27/1/2010

Derecho e izquierda, una vez más


Instalado en Harvard por una temporada, lo primero que hice fue lo que cualquier hispano-parlante hace, una vez que llega a las inmediaciones de la Facultad de Derecho. Derecho a verlo a Duncan Kennedy, el gurú de la izquierda jurídica; el fundador de los Critical Legal Studies; el que siempre está de buen ánimo para recibir a los que venimos de tierras –para los locales- tan lejanas y extrañas. Y no está mal eso de ser bien recibido, en un ámbito tan vacío de afectos, y en donde nadie le tiende los brazos abiertos a ningún otro (pero sobre esto volveremos en otra oportunidad).

Hay un punto de la conversación con don Duncan que me resultó especialmente interesante: cuál es el papel que tiene que desempeñar un jurista de izquierda, frente a órdenes legales como los que enfrentamos -aquí, como en la Argentina u otros países de la región? Repasamos dos alternativas principales. Una, la que en su momento impulsaron los Critical, con Kennedy, Mark Tushnet o Frances Olsen a la cabeza: “trash the law;” tirar el derecho al cesto; desenmascararlo; desmitificarlo; quitarle autoridad. La otra alternativa importante sería la de tratar de ganar el derecho para la causa de la igualdad; la de recuperar el derecho y la Constitución, re-interpretando estas normas de modo favorable a principios elementales de justicia. En definitiva, reconquistar el derecho, para ponerlo al servicio de los que están peor. Ello, no con la ilusión de que el derecho deje de ser, de una vez, lo que es y siempre será, sino con la convicción de que es posible litigar y ganar causas por las que vale la pena pelear.

Es curioso que en su momento, para los CLS, no hubo opción en absoluto. Claramente, lo correcto era tirar abajo el derecho –en términos de llevar a cabo, pura y simplemente, una crítica radical, impiadosa, devastadora (aunque nadie, ni mucho menos DK, sea ciego a los privilegios propios de la academia legal norteamericana –vale la pena leer algunos de los textos que él escribiera al respecto, y a los que se puede acceder a través del link que se encuentra a la izquierda). Esta fue la opción inequívoca de los CLS, al menos, durante años, porque ya muchas de sus principales figuras (MT, por ejemplo), se han deslizado cómodamente hacia la segunda opción.

Dicho esto pensamos, entonces, sobre el camino que conviene tomar en países como los latinoamericanos: debería el jurista latinoamericano seguir el camino de los primeros CLS? Por supuesto, esta vía tiene el atractivo de resultar, en apareciencia, la más radical. Sin embargo, la práctica ayuda a ver que a los que optaron por la segunda alternativa no les fue tan mal: Juicio a las Juntas; litigio lenta pero crecientemente victorioso en favor de los derechos sociales; juzgamiento de militares y policías represores; causas en favor de minorías sexuales. Algunas ONG amigas, en la Argentina, exploran con relativo éxito este camino. Ahora bien, este tipo de éxitos me resultan muy atractivos y estimulantes, como innegables me parecen también ciertos límites cuasi-infranqueables que sigue mostrando el derecho, y que aparecen cuando lo que están en juego no son demandas más afines a las clases medias progresistas (derechos humanos; derechos de los homosexuales), sino los derechos de los más pobres. Entonces? Entonces? Quedamos en seguir la semana que viene, pero no creo que podamos encontrarle la vuelta.

49 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo mejor de Duncan es el texto en en cual critica a las universidades de derecho por eneseñarles a sus alumnos materias poco practicas ej filosofia que no hacen mas que hacerles perder el tiempo estudiando contenidos que no le seran utiles.
Ya que el futuro abogado necesita aprender la practica de su profesion.

rg dijo...

Me parece que estas viendo otro canal, pero todo bien

Anónimo dijo...

No se si veo otro canal pero me parece que el texto al que hago mencion es interesante para mejorar la calidad educativa universitaria. Los profesores deberian tenerlo en cuenta.
Si es posible quisiera saber si este articulo influyo en la educacion estadounidense para abrir el debate en la Argentina.
Al margen de esto es interesante lo planteado en el blog pero sinceramente no he visto muchas personas como Duncan que hagan estas criticas tan profundas a las facultades de Derecho.

rg dijo...

mira, el escribio cantidad de articulos sobre educacion legal, y su punto esta muy lejos de ser ese. sus escritos tuvieron mucha influencia, pero sobre todo en el nivel academico, esta claro que la educacion legal sigue siendo jerarquica y pro-negocios

Anónimo dijo...

Perdon pero no entiendo que vinculacion hay entre educacion jerarquica y pronegocios con las criticas que yo menciono que el escribio. En todo caso donde esta la lejania entre mi posicion y la de él?
Porque el formulo esas criticas con lo cual no me quedan claras las cosas

rg dijo...

las que te comento son, en mi opinion, sus puntos centrales en la critica a la educacion legal

Anónimo dijo...

Sigo sin entender porque lo que el critica es lo que critique yo

jh dijo...

Totalmente de acuerdo con tu postura. A Duncan Kennedy hay que leerlo, su libro "A critique of adjudication" es excelente y te hace pensar muchísimo. Pero, al final del día, la postura de los CLS sobre el derecho no me convence en absoluto.

Ah y coincido también con tu descripción de HLS como un ámbito poco afectuoso (to say the least!). La relación profesor-alumno es, en general, muy muy distante.

Saludos
Julio

rg dijo...

ies, ies

rg dijo...

igual, pensaba mas en las relaciones interpersonales en general, cosa que suele ocurrir en ciudades-alien como estas, ciudades puramente universitarias, donde todos estan desesperados-enloquecidos con sus tesis y examenes. para quien lo mira de afuera es un poco raro, digamos, para no decir triste

Marcelo Alegre. dijo...

