24 abr. 2013

Ferreyra 3: Sobre la cárcel como justicia, y sobre la impunidad



Nota que publicara hoy en Clarín, crítica de la sentencia que se dictara en el caso de Mariano Ferreyra
http://www.clarin.com/opinion/Justicia-impunidad-poder_0_907109357.html

La sentencia pronunciada este martes por el Tribunal Oral Criminal 21 de la Capital Federal, en el caso referido al crimen de Mariano Ferreyra, nos ayuda a reflexionar sobre varias cuestiones de enorme relevancia pública. Quisiera plantear aquí algunas de esas cuestiones, a pesar de que ellas nos llevan a reflexiones muy incómodas, algunas relacionadas con el modo en que reprochamos y condenamos las conductas que más nos horrorizan, y otras vinculadas con el poder y el modo en que se custodian los derechos humanos en la Argentina de hoy.

Para empezar por un lugar difícil, señalaría lo siguiente: por buenas y malas razones, al menos desde el renacimiento de la democracia nos hemos acostumbrado a pensar que hacer justicia en materia criminal requiere encerrar, por largos años, a los que encontramos culpables. Montados en esa misma lógica, consideramos entonces que conseguir “más años” de cárcel equivale a conseguir “más justicia”, y por eso mismo nos acercamos a decir que frente a los crímenes que más detestamos, la pena perpetua representa algo así como la “justicia más plena”. Escuchamos una condena a perpetua y gritamos entonces: “por fin, se hizo justicia!” El hecho de que, en la actualidad, los más altos funcionarios del gobierno o la derecha política suscriban, en la práctica, esta errónea mirada sobre el castigo, resulta preocupante pero no sorprendente. En lo personal, me preocupa mucho más que esta misma mirada sea compartida por los sectores de la izquierda política. Todos ellos debieran saber que, del modo descripto, canalizamos nuestra sed de venganza, pero que ello no tiene nada que ver –de ningún modo- con el hacer justicia. A través de la privación de libertad (así ocurre y seguirá ocurriendo, sin dudas, en la mayoría de los casos), el daño causado no resulta reparado; nadie obtiene el perdón de nadie; el condenado no se arrepiente de nada, y sólo pasa a cultivar más odio hacia todos nosotros; nuestra comunidad pasa a prohijar todavía más violencia de la que albergaba antes del crimen (las respuestas más violentas frente al crimen tienden a generar más, y no menos, violencia); y finalmente, ni nosotros ni el condenado devenimos, a resultas del castigo consumado, mejores personas. Mientras permitimos el desarrollo de estos resultados de espanto, cerramos distraídamente los ojos frente al hecho real, conocido por todos, de que al condenar a alguien a prisión lo sometemos a una situación de tortura cotidiana, efectiva (los golpes y “aprietes” carcelarios) o virtual (las condiciones de infierno propias de todas nuestras cárceles). Primera aclaración, para que nadie se confunda: la cárcel “sana y limpia” que no tenemos aunque la Constitución manda, sería igualmente pasible de las críticas anteriores, pero en todo caso ello no importa demasiado porque las prisiones que sí tenemos son dantescas, y todos lo sabemos: equivalen a, sino implican directamente, la tortura en sus peores expresiones.

Significa lo anterior, entonces, que uno está a favor de la impunidad de personajes como el líder del gremio ferroviario, en un caso tan dramático como el de la muerte de Mariano Ferreyra? En absoluto: se trata de lo contrario. Ello así, al menos, por dos razones. En primer lugar, porque existen muchas formas de reprochar y repudiar los crímenes, distintas de la prisión; decenas de alternativas menos vejatorias que la tortura carcelaria, y que de ningún modo importarían impunidad –alternativas analizadas desde hace décadas bajo el título de “justicia restaurativa” (y aún para el caso de que tales alternativas no tuvieran el relativo éxito que tienen, el punto sería el mismo: no hay ninguna razón que justifique designar a la tortura y a sus formas cercanas con el lenguaje de la justicia).

En segundo lugar, lejos de pedir impunidad frente al crimen citado, aquí interesa exigir más fuertes y más extendidos reproches, frente a crímenes como el de Ferreyra. El principal problema de la sentencia allí construida (e impulsada por la querella) no fue tanto el exceso de castigo, sino el exceso de impunidad. Me refiero a la impunidad que se aseguró entonces, cuidadosamente, para todos los empresarios y altísimos funcionarios del gobierno involucrados en el caso, desde el alto Ejecutivo kirchnerista que ordenó a la policía “liberar la zona” para que la patota ferroviaria pudiera descargar su violencia contra la izquierda, hasta el Ministro de Trabajo que reía su impunidad con el líder ferroviario, luego de producido el crimen. En definitiva, son necesarias al mismo tiempo ambas cosas: menos impunidad para el poder, y formas diferentes de pensar el castigo.

