30 de abr. de 2008

Regular a los medios (?) (!)





Me interesaba ir abriendo una discusión sobre la ley de radiodifusión por venir, y sobre la regulación de los medios de comunicación, en general. Mi posición al respecto es, otra vez, muy crítica de un gobierno que, por caso, ha expandido injustificablemente y por plazos inaceptables las licencias otorgadas a unos pocos; y que ha tomado como política aquella que la ADC ha descripto como “una censura sutil” (básicamente, el uso discrecional e ilegal de los recursos de la publicidad oficial). Sin embargo, también resisto la posición -en apariencia opuesta- defendida por una mayoría de medios y periodistas, que afirman, de un modo u otro, la idea de que "la mejor ley de radiodifusión es la que no existe,” y/o sostienen, en los hechos, un estado de cosas marcado por el dinero y los negocios como principios reguladores.

En el libro que armamos con la cátedra (dos volúmenes que aparecerán en unos días, bajo el título “Teoría y Critica del Derecho Constitucional”), escribí unas notas sobre la libertad de expresión, en donde defendía el ideal del “debate público robusto,” como punto desde el cual pensar la regulación de los medios de comunicación. A continuación, edito, recorto y modifico un poco un par de páginas de ese capítulo, destinadas a defender el ideal del debate público robusto, frente a algunas críticas posibles. Repito, el comienzo de un debate que debe ir para largo.

(En las hojas anteriores había defendido el ideal del “debate público robusto,” que pretende ser crítico frente a un estado de cosas que es incapaz de asegurar la presencia de ideas plurales y puntos de vista opuestos, en la discusión de asuntos de interés público Dicho ideal propicia, a la vez, un rol activo del Estado en la promoción de discusiones públicas, realizadas desde puntos de vista plurales. Aquí exploro algunas primeras críticas a ese ideal -aunque hay miles de críticas posibles-, y trato de dar unas primeras respuestas).

i)En primer lugar, alguien podría decir que el Estado no debe involucrarse en ninguna regulación sobre la comunicación, y sostener que el mercado no necesita de propietarios de medios comprometidos con el pluralismo de ideas (como sí lo necesita el ideal que aquí se defiende), sino de propietarios exclusivamente auto-interesados: más no sea por el afán de conseguir mayores ganancias, ellos (o al menos algunos de entre ellos) van a darle lugar a las ideas que resulten “populares.” El razonamiento de los propietarios de medios resulta obvio: una mayor audiencia atrae avisadores interesados en difundir sus productos entre mucha (o muy diversa) gente, por lo que la pluralidad ideológica puede convertirse perfectamente en un buen negocio.
Los problemas de dicha línea de razonamiento, sin embargo, también son obvios. Ante todo, tal línea de reflexión hace depender la capacidad de difusión de una cierta idea de cuestiones ajenas a lo que, podría decirse, más importa, esto es, contar con un medio ambiente rico en opiniones diversas. Lo que es más serio todavía, el escenario que se nos promete es, por definición, trágico para aquellos que sostienen opiniones impopulares. Estas opiniones impopulares, por serlo, contarían casi con nulas chances de trascender a los medios masivos. Dado su propio carácter, una gran mayoría de la población las rechaza, tal vez visceralmente. Pero es esta razón, justamente, la que torna imprescindible que existan otras vías destinadas a favorecer la transmisión de ideas. En el contexto de una guerra, por ejemplo, la opiniones contrarias a la política bélica del gobierno pueden ser las más importantes: las que muestren por qué es necesario detener ciertos bombardeos, o las que difundan las atrocidades que se cometen, o las que señalen los costos en vidas y en recursos económicos que se están produciendo. Sin embargo, es dable esperar que ellas sean boicoteadas por el gobierno, por el gran público, y por una mayoría de empresas alineadas con el gobierno o ansiosas por alinearse con (o por no ganarse la hostilidad de) el pensamiento mayoritario.

ii)Podría decirse, por caso, que aún a pesar de las limitaciones del “mercado libre” no hay riesgo peor que el del abuso estatal? En respaldo de esta línea de pensamiento conviene advertir que el Estado en control directo o indirecto de los medios de comunicación masivos no sólo amenaza con la comisión de abusos opresivos para las minorías. El mismo representa un riesgo, además, para el ideal de contar con una política equitativa. Si es que uno toma en serio las críticas provenientes de la teoría de la “elección pública” uno debe esperar que cualquier “ventaja” a ser distribuida por el gobierno de turno se convierta en una mercancía que terminará, inevitablemente, en manos de algún grupo de interés al que el gobierno se la entregará en una operación de intercambio de “favores” (desde esta óptica podría decirse algo así como que “no hay nada peor para los intereses de los más desaventajados que las políticas alegadamente hechas para los más desaventajados”).
La objeción es importante pero, nuevamente, convendría no avanzar tan rápido. Ante todo, cabría señalar que la propia mayoría en “Red Lion” (famoso caso en donde la Corte norteamericana avaló la “doctrina de la equidad”, destinada a garantizar la presencia, en los medios de comunicación, de discusiones públicas desarrolladas desde puntos de vista contrapuestos) se anticipó lúcidamente a este tipo de comentarios, y dio a ellos una primera respuesta. La posibilidad de que una doctrina como la “doctrina de la equidad” alcance los efectos esperados –sostuvo la Corte- no resulta obvia. Sin embargo, agregó, “si la experiencia con la administración [de la misma] nos demuestra que ella tiene el efecto neto de reducir más que aumentar el volumen y la calidad de la cobertura, entonces habrá tiempo suficiente para considerar las implicaciones constitucionales de la misma. En el pasado, al menos, la doctrina de la equidad no ha tenido dicho efecto.” Es decir, la Corte no abdicó de su capacidad de control, sino que hizo una defensa condicional de la doctrina en cuestión: en la medida en que la misma cumpliera con las promesas hechas ella resultaría sostenida, y en cambio sería declarada contraria a la Constitución si es que ella comenzaba a tener un efecto nocivo para la discusión pública. En otras palabras, en la medida en que existan agencias de control medianamente efectivas –algo que, efectivamente, no es obvio en muchos países latinoamericanos, por ejemplo- no debería temerse cualquier política de “ensayo y error.”1 En ello debería consistir, de hecho, una buena política democrática.

