17 oct. 2009

La única irreal

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Recuerdo que la primera vez que entré a la cárcel de Devoto, encontré, una poesía copiada a mano en una hoja rivadavia de carpeta estilo secundario y pegada con cinta adhesiva en una de las paredes de los pasillos del Centro Universitario de Devoto (CUD) dependiente de la Universidad de Buenos Aires. La poesía era "La verdad es la única realidad" de Francisco Urondo (acá link, acá nota sobre su documental y palabras de Juan Sasturain ). Sin lugar a dudas, complejo poeta con una obra que refleja las cicatrices y tragedias, en definitiva, lo compleja de la historia argentina. Y sabemos que compleja no es, exactamente, la palabra justa.

Transcribo tres poemas uno ("La milonga..") de su libro (no-póstumo pero titulado) "Poesía Póstuma" y dos de su libro póstumo "Cuentos de Batalla". "Por Soledades.." y "La Verdad.." cierran la edición de "Obra Poética" que editó Adriana Hidalgo en el 2007 compilando todo su trabajo. Lo acompaña un estudio introductorio que narra algunas polémicas y conexiones entre su poesía y la producción de Lamborghini, Saer, Gelman, Girondo y Ortiz. Vale la pena.

La verdad es la única realidad.

Del otro lado de la reja está la realidad, de
este lado de la reja también está
la realidad; la única irreal
es la reja; la libertad es real aunque no se sabe bien
si pertenece al mundo de los vivos, al
mundo de los muertos, al mundo de las
fantasías o al mundo de la vigilia, al de la explotación o
de la producción.
Los sueños, sueños son; los recuerdos, aquel
cuerpo, ese vaso de vino, el amor y
las flaquezas del amor, por supuesto, forman
parte de la realidad; un disparo en
la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos,
aquellos
gritos irreales de dolor real de los torturados en
el angelus eterno y siniestro en una brigada de policía
cualquiera
son parte de la memoria, no suponen necesariamente
el presente, pero pertenecen a la realidad. La única aparente
es la reja cuadriculando el cielo, el canto
perdido de un preso, ladrón o combatiente, la voz
fusilada, resucitada al tercer día en un vuelo inmenso
cubriendo la Patagonia
porque las masacres, las redenciones, pertenecen a la realidad
como
la esperanza recatada de la pólvora, de la inocencia
estival: son la realidad, como el coraje y la convalecencia
del miedo, ese aire que se resiste a volver después del peligro
como los designios de todo un pueblo que marcha
hacia la victoria
o hacia la muerte, que tropieza, que aprende a defenderse,
a rescatar lo suyo, su
realidad.
Aunque parezca a veces una mentira, la única
mentira no es siquiera la traición, es
simplemente una reja que no pertenece a la realidad.
--
Por soledades

Un hombre es perseguido, una
familia entera, una organización, un pueblo. La
responsable de esta situación no es la codicia, sino un
comerciante con sus precios, con la imposición
de las reglas del juego. Los empresarios, la policía
con la imposición de las reglas del juego. Por eso
ese hombre, ese pueblo, esa familia, esa organización, se
siente perseguida. Es más, comienzan
a perseguirse entre ellos, a delatarse,
a difamarse, y juntos, a su vez, se lanzan a perseguir
quimeras, a olvidarse de las legítimas,
de las costosas pero realizables aspiraciones;
marginan la penosa esperanza.
Entonces toda la familia, todo el pueblo, entra
en el nivel más alto de la persecución: la paranoia, esa
refinada búsqueda de los
perseguidos históricos y culturales. Y ésta
es la triste historia de los pueblos
derrotados, de las familias envilecidas,
de las organizaciones inútiles, de los hombres solitarios, la
llama que se consume sin el viento, los aires
que soplan sin amor, los amores que se marchitan
sobre la memoria del amor o sus fatuas presunciones.
--
Milonga del marginado paranoico.

Parece mentira
que haya llegado a tener
la culpa de todo lo que ocurre
en el mundo; pero es así. Han tratado
de disuadirme psicólogos y sociólogos de mi tiempo,
me han dado razones de peso técnico largamente
formuladas y
parcialmente ciertas. Pero
yo sé que soy culpable de los dolores
que aquí siento y recorren el mundo; de las soledades
que lo van vaciando: quisiera saltar
como Juan L. Ortiz, vociferar
como Oliverio Girondo, pero: primero, ellos me ganaron
de mano; segundo, no me sale bien y aquí
empieza todo nuevamente: otro sufrimiento
igual a diapasones y recursos
que conozco perfectamente y que no vale la pena
repetir: primero, para no emularlos; segundo, porque
tendré que ir
reconociendo que no he sabido
hacerme entender. Y esto es agudo como un ataque
que nos traga la lengua; pido entonces disculpas
por la mala impresión, por las exageraciones.
--
Salud!