Tendrías que tener un pibe

rg dijo...

y dale con el pibe. pero se trata de mirar alrededor, es un dato objetivo. en vez del almacenero y el carnicero del barrio tenes el mall o el supermercado atendido por latinos explotados, y en la cola te apuran tipos estresados porque tienen que entregar el borrador de la tesis. un horror! che, pero hablemos de cls, no de sicologia social

laura dijo...

una de las cosas mas interesante del CLS para mi fue su desmembramiento en feminismo critico, critica racial, teoria queer, etc, quienes pusieron de manifiesto el color y sexo/genero del derecho y en su gran mayoria optaron por la segunda alternativa a la que haces referencia justamente criticando a los criticos blancos de clase media/alta por ignorar los beneficios que los movimientos sociales (negros, mujeres, gays) encontraron en "cierto" uso, pero uso al fin, del derecho (como contrario a su trashización).
este es el paso que nos falta dar en argentina. como decis, muchos amigos trabajan el tema pobreza pero lamentablemente no le ponen un color de piel, una etnia; no se la vincula con la matriz de subordinacion racial que nos muestra que los pobres son morochos, cabecitas negras, o con algún rasco etnico (basta ver el color de piel de las personas en las villas, de quienes limpian nuestras oficinas, casas, o tienen los trabajos menos valorados socialemente).
tambien, muy pocas veces, aunque en mayor medida que respecto del color/etnia, se le ha puesto un sexo a dicha pobreza.
y si, tene un pibe garga, que solo cdo tenes uno, los profes yankis seudo progres, te dejan de ver como un adolescente eterno y pasan a verte y tratarte como un adulto... lamentable experiencia propia...
laura

rg dijo...

dos cosas laura. a) insisto en que no veo mayores problemas con los profes de aca. ellos estan en la suya, yo en la mia, me encuentro cada tanto con algunos y todo super bien en esos terminos. me siento tratado como colega, no como no/padre. lo que senialo tiene que ver con otra cosa, que es propia de estas microciudades universitarias, y que tiene que ver con que estan todos en la misma o casi (tesis/papers/entrega de proyectos/job market), que no hay diversidad. igual, gracias por el consejo :)
b) lo otro y mas importante, creo que las ong que trabajan estos temas, en la arg, no lo hacen nada mal. pero hay una pregunta sobre el uso del derecho, y que tiene que ver con la dificultad de que pase ciertas barreras, y toque /no para criminalizar/ a los mas pobres. ese es un tema que me preocupa
y che, saludos, madre!

chalo dijo...

lo último del post es lo que más me atrajo: la defensa de la causa de los pobres. esas clases medias que pueblan las universidades (al menos las públicas), son sensibles (al menos un sector de ellas, el progresista) a defender causas que provienen de su misma ubicación social (derechos humanos o defensa de minorías, como se dice en el post, o derechos de intimidad). los pobres por ejemplo, no tienen intimidad, viven hacinados, en el mejor de los casos con baño y cocina compartida. es decir, esos derechos se defienden porque pertenecen a las clases que habitan en las universidades públicas. pero si se trata de defender reclamos que hacen a la subsistencia (derechos de comida, trabajo, salud, vivienda, vestido) de encapuchados (por la posterior represión policial), armados con palos (como autodefensas ante el ataque de las fuerzas de seguridad del estado), cortando rutas, calles y accesos (por padecer extremas dificultades expresivas), esas mismas clases medias progresistas comienzan a palidecer, se asustan y corren al abrigo de causas más "tranquilas" (y propias) que permitan contrarrestar esa eterna culpa pequeñoburguesa. las causas de los pobres, será defendida cuando las universidades sean de los pobres, cuando estén abiertas a los hijos de los trabajadores y cuando esa sea su función principal. en definitiva, como pintaron los universitarios del mayo francés "en las cárceles 95% de hijos de obreros, en las universidades 5%".

gustavo maurino dijo...

tiene razón alegre, punto (ja!).
Aguardo ansioso los resultados de la próxima semana.
De todos modos me pregunto si la manera en que está plantada la duda no presupone implícitamente demasiado acerca del juego del derecho y lo que debería poder lograr (sea tirando el derecho o haciéndolo trabajar). Quiero decir, por ejemplo, los límites de lo que el activismo jurídico igualitario pueda lograr en nuestros países (si es que se hiciera de la mejor y más competente manera posible, lo cual està lejos de estar demostrado debo reconocer como implicado en el asunto) y el estándar de lo que "debería poder lograr" no me parecen claros y por eso nunca sabemos bien si tenemos que estar orgullosos, avergonzados o más o menos...con lo que hacemos...
Por supuesto que tampoco me parece claro què es lo que "trash the law" podría lograr de hecho, ni qué "deberìa poder lograr". entonces, es tán difícil poder comparar o arriesgar respuestas consideradas desde una perspectiva de "què conducta avanza mejor la agenda igualitaria".

Anónimo dijo...

que bueno rg que la universidad yanqui te pemita ver y sentir mucho de lo que yo por lo menos siento cuando te leo en este blog sobre tus excursiones teoricas en las que poco dicen sobre la practica del derecho o solo permiten a lo sumo que vos te embarras los pies...
Bueno en sintonia a lo que planteabas en tu post.
Ayer encontre un texto de una colomabiana julieta lemeitre que se hace algunas preguntas interesantes ¿por qué tantas personas inteligentes, y experiencia política, insisten en la reforma legal y en el
litigio constitucional como si no conocieran las limitaciones del derecho como instrumento de
emancipación social? ¿cómo entender el placer que produce el derecho
progresista más allá del cálculo concreto de su utilidad?
Ella intenta una respuesta El secreto radica en las mismas palabras “fetichismo legal,”

saludos desde el amoroso y colectivo y caluroso asfalto poteño nada de izquierdo ni socialdemocrata

lucrecia

rg dijo...

gus, pero la duda esta, la podemos replantear como querramos -no tengo muy en claro como hacerlo- pero esta ahi. usar el derecho o desafiarlo. no se si pueden las dos cosas, no se que otras

rg dijo...

grande julieta l.!

Domingo dijo...

Interesante punto: yo diría ni todo lo uno ni todo lo otro; es decir, ni barrer con el derecho pues, como dice Roberto, la experiencia muestra que hay "algo" (con mucha bondad) que puede hacerse con el derecho.
Ahora, como se dice más arriba también, esto tampoco quiere decir que los cambios (de todo tipo) se van a lograr por una o dos sentencias ... ni por diez! Los cambios sociales demandan una serie de acciones concertadas. Lo que pasa es que los abogados de este lado, con algo de conciencia sobre la utilidad del derecho, podemos aportar--creo--un granito de arena ... caso claro, el uso que los pueblos indígenas han dado al derecho de propiedad en la Corte IDH. No creo que nadie sostenga que el derecho de propiedad fue pensado en estas latitudes--ni en ninguna otra--para cobijar demandas "colectivas" sobre territorios "ancestrales" en un modelo ajeno a las "inscripciones registrales" etc. Pero ahí están los casos y las devoluciones de tierras. Un pasito pequeño, pero es lo que se puede hacer con el derecho. Ni nada, ni todo. Algo.
Saludos,
D.

rg dijo...