....................................................
Por otro lado, se sostiene aquí, el Estado es siempre responsable del medio ambiente de ideas que existe en una determinada comunidad; de la mayor o menor riqueza de opiniones que se da en la misma. Un Estado que le otorga derechos de propiedad exclusivos al dueño de una frecuencia radiofónica; el que le permite a otro que diseñe la programación de su canal a su total arbitrio; el que le presta su fuerza al dueño de un shopping center para impedir una manifestación que se celebra en sus puertas; el que permite que las ideas circulen conforme al dinero que las respalda; el que impide con sus sentencias judiciales el derecho a réplica, es un Estado que contribuye a diseñar un cierto medio ambiente cultural. Si en un momento decidiera tomar la dirección opuesta en cada una de sus elecciones anteriores no pasaría a ser, mágicamente, un Estado “intervencionista” que regula lo que antes no estaba regulado públicamente. La situación de “no intervención estatal” no existe (como nos enseñaron a verlo Cass Sunstein y Stephen Holmes, en su trabajo sobre el costo de los derechos2), como no existe la ausencia de política en materia de libertad de expresión. Sólo podemos optar entre distintos criterios de regulación estatal, unos que buscan dejar más poder de decisión en la minoría que eventualmente tenga más dinero; y otros que se orientan a robustecer la capacidad de elección de cada uno de los miembros de la comunidad.

iii)Ocurre, en cambio, y como sostuviera Charles Fried (un notable teórico del libertarismo), que preocupaciones como las expresadas hasta aquí (destinadas a dotar de mayor espacio a cuestiones de interés público y puntos de vista contrapuestos) se derivan, no tanto de la incapacidad para expresar públicamente ciertas ideas, sino del carácter “poco atractivo” y “poco convincente” de las discusiones e ideas que aquí se quieren impulsar? Autores como Fried, en efecto, consideran que los crecientes llamados a la regulación estatal en materia de libertad de expresión dependen, en realidad, de la incapacidad de ciertos sectores para ganar atención para sus ideas. El problema que tales sectores enfrentan –señalaría este crítico- no resulta tanto de la “ausencia de espacios” en los medios de comunicación de masas, como del hecho de que otros no le otorguen a sus dichos de la importancia que ellos mismos le asignan.3 Sistemáticamente, la gente parece dejar de lado propuestas comunicativas como las que se defendían en “Red Lion” –y que incluían espacios para la discusión de problemas de interés público- optando en cambio por otras de contenido menos “edificante.” La cuestión no es que no existan espacios para la discusión de ideas: el problema parece radicar en que la gente no le presta atención a los espacios de debate existentes. Es que se quiere entonces –podría preguntarnos Fried- forzarnos a ver lo que otros quisieran que veamos, supuestamente en defensa del interés común?
Por supuesto, los defensores del “debate público robusto” (y de todo lo que esta postura implica) quieren y necesitan que su postura encuentre espacio y repercusión públicas. Pero una visión como la expresada por Fried oculta la gravedad del tema en cuestión, al ridiculizar la de sus opositores del modo en que lo hace. A ambas posturas les preocupa asegurar la autonomía de los individuos, la libertad de elección de cada uno, la soberanía de oyentes y televidentes pero, resulta claro, tienen concepciones opuestas acerca de lo que dichos conceptos significan. Este tipo de diferencias han ido resurgiendo hasta aquí, en distintas partes del texto, y todavía se muestran como difíciles de saldar. Esta diferencia es la que enfrenta a quienes ven al mundo desde el punto de vista del mercado, y a quienes lo ven desde el punto de la justicia política. Para estos últimos, el respeto a la igual dignidad de cada uno no requiere que se tomen las preferencias de cada persona como preferencias “dadas” sino que, por el contrario, exige que las preferencias de todos sean puestas a revisión. Para estos últimos, la libertad de elección depende, también, de la diversidad y calidad de las opciones abiertas frente a cada uno.4 Los defensores del “debate público robusto” no piden que se fuerce a nadie a participar en lo que no quiere, o a mirar o escuchar aquello que no le interesa. Lo que les preocupa es que se cree un abanico amplio de opciones, si es que ellas no existen; que se abran espacios adicionales para la crítica, si la gente se conforma sistemáticamente con ciertas ideas dominantes. Lo que les preocupa es que se “cultive” la virtud ciudadana si es que el contexto reinante sólo se ocupa de “cultivar” otros valores, relacionados con la apatía y el desinterés de unos hacia otros.

29 de abr. de 2008

Burgués sí, reformista no. No estuvo mal Atilio

Nota de Atilio Borón en Página 12. Hacía mucho que no coincidía con él, porque no comparto su mirada (creo yo) demasiado acrítica sobre lo que ocurre en Venezuela, ni toda su postura sobre los Estados Unidos (ahí puedo coincidir en parte, pero creo que luego hay mucho de dogmatismo, pero en fin, eso para otra vez). Ahora bien, en esta nota, en la que tercia en una discusión sobre el gobierno, defiende de modo lúcido e informado un punto de vista muy crítico hacia el gobierno (se trata, finalmente, de un artículo periodístico, y como tal lo leo). Bien por Atilio. La nota, acá.

28 de abr. de 2008

Un poco de Juan Gelman





ARTE POÉTICA

Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,

como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del alma,
cuando la enfermedad hunde las manos.
A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.

Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.

VELORIO DEL SOLO

Especialmente anda preocupado
por el tiempo, la vida, otras cositas como ser
morir sin haberse alcanzado a sí mismo.

En esto era tenaz y los días de lluvia
salía a preguntar si lo habían visto
a bordo de unos ojos de mujer
o en las costas del Brasil amando su estampido
o en el entierro de su inocencia (muy particularmente).

Siempre tuvo palabras o pálidos y pobres pedazos
de amores sin usar, de grandes vientos,
trece veces estuvo por entrar a la muerte
pero volvió, de acostumbrado, decía.

Entre otras cosas quiso
que alguno más entendiera este mundo
con lo que horrorizaba a la propia soledad.

Hoy lo velan tan espantosamente aquí mismo,
entre estas paredes por las que resbalan todavía sus
puras maldiciones,
desde su rostro cae el ruido de las barbas aún vivas
y nadie que lo huela
llegará a imaginar cómo deseaba gozar con el misterio del
amor inocente,
darle agua a sus niños.

Mientras devuelve la piel y los huesos prestados al descuido
mira a lo lejos su figura y se persigue
por lo cual sin duda pronto
va a empezar a llover.

GOTÁN

Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.

Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.

Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.

Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté,
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.


Ayer, en P12, Juan Gelman en entrevista con Horacio Verbitsky, acá

26 de abr. de 2008

Condenado por lo que había escrito Marx, unos 100 años antes





Cuando recién empezaba a cursar sociología, y estaba ya avanzado en derecho, di con una serie de casos de la vieja jurisprudencia norteamericana que me irritaron enormemente. Recuerdo, en particular, dos de ellos. Uno era Adair v. United States, a través del cual la Corte norteamericana, en un voto 6-2, sostuvo la inconstitucionalidad de la ley Erdman, que prohíbia que en el ámbito de los ferrocarriles se impusiesen los -así llamados- yellow dog contracts, es decir, los que implicaban el despido de los trabajadores en caso de que se enrolasen en un sindicato. La expresión (“perro amarillo”) aparentemente provenía de lo que le gritara un jefe ferroviario a un trabajador de su empresa: “Antes contrataría a un perro amarillo que a un sindicalista”).

El otro caso involucraba a Francis Waldron, que luego viviera con el seudónimo Eugene Dennis. El caso refiere a un sindicalista, miembro del Partido Comunista, que fuera perseguido por violar la Alien Registration Act, una ley que establecía altas penas para quienes abogasen por el derrocamiento violento del gobierno norteamericano. Notablemente, Waldron-Dennis nunca abogó por semejante medida, pero la justicia se basó en pasajes de Marx y de Lenin -escritos unos 100 años antes de que Dennis no dijera lo que se le imputó que dijo- para condenar al sindicalista comunista por semejantes excesos.