22 comentarios:

ccmartha dijo...

Yo invito a cualquiera a leer sobre el experimento de Milgram. Que investigó el tema de la obediencia en una situación de tortura. Muchas conclusiones se derivaron de ese y los sucesivos. Uno muy importante es que la distancia fisica y emocional de la "victima" de la tortura nos vuelve brutales a la mayoría de nosotros mas aun cuando una autoridad convalida el acto de tortura.
Estoy en un todo de acuerdo que mas condena no es mas justicia. Creo que cualquier persona incluso Pedraza tiene derecho de revisar sus acciones y pagadas sus deudas con la sociedad recomenzar sin reproches de nadie.
A veces no dimensionamos lo que un año de carcel significa. Y perdemos de vista que la carcel tortura y no debe ser asi.
Creo sin embargo que la pena de reclusión o el castigo es en muchos casos la unica opcion que tenemos como sociedad. Muchas personalidades, muchas estructuras de personalidad tienen caracteristicas depredadoras. Que sólo responderan a la amenaza de castigo o perjuicio para ellos. Esto es asi mas alla que sean así por condiciones ajenas a ellos, que pudieron prevenirse, y que ellos son victimas de si mismos y de su historia, tal como yo lo veo. Incluso en esos casos la amenaza directa de perjuicio no opera como para cualquier de nosotros ya que son mas ressitentes y temerarios Pero aun asi sólo la amenaza directa actua frente a ellos como freno. Desafortunadamente la sociedad, la policia debe hacer como un "yeso social" para contenerlos y en algunos casos encauzarlos. Reconozco que en la mayoria de los casos agravarlos.
Y aclaro por si se escapó: estas personas que terminan en la carcel son los menos exitosos e inteligentes. Este tipo de personas suelen proliferar tambien en ambitos de responsabilidad -entre gerentes por ejemplo- me a asustado ver en que medida proliferan entre gerentes a traves del psicodiagnostico. Y entre politicos sin duda no me cabe la menor duda. Son los exitosos los que quedan fuera del circuito de condenas.
Pero animo aqui a cualquiera que imagine a un Fariña o un Baez preocupándose por los niños que se quedaron sin hospital por culpa de ellos.(sigo...)

ccmartha dijo...

(...viene del post anterior)
No creo que haya que torturar ni apalear a estas personas de rasgos depredadores -tal como los describo- se debe prevenir su aparicion a traves de medidas de profilaxis social y psicologica. Pero una vez que el individuo crsitaliza en ese cuadro, y en sus variantes asociales, es muy dificil sino imposible la reeducacion o cambio de su modo de ser en el mundo y de relacionarse con los demas que no sea la contención directa. La reeducacion y la reinsercion debería intentarse siempre, muchos casos sobre todos los tipos asociales cuya delincuancia es de base cultural solamente, pueden responder bien a la intervención para reeducarlos y reinsertarlos. Para los casos mas comprometidos psicológicamente no hay abordaje posible aunque de igual manera este debiera intentarse siempre. Y la unica contencion de sus conductas delincuenciales es el cepo social y la autoridad clara y presente, porque como digo solo responden al límite directo. Al muro al cerrojo (de las victimas para protegerse) a la presencia del vigilante. Cuando digo límite no digo tortura digo límite. Digo autoridad clara y visible.
En fin.No quiero molestar a nadie con mi opinion u ofuscarlo. Pero a veces me enojan algunas declaraciones sobre todo de jueces sobre como en casos de abuso sexual de menores que no tienen idea del efecto que el trauma provocara en una criatura sus desvastadores efectos a lo largo de su vida. Que terminan en suicidios o en psicosis.
Que no dimensionan que el objetivo del depredador sexual incluye siempre el terror y reduccion a una indefension de la victima como parte del beneficio que buscan. Que buscan activamnte el daño. Y que eso mas alla que es parte de una estrucuctura de personalidad enferma -ami criterio- que no juzgo, que para mi es un proceso como podria ser una reaccion quimica. Está, son asi, en su ideacion esta el rencor y la venganza delirantes sin causa ni justificacion, la malignidad el sometimiento del otro. No nos engañemos. Son quienes realizan los crimenes mas sonados. A veces esos crímenes son sociales -me remito al caso del valijero- no me quedo con los marginales, tampoco me engaño en eso.
Disculpen que lo alargara. El tema es complejo
Saludos.

Anónimo dijo...

segui asi garga, muchos huevos contra la conti y contra el triste papel del hombre de carta abierta...

abrazo

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo: eso sí, no pudiera haberlo expresado con esa claridad y concisión. Muy bueno!

Anónimo dijo...

Yo me lo perdí en el Congreso! hay alguna forma de verlo en internet (o algún resumencito de lo que se dijo)?

Anónimo dijo...

