primera conferencia- y en primer lugar al más que polémico Pedro Ramírez, editor del periódico El Mundo, y tremebundo crítico del gobierno.

Finalmente, Zapatero pasa con buena nota el examen de Pettit, que no esconde en su análisis críticas y preguntas punzantes (incluyendo algunos cuestionamientos –sin repreguntas- sobre temas que me interesan especialmente, como la situación en las cárceles y la educación cívica). Me pregunto, de todos modos, si el republicanismo de Pettit pasaría el examen del buen republicanismo.

10 de mar. de 2008

El padre o el hijo de Mairal?



Héctor Mairal es, tal vez, el principal abogado administrativista del país. Abogado lúcido, estudioso, hábil y culto, representa una extraña excepción dentro del mundo de nuestros abogados. Otro día podemos hablar de los casos en los que trabaja, ya que pueden causarme algo de pánico. Por ahora, agregaría que tiene un hijo que empezamos a conocer hace poco, como escritor, luego de que ganara un concurso literario con su libro “Una noche con Sabrina Love,” que Alejandro Agresti llevó al cine con una película olvidable.
Poco después de que Pedro ganara el concurso, llegara a una pronta fama, y firmara un acuerdo con Agresti, pasé unos días con Héctor en un seminario, en Uruguay. En una cena, él me contó, en voz baja y con sonrisa cómplice, sobre la trayectoria de Pedro. De un modo secretamente orgulloso, me comentó también que Pedro lo engañó durante años, diciendo que concurría a la Universidad, mientras se sentaba cada día a escribir, en alguno de los bares cercanos a la Facultad de Medicina, ahí por Alvear.

Hace pocos días, Pedro publicó su tercera novela, “Salvatierra.” Salvatierra es aquí el apellido de su padre (y el nombre con que su hijo se refiere a él). En la novela, Salvatierra aparece como hijo de ganaderos que, luego de un accidente que lo deja mudo, abandona la vida ganadera para dedicarse a la pintura. Hace entonces una sola obra, pero ella es descomunal, inabarcable, cubre toda su vida y le lleva hacerla toda la vida. En la historia que se nos cuenta, el hijo trata de recuperar esa obra.
En un párrafo algo perdido y desprendido del resto de la obra, hacia el final del libro, Pedro escribe los renglones que siguen, reveladores y muy interesantes como pedazo de autobiografía. Dice entonces:

“Hace tiempo leí esta frase: ‘La página es el único lugar del universo que Dios me dejó en blanco.’ No me acuerdo dónde la leí. Me impresionó porque yo sentí eso con mi padre. Nunca fui muy creyente, porque la idea de sumarme un padre espiritual al enorme padre biológico que ya tenía me parecía agobiante. Entendí la frase como “la página es el único lugar de universo que papá me dejó en blanco. ’Uno ocupa eso lugares que los padres dejan en blanco.’ Salvatierra ocupó ese margen alejado de las expectativas ganaderas de mi abuelo. Se adueñó de la representación, de la imagen. Yo me quedé con las palabras que la mudez de Salvatierra dejó de lado. Empecé a escribir hace un par de años. Siento que este lugar, este espacio de la hoja blanca, me pertenece más allá de los resultados. El mundo entero cabe en este rectángulo.”

Já!

El género en los ojos

El sábado, día internacional de la Mujer (Trabajadora, o sea, otrora mujeres socialistas -cabe recordar su origen en tiempos en que ciertas palabras se censuran al escribir, como si fuera tabú su mera mención), después de ir a una muestra en sintonía con todas las manifestaciones a nivel global que se realizaron, me compré en la parada de subte la revista de música, cine y libros afrancesada, como hago de vez en cuando. Sobre todo cuando hay cosas interesantes que, a contramano de otros tiempos (dorados), no es siempre. La cuestión es que abro la revista y observo en la tercer y cuarta página está publicidad/anuncio que subo por aquí cerca.