En su momento, la esperanza de Dennis se cifró en un disenso del juez Learned Hand en la Corte de Apelaciones. Hand había dicho, en 1917, que el gobierno sólo podía castigar a aquellos que abogaran directamente por la producción de actos criminales. Sin embargo, el bueno de Hand le dio la espalda a Dennis (1950), proponiendo una nueva vuelta de tuerca sobre el viejo, famoso y protectivo test del “peligro claro y actual.” Hand sostuvo entonces que, a la hora de analizar el peligro implicado por los dichos de los acusados, los jueces debían calcular “si la gravedad del mal en cuestión, en contraposición con su improbabilidad, justifica la invasión de la libertad de expresión como modo de evitar un peligro.” En este caso, sostuvo el amigo Hand, la “gravedad” de una revolución era mucho mayor que la “improbabilidad” de que los comunistas derrocaran al gobierno, así que lo siento por Dennis.

Antes de llegar a la Corte, y en nombre del gobierno, el procurador Philip Perlman sostuvo que el protectivo test de Holmes y Brandeis, sobre el “peligro claro y actual,” quería proteger a los agitadores aislados, pero nunca a las “rígidas, organizadas, disciplinadas” agrupaciones como el Partido Comunista, que operaban “bajo órdenes de un país extranjero.”

En 1951, la Corte decidió mantener la condena contra Dennis (Dennis v. United States), con el voto de otros amigables jueces, como Felix Frankfurter y Robert Jackson, y el aislado disenso de los jueces Black y Douglas. Conforme a su filosofía habitual, Frankfurter sostuvo entonces que sólo cumplía con su deber como juez, y que éste consistía en subordinarse a la autoridad del Congreso.

En su disenso, el complicado juez Black afirmó que su única esperanza era la de que, “en tiempos más calmos, cuando se hayan despejado las actuales presiones, pasiones y temores, ésta u otra Corte restaure (al principio constitucional de libertad de expresión) a su sitial privilegiado, que es el que le corresponde en una sociedad libre.”

25 de abr. de 2008

El culpable no es sino el instrumento que lo ejecuta



En su "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho," Juan B. Alberdi, que no es santo de mi devoción, escribió cantidad de cosas que, al menos, pueden servir de advertencia o llamado de atención para quienes hoy siguen escribiendo sobre el tema. Por un lado, decía “pensar que una pena, por dura que sea, puede extinguir una habitud criminal, es no conocer el hombre.” Luego, propuso acabar con la ignorancia y la miseria del pueblo, a las que identificaba como causas habituales del delito, dado que -sostuvo- [debe preferirse] “prevenir los males a tener que curarlos…Porque es la sociedad, como dice Quetelet, la que prepara el crimen, y el culpable no es sino el instrumento que lo ejecuta.”

23 de abr. de 2008

Golpeando a la abuelita

En Página 12 de hoy (ver acá), Mariana Carbajal critica, por fin, lo que fue el punto más insólito del Bafici anterior, un aviso de apoyo al festival que, bajo el título "despertate que viene lo nuevo," mostraba, en un caso, a una mujer entrada en años que recibía una bofetada que le hacía saltar los anteojos, y en otro a esa misma mujer, que recibía un balde de agua, que aparentemente ayudaba a despertarla. Todo ello, siempre bajo alguna risa cómplice desde la platea (que, sin embargo, diría que en general no parecía demasiado atraída por el aviso). Insólito y bochornoso.

22 de abr. de 2008

Premio "Seminario (r)" al CD del año anterior



Con el retraso y la arbitrariedad que nos distingue, entrego el premio al CD del año anterior al álbum quíntuple del gran Luis Salinas, tocando clásicos de la música local. Lo siento, es así, y no hay derecho de apelación.

De la pena de muerte a la tortura




En el último post del Legal Theory Blog, apareció el resumen de un artículo de la temible dupla Sunstein-Vermeule, desarrollando un argumento paralelo al que ya desarrollaran sobre la pena de muerte pero, en este caso, referido a la tortura de menores. La lógica del argumento era exactamente la misma que en el caso anterior: "la interrogación coercitiva de un niño inocente podría prevenir la interrogación coercitiva (o sufrimientos equivalentes) de muchos otros niños inocentes. El texto de Sunstein-Vermeule concluía de este modo "En el caso del peor escenario, un respeto irracional por la vida humana, por los derechos humanos, por los procesos democráticos transparentes, puede impedir una consideración más calificada de los costos y beneficios asociados con la tortura, el asesinato de inocentes, y la propaganda engañosa. Por esta razón, concluimos que la política óptima en esta materia consiste en prevenir el comienzo de este catastrófico efecto cascada. Dados estos presupuestos, consideramos que existe una obligación moral por parte del Estado de comprometerse en la tortura de niños inocentes."

Luego aparecía el link al artículo (ver: Unrestricted Interrogation of Minors Not Yet Shown to Have Engaged in Culpapble Behaviors ). Ok, ésta es una buena noticia...pero no olvidamos que el artículo sobre la pena de muerte es real, que fue escrito por dos profesores prominentes, y que es la lógica pura de aquél texto la que hace posible esta preocupante fábula.

21 de abr. de 2008

Derecho de réplica para Sebastián y Philip

Cerrando (?) el debate abierto con el artículo de Sebastián Etchemendy y Philip Kitzberger, y la respuesta de Novaro-Palermo-Bonvecchi, aquí van un par de trabajos, en donde se defiende la postura original de S. y P. Uno, del sociólogo Mario Toer, y luego, la réplica de los mismos S. y P. A pedido de don Etchmendy, acá dejamos el link a esos artículos.

19 de abr. de 2008

Mariano LLinás tiene la palabra

Hace un par de días vi en el Bafici la última película de Mariano Llinás, el autor de "Balnearios." La nueva obra se llama "Historias Extraordinarias" y dura cuatro horas cinco minutos. Confieso desde ya que, por razones ajenas a la obra, no terminé de verla, pero me interesaría marcar algo sobre ella. Quisiera decir fundamentalmente dos cosas, que hacen de la película -y sobre todo, de su autor- una figura notable en el panorama local. Por un lado, con Llinás el cine argentino recupera algo: el lenguaje y, más precisamente, el gusto por la palabra, la posibilidad de tomar una idea, expresarla en palabras, desarrollarla de un modo que de ganas escucharla. Llinás es de las personas que logran que las palabras tengan vida por sí mismas, que recuperen el peso que merecen y que han perdido. Curioso, porque el cine argentino reciente venía llevándose bastante mal con las palabras. Hay cineastas del mutismo (Alonso, Fontán), cineastas que no tienen mucho para decir en palabras (Moscoso, Ortega, Rotter), cineastas del hablar abúlico (Rejtman, Acuña), cineastas del lenguaje machista (Bernard/Nardini), cineastas del lenguaje barrial (Caetano, Perrone), cineastas del lenguaje demagógico (Campanella), cineastas del lenguaje pretencioso y tan bobo (Ferrari y y la reciente "Cómo estar muerto," Giralt/Toker y "Upa!"). Llinás, en cambio, reivindica el gusto por el decir, por las palabras con sentido, por palabras que uno tiene ganas de escuchar (no porque los diálogos -o, mucho más frecuentemente- los monólogos, sean brillantes, sino porque el suyo es un lenguaje rico de alguien que tiene cosas por decir). Lucrecia Martel había recuperado el oído, Llinás ahora el lenguaje.
El segundo punto es el siguiente. La película de Llinás arranca de tres pequeñas historias clásicas, y las hace estallar en cientos de micro-historias, capaces de desviarse y abrirse las veces que el autor quiera, sin perder atractivo. Es casi una arrogancia de historias. Llinás muestra que tiene capacidad de seguir los meandros de cada una de esas historias tanto como se le ocurra y lo desee. Una verdadera afrenta o provocación a los tantos compañeros de camada a los que no se les cae una idea -cineastas de "situaciones" o "climas" o, más bien, de "sensaciones," cineastas sin mayor pensamiento, cineastas sin mayor esfuerzo. Es como si Llinás les dijera: "Querés historias? Decime de dónde querés que arranque y yo empiezo..." En esto me hace acordar a un sicólogo amigo, que en lugar de decirle a su paciente "contame algo de tu infancia," o "contame de la relación con tu padre," prefieren arrancar la conversación de absolutamente cualquier lado: "Así que venís de hacer compras...", "Así que te lesionaste...," porque entienden la riqueza de cualquier acto, y el modo en que cada acto es capaz de encerrar y develar toda una vida, y miles de actos. Llinás terminó a las cuatro horas y cinco, no para no asustar a los espectadores, sino para no seguir humillando a los jóvenes de su generación.