Yo lo vi en palabras más y estuvo muy bien! Pero no pude verlo ni en el congreso ni en lo de slokar. Lo del congreso está subido a youtube o algun otro lado?

Anónimo dijo...

Saliste en todos los diarios Roberto pero no encuentro el videoooo

julieta dijo...

eh? qué pasó? de qué hablan? cuenten...

Anónimo dijo...

Julieta, Roberto estuvo en Diputados exponiendo sobre el proyecto de reforma judicial, luego en la Facultad de Derecho en un debate sobre el tema y, tras ello, en "Palabras más, palabras menos" discutiendo -también acerca de dicho problema- con Eduardo Jozami.
Les dejo la nota que le hicieron los de agencia Paco Urondo y, debajo, el debate con Jozami. Su paso por el Congreso no pude encontrarlo ni en youtube ni en Tn.

http://www.youtube.com/watch?v=SgTwkVKc4yg

http://www.youtube.com/watch?v=_2cV16VE9T0

Anónimo dijo...

Roberto: cuando hablas de "otras formas de castigo" no estás presuponiendo algún tipo de tortura o al menos de violencia? De hecho castigo y tortura son términos que se aplican en distintos contextos pero que implican ambos algún tipo de violencia física o psicológica. En todo caso habría que pensar una forma de justicia que no implique castigo, sino toma de conciencia por parte de quien cometió el delito. Al hablar de castigo todavía pensamos en términos de violencia, me parece a mí. Por ejemplo, hacer trabajos comunitarios si bien no conlleva violencia física, sí parece implicar violencia psicológica, se supone que no es algo que el castigado hace con gusto. Si no lo mandaríamos a jugar al fútbol. ¿Podemos pensar la justicia sin castigo, sin violencia?

Anónimo dijo...

Casualmente, Telam no subió el video de la sesión completo! hay algo en youtube q no sea "oficial"?

FB dijo...

Hola Roberto, aqui te saluda un alumno de teoria constitucional de la di tella, camada 2000. Me parece muy interesante lo que planteas. Creo que hay consenso en cuanto a que la carcel equivale a tortura y q, en tal caso, resulta plausible pensar en que tenemos que sustituis el sistema punitivo por otro menos cruel.
Ahora, la pregunta que creo que queda respondida a medias en tu articulo es...cual? Me parece que pasas demasiado por arriba y das demasiado por ciertos los beneficios de la justicia restaurativa y la factibilidad de aplicar tal sistema aqui. Me hubiera gustado leer mas al respecto en la nota.

Anónimo dijo...

No comparto el analisis contitucional que hace Roberto sobre el art. 124. Habla de representación corporativa de jueces y abogados, lo que si bien puede ser visto así, nada impide que los abogados que integren el consejo sean votados ad-hoc POR TODOS SUS PARES EN TODO EL PAÍS de forma directa.
Respecto de los magistrados, cabe decir lo mismo.
En cuanto a los académicos, no hay razón alguna para que no sean elegidos mediante sufragio popular, en elecciones presidenciales. Aníbal

Anónimo dijo...

P.D. Me gusto la participación de Jozimi; como la de Roberto, aunque lo ví un poco nerviosho.

Anónimo dijo...

aguante la reforma, no pienso gastar una emoción para defender a la Corporación Judicial que es impresentable.
Ana

rg dijo...

sos de la gente que defiende la ley antierrorsta porque mejor eso que seguir con el statu quo anterior. es increible. para dejarlo mas claro: si la reforma judicial es acabar con el habeas corpus (un ejemplo), mejor la no reforma que ESA porqueria. pero te cerras a los argumentos. crees que de ese modo defendemos el statu quo. NO. lo que se quiere es impedir nuevas y masivas violaciones de derechos (i.e., a los derechos de los jubilados o a los indigenas, dos grupos que van muertos con las reformas)

julieta dijo...

gracias. ya lo vi. muy interesante.

Anónimo dijo...

julieta, me dirías dónde lo encontraste por favor? todavía no lo pude ver! :)

julieta dijo...

abajo de mi comentario anterior, otro comentarista dejó los links.

Alberto Bovino dijo...

Hola Roberto:

Te contesté esta entrada en mi blog. Alberto

Juan dijo...

Comparto una nota de Jorge Altamira, que responde a la critica de R Gargarella a las posiciones de la izquierda, y hace una reflexión sobre el garantismo. Recomiendo su lectura

http://www.agendaoculta.net/2013/05/mariano-ferreyra-la-condena-politica-y.html

Anónimo dijo...

Comparto una nota de Jorge Altamira, que responde a la critica de R Gargarella a las posiciones de la izquierda, y hace una reflexión sobre el garantismo. Recomiendo su lectura

http://www.agendaoculta.net/2013/05/mariano-ferreyra-la-condena-politica-y.html