No les comento el rechazo, a priori, sin escuchar, sin darle una oportunidad a la música de este artista internacional-con muchas visitas a Argentina llamado Kirt. Más allá del rechazo inicial, lo de mal gusto además del lugar común en el mundo de la música (ver los videos de Aerosmith, por ejemplo), es que fue realmente shockeante lo del látigo. Por ejemplo, en contraste la publicidad de los vaqueros stone parece menos sexista, casi delicada, moderada, en comparación con esta. Supongo que el anuncio debe haber salido en otras revistas. La foto no se consigue a través de la web por lo que improvisé mi camera low-fi.

Originalmente, siguiendo la cadena de post, iba a comentar que el viernes salió una muy buena nota del suplemento Las/12 de Página 12 sobre el tema de género y publicidad, si bien la comunicación es algo más complejo, la publicidad (o comunicación publicitaria) tiene una centralidad indiscutible. Este zafarrancho me impidió hacerlo, comentarlo, o lo volvió un poco más complejo. De hecho, tal vez haya ejemplos problemáticos e interpretaciones en conflicto en muchos de estos casos, en estos temas, pero este caso me parece un ejemplo extremo de lo irrazonable, de lo que tiene su efecto en nuestra faceta "homo videns" y puede volver de diferentes formas como jerarquía y subordinación.

También hace tiempo tenía ganas de recomendar una (parece que extinta) sección del mismo diario que iba en la misma dirección que las inquietudes de aquellos que formaron el Observatorio. Recordé que una amiga, Virginia M., me recomendó leer una sección que tal vez incidentalmente alguna vez pasó desapercibida a mi ya dispersa atención. Virginia me dijo que ella siempre leía la columna, la sección de Luciana Peker "La venta en los ojos". La columna tiene puntos de contactos con los objetivos del Observatorio a través de un análisis periodístico.

Dejando de lado los casos particulares y las posibles divergentes visiones sobre la cuestión, su columna es un intento muy interesante de ver un tema viejo pero al mismo tiempo subdesarrollado en nuestra realidad periférica. Lamentablemente, desde enero, no veo más la columna en el suple de P/12, que me resultaba atractiva y, muchas veces, irónica y provocadora.


No sé si la mirada o el objeto observado desde esa perspectiva (una más preocupada, más consciente) resulta más interesante, pero cada uno debe buscar su propia respuesta.


En los siguientes links se pueden observar una selección arbitraria de esa sección hoy aparentemente fuera de la edición. Las notas tiene de dos a cuatro párrafos máximo. En estas se pueden ver:

- Una crítica a la asociación mujer-fanática de los zapatos;

- Un comentario sobre el machismo cuando adempas golpea a los propios hombres en la recordada propaganda de Gerardo.

- Señalando los lugares comunes que reproducen estereotipos de todo tipo (sexistas, económicos, sociales, culturales etc) de las propagandas del verano del 2007 o del 2008 (la última nota vista en el suplemento).

PD: Hice una modificaciones de estilo. Cabe también agregar que hay más de "La vente en los ojos" que se pueden leer a través del archivo de página cada viernes, en el suple.

8 de mar. de 2008

Michael Walzer sobre la guerra





El sábado apareció en el suplemento ADN, esta entrevista a Michael Walzer, sobre la cuestión de la guerra y el terrorismo -entrevista polémica, pero son las posiciones que ha sostenido habitualmente sobre el tema. En la entrevista, Walzer se define como
"un judío comunitario y...un americano liberal"

acá

NACE EL OBSERVATORIO (POPULAR) DE GENERO Y PUBLICIDAD



Después de algunas discusiones sobre el tema (algunas desde este blog), vamos a ir lanzando de a poco este Observatorio (Popular) de Género y Publicidad. El Observatorio nace para dar apoyo empírico a nuestras críticas acerca de cómo se trata a la mujer en los medios audiovisuales en general, en la publicidad en particular. la iniciativa la llevamos adelante entre varios amigos y conocidos, provenientes del activismo, de ONGs, de la academia (universidades varias, incluyendo uba, di tella, san andres, palermo), centros de estudios como el CIEPP (centro de investigación y estudios de políticas públicas, en donde trabajan los amigos rubén lo vuolo y marcela rodríguez, que hemos escogido -y nos ha aceptado- como centro "neutral" de apoyo), y un largo etcétera.