4 comentarios:

Daniela Arripe dijo...

Las cuarenta
Letra: Francisco Gorrindo

Con el pucho de la vida apretado entre los labios,
la mirada turbia y fría, un poco lerdo el andar,
dobló la esquina del barrio y, curda ya de recuerdos,
como volcando un veneno esto se le oyó acusar.

Vieja calle de mi barrio donde he dado el primor paso,
vuelvo a vos, gastado el mazo en inútil barajar,
con una llaga en el pecho, con mi sueño hecho pedazos,
que se rompió en un abrazo que me diera la verdad.

Aprendí todo lo malo, aprendí todo lo bueno,
sé del beso que se compra, sé del beso que se da;
del amigo que es amigo siempre y cuando le convenga,
y sé que con mucha plata uno vale mucho más.

Aprendí que en esta vida hay que llorar si otros lloran
y, si la murga se ríe, hay que saberse reír;
no pensar ni equivocado... ¡Para qué, si igual se vive!
¡Y además corrés el riesgo de que te bauticen gil!

La vez que quise ser bueno en la cara se me rieron;
cuando grité una injusticia, la fuerza me hizo callar;
la experiencia fue mi amante; el desengaño, mi amigo...
Toda carta tiene contra y toda contra se da!

Hoy no creo ni en mí mismo. .. Todo es grupo, todo es falso,
y aquél, el que está más alto, es igual a los demás...
Por eso, no has de extrañarte si, alguna noche, borracho,
me vieras pasar del brazo con quien no debo pasar

Wint dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=sv9u_77RjzA&hl=es

POR QUÉ CANTO ASÍ
Versión cantada por Julio Sosa
Letra de Celedonio Esteban Flores
Música de "La Cumparsita"

Pido permiso, señores,
que este tango... este tango habla por mí
y mi voz entre sus sones dirá...
dirá por qué canto así.
Porque cuando pibe,
porque cuando pibe me acunaba en tango la canción materna
pa' llamar el sueño,
y escuché el rezongo de los bandoneones
bajo el emparrado de mi patio viejo;
porque vi el desfile de las inclemencias
con mis pobres ojos llorosos y abiertos
y en la triste pieza de mis buenos viejos
cantó la pobreza su canción de invierno.
Y yo me hice en tangos,
me fui modelando en barro, en miseria,
en las amarguras que da la pobreza,
en llantos de madre,
en la rebeldía del que es fuerte y tiene que cruzar los brazos
cuando el hambre viene.
Y yo me hice en tangos
porque... ¡porque el tango es macho!,
¡porque el tango es fuerte!,
tiene olor a vida,
tiene gusto... a muerte;
porque quise mucho, y porque me engañaron
y pase la vida masticando sueños;
porque soy un árbol que nunca dio frutos,
porque soy un perro que no tiene dueño,
porque tengo odios que nunca los digo,
porque cuando quiero,
porque cuando quiero me desangro en besos,
porque quise mucho, y no me han querido;
por eso, canto tan triste... ¡Por eso!

Daniela Arripe dijo...

Después de leer las letras de este portal, tome un libro. Prestado. Se llama "Diálogos" de Deleuze y Parnet. Y en la primera parte enuncia a modo de sentencia "Y las objeciones, aún peor. Cada vez que alguien me hace una pregunta muy general se me ocurre exactamente lo mismo. El quid no esta en responder a las preguntas, sino en escapar, en escaparse de ellas”…..

Y más abajo el libro cita un poema de Dylan ….”pero yo conozco a los acusados mejor que vosotros, y mientras vosotros os dedicáis a juzgarlos, nosotros nos dedicamos a silbar, limpiamos la audiencia, barriendo, barriendo, escuchando, escuchando, guiñándonos el ojo, cuidado, cuidado, pronto os tocará a vosotros”

Lucas A. dijo...

Si quisiese hacer un post sobre la poesía que hay en temas del rock nacional, de la cultura popular, no sabría por dónde empezar y ni siquiera podría imaginar dónde terminaría. Pero por algún lado empezaremos.

Salut Daniela y Wint! Buenísima la cita de Deleuze & Dylan!!!!

Buena semana para ambos!
Sigamos,
L.