12 nov. 2008

Dinos

Perplejidades, paradojas y sorpresas. En un día donde Elisa Carrió -post-apocalíptica- se juntaba con la cúpula de la UCR para impulsar un nuevo frente electoral, la Corte se maquillaba para ser tapa de todos los diarios con un fallo -supuestamente- histórico. Acá un análisis de Gustavo Arballo, siempre pionero. ¿Histórico porque deberían haberlo dictado hace 51 años? ¿Histórico como los fallos sobre el consejo de la magistratura o la reglamentación de la Comisión Bicameral Permanente? ¿cómo la exitosa implementación de sentencias de la misma Corte? En fin, ¿ Histórico? No sólo el tiempo lo dirá.

Mientras todo esto pasa y los muchachos se enloquecen, aclaran y se reunen, Fayt que habla solamente de lo que sabe mucho, como buen dinosa-judiciario, dice "El pasado siempre se defiende". We know. Me cayeron mal los amargos de la mañana. Los mates, obviamente. Me voy a escuchar a un Dino, siempre enorme, Dino Saluzzi.

Le pongo azucar a un amargo, brindando porque la CTA va a pelear la personería con el fallo, brindando por lo justo. Me voy a comprar facturas para celebrar modestamente esto. Ahora, atenti, veremos lo que pasa, lo que pasa.... mis expectativas, Corte Suprema mediante, son siempre escasísimas.

39 comentarios:

rg dijo...

mi muy estimado, estoy en desacuerdo en esto. por que hablar de "maquillaje" de la corte? es un fallo , simbolicamente al menos (casi como cualquier fallo de cualquier corte) MUY importante. frente a un gobierno que le puso y saco el dulce a la CTA de acuerdo con como se portaba con el, un gobierno que /tambien en materia sindical/ que NUNCA, NUNCA actua de acuerdo a principios, el fallo significa fijar UN principio, que esta bien. no es maquillaje. discutamos sobre eso

Lucas A. dijo...

Mi estimadísimo, la corte no fija ningún principio. Ya estaba hace años!!!!! Esta y todas las cortes supremas anteriores fueron complices de esa inconstitucionalidad manifiesta, evidente y grosera.

No fija principio. Los principios estaban y la CTA en su práctica es la que construyó la posibilidad. Además, no estoy comentando el fallo, sino comentando mis reparos, mis exigencias implícitas y algunas posturas escépticas de todas las sentencias de la corte.

Además, me parece que no hablo del fallo en cuestión. Hablo de actitudes y de dicho. Me pregunto, de hecho, si el fallo es Histórico. Qué post leíste?

Y los fallos que faltan? Qué será de sus efectos?

Como sabés, no creo en respuestas correctas, a lo Dworkin, sino en preguntas correctas. Y el fallo debe generar más preguntas que aplausos. Nada está definido y lo veremos. La lucha no termina, sino está hace tiempo en marcha.

Ojalá aplaudamos en un tiempo, ojalá. Pero si aplaudimos a la corte, será un error.

Un fallo es hacer derechos con palabras, parafraséando a Austin. Y yo no creo que los derechos se puedan crear con palabras, ni defender, ni proteger ni promover. No sólo con palabras, sino con mucho más que palabras. Ahí estaba la CN y el convenio superior a la ley, jerárquicamente.

Por otra parte, pienso que no hay que legitimar a la Corte Suprema. La función de la ciencia social que más disfruto, siguiendo a Habermas, es crítica, reflexiva, no legitimadora.

Que la corte busque su legitimadad a través de los medios de prensa, golpes de efecto y lo doctrinarios que aplaudirán sus fallos pero olvidarán los efectos de los mismos. Y nunca harán un análisis de lo que pasó, de porqué no pasó lo qu se prometía.

Mientras tanto, me parece que la única actividad académica que tenemos que hacer es la crítica constructiva que busque mayor legitimadad del sistema institucional.

Entonces, para aclarar, aplaudo el principio de libertad sindical y el mayor pluralismo, pero el aplauso -que ya estaba- es para el principio, no para la Corte.

Para la Corte, no. Me debe muchos más fallos.. muchos y me debe poder hacer más que algo simbólicamente, porque con símbolos hacemos, pero hacemos poco. Para la Corte exigencia y crítica construtiva y metódica, siempre. Por eso somos académicos.

Sigamos.
Lucas

rg dijo...

sigo con el desacuerdo che.
lei tu post, en donde decis que la corte se maquilla. y te digo, si a la corte le dan centimetros de poder, y responde bien, luego no nos quejemos porque no corrio la maraton. yo le exijo y exigire mucho mas, pero no encuentro razones para llamar a esto maquillaje. la dimension de las respuestas, del gobierno y de la cgt, te dan indicio de que ellos no ven al fallo como un jueguito y a la corte con peluquin y los labios pintados.
y ya que citas a dworkin, este es un caso que le da la razon en su distincion principios y politica. el gobierno, por las peores razones, se nego siempre a darle a la cta lo que le correspondia, y aca vino la corte, "lejos" de la politica, para decir: no, aca hay un principio en juego. principios y politicos, es una pena pero es asi

Lucas A. dijo...

Bienvenido el desacuerdo, che, por favor..

Ahora, fijate de no estar en desacuerdo por una disputa verbal o por lo abierto del lenguaje.

Lo que puse del maquillaje se debe leer "se maquilló para salir en todos los diarios". No que maquilló su imagen, que puede ser otro lectura, tal vez también válida. Pero mi post hacía énfasis en que hoy será la tapa de todos los diarios, la estrellita. La que acapara la atención, pero uds. conocen a las características del lenguaje..

Y sobre todo en los dichos en pugna.

Bueno, las respuestas no fueron apocalípticas, me parece. No veo a la CGT llamando un paro, y por otra parte, es una batalla que ellos estarán dando efectivamente (aunque la tengan legalmente perdida) y la estuvieron ganando con la omisión de la corte o con la admisión de la constitucionalidad de las normas impugnadas.

No veo un conflicto interpoderes, tal vez positivo, tal vez negativo, tal vez necesario, sino una minimización desde el gobierno.

Mi pregunta es: Cuáles son los efectos de la Corte? Cuáles serán?
Y eso se estará por ver... veremos, veremos y yo no cierro las puertas a que la Corte me sorprenda.