La idea, para comenzar, es utilizar el breve formulario que pueden ver más abajo, para presentar "quejas" acerca de alguna publicidad o emisión particular, e identificada, por los modos en que trata a la mujer. El formulario es sencillísimo de completar (lo tomamos de Observatorios similares en el extranjero, mínimamente modificado), y pueden poner, o no, sus datos personales. Se completa la "queja" en un minuto. Cada tanto tiempo, veremos qué balance tenemos, qué empresas o avisos o segmentos reciben más reproches, haremos alguna estadística, daremos mención de las empresas involucrdas en la difusión de mensajes sexistas.

Como definición sobre comunicación sexista, por ahora nos apoyamos en la que se usa en la legislación española, donde se habla de "la publicidad que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores y derechos reconocidos en la Constitución,.. Se entenderán incluidos en la previsión anterior los anuncios que presenten a las mujeres de forma vejatoria, bien utilizando particular y directamente su cuerpo o partes del mismo como mero objeto desvinculado del producto que se pretende promocionar, bien por su imagen asociada a comportamientos estereotipados que vulneren los fundamentos de nuestro ordenamiento coadyuvando a generar la violencia a que se refiere la Ley Orgánica de medidas de protección integral contra la violencia de género ".

Así que ya saben, esperamos sus quejas, para atacar un mal muy grave, a través de medios no coercitivos, sin judicializar más la cuestión.

Los formularios se consiguen en http://www.ciepp.org.ar/form_quejas.asp O, desde acá mismo, clickeando acá
Sitio original del Ciepp, http://www.ciepp.org.ar/

3 de mar. de 2008

La cadira de Tapies (en el post n. 200)











En la azotea de la Fundación Antoni Tápies, en Barcelona, el artista catalán Tápies decidió levantar una nueva obra, conocida como "Núvol i Cadira" -la nube y la silla. Si miran bien las dos fotos, se distingue en ambas la silla, sobre esa confusa nube de alambres retorcidos. La silla representa, de modo manifiesto, esa necesidad de parar un poco, de ir más allá de la turbulencia, de sentarse a ver qué es lo que uno quiere hacer, hacia dónde es que uno quiere ir. Me pareció bueno poner la silla de Tápies en este post n. 200, para sentarse a pensar en lo que viene tomando una pausa, mirando atrás, reflexionando sobre lo que uno hace y para qué y para quién lo hace.

El castigo según Thomas Hill Green





Discutíamos sobre republicanismo y derecho penal en un seminario, hace menos de un año (la última reunión del encuentro Law and Philosophy). A mí me tocaba presentar algo sobre el tema, y sobre el final, Richard Dagger, uno de los autores más interesantes de la actualidad en el "re-creamiento" del pensamiento republicano, vino a traerme esta cita que luego pongo, de Thomas Hill Green (1836-1882). Thomas Hill Green, descendiente de Oliver Cromwell (de quien, para algunos, heredó su independencia y honestidad), fue miembro del Balliol College de Oxford (grande el Balliol!), y dedicó su vida exclusivamente a la enseñanza. Parte de sus lecciones académicas quedaron volcadas en un extraordinario libro, que conocí muy tarde -recién hace unos 5 años- llamado Lectures on the Principles of Political Obligation, publicado después de su muerte, y lectura imprescindible para aquellos a los que le interesa trabajar sobre la cuestión de por qué obedecer el derecho. Crítico de las instituciones capitalistas de su época, ésta es sólo una línea de lo que decía sobre el tema del castigo:

"Antes de penar a alguien por la comisión de un crimen, deberíamos asegurarnos de que esa persona tuvo una posibilidad equitativa de no cometerlo."

