1 abr. 2013

Derechos sociales 6: La dignidad de la legislación?

Un punto que me interesó remarcar, en mi presentación, fue el siguiente: Muchas veces, nosotros, los críticos del Poder Judicial y del control judicial de constitucionalidad, avanzamos nuestras críticas reivindicando, de modo acrítico, la política democrática. Olvidamos que lo que nos interesa defender (y decimos estar defendiendo) es otra cosa: la inclusión, la mayor intervención cívica en los asuntos públicos, el poder popular. Sin embargo, es demasiado habitual que las críticas terminen en un terrible paso anterior: la reivindicación del poder político, tal como hoy existe. Piénsese en el trabajo de de J. Waldron, sobre "La dignidad de la legislación" (una pura reivindicación del Congreso); piénsese en las diversas propuestas de M. Tushnet, en el libro en el que propone "quitar la Constitución de las manos de los tribunales"; piénsese en los extraordinarios trabajos desarrollados desde Canadá, en torno a la "nothwitsdanding clause": todos ellos -fundamentales críticos del control judicial tradicional- terminan por avalar el poder de las ramas políticas del poder, habitualmente defensoras del statu quo, en lugar de reivindicar el poder popular, que es lo que, según entiendo, normalmente están interesados en defender.

7 comentarios:

Heber dijo...

Excelente apunte, el cual lleva a discutir, incluso, otro tema relacionado con él: el contexto desde el cual (y para el cual) pensamos este tipo de propuestas.

En países como los nuestros con una institucionalidad muy débil, sin control horizontal, con un presidencialismo muy marcado, con una excesiva deferencia hacia el legislador, defender la tesis de Waldron, por caso, sería un salto al vacío (además de una propuesta contraintuitiva). Nadie aceptaría que el Control de constitucionalidad lo realice, digamos, el Congreso, o, como en las Constituciones de principios del siglo XIX el Presidente.

De lo que se trata, pienso, es de repensar el rol que le compete asumir a los jueces en una democracia (un rol dialógico, digamos), pero, y especialmente, el rol que le corresponde asumir a la legislatura en una democracia. Pero no en una democracia cualquiera, no, por ejemplo, en una democracia con derechos más o menos garantizados y una activa participación ciudadana, sino en una democracia como las nuestras, con caudillismo, con movimientos aluvionales, sin partidos, con derechos básicos no reconocidos a la mayoría de la población, etc, etc.

Anónimo dijo...

Hola Roberto, yo estoy de acuerdo con lo que decís; sin embargo, no existe ninguna manera, hasta ahora, de descifrar la voluntad popular, como no sea instrumentando alguna votación con previa deliberación -en la forma de un referendum, o indirectamente a través de las leyes aprobadas por los representantes del pueblo. Criticar el poder judicial para reivindicar el poder del pueblo, sin mostrar cómo es que ese poder del pueblo puede manifestarse institucionalmente, me parece una crítica saludable, pero que no pasa de eso. Creo que el desafío consiste en saber cómo democratizar el poder legislativo, y soy consciente que sobre esto queda mucho que decir. Un abrazo. SL

rg dijo...

totalmente heber, pero llevemos las pistolas en las cinturas, porque apenas uno dice "adaptarlo al color local", te salta el tradicionalismo statu quo y te mantiene en el mismo lugar donde estuvo siempre, pero ahora con el titulo festivo del dialogo y la democracia nueva

rg dijo...

sl, me parece que no hay que bajar los brazos antes de subirlos. hay miles de caminos distintos a plebiscito previa discusion gigante, que pueden probarse. me parece que resignas muy rapido la posicion, abrazo

José Arthur dijo...

Dice eso, con cuasi las mismas palabras, a Don Miguel G! Perfecto....

Anónimo dijo...

Esencial esta aclaración! Muchos, partiendo de tu tesis al respecto, cuestionan el control judicial por elitista pero omiten expresar que esa crítica presupone un modelo de producción de leyes que nada tiene que ver con el actual.
De hecho y si mal no recuerdo, el propio Nino lo justificaba en una coyuntura alejada de la democracia deliberativa. Pero sobre esto puedo estar cometiendo una equivocación.
Qué buena la aclaración! ¿Ya hay texto escrito sobre esta advertencia?

Anónimo dijo...

No bajo los brazos. Yo pienso igual que vos, que hay muchos caminos para profundizar la democracia. Sin embargo, en ausencia de los mismos en la práctica, alguien tiene que tener la última palabra institucional, por más defectuoso que sea el procedimiento que da origen a esa última palabra. Y creo que el legislativo sigue teniendo mejores credenciales que el poder judicial, aún cuando me gustaría ver en la práctica otro modelo de producción de las leyes. sl