17 de abr. de 2008

Nino en la Convención Constituyente

Hace mucho, mucho tiempo, como seis años atrás, leía este artículo de Owen Fiss que salió publicado en este libro homenaje a la obra de Carlos Nino compilado por Slye y Koh, y que hoy en día tiene traducción. El artículo de Fiss, aunque no se aclara, está recortado y actualizado de su versión original en el texto que presenta los (dos primeros al menos) volúmenes de obras de Nino que anunciabamos en el post anterior.

Owen Fiss es alguien que siempre me cayó bien, desde hace mucho, porque hace tiempo y como pocos tenía todos sus escritos (sobre todo los traducidos) en su web. Una vez que accedí a ellos, los vi muy lindos, muy liberales con un fuerte igualitarismo, me gustaron. Además la gente que comentaba su clásico Groups and Equal Protection Clause (que tiene traducción reducida local en un libro editado por la UP-Yale que compiló RG) es de suma jerarquía, merece respeto y atención, además de tener perfiles claramente críticos. Especialmente me gustó la publicación sobre los inmigrantes que tiene un debate de lo más interesante, de los mejorcitos, pero mis diferencias empiezan con su teoría del derecho (la muerte, la autonomía, y el derecho recuperado, esos artículos) y su teoría de la independencia judicial que resaltan a su liberalismo impactando, desde mi punto de vista, en su igualitarismo (indirectamente al menos). Esto es para decir: todo más que bien con Fiss más allá de las diferencias. Vale la aclaración.

Para resaltar la imagen de Nino, bienintencionadamente, Fiss en ese artículo en el que se lo lee, se lo interpreta muy sentido, como alguien que perdió un ser cercano, un amigo, copia un fragmento de una carta en la que Alfonsín le dice lo siguiente:

"If the Argentine Constitution of 1994 has an intellectual author it is Carlos Nino, who during my government, as Coordinator of the multipartisan Commission for the Consolidation of Democracy, laid the groundwork which permitted those of us who labored in the Constitutional Assembly to come up with most of the ideas and proposals that are enshrined in that document. Carlos was a maker of ideas that worked; his life was too short, but it was also bright, full and good; he is missed".

La lectura de las trascripción de la carta de Alfonsín a Fiss, no puede ser realizada de la misma forma en 1995 y en 2002 cuando la leí. Estimo que no la hubiese leído de la misma forma en esos dos momentos. Mi diagnóstico, en especial en el 2002, era durísimo, como muy duro era lo que pasaba en el mismo 2002. Especialmente duro hacia la performance de las reformas incorporadas en el '94 (especialmente con el Jefe de Gabinete y la delegación de facultades, los superpoderes, que fueron tan traumáticamente a Domingo Felipe) sin entrar a evaluar las especialísimas características del pacto previo, la sanción de la declaración de reforma (los cerrojos) y la misma Convención Constituyente. En el 2002 pensaba por una variedad de (ahora más) complejas, ampliadas y renovadas razones que la Constitución del 1994 fue todo menos influenciada por el pensamiento del autor de Ética y Derechos Humanos, Fundamentos y La Constitución de la Democracia Deliberativa (todos libros de primera con sus bemoles).


Lo paradójico es lo siguiente. Sabemos que Carlos Nino falleció muy lamentablemente el 29 de Agosto de 1993. Su última conferencia, al menos conocida, es una realizada en la ya inexistente Fundación de Seguros Omega(?) o en el Club de Cultura Socialista. Nunca entendí muy bien. Tengo formas de averiguar para más tarde. Creo que en la primera pero se editó, se publicó, en la revista del Club de Cultura Socialista. Esa extraordinaria revista llamada La Ciudad Futura (del Club de Cultura) la trascribió con su discusión posterior. El título era "Reforma Menemista: signos de degradación de la democracia" (corregí). La conferencia no se llamó así, eso supongo, tal vez sí, pero ese era el título de su transcripción, la publicación de la conferencia. Lo contrario podría ser exagerar. Indiferentemente, en la charla Nino es abiertamente crítico del intento reformista y de las negociaciones entre los partidos, promoviendo al parlamentarismo y otras reformas mucho más profundas. Las publicaciones del Consejo para la Consolidación de la Democracia y lo editado por el Centro de Estudios Institucionales lo demostraban, eran más exigentes, mucho más.

Por ello, hace tiempazo hice y le pasé a ciertos profesores, por ese entonces lejanos, hoy más cercanos, una investigación sobre mi lecturas parciales de los diarios de Sesión de la Convención Constituyente de los tomos de la Facultad de Derecho.

En ellos me encontré los siguientes pasajes:

- Norberto Laporta (sin fecha pero de los primeros días de la convención): "Más allá de que resulte evidente que el núcleo del Núcleo de Coincidencias Básicas está constituido por la obsesión reeleccionista del señor presidente de la República, nos parece oportuno citar palabras pronunciadas por el doctor Carlos Nino en el Club de Cultura Socialista tres días antes de su lamentable deceso.

Decía el doctor Nino: "...porque los actores políticos principales coinciden, en realidad, en la necesidad de reforma, pero con direcciones exactamente opuestas. Mientras en el proyecto del gobierno anterior y en el del Consejo para la Consolidación de la Democracia —que había logrado aglutinar a una serie de sectores— el punto fundamental de la reforma era ir hacia una atenuación muy importante del hiperpresidencialismo e introducir un sistema mixto semiparlamentario de gobierno, el propósito fundamental del actual proyecto de reforma —como se puede ver en el texto que está siendo discutido en el Senado— es la ampliación del presidencialismo, es el fortalecimiento del actual presidencialismo. ¿A través de qué? Bueno, a través de mecanismos como la posibilidad de la reelección presidencial, por ejemplo, a partir de la legitimación, la legalización constitucional de los decretos de necesidad y urgencia, que son el principal instrumento de avance del presidencialismo sobre los otros poderes del Estado. Entonces, cuando vemos esto, hablar de consenso..." —decía Nino— "...es una falacia." (Fin cita)

Salvo algunos comentarios superficiales y al pasar, las referencias a Nino y a su pensamiento (que no dejan de ser interpretaciones en pugna), algunas del mismo Alfonsín y de todos los partidos (por ejemplo Rosatti), son (salvo las que mencioné) más para desaprobar/criticar los proyectos de la convención que para aprobarlos, la mayoría critica como insuficiente lo proyectado usando al mismo Nino. Y los comentarios vienen de diferentes convencionales constituyentes de muchos diferentes partidos, no sólo del radicalismo.

