10 jul. 2014

El error de delegar la seguridad

Buena nota del amigo Alberto Fh. , acá
(no convida asado, pero escribe bien)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando leí Alberto F. pensé que hablabas de Alberto Fernández y casi no leo la nota por ese motivo. Aclarar please porque a muchos les debe haber pasado lo mismo que a mí!

Anónimo dijo...

Buen diagnóstico, pero que se hace para restaurar la legitimidad? ese es el gran problema del progresismo, no tiene ni la menor idea! me da miedo el Faunen (al que pertenece Alberto F) en este sentido
saludos
Gonz

Anónimo dijo...

descentralizar-desconcentrar funciones es un doble acierto, primero porque es una necesidad para mantener la gobernabilidad democrática de las instituciones locales y segundo porque evita que se supriman las diferencias regionales en la toma de decisiones. En tal discutamos que tipo de mando delegamos. Plantear que la inexistencia de un mando policial unificado (a lo felipe calderon) es causa de la penetración del narcotráfico en los estados municipales es un golpe bajo porque en realidad confunde la jurisdiccion judicial con ambito de actuacion policial (mas alla de las condiciones geopoliticas que hacen que mexico jamas sea argentina). En todos las provincias aun siendo delito federal las unicas con capacidad operativa de regular el delito son las policías provinciales. En todas las provincias siempre estuvo "desferalizada" de hecho. En realidad la 26052 fue una chantada para dejar de negociar con la side que grupos criminales se permitian. Pero de igual modo esa es una batalla perdida la desfederalizacion se va terminar en cualquier momento y pinta para militarizarse.
Mezclar las policias locales con la desfederalizacion no ayuda en pensar las estrategias de seguridad.
Y ultimo me parece temeraria (me animo a decir falsa) la afirmacion de que los delitos contra la propiedad esten relacionadas con los ciclos economicos; de ninguna manera. Eso es leer las estadisticas pero no analizar los datos. En los periodos de crisis economica solo hay una mayor actividad represiva a traves del sistema penal los delitos patrimoniales (mayor registracion delictiva, aumento en los índices de encarcelamiento, etc.), se inflan las estadisticas que siempre son policiales; se dibujan de acuerdo a las necesidades operativas de la cupula policial. En las epocas de prosperidad la gente reemplaza la accion estatal por la cobertura privada de seguridad, no recurre a la policia, sino que negocia mano a mano la resolucion del conflicto patrimonial. Las pocas encuestas de victimizacion te dan casi siempre 7 a 3 el porcentaje de no denuncia.
Criminalidad compleja y gobiernos locales con competencia en seguridad no es la discusión que se este planteando en argentina.

Anónimo dijo...

A las críticas precedentes agrego otras, y algunas observaciones:

- Es una burrada sugerir que el "garantismo" debería propender a una mayor eficacia del sistema penal. No es así, las garantías cumplen una función de protección del imputado en función de legitimar su sanción. Es desafortunado ponerlo en el mismo plano que la "mano dura", que sí busca explícitamente la eficacia.

- La municipalización de las policías sería excelente en ciertos contextos, pero no estoy seguro de que consoliden un modelo de gestión civil de la seguridad en manos de los barones del conurbano. Simplemente les darán mayor poder de fuego para controlar el territorio, y terminarán de desarticular cualquier intervención estratégica. Nada de esto tiene un ápice que ver con "darle el poder a la gente", esto no es democratizar la seguridad en absoluto.

- La barbaridad mayor es asimilar el juicio por jurados a otra delegación de la función de seguridad. El JJ es democratizante por excelencia, y siglos de monopolio judicial sólo ha consolidado una casta peligrosa que es un obstáculo para cualquier política criminal seria. De modo que no se pretende transferir al ciudadano las responsabilidades estatales en la prevención del delito, sino devolverle la decisión sobre qué hacer cuando ya se produjo, y el imputado atravesó un largo proceso y entra al juicio.

Entiendo la necesidad de discutir en serio una década perdida sin políticas criminales serias, caracterizada por el enfoque Blumberg y las torturas en las cárceles. Pero creo que, salvo la primera parte que es un diagnóstico acertado (¿copyright de Binder?), en el resto se equivoca feo.

Opinión de un ciudadano nomás. ¡Buen sábado!

LG