domingo, marcelo. tal vez sea lo unico que decir: si hay alguito por hacer, que se haga. el punto en todo caso, y para ser hinchap. Algunos indigenas en colombia, algunos marginales en brasil, algunos blablabla, ven al derecho y dicen: no me joroben, el derecho esta siempre del otro lado. que quieren conmigo. tomemos el caso del padre giraldo, en colombia
(lo vimos aca mas de una vez)
http://seminariogargarella.blogspot.com/2009/12/el-padre-giraldo.html
el tipo dice: el derecho esta enfrente, no con nosotros, y el tipo hace un punto central de esa actitud. a mi no me parece loco, no me parece idiota, mas bien me parece admirable lo que hace.

gustavo maurino dijo...

estoy de acuerdo contigo, la pregunta está -y muerde.
mi comentario apuntaba a compartir la difícultad que me plantea la pregunta ética, en la medida en que no puedo encontrar del todo puntos de apoyo para encararla...(y por ahí eso se deba a que no sé muy bien qué podemos sensatamente esperar y pedir del derecho) y ahí andamos sin saber bien si estamos siendo lo mejor que podríamos hacer, y lo mejor que deberíamos hacer
(por supuesto que en ciertos momentos...como aquella mañana nublada en la que vos y alegre dieron una charla sobre igualdad en la escuela banderita de retiro...y luego conseguimos que saquen las aulas containers...en ciertos momentos...la intuición es que algo bueno ay...y que vale la pena tirar de ese carro...)

rg dijo...

ta, el comentario era en parte escrito con vos y acij en mente. creo que ahi hay esta la base de mucho de lo bueno que se puede esperar del derecho. pero la idea cls, que a su modo tipos como el padre giraldo practican (y que dice: por mi dignidad, por la dignidad de los que me rodean, lo mejor que puedo hacer es darle la espalda al derecho, y resistirlo si me viene a buscar) me carcome, aunque creo que hacerse ese planteo no es incompatible con bancar el "hacer lo que se pueda hasta donde se puede," de las ongs amigas. hmmm.

Guille dijo...

Roberto propone una perspectiva específica (aunque no por ello menos vaga): la perspectiva del “jurista de izquierda”. Pero aún así circunscriptos, seguimos presos de la generalidad. Nos atrapa el impaciente planteo dicotómico: ¿Sirve o no sirve el Derecho? Me parece que hay que abandonar ese enfoque, o al menos suspenderlo por un buen rato. Ello por varias razones, por ejemplo estas dos:

A) Es una pregunta tan general que es imposible de responder. Y si se la responde, la respuesta está condenada a ser de lo más insípida, casi insignificante:“sirve más o menos”. Es absolutamente obvio que sirve “más o menos”. Todo es más o menos. El Burrito Ortega es más o menos: te puede ganar un partido con una gambeta loca, pero también te puede plantar a mitad de campeonato. Michael Jordan era más o menos: desequilibrante en defensa y en ataque, pero un turro con sus compañeros, egoísta, individualista. Todo admite un “pero”, y a la vez, ningún “pero” es absoluto. Evidentemente, un fenómeno de enorme complejidad como el Derecho no va a ser la excepción.

B) Es una pregunta apurada. Muchas preguntas cruciales se dejan de plantear cuando vamos directo, sin anestesia, a la mega pregunta del millón (es como empezar la serie mundial de poker, y en la primera mano de la primera partida ir “all in”… eeeeee pará un poco...). Algunas de esas preguntas relegadas son: ¿PARA QUIÉN SIRVE? (¿para los pequeños y no tan pequeñoburgueses que egresamos de las facultades de Derecho con deseos de lavar un poco nuestras culpas de clase?, ¿para quienes quieren conseguir becas que les permitan vivir unos años afuera al bajo costo de dibujar un proyecto de tesis supuestamente “progresista”?, ¿para los movimientos sociales? Y en este último caso, ¿en cualquier estadio de su conformación (recordar los “Rights at Work” de Michael McCann)?, ¿para los excluidos, o sólo para los incluidos?, etc.); ¿PARA QUÉ SIRVE? (¿para solucionar problemas concretos – tales como que alguien reciba con urgencia una provisión de alimento, que llegue el agua potable a una villa, que se limpie un basural, que se restrinja la explotación laboral, etc. –?, ¿para corregir desigualdades sociales estructurales?, ¿para enriquecer el discurso del poder cuando se ejerce – que nos den “mejores razones" antes de bajarnos la caña –?, ¿para permitir el tipo de ricas experiencias intersubjetivas, del éxtasis a la agonía, que se pueden tener haciendo activismo jurídico o “derecho de interés público” – en una ONG, en una Clínica Jurídica, etc. –; ¿CUÁLES SON LAS EXPECTATIVAS QUE TENEMOS? (¿que una sentencia favorable genere el cambio social que nos motivó a iniciar la acción?, ¿que el Estado mejore su práctica argumentativa?, ¿que todo el mundo se enganche y se estimule con el “proyecto constitucional”?, ¿que se haga justicia?).

Guille dijo...

_ Hay muchas preguntas más, pero supongo que las anteriores alcanzan para transmitir la idea. El punto es que la pregunta por la utilidad del Derecho es una pregunta que exige respuestas situadas. No se la puede responder en abstracto, en el vacío. O sea: cada vez que la pregunta por la utilidad del Derecho se plantea hay un contexto. Y ese contexto se revela con preguntas más chiquitas, anteriores, específicas, que son las que se quiere excluir en la fuga hacia la universalidad.
Hay un rasgo del dichoso “pensar como abogado” que viene bien acá: tomar en cuenta la posición del cliente, nuestra posición como abogado, lo que cada uno de nosotros quiere lograr, el tiempo en que lo queremos lograr, el juzgado que nos va a tocar, el remedio procesal que podemos usar, el plazo que tenemos, la habilidad que poseemos o no, etc. Infinidad de variantes a considerar, aquí y ahora, antes de escribir una demanda y presentarla.
Viene bien también el concepto de “duplicidad” que Kennedy trabaja en el último capítulo de A Critique of Adjudication (asociándolo al celebre activista, W.E.B. Du Bois). Se trata de jugar desde adentro con el Derecho, usando lo que nos convenga de él cuando y cómo nos convenga, según nuestra percepción de la situación. Los CLS (al menos los más interesantes, con Kennedy a la cabeza) nunca propusieron “tirar a la basaura” el Derecho. Eso es un mal entendimiento de la idea de “trashing”. De lo que se trató, fue de mostrar desde adentro, viralmente, como el discurso jurídico fallaba en sus pretensiones más grandilocuentes, por ejemplo, de racionalidad o imparcialidad, como parte de un asedio más general sobre la misma ide moderna de racionalidad en materia política (por eso también caen Nino, Dworkin, Alexy, MacCormick y cía. en la volteada). Nunca se trató de decir: hay que abandonar el trabajo con el Derecho. Esa es una decisión personal de cada quién: puede ser que sí, puede ser que no (A Critique of Adjudication, cap. 13). Seguramente, los que para actuar necesitan certezas universalizables, principios y razones últimas entenderán la crítica de los derechos de Kennedy como diciendo “esto no sirve para nada, hay que tirar todo al carajo”. Pero eso dice más sobre las necesidades religiosas de los abogados modernos que sobre la crítica de Kennedy. También es posible seguir jugando al Derecho en un mundo sin certezas, y por eso los críticos pueden seguir siendo abogados litigantes, militantes o profesores de alguna rama de derecho positivo (K. mismo es un ejemplo de esto último, enseñando Derecho de los Contratos y Daños).

