21 jul. 2013

El candidato. Altamira sobre unidad latinoamericana y juventud


Muy linda entrevista con el líder del Partido Obrero (versión completa, acá)
"(Sobre la integración latinoamericana:) En primer lugar no es tal y en segundo lugar no estoy de acuerdo. Yo esto lo discutí inclusive con el embajador de Venezuela en Montevideo, en una mesa redonda y con la izquierda. Esta es una integración de los regímenes sociales que existen; no es la integración de un nuevo régimen social. Un ejemplo concreto: el Mercosur. El Mercosur es la integración de los sojeros de Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay. Y en todos hay expulsión de campesinos; en Paraguay fue el pretexto para echar a Lugo, en Brasil ocurre sistemáticamente y acá tenemos los Qom, el Mocase en Santiago del Estero, los criollos y aborígenes en el departamento de Anta en Salta. Es la integración de los expulsores de los campesinos, de los sojeros, etc. La integración debe ser la integración de las estructuras revolucionadas, con una reforma agraria y demás; y esas naciones que han roto con los regímenes sociales previos o existentes ahora son las que sí se tienen que unir. A ver, hay una cosa que ocurre ahora con la firma del contrato con Chevrón: para firmar el contrato con Chevrón, la Corte Suprema Argentina liberó a Chevrón de un juicio que tenía en Ecuador por una contaminación masiva del medio ambiente, y Correa no protesta ni dice “rompo con Cristina”, no; porque hay un entendimiento recíproco. Ecuador es una economía cuya moneda es el dólar, no pasa nada absolutamente extraordinario. Y si tiene pinta de que más o menos está estable es porque es exportador de petróleo, así como nosotros exportamos soja con precios muy altos; ellos lo mismo. Y así ingresan dólares.
Entonces, la “integración latinoamericana” es la integración de estructuras negativas; de estructuras sociales que están trabando el desarrollo de América Latina y fundamentalmente de los trabajadores. Lo que hay que hacer es una integración de América Latina sobre la base de una revolución social.
El kirchnerismo publicitó fuertemente la militancia juvenil, y se ha generado una idea de que los jóvenes hoy volvieron a meterse en política como hacía mucho no pasaba. ¿Cuál es su análisis al respecto?
Los jóvenes no dejaron de militar nunca en la Argentina, desde que yo recuerdo, digamos, desde cuando yo iba a la primaria. El problema es el signo político de la militancia. Por ejemplo, en los setenta ese signo político se repartía entre la izquierda, montoneros, en donde había una participación juvenil fenomenal. Inclusive cualitativamente superior a la actual, en un punto: los jóvenes de ahora siguen direcciones políticas formadas en períodos anteriores. Los jóvenes en los años sesenta formamos las direcciones políticas a las cuales hoy siguen los jóvenes. La juventud peronista creía que Perón a la liberación nacional y Perón venía a romperles la cabeza y a defender el sistema político. Yo y la corriente política nuestra, cuando se anunció que venía Perón, dijimos que venía para hacer la contrarrevolución. Fuimos los únicos, y desafío a cualquiera. Nadie tenía la bola para decir que Perón venía al poder, aunque lo creyeran. Como todo el mundo era peronista, había que hablar para congraciarse con la gente. Nosotros dijimos “esto es demasiado grave”; Perón abre la ruta al golpe militar. Hablemos claro. Del mismo modo que hablamos claro con esta gente (por los K); cuando esta gente estatizó YPF parcialmente en realidad quería reprivatizarla; ahora está Chevrón. Lo importante de hablar claro es que vos en algún momento podés capitalizar. Podés decir: mirá, cuando todo venía mal yo te lo dije."

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