Si vos me apretás, me encantaría ver a un hércules Dworkiniano en acción, imponiendo los principios a la política. Pero para mí, pienso, eso sería ocultar política en principios, política judicial, además la política es la que generó el principio y la política de la CTA, en el mundo de la vida habermasiano, en el sistema social y sus pujas, es el que está impulsando quebrar el status quo, si la corte puede ayudar bien, pero que no me haga la gran arquero que se tira para la foto. Porque no es creíble, no es verídico. Sobre todo porque después de los principios, la lucha sigue en el terreno de la política, no fuera de ella.

Sigamos,
Lucas

rg dijo...

pero yo no apuesto por un hercules dworkiniano. lo que digo es que aca la corte fijo un principio, que es importante, y no veo por que eso debe ser leido como que hace la gran volada del arquero, para la foto. en todo caso, es claro que el fallo deja sentada una situacion super inestable, que puede ser pro o contra la clase trabajadora, y que en momentos de debilidad de la clase trabajadora, se abre un peligro. pero el principio esta bien, aunque el riesgo es que termine mal

Lucas A. dijo...

Claro, y ahora que lo discutimos me parece que estamos más de acuerdo, ja, pero yo suelo acomodar las palabras "Corte Suprema", "clase trabajadora" y "termina mal" de una forma, y confien un poco, razones, ejemplos, antecedentes, sobran.... contraejemplos faltan.

Ojalá sea uno de los casos.

rg dijo...

si, como siempre, el debate ayuda

juan dijo...

(Luc, querido, hablemos por teléfono algún día, ¿sí?)

Estoy en desacuerdo con buena parte de lo que dices. Coincido, aplaudo, tu actitud crítica hacia la Corte Suprema. Tratándose de la Corte, un órgano tan enorme e históricamente tan opaco –por decir algo– no hay ojos que alcancen. Comparto, también, tu intuición de que la Corte está siendo un poco inflada. Pero, ¿qué Corte no fue inflada alguna vez?
Releamos juntos los fallos de la Corte norteamericana durante el siglo 20. Vamos a encontrar algunas perlas, mucha maleza, varios horrores, y mucho silencio.

Creo que lo más interesante es preguntarse por qué sucede esto, el fenómeno maquillaje. Y creo que la respuesta es clara. Primero, es obvio que, luego de años y años de silencio, en el mejor de los casos, u horrores, en el peor, provenientes de la Corte, la opinión pública (lo que sea que esto signifique) va a recibir con buenos ojos y brazos abiertos una serie de sentencias (incluir lista a gusto aquí) que parecen alejarse de ese modelo. Esto entonces respecto de la “demanda” de maquillaje.

Pero segundo, y lo que es más importante, la Corte misma es la principal interesada en llegar a esa opinión pública (nuevamente, lo que sea que esto signifique). Y sí, maquillarse, volar para la foto, etc., es parte de esta empresa, aunque no nos guste.
Esto es parte de la construcción de legitimidad de cualquier tribunal, especialmente uno relativamente "nuevo" como esta Corte (y especialmente cuando enfrenta a un gobierno más o menos unificado). La Corte opera de manera incremental, casi minimalista, y no creo que pueda ser de otra forma. No necesariamente por un argumento democrático (la conocida crítica –sunstiana– que postula que los jueces deben hablar superficial y angostamente) sino por las capacidades político-institucionales que tiene.

¿O crees que patear el tablero (si es que pudiera hacerlo, si es que quisiera) formulando grandes enunciaciones de principio podría ser mejor? Creo que perdemos un poco de vista la fragilidad potencial que tiene la Corte. Es natural que pose y pose y pose y pose y pose para las cámaras. Diría más: por más que intuitivamente no me atraiga la idea de que sus jueces viajen por el mundo hablando maravillas sobre lo que están haciendo, lo veo como algo (si no necesario al menos) comprensible. El maquillaje y las percepciones públicas son una buena parte de lo que la Corte es / hace, no olvidemos esto.

Y sí, el caso de ATE es un caso chiquito. No resuelve el “gran” tema de la libertad sindical. Y sí, la Corte está demorando casos muy importantes, tal vez más importantes que ATE. Pero tres cosas sobre esto. Primero, el caso que tenía para resolver era sólo sobre afiliación de los delegados. No podemos reprocharle a la Corte que no haya resuelto ayer todo lo demás. Resolvió este caso, y lo hizo bastante bien. Y es obvio que este caso debería influir sobre otros. Nuevamente, así es como un tribunal va construyendo el camino. (Cuando, a principios de los años ’60, a poquitos años de comenzado a funcionar, el Tribunal de Justicia de la –hoy– Unión Europea anunció un par de principios en dos casos “chiquitos”, nadie se dio cuenta que estaba creando una revolución: esos principios, de cara al futuro, sentarían bases increíblemente firmes para el funcionamiento del tribunal.)

Vos dirás que la Corte tiene libertad casi absoluta para elegir sus casos, qué batallas pelear, y que el hecho de que haya resuelto solo éste habla del desinterés que tiene por resolver otros. Pero casi todos los tribunales del mundo avanzan así, con pequeñas dosis, a veces a los ponchazos. Nos gustaría que se dedicaran enteramente a ser foros de principios, pero diría que para ser foros con alguna influencia tienen que pasar por este proceso.

Segundo, nuestra estructura institucional, la manera en que diseñamos nuestro sistema de control judicial, tira para el lado de sentencias chicas con cierta dificultad de cumplimiento (control difuso, efectos sólo para las partes, etcétera). No es casual que los tribunales más osados sean a veces tribunales constitucionales, con una estructura y lógica enteramente diferentes.

Tercero, aunque no me guste nada decirlo, hay que agregar una medida de mesura. Presuponiendo que quisiera hacerlo (y no estoy diciendo que sea necesariamente así), la Corte no puede salir a anunciar quince sentencias el mismo día poniendo límites al gobierno. ¿O pensás que es casualidad que el caso Bussi haya salido el mismo día que Mazzeo? Una de cal y una de arena. Podemos criticar a la Corte por actuar de esta manera “estratégica”, pero reflexionemos antes sobre los condicionamientos que la empujan a hacerlo. Todos los tribunales del mundo hacen algo parecido. Con más o con menos, siempre van a encontrar un modo: fijando la agenda de casos que van a decidir, manejando los tiempos, el discurso, etc.