Bien por T.H.G! Sería bueno pensar en las consecuencias de suscribir una importante idea como ésta.
En nuestros países, es obvio que la ley es violada desde todos los sectores sociales. Pero mi pregunta, la pregunta de Thomas Hill Green, podría ser más específica: les aseguramos a los que están peor la posibilidad de no involucrarse en la quiebra de la ley? O usamos la ley para mantenerlos en esa situación de postergación que los empuja luego a desafiarla? Ayuda la ley a que salgan de la situación de dificultad extrema en la que muchos viven, o es simple o fundamentalmente constitutiva de esa situación? Merece obedecerse, entonces, esa ley? Ellos deben, entonces, obedecerla? Es que merece ser obedecida? Ha ganado ese honor, esa dignidad -la de merecer nuestro respeto? Y nosotros que no estamos en esa situación extrema, pero nos avergonzamos también de ese mismo hecho, y lo consideramos tremendamente injusto, nosotros sí debemos sentirnos atados por ella? O debemos trabajar en su desafío?

Alienación como frustración

"La ironía y la tragedia, para Marx es que el trabajo se convierte en el medio de su propia esclavitud. Los bienes de capital son productos del trabajo humano, que a su vez llegan a dominarlo. La raíz de esta idea es la crítica de la religión que tomó de Ludwig Feuerbach. Marx asimiló la dominación del trabajo vivo a la ficción religiosa según la cual los hombres son creados por un ser divino que en realidad ellos mismos han creado. Aunque estos fenómenos tienen un aire de familia con el tema del aprendiz de brujo, van más allá un aspecto importante. Si no consigo controlar las consecuencias de mis acciones, no necesito estar ni suponer que estoy bajo el control de ningún otro. Estar desamparado y frustrado no es lo mismo que ser dominado. En particular, la alienación-como-frustración, a diferencia de la alienación-como-sometimiento, es un destino que puede ser compartido por cualquiera.

La alienación-como-somentimiento, aunque estrechamente ligada a la explotación, no es equivalente a ella. La alienación agrega a la explotación la creencia, de parte de los obreros, de que el capitalista tiene un derecho legítimo sobre el excedente, en virtud de su legítima propiedad de los medios de producción. Esta propiedad, a su vez, se considera legítima porque procede de una apropiación legítima de excedente en el pasado. La eficacia de la explotación capitalista descansa en su habilidad para perpetuar las condiciones bajo las que aparece como moralmente legítima. Marx nos dice que el reconocimiento por el trabajo de que los productos son suyos y el juicio de que la separación del trabajo de sus productos es injusta, son el comienzo del fin del capitalismo. La alienación en este sentido no ofrece a los obreros motivación para abolir el capitalismo; al contrario, erosiona dicha motivación".


Resaltado propio en base a extractos de Jon Elster, "Una introducción a Karl Marx", Siglo XXI Editores, Mx, 1991.

2 de mar. de 2008

Pasolini con Welles

Siguiendo con el excelente post del excelente, apasionante, intenso Pasolini, todo esto me hizo acordar tiempos pasados cuando no existía -aunque tal vez se imaginaba, se proyectaba- la posibilidad de este hiperacceso a través de internet. Allá lejos, en el año 2000, Martín Peña tenía un programa de tv llamado Cinemateca (no sé si recuerdo bien), gran programa, de los viernes a la madrugada en la por entonces ATC (aliancista reloaded). El programa era todo oscuridad, una mesa, poca luz, dos cafés y dos personas hablando de cine, que era lo más interesante. En ese programa, por un afortunadísimo azar pude ver un corto fantástico. Ese corto/mediometraje era "La Ricotta" dirigida por Pepe Pasolini y con la siempre magistral y simbólica aparición de Orson Welles.

Suelo disentir radicalmente con la idea que sostiene que una palabra vale una milésima de imagen, pero realmente debo dejar que el film hable por sí mismo. Imagen en tiempo y movimiento, tan brillantes, con una apertura poética que deja toda la soberanía al intérprete.

Mi parte preferida del segmento (más allá de las opiniones sobre el hombre medio, italia, Fellini, el capitalismo y la lectura de la poesía teniendo en la mano un libro de Mamma Roma -segundo trabajo de Pasolini-, en un extenso etcétera) es la que vuelve sobre la personalidad del siempre sorprendente Orson Welles cuando dice que "es marxista". Bueno, ehhh, eso me traslada a F de Falso. Entramos un segundo en la falsa hora de ese extraordinario film experimental. También lleva a recordar lo que el mismo Welles, caracterizando a Charles Foster Kane, decía: "Uds. no esperan que mantenga mis promesas, no?"