Guille dijo...

_ Hay, sí, otro rasgo que se ha hecho caracterísitico del “pensar como abogado” que me parece que hay que rechazar si se quiere hacer activismo jurídico para el cambio social con alguna orientación de izquierda: la manera insular de entender del rol del Derecho. El abogado mira una situación social y analiza: hay un caso o no hay un caso. Y de esa decisión pende su acción. Si HAY un caso, el Derecho entra y coloniza la situación, la redescribe, la imperializa, le dice a la gente qué es lo que tiene que querer, cómo lo tiene que decir, etc., y ciñe la lucha a los parámetros de éxito/fracaso propios del campo jurídico: sentencia favorable, reforma legislativa. Si NO HAY un caso, con todo el dolor del mundo, inclinados ante “el rigor de las pautas laborales”, damos la vuelta y buscamos una situación donde sí lo haya.
En contraposición a esto, creo que si nos interesa aportar con el Derecho (ese conjunto de yeites que aprendimos, ahora que ya es tarde para empezar otra carrera) tenemos que estar dispuestos a salirnos del Derecho bastante a menudo, pero sin por ello salirnos de la resitencia. Siempre HAY un caso, lo que pasa es que no siempre se juega mirando a tribunales, ni con ese lenguaje. Se trata de poner al Derecho oficial en relación con los otros espacios sociales donde se construye el poder, y utilizarlo como un instrumento flexible, capaz de escuchar, aprender y adaptarse (en vez de como una herramienta fija, universalizable y contundente, cuyo manual de instrucciones, claro, sólo manejamos nosotros). Abandonar la auto-complacencia del "granito de arena": ese granito de arena se lo lleva el viento si no lo articulamos con el resto de la playa. Es un enfoque estratégico para luchar como abogados por algo que nos moviliza. Pero claro… la palabra “estratégico” es sacrilegio en el “forum of principle”…

Pablo Campaña dijo...

Buenas,

sobre la opción de acudir a las cortes, buscar sentencias progresistas, trabajar por causas por la igualdad concretas y actuales, lo que llamaron el activismo jurídico igualitario más arriba, un comentario.

Este activismo jurídico tiene el valor de lo concreto y real, resolver cosas pequeñas pero que resuelven el cotidiano de gente que estaba jodida antes por algún abuso de poder.

Sin embargo, creo que el riesgo es su discurso, es que resulta demagógico -generalmente de manera no intencional e ingenua- porque sobrealimenta la esperanza que hay que tener por la vía legal-judicial para resolver las realidades de opresión. Discurso que además legitima los poderes dominantes. Si las organizaciones que realizan este activismo jurídico consideran esta advertencia y no crean falsas expectativas contribuyen mucho.

Por otro lado, el enfoque crítico al derecho, creo que puede ser útil, nunca esencial, para que los juristas en latinoamérica acompañen desde la retaguardia [como mencionaba boaventura de sousa santos acá en Quito] a los procesos sociales. Esto en la medida que su analisis crítico del derecho desnuda mecanismos de poder técnico/jurídicos que son sutiles, dificiles de identificar y entender, que deben ser reformulados, esquivados o destruidos, según el caso.

En ambos casos, considero que en los procesos sociales, el derecho nunca será protagonista,pero acompaña.

Pablo Campaña

gustavo maurino dijo...

yo conozco un guille que escribiría lo que escribió el guille del post more-or-less...moro-or-luis alberto.
me gusta mucho el punto de la pregunta situada...

Peronismo historico dijo...

Me pregunto si no es tirar el derecho a la basura lo que ha hecho la que ud. llama izquierda igualitaria: tomarse el derecho en joda y usarlo de manera instrumental para agendas políticas, v. gr., enjuiciar a militares pero no a terroristas, darle trompada libre a ladrones y asesinos como víctimas de la sociedad, etc.

Cuando leo sus palabras sobre Havard, recuerdo a Conrado Eggers Lan lo enojado que estaba cuando en Estados Unidos lo recibió Marcuse del otro lado de un soberbio escritorio judicial, cómodamente apoltronado y criticando al capitalismo, siendo que era un satisfecho del sistema capitalista como pocos.

Ese es el pensamiento nominalmente crítico que tratan de copiar acá (porque acá siempre copiamos y copiamos mal) los progresistas, especialmente los limousine liberals de Di Tella y San Andrés. Y así de esquizofrénica es la política pública que diseñan.

Saludos,

Peronismo histórico

Mariela dijo...

Situarse...sin duda ese es el asunto. Y sólo situando la pregunta que hace RG, como sugiere Guille, podemos alcanzar dos cosas importantes, no menores.

Una es deconstruirla. Mostrar que la pregunta en abastracto en realidad tiene mil presupuestos, compra varias historias, varios "principios" (o estas adentro o estas afuera, o usas el derecho o no lo usas, amigo, enemigo, institucionalista o anarquista, paz o guerra, etc.). El maniqueismo propio de todo lo no situado, con lo que la academía ayuda a transformar al derecho en la sirvienta política de cualquiera. (como era que lo llamaba tan sutilmente Balkin?...como era? algo asi como como "giro ideologico"...mucho viento, pensaran en Yale, aca en el sur Atria es un poco menos sutil con el asunto..)

Lo segundo que nos permite, al menos para los que somos activistas legales y que queremos seguir siendolo es a ser mas suspicaces. Si uno/a se ve historicamente casi arrastrado por las olas pasionales de un movimiento (law & development) financiado/a tu trabajo por corporaciones del norte con agendas perfectamente alineadas a los reclamos de Jeffrye Sach (rule of law- luego - mercado), y seducidos/as por una filosofía jurídica(custodia refinada del capitalismo). Si uno/a se observa a si mismo/a por un instantne, haciendo un magistral y experimentado uso de las magnificas herramientas que la constitución del 94 pergueño en "negociación" con el neoliberalismo. Entonces, una empieza a mirarse con terror, pero con mejores chances, creo yo.