A veces, indudablemente, es necesario patear el tablero, y anunciar un principio por más que se caiga el mundo. Pero incluso aquí la Corte actúa "estratégicamente", seleccionando cuál es el caso, cuál el momento, etc. Esto es inescapable. Bien empleada, la estrategia no es enemiga de los principios. El problema es que nos habíamos acostumbrado al peor tipo de estrategias por parte de la Corte. (Las frases "bien empleada" y "peor tipo de..." dan lugar para una gran charla, pero creo que podemos retener la idea general.)


Nuevamente, esto no es una defensa de la Corte. Para defenderla o criticarla, deberíamos discutir bastante más sistemáticamente, y yo no me animo a hacerlo. Es más bien una reflexión vaga sobre cómo interpretar este fenómeno relativamente nuevo.

Sigamos discutiendo, gente.

juan dijo...

ah, era juan bertomeu.

Lucas A. dijo...

Juan, campeón de campeones (hablemos, obvio!). Mi comentario, se generó más por el celebrity deahtmatch de jurasick park que tenía frente, Un versus vs. versus, que por otra cosa.

No soy digno de que entres a mi casa con ese comentario hiperlúcido y tan detenido. Gracias.

Estamos de acuerdo en mucho, en otros puntos pero importantes puntos pensamos diferente. Ya creo que conversamos sobre esto.

Pero, por ahora, 330 entro a clase, solamente recibo tus razones, más tarde seguimos la discusión que está abierta a todos, por supuesto..

Sigamos, mientras tanto.
Lucas.

Wint dijo...

A ver, no puedo ponerme de ningún lado de la trinchera así que cabo una propia.

1) Festejo que la libertad sindical se asome. La ultima vez que se planteo esto fue con Alfonsín y le costo el comienzo del fin.

2) La corte, los jueces, tienen una agenda propia que esta lejos del bienestar social.

Esto me lleva a que: Si, la corta usa maquillaje, para ocultarse con cambio implícitos en la jurisprudencia y pala lucirse y ganar poder en planes estratégicos. Mientras no olvidemos el meta-proceso judicial, que subyace con todas las decisiones de la corte, no veo porque no festejar y usar este nuevo pequeño espacio de lucha igualitaria. La burocracia y corrupción sindical son unas de las principales trabas de los movimientos de clase social.

Absorben como esponja y canalizan la fuerza de las masas para el beneficio personal de una elite.
Si la corte usara como mascara la nacionalización de los recursos mineros jamás se me ocurriría sacar un artículo repudiándolos.

Eso es contra revolucionario, es irse a la trinchera con el enemigo. Si, la corte no es de fiar. Pero acá tenemos un hecho concreto que podemos usar a nuestro favor. Si lo hicieron para verse más lindos y ganar espacio como brazo político es algo que no hay que olvidar, pero allá ellos con sus mentiras. Mientras, festejemos esta nueva arma popular sin olvidar la falsedad judicial.

Saludossssss

PD: todo siempre con amor al debate, creo que RG tiene un buen punto. Sobre todo porque siento que es mas consiliador con esta idea de que el pueblo tiene una nueva arma.

Martín Juárez Ferrer dijo...

Guau!
impresionantes todos!
a mi me pasa esto: aplaudo, con sospechas. como dice Kundera, no me gusta el judo moral que juega la Corte. Pero este caso, aplaudo, y lo sumo a mi lista de Aquino, Vizotti, Mazzeo, Patti, y otros que no se me ocurren a las 11 y media de la noche.
al mismo tiempo, me vienen a la mente las objeciones contramayoritarias, y las ideas de Waldron, y me quedo perplejo. Soy pesimista tanto respecto de la Corte real como del Congreso real. Pero (afortunadamente) la Corte juega a ser el bueno de la película, por lo menos por un rato, y en algunos temas. Y no se, me da cosa dejar de alegrarme por esta clase de decisiones, más allá de que me parezca (y desee) que sea el Congreso quien debe ponerse los pantalones de la representación popular y modificar el modelo sindical de acuerdo a lo que él mismo se obligó con el Conv. 87 OIT. Y así en otros temas.
En fin, aplauso, desconfianza, y perplejidad.
saludos,
martín

juan dijo...

Insisto en mi punto anterior. Como cualquier otro tribunal, la Corte se va abriendo camino, y lo que no debemos perder es la perspectiva. La Corte ayer pudo sacar este fallo porque sacó otro la semana pasada (que la fortaleció un poquitín más), el de la semana pasada por otro del mes pasado, y así durante los últimos meses o años. Hoy esta sentencia no sorprende tanto. Hace tres años (si la Corte no hubiera dictado algunas otras sentencias que podríamos defender) hubiese sorprendido mucho. Sí, en el camino van quedando cosas, varias cuentas pendientes. Pero esto no debería sorprender a nadie.

No sé si la Corte es o no de fiar. Nuevamente, el análisis tiene que ser mucho más integral que el de un pequeñisimo núcleo de decisiones. Yo tengo mis intuiciones, pero las discutimos otro día.

Wint menciona peyorativamente el hecho de que la Corte quiera "ganar espacio como brazo político". Esto es extraño. Por un lado le pedimos a la Corte que solucione casi todo los problemas que hace falta solucionar. Por otro lado nos enojamos si quiere cobrar un rol protagónico. Me pregunto, ¿cómo podría la Corte funcionar si no es ganando espacio como actor político? ¿Preferimos que no lo gane? ¿Que saque sentencias y que nadie le preste atención? ¿Que no decida casos relevantes?

¿Podría suceder que la Corte se transformara en un actor político demasiado fuerte, que invadiera peligrosamente -por ejemplo- el proceso democrático? Sí, claro. Por ahora, esto es hacer ciencia ficción. Ya habrá tiempo de señalarlo, si sucede.

juan dijo...

Martín, ¿por qué las ideas de Waldron te dejan perplejo aplicadas al contexto argentino? ¿Crees que Waldron dudaría un segundo en respaldar un fortísimo activismo de la Corte argentina? No. La única duda que Waldron tendría es la posibilidad de que la Corte funcione aun peor que el proceso político.