Por ejemplo, diciendo:
- "Hubiera sido mucho mejor llegar a esta instancia —fuera de la discusión política circunstancial de los cargos— después de un debate pedagógico en torno de la reforma integral de la Constitución Nacional. Es cierto —como dijo el señor convencional Barra— que hubo muchos intentos, pero fíjense hasta qué punto fueron frustrados que cuando el Consejo para la Consolidación de la Democracia empezaba sus estudios, con un proyecto a mi juicio enormemente superior al que ahora suscribe el radicalismo —y que fuera impulsado por el respetado y ya fallecido doctor Carlos Nino—, el bloque Justicialista, que era mayoría en la Cámara de Senadores, planteaba la reimplantación de la Constitución de 1949" (No sé quién fue este, tal vez de un convencional constituyente radical. Lo tengo anotado como cerca de los comentarios de Raúl Ricardo).


Uno de los más llamativos, de este tengo fecha, Julio 28 de 1994, es el que realiza el Sr. Convencional Parente:

- "Ha sido traído, con el afán de acumular antecedentes, el aporte realizado por el Consejo para la Consolidación de la Democracia en 1986. ¡Ojalá se hubiera hecho caso a lo que decía Carlos Nino en 1986, y no en 1994! Si se hubiera hecho caso en 1986 a lo que decía Carlos Nino y a los aportes efectuados por el Consejo para la Consolidación de la Democracia, tal vez los argentinos hubiéramos podido empezar a recorrer ese camino y no hubiera tenido que pasar casi una década para que podamos llegar a esta instancia.. Tenemos sobre nuestras espaldas la carga de una década, con las distintas experiencias, aun con las no queridas.

Esto es importante que se diga en recuerdo de un hombre que enalteció a la filosofía jurídica y la ciencia política en la República Argentina, y que afortunadamente ha sido citado. Pero a mí me hubiera gustado que las enseñanzas de Carlos Nino se hubiesen recogido hace diez años y no ahora que está muerto. (Aplausos)." Fin de Trascripción.


Sabemos que (el tema) es muy complejo, sobre todo reconstruyendo todo desde relatos, desde ideas, y no habiendo estado en esos momentos, ni siquiera desde afuera (era una adolescente en un entorno apático frente a la política), pero todavía no tengo respuesta cerrada, aunque la intuición se mantiene: nada más lejos que lo que leía/leo afirmado. Desde varias esferas, la de las ideas, la de los relatos del mismo Nino, la de las menciones en la Convención Constituyente, la de los presupuestos de sus planteos, me resulta muy difícil ver a Nino como autor intelectual de las reformas (al menos de las principales y fracasadas razones sobre atenuar al presidencialismo) de 1994.

En otro plano, el más académico, el de sus ideas, no el de la política (partidaria), si se pueden diferenciar esos ámbitos (medio difícil, lo sé), desde mi punto de vista el artículo de Ángel Oquendo que compara la Democracia Deliberativa de Jürgen Habermas y Carlos Nino publicado en Oxford Jounal of Legal Studies del 2002 es un análisis, un tributo, que se toma en serio, a nivel académico (y como dice el autor -en la primer nota al pie- habiéndolo conocido en una charla, de un rato, casi al pasar, y leyendo sus libros), las ideas de Nino.


Ahora todo esto, me hace pensar que tengo que retomar aquel impulso para escribir algo, un artículo, sobre Nino y la Convención Constituyente. Tal vez este post es un comienzo. Primero el debate. Va con errores (después edito).

Premio "Seminario" para Manuel Garrido

Dos líneas para felicitar al amigo Manuel Garrido, al frente de la Fiscalía Nacional de Invetigaciones Administrativas (ver acá). Clap, clap, clap, clap. Aplauso al coraje.

14 de abr. de 2008

Vuelve Nino



Gracias a los esfuerzos de la familia de Nino, y el excelente trabajo editorial del amigo Gustavo Maurino (que este año expondrá uno de sus propios trabajos en el seminario), están publicándose los "papeles sueltos" de Nino, en 5 extraordinarios tomos. Los libros incluyen artículos inéditos, artículos poco conocidos, traducciones de textos aparecidos en el extranjero pero no acá, etc.

Los primeros dos tomos agrupan escritos de Derecho, Moral y Política, y ya salieron. El 4to tomo será sobre Teoría Constitucional, y el 5to sobre Consolidación de la Democracia.

Tengo en mis manos el que acaba de salir, el 3ro, sobre Fundamentos de Derecho Penal. Mañana, que empiezo a dar clases en una Maestría en Derecho Penal, ya daré unas hojas de uno de los capítulos de este tomo, que son tan buenas que no puedo evitar difundirlas. Discutiremos algo sobre un artículo de Nino sobre Democracia y Derecho Panal. Qué capacidad tenía el tipo, más allá de mis sistemáticos desacuerdos (y ahora, crecientes diferencias en materia penal!).

El libro lo vamos a presentar en la Feria del Libro, y estaré allí acompañado por un par de presentadores de peso. Pero sobre eso hablamos más tarde

Evaluando películas arbitrariamente



Después de unos primeros días en el Bafici, hago un balance super-arbitrario de algunas de las películas que pasaron por ahí

La voyage du ballon rouge, de H. Hsiao-Hsien: Autor de Café Lumiere y Milennium Mambo, este tipo sabe mirar y escuchar. La película es mínima, hermosísima, lo mejor que vi hasta ahora y dudo que alguna la supere. Hasta me reconcilió con J. Binoche

Ballast, de L. Hammer: El título viene del nombre de las piedras que ponen bajo las vías, para que aguanten de por vida el paso del tren por encima. Esta idea, para hablar de una micro-familia de marginados en USA, ya vale la pena. La película buena, contenida, íntima

Año uña, de J. Cuarón, el hermano de Alfonso: El chico se pasó larguísimos meses sacando fotos, y luego las juntó, inventó una historia para darles una coherencia y orden, puso voces en off, y ya. Pequeña y superficial, está bien para escuchar el pensamiento de un joven mexicano de familia más o menos bien: rebelde y domesticado, anti-americano y fascinado con el Norte, calentón pero sexualmente poco exitoso

La mirada febril, de R. Filippelli: Sus películas en general no me enganchan mucho. Esta, sobre los 10 años del Bafici, me atrajo. Buenas entrevistas, buenos recortes de sus films favoritos en el festival, agradable de ver, sorpresa

En la ciudad de Sylvia, y Unas fotos en la ciudad de Sylvia, de J.L.Guerín: Guerín es un maestro, me saco la gorra para saludarlo. Después de su extraordinario (extraordinarísimo) documental En Construcción, que le valió la etiqueta de cineastas "social," dijo que quería hacer una película burguesita y liviana, que lo despegara de ese lugar. Como él es muy bueno, lamentablemente, lo logró. Hizo una peli burguesita y liviana, que no me atrajo demasiado. En cambio, Unas fotos, en donde sólo junta e hilvana fotos que tomó durante dos años, tratando de recuperar el rostro de una amada (fotos que luego lo llevarían a hacer En la ciudad), me resultó más densa, más personal, me reconcilió con el admirado Guerín.