Claro que te tiene que importar en algun lugar los resultados. En algun momento tenes qeu ver todos los casos que ganaste y lo que paso y pasa en la realidad que se supone "conquistaste", y eso te tiene que importar.

Y si encima miras para arriba y ves el calco de la parodia en colombia, y miras al costado y la ves peor en chile y peru, y seguis mirando y lees a Lamertier y te negas a tomar la pastilla de la "realidad alternativa" en la que solo importan los conquistadores y te olvidas de lo otro... Entonces, estas situado.

Pero no tristemente situado, sino suspicazmente situado. Lo suficiente para notar lo que señala Guille. QUe tal vez debas litigar el "no-caso." Que tu causa no puede ser ningún rule of law abstracto, que tus objetivos no pueden ser los del manual de derecho que mas te gusta. Porque el "caso judicial" se forma con un monton de estas trampas que te sitúan como activista.

Claro que el no-caso se pierde, la academia lo critica, los pares se burlan de tu impericia, y dificilemente alguien lo financie. Pero expone al público el derecho que mas daño causa: ese que seduce, el que conquista, el que desmoviliza, el que le interesaba a Sach, ese perfecto rule of law de la derecha, tal vez...
Hay que mirarse adentro, verse seleccionar casos, verse elegir estrategias procesales, verse valorarlas desde nuestros razgos juridicos, rastrearlos en los manuales y rastrear los manuales, verse festejar hechos jurídicos y mirar el afuera. Solo entonces uno se puede desconfiar lo suficientemente a uno mismo para generarse la necesaria "duda radical" de la que habla bourideu. Claro que no encontraremos un camino para que el derecho sirva para algo, pero tal vez encontremos alguna manera mejor de sentir que lo que nosotros hacemos con el derecho puede en ciertas circunstancias estelares, servir para algo.

Myrta dijo...

Me gustaron muchos los comentarios de Guille. Estoy de acuerdo con la lectura que hace de Duncan Kennedy. A mí me ha sido muy útil el acercamiento que la profesora Lucie White describe en un artículo que escribió en 1988 titulado "To Learn and Teach: Lessons from Driefontein on Lawyering and Power".

Nicolas V dijo...

Muy interesante el tema, y da para discutir para largo.
En lo personal creo que la cuestión es mucho más pragmática de lo que parece. Sencillamente del derecho se puede esperar poco, y nada (p. ej. el proceso civil está estructurado para la discusión de cuestiones de indole patrimonial, y ni hablar de la Justicia Penal que hace méritos a diario para perder legitimidad).
Lo único que se puede hacer, es en base a cratividad, empeño, y apelando al activismo de algunos operadores del Poder Judicial, es ganar pequeñas batallas en pos de ciertos sectores.
Si bien la realidad indica que el PJ (el Poder Judicial, no el cincuentenario partido del Pocho), es el menos adecuado de los tres poderes para formular políticas de estado (vgr. lograr la urbanización de una villa en el barrio X, no va a ser la solución al problema habitacional de otros miles), no puede dejar de remarcarse su utilidad para instalar, a fuerza de sentencias favorables, temas en la agenda política (remember Verbitsky).
En conclusión, creo que el uso del derecho para el litigio estratégico en Dd. Hh., seguirá siendo de utilidad hasta tanto no se den reformas estructurales.
Saludos a todos/as

rg dijo...

hola guillermo (estuvimos hablando de vos y tus traducciones tambien). a ver, hay cosas que no entiendo, cosas con las que estoy en desacuerdo, cosas que me parecen bien, y cosas con las que estoy de acuerdo pero no me parecen pertinentes.
ante todo, la disyuntiva vino del el propio duncan, luego de que yo hablara algo sobre los abogados de izquierda en mi ambito. y lo hizo diferenciando su caso, el de los primeros cls, que era el de trash the law; del de mark t por ejemplo, quien luego de una etapa cls paso a "hablar en nombre del derecho", para decir: "esta es la interpretacion correcta." el veia en esa linea a muchos de sus colegas de yale, a quienes consideraba tambien en el centroizquierda (el menciono a fiss y a bruce a.). por otro lado, no se si me parece bien (en realidad me disgusta un poco), lo de decir que es un planteo general y apurado. El planteo general –sirve el derecho o no- lo hiciste vos, no yo ni dk. El planteo tampoco me parece apurado, porque las preguntas que citas son buenas, pero van de la mano de la que me interesa, que tiene que ver con el papel del jurista de izquierda. La cuestion del contexto tambien me parece un caballito de batalla pesado y algo gratuito: el punto uno de la conversacion fue que era diferente actuar en los usa o en la argentina post-dictatorial, en donde la idea de despreciar o no tomarse en serio al derecho tiene una tradicion extensa – y preocupante. Entonces la cuestion era: que hacer en un contexto como ese, en el que muchisimos nos vimos movidos a recuperar el derecho, a pensar sobre lo que durante mucho tiempo se habia tomado como sinsentido. Lo de los “casos” no lo entiendo; y lo del “siempre hay un pero” me parece inútil, no se que tiene que ver con lo que hablamos. La pregunta que hago la veo directamente pertinente para pensar sobre algunas de las cosas de las que estuve escribiendo en el ultimo tiempo, en donde abri una puerta –tal vez equivocado, pero convencido- a la idea de que en ciertos casos, lo que correspondia era desafiar al derecho.

Domingo dijo...

Bien con el derecho a la basura .. comprensible y "apoyable" la postura del padre y otros, pero, como me dijo un tipo el otro día que defendió la tesis en un foro sobre protesta:

"el abogado que llega con el maletín a sacar de la cana a los que protestan, argumentando con la libertad de expresión, no no está diciendo que dejemos de protestar".

Uno es defensa .. otro es volante .. otro delantero, juntos armamos el equipo (y ojo que conozco delanteros que dicen "éste defnsa no está cagando el equipo": pero ocurre que cuando el equipo anda .. anda, y eso pasa por ganarse la titularidad y, antes que eso, pasar las pruebas en las inferiores etc... nadie llega con la solución del cielo, menos el derecho).
Saludos,
D.

PAC dijo...