El problema de la dificultad contramayoritaria, desde Jefferson a Bickel, se refiere a una mayoría actual que ve impedidos sus intentos por parte de una justicia ciegamente opuesta. Esto no tiene mucho que ver con estas situaciones. Salvo que quisiéramos decir que aquí la mayoría defendía genuinamente el status quo (no hacer nada). ¿Diríamos esto?

Por otro lado, ¿qué mayoría? ¿Legisladores? ¿Gente? ¿Sabemos qué piensa la mayoría de la gente sobre la libertad sindical y los convenios de la OIT? ¿No crees que, en todo caso, la Corte está haciendo algo para alentar el debate en un tema que, precisamente, no se estaba debatiendo?

Martín Juárez Ferrer dijo...

Juan
me deja perplejo el no saber que diría Waldron. O más bien, porque no se como resolver o analizar íntegramente desde una perspectiva crítica del control judicial un fallo como este.
Pienso, de todas maneras, que W no apoyaría un fortísimo activismo de la Corte. A mi criterio, la crítica de W excede la coyuntura de buenos y malos fallos, y se dirige a un papel que los tribunales se auto-conceden, en detrimento del debate democrático. Creo que, de ser conscuente con sus planteos, a W le quedaría decir, "que bueno" pero al mismo tiempo "este es un tema del Congreso, no de la Corte".
Y yo, que no se nada, pero me convence mucho este autor, pienso algo de eso. Y lo que me deja perplejo es el, por una parte, aplaudir el fondo, criticando el medio. Por que, de alguna manera, esto sería transar con buenos fines (libertad sindical) con malos medios (decisión no democrática). Y eso es algo que me deja con un gusto amargo. No se. Pero estoy super abierto a encontrar buenas razones para ambos lados, la sigo pensando,
un abrazo,
martín

juan dijo...

Que Waldron no tendría problemas con un activismo judicial en un país como Argentina no tengo absolutamente ninguna duda.

Casi todos los que escribimos por acá compartimos ciertas intuiciones básicas que están presentes en Waldron. Las soluciones, en la medida de lo posible, deben venir del poder legislativo. No hace falta que diga aquí por qué.

Pero cuando hablamos del control de constitucionalidad como algo (inicial, potencialmente) necesario, estamos dando por sentado que es necesario porque justamente el proceso político no es perfecto. O falla porque viola algún derecho o alguna norma procedimental, o falla por omisión (violando con ello algún derecho, etc.)

Podremos discutir y mucho sobre cuál es exactamente (en este contexto) el rol que tienen que jugar los jueces, cómo deben leer la constitución, y muchas otras cosas.

Pero, salvo que estemos inventando problemas, es decir, que en nuestro país el sistema político funciona adecuadamente, y que no se violan derechos (especialmente derechos cuya interpretación va más allá de un desacuerdo normativo fuerte entre la gente, que es el problema principal de dejar las decisiones en manos de los jueces), no tiene mucho sentido decir "qué lástima que esto lo resolvieron los jueces, porque la solución debería haber venido del poder político."

Esto es como que yo diga que es una lástima que mi equipo, Gimnasia, esté peleando el descenso, porque podría estar peleando el campeonato. Nuevamente, todos sabemos de dónde debería venir la solución. El problema es que no viene, y para eso (conceptualmente) está el control de constitucionalidad. El control está justamente porque está la necesidad. Podemos entonces ahorrarnos esa oración, y darla por sobreentendida por ahora.

Esto no es para glorificar al control judicial. Por muchas razones, tal vez la intervención de los jueces sólo empeore las cosas. Discutamos entonces qué queremos exactamente que hagan los jueces argentinos (en quienes yo no confío mucho, pero esto es otro tema), qué tipos de derechos o cláusulas deben custodiar con más fuerza, etcétera. Alguien puede decir que el control judicial es sólo un invento fetichista, o una herramienta de la corporación de los abogados, de los jueces, o de cierta clase para conservar poder. Pero salvo que digamos esto, la reivindicación de cierto control judicial, al menos en Argentina, al menos en estos tiempos, parece surgir ante una necesidad.

Perdón por el desorden, pero estoy medio dormido.

Martín Juárez Ferrer dijo...

Juan,
entiendo tus argumentos, y son realmente interesantes. Pero de todas maneras, siguen sin convencerme 100%.
Pienso que la crítica de W, y la clase de crítica que yo considero que debe hacerse al control judicial, procura elevarse sobre la realidad. Creo que se dirige a la instalación de jueces como últimos decisores sobre temas de importancia máxima.
No se si me explico, pero quiero decir que creo que la crítica va más allá de que los jueces hagan bien o hagan mal, de las coyunturas, y de la actualidad. Hoy hicieron bien, clap clap... pero cuando hacen mal? Estaba por afirmar que "creo que x cosa", pero realmente no tengo tantas certezas.
Si pienso que la crítica más interesante al control judicial pasa por una cuestión no coyuntural, no por si hoy la Corte es liberal progresista y antes fue conservadora perfeccionista (mucho mejor hoy, eso es claro). Sino por si queremos que la Corte y los tribunales tengan esta clase de poder, sobre si esto es deseable (más allá de la actualidad). Yo creo que no es deseable. Creo que no quiero que la Corte tome últimas decisiones, que no decida sobre el aborto, sobre el matrimonio y el divorcio, sobre muchas otras cosas. Si el legislador no lo hace, y la Corte decide en el sentido que yo considero correcto, me alegraré, pero no sin cierto gusto a pólvora. Perdón por la extensión, gracias por tus argumentos. te mando un abrazo, y como dice Lucas A, (frase que encanta como cierre, perdón por el robo!!), la seguimos (si querés),
martín

Anónimo dijo...