Le cedre penche, de R. Ouellet: Experimentar es buenísimo, como decía J.S.Mill. Pero 1) no toda experimentación sale bien; y 2) por favor, no me inviten a toda experimentación

Stellet Licht, de C.Reygadas: Sobre los menonitas en México, protagonizada por ídems. Muy muy bien para Reygadas. Le desconfiaba, le desconfiaba, pero C.R. hizo una película de amor menonita, contenida, muy reivindicable. Bravo por él, volvemos a poner algunas fichas por Reygadas.

L'Aimee, de A. Desplechin: Desplechin es de los mejores cineastas franceses actuales. Autor de la buenííííííííííííísima Reyes y reina, es cálido y querible, acá trae una historia demasiado pequeña, demasiado familiar. Igual lo quiero

Redacted, de B. de Palma: Sobre los excesos yanquis en Irak. Estoy de acuerdo, fueron unos bárbaros, pero 1) chocolate por la noticia, 2) no te creo nada

Jogo de cena, de E. Coutinho. Bien, bien, bien. A todo el mundo le fascina Coutinho, todos lo elogian en sus entrevistas. Yo creo que es arrogante y que no quiere a sus entrevistados, que los sobra y los mira de arriba. De todos modos, la película -que consiste en entrevistas a "mujeres con ganas de contar alguna historia", y algunas sorpresas más- está super bien.

Actrices, de V. Bruni Tedeschi: La peli está hecha por esta extraordinaria actriz, hermana de Carla. Una sorpresa. No quedó en mi memoria, pero me ganó la simpatía mientras la miraba

Las variaciones Marker, de I. Lacuesta: Otra sorpresa catalana. Estaremos alertas a lo que venga de él. Hay talento

Citizen Havel, de P. Koutecky: Sobre Vaclav Havel, ya dije algo. La peli está bien, sobre todo para conocer un poco a ese gran personaje

Lynch, de blackandwhite: También ya dije algo. Es sobre el cineasta David Lynch, quien es un artista extraordinario. Quiero ver toda su colección de cuadros y fotos. Ya!

Les Amants Cinema, de H. y N. Klotz: Ok, aunque me aburrió un poco y me terminé yendo antes

Y no olvidar: Roy Andersson, Roy Andersson, Roy Andersson

12 de abr. de 2008

La píldora del día después en Chile

Por varios lados, fue surgiendo el tema de la restricción que planea el Tribunal Constitucional chileno a la distribución gratuita de la píldora del día después (i.e., en hospitales públicos). Cabe advertir que esto significa que si usted tiene un poquito de dinero, el Tribunal no tiene problemas con que vaya y compre la píldora en su farmacia amiga. Es decir, una decisión -una más- gravísima, entre otros puntos de vista, desde la óptica de la igualdad. Hoy se publica una encuesta (acá) donde la mayoría de los chilenos encuestados reconoce lo obvio: el carácter discriminatorio de la medida. Valdría la pena, cuando se produzca, señalar y no olvidar el significado de este tipo de decisiones en una sociedad que quiere ser democrática.

VUELVE EL SEMINARIO 3

En unos días largamos con el seminario. Sólo como aclaración, porque algunos preguntaron: la inscripción no es obligatoria. Viene quien quiere, cuando quiere, tenga las credenciales que tenga. La inscripción me ayuda, en todo caso, para tener un registro de nombres y mails, pero obvio que está todo el mundo invitado sin restricciones. Salud

11 de abr. de 2008

Buena réplica a Sebas-Philip

Acá, de Palermo-Novaro-Bonvecchi

Apuntes cinéfilos



Unas breves notas de comienzo de la dura vida en el Bafici

1) Buen documental sobre Vaclav Havel. Un par de frases del escritor, dramaturgo, y ex presidente de Checoslovaquia y de la República Checa. La primera, la que fue latiguillo durante toda su presidencia, una frase que en labios de cualquiera sería graciosa, y en los suyos enteramente creíble: "El objetivo es cambiar la mentira y el odio por la verdad y el amor." En algún momento, en una de las tantas reuniones de gabinete que le filman, él dice: "Pero eso no lo puedo decir. Yo soy el presidente de la verdad." Conmovedor. También cuando vienen a saludarlo-despedirlo los "personajes de sus obras," vestidos tal como en sus representaciones teatrales. La otra frase, que él escribió cuando dramaturgo, y leyó cuando presidente: "La democracia tiene algo terrible. Quienes creen en ella se atan las manos, mientras que quienes no creen en ella hacen lo que quieren." Creo que es aplicable a los blogs.

2) Fui a ver un mediometraje del catalán Isaki Lacuesta, homenaje al gran Chris Marker (al que le agradecemos también haberle salvado los rollos de la "Batalla de chile" al amigo Patricio Guzmán). Pero resulta que el cine estaba inesperadamente lleno. Ahí me di cuenta de que todos iban a ver lo que venía inmediatamente después, un film sobre David Lynch. Bueno, nos llevamos una sorpresa los dos. Yo con el film de Lynch, y los demás con Lacuesta. Me pregunto qué pasa con el antes apático cine Catalán. Tenemos a José Luis Guerín, tenemos al gran (y aquí olvidado/no reconocido) Marc Recha, tenemos al loco Albert Serra, autor de la película más delirante sobre el Quijote. Y además este Isaki Lacuesta. Para colmo, con música del admirable Víctor Nubla (a quien visitara vía C. Courtis, en su momento), que hace música con pedazos de sonidos que encuentra por aquí y por allí.

3) Documental sobre David Lynch. Definitivamente, no me gusta casi nada del cine de Lynch. Pero, qué gran artista que es! Yo contribuiría económicamente para que traigan menos de sus pelis, y más (o algo!) de sus cuadros y fotografías! Qué ojo que tiene! Qué talento! Admirable!

9 de abr. de 2008

El country y la escuela

Esta nota la saqué hoy en Clarín, su título original era "El country y la escuela," y es una versión más afinada de lo que habíamos discutido antes por el blog

VUELVE EL SEMINARIO, 2

Agrego la información más detallada, sobre el seminario que vuelve


SEMINARIO DE TEORIA CONSTITUCIONAL Y FILOSOFIA POLITICA

Coordinado por Roberto Gargarella

Lunes 21 de abril
Barrera, L. (2008), “’Del campo a la red’": Una Mirada a la Corte Suprema desde una
epistemología de Estudios sobre Ciencia y Tecnología,” manuscrito. El seminario contará con la participación de L. Barrera.

Lunes 5 de Mayo
Maurino, G. (2008), “Pobreza y autonomía,” por publicarse en R. Gargarella et al, Teoría y Crítica del Derecho Constitucional, Lexis Nexis: Buenos Aires. El seminario contará con la participación de G. Maurino.

