10/1/2010

Don Navia y Piñera



Con Patricio Navia fuimos compañeros de estudio, en los Estados Unidos, y sobre todo compañeros en el fútbol, en un equipo de latinos malísimos, al que llamamos (mi idea, ay) "Mala Suerte," y con el que competimos, digna pero infructuosamente, en las ligas universitarias. Después, la vida nos acercó muchas veces, por aquí, allá y acullá. Comenzamos a disentir en nuestras opiniones económicas, y ahora veo que, ups, las cosas se nos complican políticamente.

Hoy por hoy, Navia es uno de los analistas políticos más leídos en su país, Chile, junto con figuras de peso como el también amigo Carlos Peña. En estos días, los diarios de por allá le dieron mucho espacio a unas recientes declaraciones de don Pato, en donde éste anunció que votaría por Piñera. Los diarios locales -Clarín entre ellos- se hicieron eco de la novedad, dada la influencia de la opinión de mi amigo.

Transcribo aquí la columna en donde don Pato Navia reconoce, ay, la orientación que tendrá su voto (y no transcribo, en cambio, un feo e indebidamente publicado intercambio de mails entre P.N. y S.P.). Va la columna de Navia, con pedido al autor y amigo de que revea su voto. Pato, te equivocás! Un empresario es un empresario. No tengas dudas, aún si resiste a los pinochetistas que lo rodean (cosa de la que dudo), Piñera no va a dejar de confundir democracia con mercado, sociedad con empresa. Es así, te lo anticipo, y no hay escapatoria de eso! Volvé Patricio, te perdonamos!



De concertacionista a votar por Piñera: opción legítima

Patricio Navia

La Tercera, enero 5, 2010



Votar por Sebastián Piñera es una opción válida en segunda vuelta. Si un concertacionista se siente decepcionado de la incapacidad de los líderes partidistas para escuchar la voz de la gente, legítimamente puede votar para que el candidato de la Alianza sea el próximo Presidente. Si bien me identifico como simpatizante de la Concertación, tras haber apoyado y votado a Enríquez-Ominami en primera vuelta, mi voto en segunda no es incondicional del oficialismo, que debe ganarse mi voto con acciones concretas.



Votar a favor de una derrota de la Concertación es una sanción razonable contra una coalición que despreció la voluntad ciudadana en el proceso de selección de su candidato y que incluso hoy se niega a hacer un mea culpa. Es verdad que, tímidamente, algunos líderes más jóvenes del bloque reconocen errores. Pero sus esfuerzos parecen desconocer la urgencia de la situación actual. No basta con promesas de renovación. Hay que demostrar que los cambios se pueden hacer aquí y ahora.



El tiempo para enmendar rumbo se acaba. La Concertación, liderada inequívocamente por Frei, todavía puede expiar sus faltas y, renovando sus liderazgos partidistas, demostrar que es capaz de escuchar la voz de la gente. Pero debe hacerlo antes de la segunda vuelta, porque ya no tiene credibilidad para dejar cheques en garantía.



Si no hay reacción de la Concertación, un voto por Piñera es una opción razonable. No es una traición. La Concertación abandonó sus principios cuando celebró primarias truchas. Ahí, los partidos rompieron el pacto democrático fundacional. Los simpatizantes estamos ahora en libertad de acción.



Votar por Piñera no es votar por los pinochetistas y conservadores. Si bien esa derecha se alegrará de ver la derrota concertacionista, ese sabor dulce devendrá en amargura cuando Piñera demuestre que representa a una nueva derecha, que rechaza la dictadura y cree en la igualdad de oportunidades. La existencia de dos coaliciones legitimadas para gobernar será beneficiosa para Chile. Por años, la Concertación confió demasiado en su garantía de superioridad moral, y esa amenaza no es saludable.



Piñera no es un candidato perfecto. Tampoco Frei. Ni lo fueron Bachelet o Lagos. Piñera debe disipar dudas sobre sus intereses empresariales y su capacidad de promover la diversidad, meritocracia e inclusión. Su campaña está al debe en varios aspectos, pero desde la primera vuelta ha dado más señales de querer escuchar la voz de la gente que su contendor.