desde otro lugar, y no voy a venir con lo de "una mujer entre ustedes", sino mas bien desde la calle, porque me siento en general mas abogada que academica me permito introducir mi punto de vista. Considero que este es un fallo historico, distinto a muchos otros a los que lucas equipara demasiado rapido (con quien suelo coincidir, pero en esto no). Pero antes que nada quiero decir que no considero que sea historico por las razones de Juan, con la que desacuerdo radicalmente.
La version de las cortes abriendo camino, construyendo catedrales, o acumulando capital politico para en el futuro....lei hace poco un articulo de un estudiante de yale en el que sostenia esta idea y sin que le tiemble el pulso escribia con orgullo como la corte norteamericana se habia abierto camino con Marbury, para usar ese capital politico por primera vez en Dred Scott y sin mas seguir con el relato de la habilidad de las cortes y sus estrategias para posicionarse...hay veces que las teorias, para mi humilde punto de vista, llegan a niveles de absurdos inasequibles... como la de esta linea explicativa de la corte norteamericana que pretende explicar asi para nosotros Verbitsky y Badaro-reenvio. Esos son horribles maquillajes, y tiradas de arquero, sin ninguna duda. Pero porque pretenden reivindicar derechos desde arriba, derivando politicas publicas directamente de la constitucion. Art 3: el derecho a... considerando 1: el estado debera dar reglas que... Un juego kelseniano fantastico y tan inservible en la practica, como no pueden imaginarlo.
Piensenlo asi. En la argentina habia dos reclamos de libertad sindical que podian tener un gran poder simbolico y en los cuales las cortes podian intervenir: la personeria gremial de la CTA y la libertad sindical del ordenanza del ministerio de salud. EL primero significaba generar la institucionalidad, las reglas complejas que deberan regir el marco de la libertad sindical de arriba hacia abajo. El ejemplo que di. La corte opto por lo segundo. Que las reglas se hagan desde abajo, desde aquellos que tienen derecho a.... Va a ser un kilombo...seguro, pero maravilloso. Democratizacion radical de la politica sindical en la argentina es el ideal al que apunta este fallo. Leido en esa clave es distinto a otros maquillajes, es historico, y puede ser algo mas, mucho mas, que abrir el camino para acumular el propio capital politico estrategicamente, puede ayudar al cambio social....yo que en general siempre descreo, esta vez, creo. Mariela P.

Gustavo Arballo dijo...

Yo estoy de acuerdo con RG en que estamos hablando de algo muy importante, si bien creo que el fallo es mejorable. No me gusta mucho su apoyatura en lo que dice la Comisión de Expertos de la OIT, porque importar fundamentaciones eleva el problema de la legitimidad al cubo.

Suscribo todo lo que dice Juan. También, y especialmente, en la parte que dice que no tiene mucho sentido decir "qué lástima que esto lo resolvieron los jueces, porque la solución debería haber venido del poder político.".

Sobre el nivel de concreción exigible, seamos buenos. Les cuento algo: basándose en el precedente "Río Negro", la semana pasada un juez federal de La Pampa ordena que la Provincia le pague a una radio local 50.000 pesos por mes de publicidad. ¿Diríamos que este fallo del Juez, que saca esta cifra de la nada -altísima para el medio local-, es mejor que el fallo "Río Negro" de la Corte porque es más activista y más preciso? ¿Qué diría Waldron sobre eso?

rg dijo...

eeeh, que es eso de importar fundamentaciones como problema? buscamos razones, y las razones no son calidad argentina garantizada. hay razones en cualquier lado. el problema de la legitimidad es si hacemos como simon, tomamos la decision del otro tribunal extranjero al que no controlamos, como decisiva e intocable, solo porque es autoridad. ese es el problema de la importacion autoritativa, no el de usar buenas razones. epa!

Gustavo Arballo dijo...

Sí, por supuesto, Roberto, no pretendía descalificar cualquier cita extranjera ni obligarnos a "vivir con lo nuestro" argumentativamente.

Anónimo dijo...

la evaluacion de que es una buena razon y que no, siempre esta situada, Roberto.
a mi tambien me hubiera gustado mas una honesta fundamentacion del tipo: los trabajadores en la argentina no tienen opciones, son presas de oligopolios sindicales, las estadisticas y la historia local denota que el movimiento obrero argentino no puede... para mi esas son buenas razones. claro, como creo que esas son las verdaderas razones de la corte (porque se sabe lo que piensa zafaroni y se reconoce la euforia de Fayt)y la "subsuncion de la norma en los hechos" es la escena que nos brindan para el "campo jurídico" espectador....entonces, celebro la escena y las buenas, verdaderas razones...Mariela P.

rg dijo...

ta, pero tenemos que hacer alguna discusion sobre el tema este del borrowing, que es complicado y bien interesante. entre los locales, hay un trabajo de rosenkrantz que no está mal, y una media réplica del colega m. bohmer que tiene su gracia.

rg dijo...

si, mariela, supongo que ese es el camino, supongo, grazie

Lucas A. dijo...

Los textos de Borrowing están colgados al costadito.

Juan, ahí viene la respuesta...

Anónimo dijo...

el tema de prestamos me interesa mucho. de hecho llevo meses pergueñando un trabajito con un amigo Maxi L. para meternos en la discusion. ya hay un cuasi borrador, que lo que dice va mas o menos en la linea de que la distincion entre lo internacional, trascendente, las razones publicas, y/o las buenas razones es algo artificial...pero bue, ya lo terminaremos y te lo mandamos para discutir...beso, Mariela P.

Martín Juárez Ferrer dijo...

Gustavo,
honestamente no se que diría Waldron.
Yo pienso, y tendría que leer esa sentencia (me la mandás?), que es un tema dificil, muy. A simple vista, pareciera que si la cifra excede lo normal, hay un problema. Pero esta no es la clase de problemas que (creo) le interesan a W.
Creo que en este caso, lo más respetuoso del proceso democrático sería un reenvio al Poder Ejecutivo Provincial, con apercibimiento de astreintes (no se usa mucho, pero sería efectivo, me parece). y audiencias sobre el tema, en el marco procesal del art. 36 del CPCCN (parecido a lo que se hizo en el caso del Procurador Sosa). Y si no hay una definición, define el juez. Muy subsidiariamente. Eso sería lo mejor, desde mi punto de vista, necesariamente humilde por mi desconocimiento.
Es decir, reconozco que hay un derecho, cuya definición está a cargo de los órganos representativos. Si no hay una definición, la pongo yo, dice don juez.
una cosa más: me reconozco incoherente respecto de la declaración de inconstitucionalidad. Digo, lo de W me parece un planteo interesantísimo, no se hasta donde se puede llevar...tal vez este caso marque un límite, y Juan tenga razón.
saludos,
martín

sl dijo...