Lunes 12 de Mayo
Filippini, L. (2008), “Algunos problemas en la aplicación del derecho internacional de los derechos humanos en el fallo ‘Simón’ de la Corte Suprema Argentina, manuscrito por publicarse en R. Gargarella et al, Teoría y Crítica del Derecho Constitucional, Lexis Nexis: Buenos Aires. El seminario contará con la participación de L. Filippini.

Lunes 26 de Mayo
MacKinnon, C. (1989) “Aborto: Lo público y lo privado,” en C. MacKinnon, Hacia una teoría feminista del Estado, Feminismos: Universidad de Valencia
Cohen, J. (1999), “Para pensar de nuevo la privacidad; sobre la autonomía, la identidad, y la controversia del aborto,” Debate feminista. n. 19. El seminario contará con la participación de P. Bergallo.

Lunes 2 de Junio
Gargarella, R. (2008), “Izquierda y Derecho,” manuscrito.

Lunes 9 de Junio
Gargarella, R. (2008), “De la Justicia Penal a la Justicia Social,” manuscrito por publicarse.


El seminario se desarrollará los días lunes, de 18 a 19.30, en el aula 1 de la Facultad de Derecho. Salvo excepciones, los textos a discutirse se distribuirán de manera electrónica. La inscripción para el seminario puede realizarse en el Departamento de Derecho Público I.

Roy Andersson: Mi pingo para el BAFICI



Para éste BAFICI, este blog viene bien parado. Acá hablamos, hace no mucho, de varios de los directores y las pelis que se estrenan por ahí este año. Elogiamos a Eduardo Coutinho; elogiamos a la autora de Persépolis; elogiamos hace tiempo, un poquito, Calle Santa Fé de Carmen Castillo. Podríamos decir algo bueno de la última de Faith Akin; defender la peli menonita del no siempre deseable Carlos Reygadas; aprobar La France de Serge Bozon; criticar un poco la última de Ken Loach; aplaudir alguito al buen Arnaud Deplechin; sostener la mirada ácida de Ulrich Siedl; ponerle alguna ficha, como siempre, a J.L.Guerín, o al artesano Jem Cohen. Pero no, me voy a concentrar en mi pingo para este año, y darle la bievenida al sueco Roy Andersson.

En el librito BAFICeño definen a Andersson a partir de un crítico del Village Voice que dijo que era un "Ingmar Bergman con lapstick." Otro dijo que era una cruza entre Monty Python con Bergman. Para mí es un Fellini triste, anti-capitalista, agridulce. O tal vez, para nosotros que acá en el blog nos deshacemos frente al gran viñetista El Roto, podría decir que Andersson viene haciendo de sus films una acumulación de postales anti-capitalistas, como tomadas de El Roto, en su dureza, su humor, su permanente prédica contra la televisión, los bancos, el mundo de las finanzas. Andersson es el gran cineasta anti-mercado.

En una entrevista reciente, le leía decir que la vida actual era como el stock market, al que no controlamos. "Estamos construyendo una civilización -decía- sobre un sistema de lotería," es decir, un sistema que nos es ajeno y sobre el que no tenemos control. Pedía, por eso, una economía planificada, aunque esa idea asuste.

Leí también algunas críticas ingratas hacia él. Yo no tengo dudas, lo quiero. Tal vez porque viví en, y admiro a, los países escandinavos, tengo una empatía especial con él: en sus cuadros que cruzan a Fellini con Edward Hopper; en sus imágenes tristes y cómicas que expresan la soledad de las instituciones hospitalarias, la burocracia, la creciente crudeza del mercado, veo a los países escandinavos representados críticamente. Me parece que sus retratos son menos surrealistas de lo que parecen.

El amigo Andersson hizo sólo 4 films! E interrumpió su carrera durante más de 25 años, cansado de tener que salir a pelear fondos para sus películas (para colmo, más de uno de sus proyectos terminó frustrado por ser "demasiado oscuro"). Sus dos últimas, que vi, son esas postales anti-capitalistas de las que hablaba más arriba. Y la primera, tal vez la mejor de todas, algo muy distinto: una hermosa, amable, suave, querible historia de amor entre niño y niña suecos. Bella, para verla una y otra vez.

Bienvenido Roy!

7 de abr. de 2008

Un poco más sobre las escuelas y la (des)integración



Salió publicado en El País de España un informe sobre la integración de los inmigrantes en las escuelas, que en parte ratifica lo que habíamos dicho por aquí, y en parte exige precisiones y ajustes sobre lo dicho. El informe apareció en la Revista de Educación bajo el título "¿Fronteras en las aulas? Contacto transcultural y endogamia en las interacciones del alumnado." Como cualquier informe de este tipo, conviene tomarlo con pinzas aunque, en principio, me parece que está bien orientado.

Coincidimos en el diagnóstico. Se nos dice que:

"(Hay) una clara separación por orígenes nacionales, tanto en el instituto como en la calle". Y además que "el hecho de que las distintas etnias se relacionen socialmente por separado en la escuela supone 'un indicio y un pronóstico de que lo harán fuera'" (tanto como supone) "el riesgo de llegar a una "población fragmentada según nacionalidades".

Frente a ello, se nos sugiere lo siguiente (y con esto también coincidimos)

"la escuela pasa por ser una fábrica de integración para los descendientes de familias inmigrantes". Y que es en los colegios, según los expertos, donde se planta el germen de las relaciones sociales en el futuro."


Ahora bien, primer punto importante que se nos señala, que necesitaría pensar mejor:

"Sentar juntos a un español, a un polaco y a un marroquí no es suficiente, no basta con crear el ambiente. Hay que desarrollar iniciativas que animen a conocer al otro y rompan la tendencia natural a mantener relaciones más estrechas con gente parecida a uno mismo", opina Carmen González Enríquez, profesora de ciencias políticas de la UNED y especialista en inmigración: "Hasta ahora la escuela no se había preocupado por las relaciones sociales de sus alumnos". Pero quizás debiera empezar a hacerlo si la cuestión étnica puede suponer en un futuro que "esos grupos formen sociedades diferenciadas, lo que sería un freno a la integración social".

Y también, a tomar en cuenta: cuál es el número crítico?

"Dice Fernández Enguita que la correlación entre mayor porcentaje de inmigrantes y endogamia refuerza la idea de que 1) "Deben evitarse los guetos" y emprender un reajuste más equilibrado del alumnos extranjeros y autóctonos en los centros de la red pública, y 2) "Los guetos pueden ser buscados por las propias minorías para lograr inmediatamente mejores relaciones, aunque eso dificulta la integración con el global de la sociedad".