Buenas: mi sensación es que el intelectual "institucionalizado", el que da clases en universidades y es investigador de organismos del estilo Conicet, no puede decir "tiremos el derecho a la basura", porque me parece que estaría incurriendo en una inconsistencia pragmática.
En cambio las personas que van quedando "afuera", los excluidos, muchas veces no tienen más remedio, para pelear por un mejor lugar, que rechazar de plano el derecho.
El punto quizás sea éste: ¿cómo debe reaccionar el intelectual "institucionalizado" frente a aquellos que, estando excluidos, se plantan frente al derecho y lo rechazan completamente? Y quizás una respuesta posible, y si no entendí mal creo que es la que proponés vos RG en algunos de tus trabajos, es que aun sin compartir necesariamente la posición de fondo ("a la basura con el derecho"), podemos elaborar posturas "desde dentro" del derecho para evitar que se los criminalice, que se los persiga violentamente, etc.
Saludos

Guille dijo...

_ Roberto, si como decís, vos no planteaste la pregunta, no veo porqué podrías “molestarte un poco” si yo la adjetivo como demasiado general y apresurada (a menos que te moleste la impertinencia de que me atreva a opinar sobre tópico tan ilustre). En realidad, no veo at all porqué podrías molestarte. Pero te agradezco que me lo digas. Me gusta la expresión de la emocionalidad, esa que todos tenemos, incluso al participar de actividades casi recreativas como la discusión bloggera. Por eso me gustó mucho también el comentario de Gus, evocando los sentimientos, la euforia, la “belleza de creer” aquella mañana con lo de las aulas containers…

_ No sé “quién” planteó la dicotomía. Te cuento cómo fue de mi parte: leí gustoso tu post, luego leí los comentarios, y luego escribí el mío. Supongo que fue un proceso gestáltico: después de haber leído y escuchado bastantes veces la discusión sobre la “utilidad o inutilidad del Derecho” (sobre todo, desde la perspectiva de la “abogacía activista”), uno se encuentra ante ciertas frases, ciertos giros, ciertos planteos, y ya se le forma la imagen completa de esa discusión. Igual que al mirar dos líneas curvas que casi se tocan uno ve un “círculo”. Pero claro, siempre cabe la posibilidad de que justo esta vez no se trate de un círculo, sino de otra cosa (una “C”, por ejemplo). Aunque la verdad, dudo bastante que la discusión iniciada con tu post sea esa excepción…

_ Decís que te parece “pesado” el tema del contexto, el “caballito de batalla” de las respuestas situadas. De nuevo, te confieso que me agrada el registro emotivo desde el que lo decís. Y es desde ahí mismo que supongo que podrás entender igualmente, entonces, que a otros les resulte “pesado” seguir escuchando sobre “principios”, “la mejor interpretación de la Constitución” o “la deliberación”.

_ Entrando a tu análisis conceptual del tema de las respuestas situadas, me parece a la vez interesante y revelador. Los contextos que mencionás son enormes. Tienen escala nacional y perduran a través de siglos o décadas: “USA” y “la Argentina post-dictatorial”. Para algunas personas, y es totalmente legítimo (qué adjetivo loco “legítimo”, ¿no?), el contexto efectivamente es “la argentina” o “america latina” o “el ideario moral de la modernidad”. De ahí viene el pensamiento dirigido primordialmente al diseño institucional y demás. Varias veces, por ejemplo, hablando con profesores con esa orientación sobre la relación entre la teoría democrática de Nino y el Poder Judicial, me han dicho que no importan las vicisitudes (siempre desprolijas, siempre olorosas) de las partes en los casos concretos, sino el “proyecto de país”. A otros los he escuchado o leído anunciar que van a hablar o escribir sobre “cómo influye el Derecho en la vida de la gente”, y luego limitarse a describir en detalle la nueva jurisprudencia de la Corte, como si entre un expediente de calle Lavalle y los barrios o las cárceles no hubiera un hiato tremendo, hiper complejo y crucial, como si la “utilidad práctica” también se jugara en el nivel discursivo.
No sé. Yo ahí no siento nada, no me estimulan esos mega-relatos, y por cierto, aunque (de nuevo) legítimos, no creo que estén hablando posta sobre lo que pretenden estar hablando. Yo me refería a algo bastante más chiquito, más local, más (perdoname) situado. En las preguntas que planteaba estaba la intención de poner el cuerpo entero del activista en juego, su momento existencial, las peculiaridades de aquellos a quienes queremos ayudar, las incontables restricciones/excepciones/condiciones que gravitan sobre cada una de nuestras acciones, siempre que nos salimos de la especulación pura (que nunca es tal, por cierto) y nos implicamos en un contexto social – tal como lo analizó brillantemente Marie en su comentario.

Guille dijo...

_ En cuanto a la argentina dictatorial y el no “tomarse el derecho en serio”, ¿no te parece un enfoque demasiado simplista? El tema es enorme, y por cierto a mi me supera, pero al menos puedo decir que creo que cala bastante más hondo: es una historia de violencia, de no respetar al otro, la que ha marcado a nuestro país, una violencia en la que, por cierto, el Derecho (“tomado en serio”) ha sido un componente vital, y sigue siéndolo – tal como vos mismo lo señalás en tus atractivos escritos sobre protesta. A menos que sostengas que “tomarse el derecho en serio” sea hacerlo decir/¿hacer? siempre aquello que coincide con nuestra ideología política…

_ Lapidario, me decís que lo de los “peros” es inútil. No sé. A mí al menos me sirvió para nombrar en el blog al Burrito Ortega, uno de mis máximos ídolos futbolísiticos.

Saludos che!!

rg dijo...

che, no entiendo mucho, pero supongo que porque estoy un poco aturdido. pero un punto sobre el contexto en el que pienso (porque trato de pensar contextualmente, y sin embargo siempre veo que el que esta enfrente mio enfunda y dice: "claro, si partis de lo abstracto..." Un carancho. me parece un dato obvio del contexto en el que me muevo, que la gente de izquierda, por una lectura un poco quedada sobre marx, desprecio el derecho, desprecio la cuestion institucional, desprecio la reflexion sobre la constitucion. me parece que desde los 80, en las argentina y en varios otros lados de la region, la izquierda retomo el derecho a traves de una reivindicacion de los derechos humanos. ese dato, que veo como un desesperado intento por aferrarse al derecho al que se habia pateado, me parece notable, me parece signo de epoca. al mismo tiempo, creo que la izquierda sigue padeciendo de aquel legado, algo que se demostro en muchas de las reformas constitucionales que se dieron en la region: la izquierda llegaba ahi y no sabia que pedir, y entonces pedia, como en la argentina, agregar mas y mas derechos, que no esta bien ni mal, sino que es raro, habiendo tanto por hacer en materia constitucional. es un sintoma de lo que hacia: recuperacion lenta del derecho, pero aun perplejidad ante el derecho. bueno, esa es la diferencia contextual que exploramos en la charla con dk: en este contexto, de desesperada recuperacion del derecho, la idea de trash the law se hace mas cuesta arriba, mas dolorosa, me genera mas dudas

Camila dijo...