Muchos simpatizantes del oficialismo hoy se sienten traicionados por la coalición que han apoyado por años. Aunque están agradecidos de los logros y del camino recorrido, hay un distanciamiento creciente y discrepancias profundas sobre valores y principios. A menos que reconozca faltas, pida perdón y enmiende rumbo, la alternativa de la separación temporal bien pudiera ser la única forma de salvar y refundar la relación. Naturalmente, el riesgo es que un voto por Piñera devenga en una relación más permanente con una derecha democrática nueva, liberal e incluyente. Ese es un riesgo que el oficialismo, en su tozudez, parece querer correr.



Cual pareja que violó el sagrado vínculo, la responsabilidad de evitar el quiebre permanente pasa por un reconocimiento del error y un cambio inmediato de actitud. Sin expiación no puede haber perdón ni reconciliación.

23 comentarios:

Hugo dijo...

Estimado Roberto:
Más allá del caso particular de Chile (que desconozco), me llama la atención tu frase "Un empresario es un empresario". ¿Se puede reducir a una función una persona?¿se es 100% empresario? (o juez, o artista por lo que viene al caso).
Por lo que decís parecería incompatible ser "político" (abogado, digamos) con "emprender". Según sé el rubro "emprendimientos" no es algo en lo que anden mal nuestros políticos (vg. compra de tierras fiscales, bingos, etc.) ni otros políticos del mundo (vg. Cheney).
O los políticos que no son "empresarios" están todo el día leyendo Rousseau y andan por la calle con Montesquieu bajo el brazo? No lo veo a Díaz Bancalari, sinceramente...
Saludos

rg dijo...

Hola Hugo. bueno, la verdad es que no dice mucho la frase "un empresario es un empresario." pero, aunque toda generalizacion (incluso esta) merece precisiones y genera dudas, lo que quiero decir es sencillo. La practica tiende a constituir a las personas, a moldearle el caracter, a colorear la mirada de cada uno. Si uno nunca tiende a ver personas que no son de su clase, como "los que viven en un country," la mirada se joroba, se torna mas naturalmente clasista. Si uno se la pasa dando o recibiendo ordenes, como un militar, luego, tiende a hacerse hostil a la deliberacion. Si uno estudia todo el dia a la politica como "conflicto de intereses," como un politologo, luego, se pierde toda la dimension moral que tiene la politica. Lo mismo pasa con los empresarios. Su practica les va imponiendo ciertos rasgos y miradas, a mi gusto indeseables. Mas aun cuando se trata de, ay, "super empresarios" (sic, sic, casi), como en el caso de Macri o Piñera

Hugo dijo...

Entiendo la idea de generalizar, pero no se cuánto ayuda en este caso. Por supuesto que una función repetida "tiñe" a una persona. Y por supuesto que si está formado en una posición totalmente antagónica (vg: stalinismo), es probable que esté "teñido" de un color que no convenga a un cierto sistema político. Pero esto se aplica a un "empresario"? Digo, con el tema de la postmodernidad, globalización, financierización, (caída del muro, etc.) en la actualidad la economía de mercado está asociada a las democracias occidentales. cuán lejos está un "empresario", entonces, de ese sistema político? es como poner un faraón egipcio en el poder o a un chamán sioux? me parece que está más cerca.
Abandonando el ámbito de los idealtypus, realmente no veo que gente que venga de otros ámbitos (que supuestamente no son empresarios) juegue un mejor papel en nuestras democracias. Realmente veo mucho más cerca del empresariado a gente como Moyano, Duhalde, Menem o los mismos Kirchner que de la "dimension moral que tiene la politica"...
Osea, entiendo tu crítica, pero a mi criterio nos quedamos sin políticos si la aplicamos estrictamente (y no sólo sin empresarios).
(pd: en el caso de super empresarios como los que comentás acepto que el "teñido" que traigan sea más nocivo que en casos menos notables)

rg dijo...

pero me parece, entonces, que no entendes mi punto. no digo que el empresario lo va a hacer mal y, no se, el economista o el abogado bien. digo que cada uno tiende a llevar, en su funcion, los sesgos propios de su practica anterior. por eso es que, en mi opinion, siempre tiende a ser indeseable la llegada de un militar al poder: casi inexorablemente, lo sabemos, va a tender a comportarse en la sociedad como en el cuartel, y eso es terrible. Un empresario duro, en cambio, va a tender a comportarse como si estuviera dentro de una empresa, y eso tambien es TERRIBLE!!!!!!!!!!!!