Bueno, para seguir el debate

3 de abr. de 2008

Sebastián y Philip en Página 12






Sebastián Etchemendy y Philip Kitzberger –dos excelentes (en todo sentido) colegas de la universidad- escribieron un artículo muy enojado (y muy irritante), en Página 12
(para el artículo, ver
acá)

El texto que redactaron se dirige contra liberales (ls) y “bienpensantes” (bs), y quisiera polemizar contra el mismo (entre paréntesis, cada vez me resulta más molesto el uso de de esta categoría de “bienpensantes,” aunque este recurso suele ser un buen indicio acerca de las tendencias de quienes invocan dicha categoría). El enojo (de los dos autores) surge por ver a aquellos (ls y bs) indignados por las acciones de Luis D’Elía (D’E) en la Plaza de Mayo. Dicen que es habitual que ls y bs se indignen por este tipo de irrupciones disruptivas -digámoslo así- pero de un modo miope, es decir, sólo cuando ellas tienen que ver con demandas de grupos que no coinciden con sus intereses egoístas. En este caso, ls y bs serían ciegos frente a “la acción directa e iliberal del sector agrario,” a la vez que estarían sobre-actuando su indignación frente a la movilización de D’E. El propósito del texto ya me resulta amargo, dada la cantidad de personas de inclinaciones liberales que, razonablemente, se indignaron frente a ambas movilizaciones, en los aspectos en que tales movilizaciones fueron criticables (por ejemplo, y sólo por ejemplo, frente al uso de un discurso racista en un caso, y el recurso a la violencia física en el otro). Pero en fin, examino ahora algunos de sus argumentos:
Qué nos dicen Sebastián y Philip para apoyar sus dichos?:

1. Dicen que la movilización de D’E fue un (mero) “emergente” de las acciones inaceptables del “sector agrario.” Seguimos mal, porque confundimos “explicación” (“esto surge por aquello otro”), con justificación (“esto se justifica por aquello otro”). Quiero decir, las acciones violentas de D’E pueden ser un emergente de cualquier cosa y ser, aún así, criticables (esta operación –la de saltar de la “explicación” a la “justificación” - se constituye, según veremos, en el recurso argumentativo principal del artículo).

2. Dicen que “este lockout piquetero no es parte del repertorio de las reglas de juego de una democracia liberal.” Para ellos, las reglas de juego democráticas “implican el derecho a manifestar el descontento, hacer huelgas sectoriales, recurrir a la Justicia o esperar el próximo turno electoral..(pero) no admite sabotear mediante mecanismos no institucionales una política pública de un gobierno legítimo –que permite la libertad de expresión y respeta la independencia judicial– por errada o ineficiente que se la perciba.” A ver, en lo personal, no simpaticé nada con la huelga “del campo,” con las motivaciones de muchos de sus participantes, con sus discursos y con los métodos que usaron, pero de ahí a pensar que este tipo de protestas “no (se) admite(n)” hay un larguísimo trecho. Podemos excusarlas menos que en los casos de las protestas de los grupos desaventajados (es lo que traté de decir en mi artículo de Página), pero no considerar que ellas se encuentran FUERA de nuestras reglas de juego. Considerar a una protesta fuerte contra un gobierno (como la realizada por “el campo”) como un “sabotaje,” es una manera obvia de pedir la criminalización de acciones que podemos reprochar, desalentar, tratar de acotar, pero NUNCA expulsar del tablero democrático.

3. Admiten que “desde un punto de vista liberal, es complicado calificar y limitar el contenido de expresiones de la ciudadanía” (de este modo, reconocen que hubo algún “problemita” en el hecho de que D’E irrumpiera en la plaza para “sacar” a la gente que protestaba). Esto es muy serio. Espero que esta pequeña “complicación” que ellos asocian con el liberalismo no sea vista sólo como una “complicación,” sino como un problema grave. Y espero también que este problema grave no sea considerado como tal,sólo por los “liberales.”

4. Hablan de un “reclamo ciudadano normal” -para distinguirlo de otro, entonces, “anormal,” y por tanto, admitámoslo, inaceptable- lo cual también es muy serio, dado que el principio debería ser el contrario. Quiero decir, salvo casos absolutamente extremos, debemos ser híper-tolerantes y respetuosos frente al discurso de los críticos. Ese discurso es el más importante para la democracia, aunque y sobre todo cuando no le gusta al gobierno de turno (repito, salvo casos extremísimos). Sebastián y Philip podrían decir que en el texto ellos calificaron sus dichos, haciendo referencia a algunas “consignas desestabilizadoras” que se escucharon durante la protesta “del campo.” Pero yo aconsejaría, por experiencia, ir por el camino contrario. Los que piden siempre la represión de los reclamos de los piqueteros tienden a seguir el mismo camino de Sebastián y Philip: parten de la idea (seguramente cierta) de que algunos manifestantes (piqueteros) gritan consignas espantosas, para generalizar desde allí sobre todos, y pedir el desplazamiento de los críticos. No. Necesitamos a los críticos criticando adentro (aunque sea rabiosamente), y no afuera (porque los excluimos –o, para decir mejor, porque la autoridad pública los excluye)

5. Hablan de las “poco presentables” declaraciones de D’E. No: tanto los gritos de “negros de m…” hechos por los “campesinos,” como las invocaciones (ya sé, ridículas) al asesinato de los miembros de la clase alta hechas por D’E son inaceptables. En lo personal, yo no perseguiría penalmente tales manifestaciones, pero tampoco minimizaría la gravedad de tales expresiones.

6. Nos hablan (otra vez) de la “racionalidad política incuestionable” de recurrir a la fuerza de D’E y Moyano porque, según nos cuentan, cuando el gobierno se ve “asediado en las calles y rutas…(entonces) se recuesta en su alianza con sectores populares organizados.” Hacía mucho que no veía una frase tan Mariano Grondona!!!!: Los que no me gustan, “asedian,” los que me gustan “se recuestan” (a dormir mansitos??). Qué gracioso sería si no fuera un poco triste. Por lo demás, con la idea de “racionalidad incuestionable,” volvemos a lo de antes: hay muchas cosas que son “entendibles” y en un sentido “racionales,” pero que son absolutamente injustificables. Cuando un gobierno “acosado” por la protesta saca sus matones a la calle, nos enfrentamos a una acción absolutísimamente “racional,” pero también inaceptable, punto.

7. Y vuelven al mismo salto entre “explicación” y “justificación” en el último párrafo, cuando dicen que hay que leer la “ocupación intimidante de la plaza” en “el contexto más amplio” del “iliberal” paro agrario y lo ocurrido en el 2001. Otra vez, muchos de los “campesinos” que protestaban eran, sin dudas, iliberales (y aún injustos con un gobierno a partir de cuyas políticas –que siempre favorecieron a los ricos- se enriquecieron aún mas). Pero ese “contexto explicativo” no respalda en absoluto aquellas acciones que Sebastián y Philip quieren respaldar, frente a liberales y “bienpensantes”

VUELVE EL SEMINARIO. PRIMER AVISO



Ahora en Abril recomenzamos el Seminario anual de Teoría Constitucional y Filosofía Política. Será los días lunes, a las 6 de la tarde, en el aula 1 de la Facultad de Derecho. Aquí va el cartel-anuncio de este año, pero ya lo vuelvo a publicar en formato más visible más adelante (ahora ando con problemas de acceso a internet, en el exterior). Pero, están ya avisados los que quieran venir, nos vemos. El seminario está abierto para cualquiera que quiera discutir llanamente y con la cabeza abierta. Salud! (primera reunión 21 de abril, luego 5, 12 y 26 de mayo, 2 y 9 de junio).

2 de abr. de 2008

Cortes de ruta: No todo es lo mismo

Ayer me publicaron este texto en P12, en el que trato de hacer algunas distinciones para pensar mejor el tema del derecho a la protesta que se ejerce en estas semanas. Tema complicado, tema complicado
Se puede clikear en este punto para ir al link