Qué lástima que llego tarde al debate. Me gustaría seguir la línea de Juan, diciendo tres cosas que él ya dijo:

1: Que el fallo no es (o no sabemos si es) contramayoritario, porque declara inconstitucional una ley o norma viejísima, que está vigente por pura inercia. ¿Qué piensa la mayoría de los legisladores sobre esa ley? No lo sabemos. Teóricamente, el Congreso podría volver a aprobar una nueva ley que vuelva a exigir la sindicalización obligatoria.

2. Que, aún suponiendo que el fallo pudiera ser contramayoritario, el proceso democrático es altamente deficiente en argentina (malaporcionamiento, un Congreso que funciona casi siempre como una "escribanía", falta de canales que conecten con la ciudadanía, volatilidad electoral, debil institucionalización del sistema de partidos, etc). Esto hace que, aunque no desaparezca, la dificultad contramayoritaria sea débil en el caso argentino.

Personalmente, yo hubiera preferido que la Corte hubiese delegado expresamente la cuestión al Congreso, y dictara por ejemplo una sentencia de inconstitucionalidad con efectos retardados. Pero bueno, saludos!

juan dijo...

Martín, muy cortito, que me estoy yendo (Luc, no sé si llego a ver tu respuesta hoy, si la respuesta llega; supongamos entonces que tenés razón).

Dejemos a Waldron a un costado por un segundo. Sé qué piensa (tuve la suerte de conversarlo con él), pero no creo que sea importante discutir sobre él. Martín, nuevamente comparto muy fuertemente la intuición de base. Pero hay dos etapas distintas. Una es discutir si, en nuestro país, existen los problemas que decimos que existen con el sistema político. Si no existen, o si el control judicial sólo empeoraría las cosas, olvidémonos de él. Si los problemas existen, tal vez entonces nos pueda ayudar. Y si es así, no sigamos diciendo que es una lástima que el sistema político funciona mal. Otra analogía: es como que diga que no voy al médico cuando estoy enfermo pero que al mismo tiempo es una lástima que no me cure solo.

Soy el primero en compartir que la justificación del control judicial tiene que ser global, no atada a esta o aquella decisión. Justamente, esto invita a preguntarse si, globalmente, sin pensar en una decisión determinada, preferimos un sistema con control o sin control. Si nos animamos a un sistema sin control judicial, perfecto (hay mucho que decir, claro, pero lo dejo). Pero si elegimos el control para cubrir algunas de esas fallas (y si lo hacemos debemos saber que cada tanto algo no nos va a gustar), no tiene sentido quejarse de que donde actúa la justicia debería actuar la política. ¡Si justamente para eso está el control judicial! La gente va a la justicia porque no tuvo una solución en otro lado.

Como dije antes, podemos discutir qué tipos de casos tiene que oir la justicia, cómo leer la constitución, y también sobre qué tipo de deferencia prestar a distintos niveles de consenso social / político, etc. Pero esto no tiene que ver con la idea central.

Por supuesto, todos deberíamos comprometernos con una serie de prácticas / propuestas para mejorar las instituciones políticas. Pero esto no es necesariamente incompatible con el control judicial. Podemos defender cierta versión de control judicial y al mismo tiempo estar comprometidos con mejorar las instituciones políticas. Es incompatible sólo si decimos que el control judicial impide que el poder político mejore. Por ejemplo, Thayer decía, a principios del siglo 20, que el control judicial narcotiza a los legisladores, pues saben que allá afuera hay alguien que soluciona sus errores. Esta no es nuestra realidad, y no necesito explicar por qué.

Tal vez las estrategias más dialoguistas de la Corte sirvan para revitalizar un poco las instituciones políticas. Yo lo dudo, porque los problemas de nuestro sistema institucional vienen de otro lado, pero podría ser. Pero en todo caso, esto debería verse como un intento de la justicia por mejorar el sistema político. (Es decir, la ausencia de una estrategia de este tipo no debería ser vista como un intento por mellar el proceso político.)

Lucas A. dijo...

Juan, estimadísim@s terrícolas, me tomo el almuerzo entre clases para responder y dar algún punteo al gran comentario y disparador del gran JB.

No supongamos que tengo razón, por favor! Eso no es tener razón y yo no quiero tenerla. Quiero explorar problemas e ideas. Para que me la regalen (La Razón) voy al subte, cuack. Estoy atorado de trabajo y del peor, te pido disculpas por la demora.

También hay algunas líneas indirectas que tocan, que pueden ser ampliadas, a Wint y Mariela P (Hola MP!), pero voy por más después.

Estamos muy de acuerdo en mucho (tal vez por razones diferentes), sobre todo en las partes de hiper lúcidas, muy necesarias de tu reflexión.

Realmente sobresalen tus comentarios, y me gustan, diciendo que estrategia y principios deben tener un equilibrio delicado, y aunque suele -ese desequilibrio-ser más oportunistas que principistas, el equilibrio debe existir, existe. Coincido. No somos deontológicos irrazonables, ni los jueces deben serlo. No pueden dictar sentencias autofrustrantes pero tampoco eso lo llaman a una inercia institucional -una característica positiva algunas veces, sobre todo cuando dictan sentencias horribles- o a la omisión lesiva -que algunos leen como virtud pasiva (con Bickel). Pero hay que transparentar la estrategias y los procesos a través de los cuales esas decisiones se toman, lo que ponen en perspectiva el cuándo y cómo se deciden.

Me parece, Juan, que la literatura que leemos allá y acá, no abunda en el estudio de las cortes como actores con restricciones y fuertes frenos. Sino todo lo contrario, ven a las cortes como actores de cambio fuertes, aunque no tenemos muchos casos de éxitosos cambios desde las Cortes. De hecho, eso es lo que me extraña y con lo que combato habitualmente. La Corte como Hércules que todo lo puede frenar. Queremos solucionar cosas, vamos a la Corte. Voy a congresos donde los profesores y expositores me hablan de la Corte y de que lo dictarán inconstitucional. Todo hacia la Corte. Gente no. Jueces sí. El litigio estructural quiere eso, y yo estoy totalmente a favor de intentarlo, pero la lucha continua y continuará. Y sobre todo continua fuera de la corte, a veces indiferentemente de la Corte. Porque no es ni el comienzo ni el final el fallo de la Corte.