Hugo dijo...

De acuerdo. Te entiendo.
Pero digo que en la práctica se puede tornar superflua la distinción en nuestra sociedad actual.
Si tengo que elegir entre:
1) abogado santacruceño/empresario inmobiliario;
2) dirigente sindical camionero/empresario; y
3) empresario
veo un factor común. Si elimino al "empresariado" me quedo sin candidatos.
Al menos hasta que aparezca una hueste de profesores de derecho constitucional dispuestos a hacerse cargo del gobierno...
O sea, te estoy acusando de la vieja idea de los abogados de que si algo es X y podría ser mejor, intervengo. Sin importar si el resultado final es Z (menor al X inicial)
(es una acusación epistemológica igual, eh. todo bien)

Anónimo dijo...

"Pato, te equivocás!"

¿En qué y desde qué lugar le decís que se "equivoca"? ¿Simplemente porque vota a alguien que a VOS no te gusta se "equivoca"?

"por eso es que, en mi opinion, siempre tiende a ser indeseable la llegada de un militar al poder: casi inexorablemente, lo sabemos, va a tender a comportarse en la sociedad como en el cuartel, y eso es terrible."

Por dió... las cosas que hay que leer... ¿Hay forma de verficar esta afirmación? ¿Hiciste un estudio al respecto?

¿Lo decís por George Washington, Ulysses S. Grant o Dwight "Ike" Eisenhower? ¿Por Charles De Gaulle tal vez?

Si llegan al poder por medio de elecciones democráticas, no veo cuál es el problema... Me suena a puro "prejuicio" anti-militar...

rg dijo...

lo digo desde el lugar del amigo. sobre el prejuicio anti-militar, si.

José (de San Martín) dijo...

Me pregunto dónde estaríamos parados hoy si todos compartiéramos esos "prejuicios"...

sl dijo...

Roberto, yo discrepo en parte con vos, aunque no votaría a Piñera. No creo que el ser empresario imponga sesgos cognitivos más fuertes o más distorsionadores de la realidad que el que impone ser un burócrata, o un médico, o un abogado, o un futbolista, o filósofo político.Todos debemos lidiar con los sesgos cognitivos, y la presencia de estos no es más fuerte en unos que en otros.

Con todo, no votaría por Piñera sencillamente porque porque no comparto su pensamiento sobre cómo organizar una sociedad. Abrazo

rg dijo...

repito, sl, no es que el empresario tenga mas problemas o mas sesgos que el cirujano. lo que pasa es que los sesgos que suele tener son, para mi, intragables (insisto, ver a la democracia como mercado, a la sociedad como una empresa, a el como gerente que da ordenes). y si esto no es absolutamente generalizable, apuesto a que se da con pinera. yo te avise!

Javiera dijo...

Navia se dio vuelta la chaqueta, y no alcanzó a ser bienvenido por la derecha cuando ésta le dio la primera mordida: filtraron el intercambio de mails con Piñera. Basta ver el programa de Piñera para darse cuenta de la concepción de políticas públicas y sociedad que él y su grupo representan: el reinado de la eficiencia distributiva del mercado. Y está bien el mercado como regulador de ciertas áreas, no hay que demonizar tampoco...pero lo que molesta es su excesiva extensión en salud, educación, previsión y un largo etc. Piñera no es peligroso por ser empresario, sí lo es por ser multimillonario, por tener intereses en áreas de la economía reguladas por el estado, y más aún en Chile, donde el Presidente cuenta con un poder enorme...

rg dijo...

gracias Javiera, coincido con lo del peso de la categoria "millonario," pero insisto en mi referencia a su caracter de "empresario," como mantengo una vision mas critica sobre tu aproximacion al "mercado" (tema sobre el que por aqui discutimos tantas veces). Saludos!

Anónimo dijo...