Verdadera ficción si me permiten el oxímoron.

1 de mar. de 2008

Pasolini Blues





Vi en estos días una extraña película italiana, "Pasolini, un delito italiano." Llama la atención que un film proveniente de allá en la península sea tan interesante como documental-ficción, incluyendo además un juicio, una investigación jurídico-policial, una aproximación seria y cariñosa sobre la muerte nunca aclarada del gran escritor, poeta, cineasta italiano. Homosexual y militante comunista por si fuera poco. No recordaba bien los detalles en torno a su muerte, pero la película deja muy en claro de qué modo las autoridades político-judiciales italianas se esmeraron por dejar frente al público la peor representación posible del homicidio: Pasolini quiso tener sexo con un menor de edad, en un barrio marginal de Roma, y terminó muerto a golpes de garrote, en manos del joven, ante sus intentos de abuso. En el juicio, sin embargo, pareció quedar demasiado en claro una versión mucho menos tranquilizadora para la Iglesia y la derecha italianas, ya que en la muerte habrían intervenido grupos fascistas homofóbicos, que no se cuidaron de borrar cantidad de pruebas que demostraban su presencia en el acto. Pero en fin. En medio de la película, una maestra de barrio le cuenta a sus alumnos sobre la vida de Pasolini, los alumnos la interrumpen a los gritos, con burlas sobre la homosexualidad del poeta, y ella les lee unos versos que P.P.P. escribiera sobre Roma, en donde habla de esa "estupenda y mísera ciudad." Los versos pertenecen a "El llanto de la excavadora," en donde P.P.P. dice que "Sólo el amar, sólo el conocer cuenta, no el haber amado, no el haber conocido. Eso da angustia"


Pier Paolo Pasolini
"il pianto della scavatrice"

Solo l'amare, solo il conoscere
conta, non l'aver amato,
non l'aver conosciuto.Dà angoscia

il vivere di un consumato
amore. L'anima non cresce più.
Ecco nel calore incantato

della notte che piena quaggiù
tra le curve del fiume e le sopite
visioni della città sparsa di luci,

echeggia ancora di mille vite,
disamore, mistero, e miseria
dei sensi, mi rendono nemiche

le forme del mondo, che fino a ieri
erano la mia ragione d'esistere.
Annoiato, stanco, rincaso, per neri

piazzali di mercati, tristi
strade intorno al porto fluviale,
tra le baracche e i magazzini misti

agli ultimi prati: lì mortale
è il silenzio: ma giù, a viale Marconi,
alla stazione di Trastevere, appare

ancora dolce la sera(...)

Stupenda e misera città,
che m'hai insegnato ciò che allegri e feroci
gli uomini imparano bambini,

le piccole cose in cui la grandezza
della vita in pace si scopre, come
andare duri e pronti nella ressa

delle strade, rivolgersi ad un altro uomo
senza tremare, non vergognarsi
di guardare il denaro contato

con pigre dita dal fattorino
che suda contro le facciate in corsa
in un colore eterno d'estate;

a difendermi, ad offendere, ad avere
il mondo davanti agli occhi e non
soltanto in cuore, a capire

che pochi conoscono le passioni
in cui io sono vissuto:
che non mi sono fraterni eppure sono

fratelli proprio nell'avere
passioni di uomini
che allegri, inconsci, interi

vivono di esperienze
ignote a me. Stupenda e misera
città che mi hai fatto fare

esperienza i quella vita
ignota: fino a farmi scoprire
ciò che, in ognuno, era il mondo.(...)

E' la notte più bela dell'estate.
Trastevere, in un odore di paglia

di vecchie stalle, di svuotate
osterie, non dorme ancora.
Gli angoli bui, le pareti placide

risuonano d'incantati rumori.
Uomini e ragazzi se ne tornano a casa
sotto festoni di luci ormai sole

verso i loro vicoli, che intasano
buio e immondizia, con quel passo blando
da cui più l'anima era invasa

quando veramente amavo, quando
veramente volevo capire.
E, come allora, scompaiono cantando.