Y aquí, es donde veo que la lucha de la CTA-ATE y del sindicalismo progre, no se ve dado que queda detrás de una sentencia de la CS, que se maquilla -o no- para la foto.

Ayer dijo Fayt "aprovechen la libertad que les concedemos" por Tv, también "la libertad se consigue luchando". Bueno, eso es lo que hizo la CTA, con todos los obstáculos legales. La Corte no inventa nada, y llega tarde, en un caso que la misma Corte -como institución, no en su actual composición- había decidido en su historia.

Entonces, a todo esto, mi preocupación es que vean que la Corte nos da la libertad sindical, como dijo Fayt y olvidemos que hay un proceso social, que es intensamente político, que depende de una sociedad, de actores dispersos y con poderes muchos menores (pero organizados).

Desde hace tiempo pienso, no sólo hay dificultad contramayoritaria, no sólo hay elitismo epistémico, no sólo no sabemos bien cuándo una corte es independiente, y más bien sospechamos que siempre algún grado de dependencia política (que incide en su faz estratégica más que en su faz principista del equilibrio) sino además suele ser débil institucionalmente. Y esto es mi punto. La Corte haciendo derechos con palabras pero sin política, sin poder.

Más allá de otros defectos del poder judicial y de la Corte Suprema, como la endogamia, su autoritarismo jerárquico, sus delegaciones impropias (en los secretarios de la Corte 190 según el libro de Massoni, 190 jueces de la Corte), su falta de transparencia (en los accesos y egresos, en sus deliberaciones, votaciones, elecciones de personal), en que los procesos de circulación son poco conocidos, su práctica arbitraria de seleccionar los casos y de rechazar arbitrariamente todo a través de dos lineas (280), creo que un defecto muy importante (nuestro y suyo), un obstáculo, es dado por la sobredimensión de su poder.

La Corte no nos deja ver el bosque del derecho constitucional cuyos frutos son muchos más que fallos.

Restricciones tienen todos los políticos y todas las instituciones. Todas, pero usualmente vemos que cuando ellos dicen que no pueden hacer algo que deben, les exijimos, los criticamos. Lo mismo para los jueces. Acaso creemos que los jueces no hacen políticas, despuès de que leímos a tantos demostrándonos eso??

Sin lugar a dudas, todos los tribunales tiene lo suyo, sin duda. Pero no todos los tribunales son así y el actual nuestro es muy bueno en comparación a muchos que tuvimos, a muchos comparados, pero hay muchísimo, muchísimo, muchísimo por hacer y la crítica debe ser permanente, nunca ceder. De hecho, la crítica es el requisito para mejorarlo, si es que eso se puede y es una tarea importante.

Me parece que ser tan "court focus" es una deformación profesional que hace que el fenónemo del derecho sea muy reducido para los constitucionalistas y se olviden de las tramas sociales que están detrás, ese es el problema.

Estamos con la decisión, pero veremos qué pasa.

Obvio que la seguimos, Va como está.
Abrazos,
Lucas.

juan dijo...

Hola, Sebastián. Estoy casi seguro de que vamos a estar de acuerdo, pero sólo por el gusto de discutir (y me voy, me voy). ¿Por qué en este caso hubiese sumado el reenvío al Congreso? En casos más complejos, no tengo duda de que puede ayudar, en casos por ejemplo en que el diseño de una política puede involucrar una serie de alternativas. El Congreso puede tener mayor conocimiento técnico en cuestiones que lo requieren, además obviamente de estar respaldado por legitimidad popular.

Pero este caso parece involucrar una decisión de tipo binaria: libertad sindical sí o no para ser delegado. ¿Qué hubiésemos ganado con un reenvío? No mucho valor epistémico. Y el argumento de la legitimidad es aquí un tanto oscuro. ¿Es necesariamente mejor que la medida la apruebe el Congreso, aunque el Congreso no tenga otra opción que refrendar la solución -recordemos, en un caso de estructura binaria- propuesta por la Corte?

juan dijo...

Luc, me agarraste casi levantándome. Hay tela para cortar ahí. Pero no creo que sea en absoluto incompatible con lo que vengo diciendo. Hoy habla Lorenzetti acá en NYU. Veremos.

Lucas A. dijo...

Todo bien, Juan! La seguimos..

juan dijo...

Mariela, te estaba por contestar, pero luego me dí cuenta que no entendí en qué discrepas radicalmente con mi posición. Lo mío no es una teoría, simplemente estaba diciendo por qué creía que esto era un proceso gradual, y que pese a que en el camino van quedando cosas (más chicas, más grandes), la Corte hoy es un poco más fuerte que ayer. Si los que participamos de esta discusión fuéramos elegidos hoy jueces de la Corte (¡ay!), nuestro principismo igualmente nos obligaría a ser "estratégicos". Si estuviéramos de acuerdo, consensuaríamos las decisiones más importantes que quisiéramos sacar en un período determinado, y las iríamos mechando con otras de más bajo perfil. Si sacamos las diez juntas el mismo día que asumimos en la Corte, o se ríen mucho de nosotros o nos echan a patadas. ¿Es esto una teoría?

Respecto de la Corte norteamericana (y su construcción de autoridad) hay muchísimo que decir, pero lo dejamos para otro día.

sl dijo...