Robert, creo que en última instancia se trata de una batalla por la “interpretación” del derecho. Donde se puede considerar más de un plano, cada uno tiene sus puntos fuertes y sus riesgos, creo que depende hacia donde se quiera ir.

Se puede “tirar a la basura al derecho” negarlo, y pretender generar uno las propias reglas en su comunidad, grupo…etc. El riesgo es que en líneas generales estamos insertos en otras reglas de juego y si llevo a las personas a manejarse por fuera de ellas, las puedo llegar a aislar y a excluir aún más, a cristalizar una situación. También puedo llegar a pensar que estoy aportando argumentos para las batallas o desnudando a los ojos de los demás una situación de poder, el riesgo es que las batallas -por decir de alguna manera- se traban en terreno del enemigo, entonces debería cuidar o ser responsable de las herramientas que les ofrezco para tal exposición o hacia donde los conduzco con lo que digo.

Se puede dar la pelea dentro del terreno enemigo, y batallar por diferentes “interpretaciones” del derecho. Batalla lenta, que probablemente genere muchas dudas, idas y vueltas, prueba y error. No me extiendo porque da para mucho.

A su vez, en lo anterior trataría de identificar si la batalla de interpretación está dirigida a personas (base), a las cuales a su vez movilizo o acompaño a tal efecto, o se encuentra dirigida hacia centros poder de interpretación del derecho (diría en término de discusión académica), lo cual no niega que otros pueden tomar lo dicho como herramienta de sus propias batallas (base). Cada plano tiene sus puntos fuertes y sus riesgos, pero mientras se los pueda contemplar (conocimiento / responsabilidad) y sea coherente con el objetivo que se propone…

Algo así creo... Besos, Camila.

gustavo maurino dijo...

aplausos para el punto de la contradicciòn performativa de PAC.
creo que desde ese prisma, la cosa contextual, situada, etc. etc. se alumbra bien...y la pregunta ética se puede plantear en un "cómo hacemos mejor lo que hacemos... y ahí definir para qué (propósitos) para quién (agentes) para cuándo (perspectivas) etc. etc...y desde esas clarificaciones analizar...
entonces, tal vez, lo mejor para lograr la igualdad real, de los pueblos originarios, en el corto plazo...lo mejor sea....NADA, no han chances...pero para otras agendas...bien pueden ponerarse diversos caminos, estrategias, compromisos, etc. etc. EN TODO CASO, vuelvo al comienzo, este es el juego en el que ya estamos jugando los que nos hemos puesto, situado, en esto.

Anónimo dijo...

http://www.venezuelanalysis.com/analysis/5063

Camila dijo...

Gustavo, aún sin entender en profundidad tu comentario. Lo que me gustaría decir es que la igualdad real de los pueblos originarios en el corto plazo no se puede lograr. Hay cosas que se pueden hacer y lograr o no éxitos en pasos hacia ello, aunque el camino no sea una autopista señalizada -en ese como en tanto otros planos en los que la pelea es con una exclusión histórica y constitutiva-. Lo menciono por lo frustrante que puede llegar a ser como objetivo a corto plazo, nada más. Besos, Camila.

gustavo maurino dijo...

claro, claro. eso precisamente quise significar (lo escribí mal, disculpas). si uno se plantea algo como el ejemplo que mencioné...está en el horno...por eso mismo creo que buena parte del éxito esta´ en plantearse buenas preguntas, fijarse buenas utopías, etc. etc.

fede orlando dijo...

Primero algunas chicanas:
1) (el litigio sirve) “¿para los pequeños y no tan pequeñoburgueses que egresamos de las facultades de Derecho con deseos de lavar un poco nuestras culpas de clase?” Bueno, yo diría que no esperaba de un postmoderno la generalización de una situación existencial particular. En efecto, mis culpas las lavo en terapia –que para eso pago-. Y soy tan cínico que trabajo por los pobres porque para eso me pagan –sinó preguntale a Gustavo Maurino, que anda maldiciendo por las barbaridades que salen en el boletín oficial de la ciudad de bs as-.
2). (el litigio sirve) “¿para quienes quieren conseguir becas que les permitan vivir unos años afuera al bajo costo de dibujar un proyecto de tesis supuestamente “progresista”?” Otra vez che: un tercio de los que escriben acá –en versión postmoderna también eh- estudiaron afuera pagados no precisamente por gobiernos socialistas; el otro tercio se muere por hacerlo, y el último tercio…….bueno, es kirchnerista y cree que todo es un complot…en fin.
Chicanas aparte, sólo diría una cosa muy sencilla. Creo que la pregunta de Roberto merece alguna reflexión acerca de ciertas cuestiones que, podríamos decir, son previas. Y me refiero a la necesidad de tener un diagnóstico acerca de lo que nuestra comunidad jurídica ha hecho, acerca de sus aciertos y de sus errores. Incluso un diagnóstico de quienes representan “lo mejor” de los activistas de esa comunidad (pienso específicamente en l@s acij@s y en Marie Puga y su grupo). De lo contrario, es como seguir pensando en remedios judiciales, cuando ni siquiera sabemos –o no nos ponemos de acuerdo, que algunos dirán que es casi lo mismo- cuáles son, efectivamente, los obstáculos a los que nos enfrentamos: ¿desidia judicial? ¿inoperancia/burocracia/corrupción de la administración? ¿mal desempeño de los abogados? ¿todo eso?. Bueno, las respuestas pueden darnos diferentes caminos por donde transitar la cuestión de: cómo lograr la operatividad de, por ejemplo, sentencias que versen sobre derechos sociales. Pero lo podemos hacer, porque acordamos sobre ciertos problemas que tiene nuestra comunidad jurídica.
Me parece que pensar y discutir acerca de las limitaciones del derecho –pensando, sobre todo en el litigio estructural, como creo lo hace Roberto- en la Argentina actual parece tener poco sentido en la medida que desconocemos, casi por completo, dichos límites. ¿Cómo juzgar y evaluar algo que ni siquiera conocemos?
Y una posible respuesta podría ser: todavía parece que el derecho tiene mucho para hacer; parece que existen, todavía, muchísimos intersticios por donde meter una cuña en esos juegos linguisticos; muchas interpretaciones por ganar; muchas propuestas por hacer; mucho por pensar; mucho por escribir; en definitiva, parece que todavía hay muchísimas causas para seguir “estirando” los “márgenes” del juego judicial. En fin, me da la sensación de que pensar si el derecho va a la basura o no, requiere haber transitado un camino largo y complejo e intentar responder esa pregunta sin caminarlo, se parece a ganarse problemas que nuestra comunidad jurídica todavía no tiene.
Saludos
Pd, Guille, la seguimos en el avión camino al dibujo de “nuestro” –como decís?- “proyecto de tesis supuestamente progresista”……….