¿Y no te diste cuenta que pensaba así cuando jugaban al fútbol? Te falta mucha calle...

rg dijo...

ahh, capaz por eso cuando yo pedia "catenaccio" el me decia "juguemos todos libremente, sin atenernos a ninguna regla." ahora voy entendiendo

Sergio M dijo...

Roberto, yo no termino de entender tu inferencia acerca de los empresarios (aun cuando admitas excepciones). En su aula un profesor puede tomar las decisiones que le plazca. Podemos igualar la categoría profesor a la de autoritario por ser quien toma las decisiones ultimas? Creo que no. Y lo mismo creo que se aplica a la categoría empresario.

Distinto es que su programa de gobierno se base en argumentos meramente de mercado. Pero aquí las criticas no vendrán por la profesión anterior del gobernante sino por sus ideas y propuestas.
Incluso creo que muchos empresarios exitosos (no solo excepciones) basan su éxito en administrar trabajo en equipo donde escuchan y obligan a que la decisión a tomar sea la que mas convenza al equipo de gerentes. Entre esto ultimo y decisiones tomadas en reuniones de gabinete democráticos parecen haber pocas diferencias.

Esta no es una defensa a Pinera, a quien desconozco como así también desconozco a su programa de gobierno (aunque las referencias acerca de incorporar funcionarios pinochetistas ya dice bastante).

Saludos,

rg dijo...

depende, como siempre, del profesor o del empresario. pero digamos que el profesor, como el juez, tiene una obligacion de escuchar y argumentar, lo que tal vez lo entrene en esa practica, pero no en otras (i.e., practicas mas ejecutivas). el empresario, como duenio, tiene otro entrenamiento, que a mi tiende a disgustarme. esto lo digo a nivel blogal, generalizando y simplificando, aunque hay un punto mas profundo, aqui en juego, del que estoy convencido. e insisto, para los que rechazan toda generalizacion, me conformaria por ahora con referirme a don piñera, en todo (lo "algo") que lo conozco

Anónimo dijo...

Con todo me parece un "prejuicio" con base en la realidad y es aceptable.... hay que ver que en Chile (país que recauda más en latinoamérica per cápita) no existe ni ha existido retorno a la sociedad en servicios públicos básicos (salud, educación,etc) toda esa energía recaudada ¿a dónde va a parar? De redistribución real ni hablar... Aun persiste un sistema represivo que lleva orden a todos los rincones del país y al exterior...
Y lo que es peor: parece que la identidad ESTADO=EMPRESA que venía aplaudida hasta por la gente progresista se terminará por agudizar ahora.... y esto es TERRIBLE sin duda !!!!!!!!....y seguirán ahorrando en cartuchos y armas para mantener el cuartel en "orden" y defenderlo de las posibles agresiones. Este es el camino recorrido y lo que profundizarán !!!!!!!

Anónimo dijo...

El escritor Jorge Edwards, quien no es un derechista ni un facho, tambien ha dicho que votaria por Pinera... Solo informo, eh...
Saludos.

Anónimo dijo...

el nivel de prejuicios de RG es preocupante. Ojala gente como el nunca tenga poder porque encarnarian la peor de las dictaduras, la mas rancia intolerancia y el aislamiento intelectual

Anónimo dijo...

Son los perjuicios de todo izquierdista latinoamericano.

Anónimo dijo...

Me cuesta entender como un tipo con la inteligencia innegable de RG puede tener una mente tan discriminatoria, inmune a la reflexion racional. Tambien me duele que el resentimiento nuble su razon.
Vamos RG!! abajo esos prejuicios!! No tenes que sobreactuar tu compromiso con la causa del igualitarismo.
abrazo

Anónimo dijo...

Me cuesta entender como un tipo con la inteligencia innegable de RG puede tener una mente tan discriminatoria, inmune a la reflexion racional. Tambien me duele que el resentimiento nuble su razon.
Vamos RG!! abajo esos prejuicios!! No tenes que sobreactuar tu compromiso con la causa del igualitarismo.
abrazo

Anónimo dijo...

Los titulos no garantizan inteligencia, son una presunción, si se quiere, "Iuris Tantum". Acepta prueba en contrario.