Juan, una sentencia de efecto retardado no necesariamente significa un reenvío. Sólo le da un plazo al Congreso para que, si quiere, se expida sobre la cuestión. Esto me parece más democrático que la Corte imponga su voluntad sobre esta cuestión. Aunque, en verdad, creo que esta sentencia es claramente "mayoritaria", es un típico uso de la revisión judicial para avanzar preferencias de la mayoría legislativa, preferencias sobre temas que los diputados prefiere no tratar y votar públicamente por miedo a abrir fracturas en la coalición política dominanate.
La abolición de la sindicalización obligatoria, hay que decirlo, tiene efectos reductores de la inflación. Si tenemos muchos sindicatos por cada sector, hay margen para que surjan problemas de acción colectiva que, finalmente, terminen por mitigar o sofocar las demandas por subas salariales.
El partido peronista, fuertemente aliado con los sindicatos, nunca va a aprobar una ley que perjudice el poder negociador de los sindicatos. Sin embargo, en medio de una inflación rampante, necesita urgentemente alguna medida que la contenga. La Corte acá actuó como un aliado del partido de gobierno, no me cabe la menor duda de ello. Aunque luego defendamos la sentencia por razones de principio.
Lo mismo hizo la Corte Suprema Mexicana cuando eliminó la sindicalización obligatoria en México, donde los sindicatos estaban fuertemante aliados con el PRI. La corte mexicana lo hizo justamente en 1999, cuando el PRI estaba en el poder y Ernesto Zedillo abogaba por una desregulación de la economía.

juan dijo...

De acuerdo, Sebastián. Sólo me refería a la primera parte de tu expresión: "hubiese delegado expresamente la cuestión al Congreso". Lo decía porque este caso parecía ser sí o no, no había mucho para que el Congreso sumara. Si la respuesta es, por ejemplo, "no", el hecho de que la dé la Corte o el Congreso no cambia radicalmente las cosas.

Respecto de la cuestión política, dos cosas. Una, general, histórica, que todos conocemos. La Corte virtualmente nunca en la historia fue contramayoritaria en sentido estricto (mayoría actual que prefiere fuertemente una política y se ve detenida por la Corte). Habría que hacer un concurso sobre esto, y en cierto momento pensé en hacerlo, pero si identificamos cinco decisiones en la historia de la Corte me conformo. Incluso decisiones muy celebradas (divorcio, Simón) estuvieron en línea con el gobierno o fueron maneras, como sugeris, de dividir el trabajo por una cuestión de costos.

En este caso en particular, había pensado inicialmente en tu análisis sobre problemas de acción colectiva al sumar actores, pero no estoy seguro. De hecho, podría ocurrir lo contrario. No te olvides que ni bien se anunció la crisis Moyano dijo que había que dejar por un tiempo la reivindicación de salarios. Moyano es controlable políticamente. La introducción de nuevos actores podría complicar este panorama de forma inversa a lo que sostenés, de maneras tal vez poco previsibles. Pero no estoy seguro, y no entiendo nada sobre este tema, así que no me animo a seguir.

Anónimo dijo...

dale Juan, lo dejamos para otro dia pero de paso comento. creo que hay una especie de teoria, que entiendo empieza con la idea del actuar estrategico de la corte para cuidar y expandir su capital politico. ergo, es facil sacar una premisa conservadora al respecto, que nos haga pensar en cortes atadas a la vaca de Atria,por ejemplo.
tambien entiendo que tal vez solo intentabas justificar porque la corte no hace alguna otra cosa mas, del tipo de lo que pide lucas. Yo creo que para decir que la corte no tiene que sacar todos los fallos sobre todas las materias que hacen faltar para reestructurar las reglas de juego en la argentina no hace falta pensar que al hacerlo provocaria risa o patadas de despedida, o que lo que esta haciendo es empezar por lo menos para ir a lo mas. me parece que alcanza con pensar que no esta administrando el gobierno, sino interviniendo en el gobierno. la intervencion, pretende ser quirurgica. Buscar tumores. Desestabilizar logicas de dominacion, tal vez? o de opresion estructural, no lo se. Pero es necesario pensar a la corte no como construyendo catedrales de sentido constitucional (dejar de pedir prestado la teoria, la solucion y el problema inexistente a nivel local), sino, en todo caso, lo que esta haciendo es garantizando la capacidad a la constituency de construir sus propias estructuras de sentido, sus propias reglas que no provengan de fallos o de leyes, sino de sus propias practicas.

Anónimo dijo...

sebastian, me sumo a juan en esto. La reacción del gobierno no parece estar en sintonia con la Corte. Dicen que solo se aplica al ambito publico, en principio, y aglunos hasta que el principio no es extensible a otros rubros de trabajo. Honestamente yo habia pensado exacatamente lo contrario, es decir coincido con juan respecto a las posibilidades de que las demandas salariales aumenten con esto. Pero como saberlo, no? preveer que puede pasar con la organización colectiva en un plano de pseudo libertad (porque a no olvidar que no hay cultura de libertad sindical y tomara tiempo penetrar las subjetividades formadas en el monopolio)? tambien sera dificil que el gobierno de por seguro cual sera el resultado politico y economico de esto, no te parece? lo digo sin conocer acabadamente el caso mexicano que mencionas, ni si existen posibilidades de predecir la acción colectiva de grupos de estas caracteristicas. Igual me resulta absolutamente exitante pensar en las demandas laborales acalladas por una filosofia laboral monopolica que ahora seran parte de la discusion sobre el trabajo en la argentina. nepotismo? partidismo en la administracion publica? cuestiones de genero? la participacion del trabajador en la producción? chan...MP

juan dijo...

Pucha, pero estamos de acuerdo. Olvidate de la etiqueta "teoría", y de la lógica conservadora, que ambos rechazamos. Nosotros como jueces elegiríamos sobre qué cuerpos operar, en una situación en la que no podemos operar a todo el mundo. (Qué feo suena esto.) El punto es que el poder de intervención que podríamos tener no nace de un día para el otro. Al contrario, está determinado por una serie de factores, entre otros históricos. Ni siquiera digo que la Corte está siendo inteligentemente estratégica. (Incluiría itálicas en el adverbio.) El punto es que lo que la Corte hizo ayer, bueno o malo, va a influir en lo que pueda hacer hoy o mañana. Supongamos que la Corte durante veinte años le diera sistemáticamente la razón al gobierno en casos en que no debería hacerlo. Si un día a los mismos jueces se les ocurriera (repentinamente) negársela despertaría risas. Nadie se la tomaría en serio. Algo así es justamente lo que intentaron hacer Nazareno y compañía al impugnar repentinamente el plan de emergencia económica del gobierno ante la amenaza de juicio político, y no les salió muy bien. La gente (¿el gobierno?) lo percibió como una burla. Algunos podrán cuestionar este último ejemplo, pero el punto conserva su validez aun sin él.