gustavo maurino dijo...

esto se puso medio autorreferencial y endogámico de más.
creo que ampliando espectro, tanto en términos federales, como de ámbitos de laburo sustantivo, etc. etc. la cosa es mucho más rica para la pregunta y más interesante para probar respuestas.
En todo caso, suscribo bastante la propuesta de fedex. También, por supuesto, la idea de abrazar la "contingencia", metodologícamente; es decir, los fenómenos causales son tan complejos que tal vez no tenga sentido la pregunta planteada en términos "consecuencialista" (qué es mejor hacer, que produce mejores resultados progresistas). Tantas veces ganamos y perdemos -en todas las dimensiones posibles -por cicunstancias ajenas a nuestra incidencia y control...que en buena medida, mi pregunta favorita sique siendo "què creemos, de buena fe y lealmente que es correcto hacer en nuestra posición" (y puede ser que hayas muchas cosas correctas para hacer).
entretanto..., buen viaje, par de turros y traigan algo con canela de regalo.

Guille dijo...

_ Fede, el recurso a ese tipo de preguntas y respustas medio descarnadas sobre las posiciones en el campo (estatus de clase, proyectos de tesis, etc.) constituyen un recurso literario al que me gusta recurrir. O tal vez un vicio derivado de cierto aprecio por la obra de Camus, especialmente "La Caída" (muy recomendable, por cierto, para pensar sobre las motivaciones del altruismo, a través del personaje principal, Baptiste-Clamence, un abogado).
Consiste en tomar algo que vos reconocés en vos y en otros alguna parte del tiempo (pero no todo el tiempo! todos somos contradictarios, ambigüos, a veces altruistas, a veces menos... bah, no generalizo, vos capaz que sos re coherente), algo que no se dice, o se dice sólo bajito y con un vinito encima, y ponerlo sobre el tapete, desnudarlo digamos.

Pero claro, siempre está el riesgo de que venga alguien imbuido de pureza que lo lea como vos y te diga "eh, ese serás vos, yo no soy así, no generalices", etc. etc. Y así transforme lo que es un recurso retórico para provocar y poner la voz en cuestiones idiosincrásicas relevantes que suelen callarse, en una discusión personal o endogámica, como dice Gustavo. Reaccionar frente a ese recurso imperfecto de "socio-analísis clínico" (como diría Bourdieu, super rimbombante como buen francés), o sencillamente de "auntenticidad", intentando darlo vuelta y "dejar en off-side" al que lo usa, no es el tipo de actitud que me agrada o me despierta interés, pero bueno, de nuevo, son los riesgos de "la comunicación". Cada cual con su yeite.

Ah, no sé qué significa ser postmoderno.

_ En cuanto a la necesidad de diagnósticos de situación más finos, de acuerdo, obvio. Pero no creo que eso se contraponga con el planteo de las preguntas que surgieron acá. Al contrario, las preguntas (como todo dibujador de tesis debería saber, che) son el paso previo a la observación. Me parece que sólo si mirás la realidad con esas preguntas en los ojos, vas a poder obtener los datos relevantes para armar un diagnóstico revelador.
O sea: es el famoso círculo hermeneutico (uy, ¿será que al final soy un posmo nomás?). Actúas y preguntás, preguntas y actuás, y tal vez de esa dialéctica medio enrarecida puedas ir sacando alguna idea, como lo han hecho los que vos mencionás - y coincido - como activistas destacados de nuestra "comunidad".

Abrazo!

fede orlando dijo...

pero entonces no entiendo la utilización de camus y de cuanto otro quieras.
mi respuesta, justamente, estaba vinculada al tipo de recurso q utilizaste.
no es un problema de purismos -tampoco me molesta el mote, si alguien me explicase pureza de qué, y con qué se "contamina"-; es un problema, justamente, de que apelar a emociones con sentencias medio simplonas -qué es un pequeburgués, qué es culpa, que tiene ver con el litigio, etc-, a veces, no nos deja ver aquello que vale la pena.

Guille dijo...

_ A Camus lo menciono para admitir mi vicio nomás, y también como un típico homenaje de admiración, de esos irracionales e inútiles que uno disfruta haciendo (como ponerse una remera con la cara de Mike Patton para ir al recital de Faith No More).

_ ¡Pero justamente, las frases tienen que ser “medio simplonas” para funcionar! (aunque por cierto, habría que ver cuál es el criterio de alta complejidad que usas, ¿no?). Son etiquetas, lugares comunes de la reflexión, acordes musicales familiares (aunque mutados en la “esfera pública”), que por eso posibilitan la auto-crítica un poco burlona. Si te ponés a definir qué es “culpa”, o qué es “pequeñoburgués” (un término que introdujo Chalo en comentario anterior), o whatever, el juego se pone muy preciosista, se transforma en un bodrio insoportable, “pesado” diría RG, inmunizando el efecto buscado.

_ En cuanto a lo último que decís, es al revés. No se trata de empezar a ver algo EN VEZ de otra cosa. Se trata de ver que TAMBIÉN hay cosas “que valen la pena”, que nos motivan, que nos agrandan o nos atemorizan, en dimensiones menos confesadas y brillantes que el “proyecto de país”, "la práctica constitucional" o “la comunidad jurídica”.

_ (Con lo del "purismo" te chicanié un poco, sí... devolución de gentilezas jajaja. Abrazo grande loco!)

gustavo maurino dijo...

ahhhh qué lindo escucharlos, che...qué lindo
(en cuanto consigan poner en claro algunos pre-supuestos y pasen al objeto de análisis "en sí"...(ven? no se cae nada, no suenan campanas) no los para nadie.
No hay apuro, pero no quiten la vista del horizonte, aunque antes haya que definir qué es la "h", qué es la palabra, qué es el qué, y todo eso (ta bien, lo necesitamos, ta bien)....sin apuro, los aprovecharemos enfocados (que no significa vestidos de foca, aunque quien sabe, ...).
Váyanse, en su tren, y distingan en lugar de ver.