2 abr. 2012

Poder y vida

Nota que publico hoy, acà , o a continuaciòn:

Dos acontecimientos recientes – los más significativos de este nuevo período de gobierno- resultan, en su grave opacidad , especialmente iluminadores para pensar el presente. Me refiero al hecho de que, desde dependencias del Ministerio de Seguridad se estuviera ejerciendo espionaje sobre militantes sociales ; y a la imperdonable tragedia de la estación Once.
Quisiera reunir ambos hechos porque entiendo que, así sumados, ellos nos permiten reflexionar mejor sobre los modos en que se enlazan las responsabilidades jurídica, política y moral del Gobierno, en situaciones de extrema gravedad institucional . Me detengo entonces, brevemente, sobre cada una de tales variables.

Ante todo, y desde el punto de vista jurídico, resulta claro que tanto en el caso de la estación Once como en el del espionaje sobre militantes sociales, se violaron derechos sociales y políticos fundamentales, vinculados con la más básica dignidad humana.
Y es claro también que en ambos casos se produjeron faltas serias en cuanto a los deberes jurídicos que los funcionarios públicos debían cumplir : en ninguno de los dos casos el poder mostró interés alguno por atender las múltiples llamadas de alarma que recibiera, y que le hubieran permitido evitar la violación masiva de derechos, luego ocurridas.
Su responsabilidad jurídica resulta, por ello mismo, descomunal.

Desde el punto de vista político, mientras tanto, el poder actuó en ambos casos como ha solido hacerlo, en estos años, frente a situaciones difíciles. Esto es decir que trabajó para el ocultamiento, apostando al olvido . Tan terrible respuesta, por lo demás, no fue sorpresiva. Es exactamente la misma que dio luego de la muerte y humillación a la que sometió a los indígenas Qom; la misma que empleó ante las muertes provocadas por su policía en el Parque Indoamericano; la misma que adoptó, una y otra vez, frente a las represión de quienes se manifestaban contra la megaminería.
Al poder (que en estos casos, como en otros, vincula a parte del poder político con parte del poder económico), no parece interesarle la vida ni la integridad de nadie: lo único que busca, ante la tragedia que provoca, es quitar el tema de la agenda del día . Por eso se enoja frente a quienes lo interrumpen con recuerdos molestos, por eso se enfurece frente a quienes osan, siquiera, preguntarle algo.
El punto más doloroso, en toda esta escena, fue la pretensión presidencial de someter la responsabilidad política a la jurídica, convirtiendo a la primera en dependiente de los resultados de la segunda. El poder sabe bien que no le corresponde a los jueces marcarle los contenidos de su irrenunciable responsabilidad política. Por ello mismo, debió definir de modo contundente los límites de lo impermisible – las líneas que jamás, en democracia, pueden transgredirse- en lugar de buscar excusas destinadas a ocultar los límites ya transgredidos.

Desde el punto de vista moral, es decir, tomando la perspectiva de cómo nos tratamos los unos a los otros, los casos en cuestión nos remiten a los modos en que el poder (político, económico) agrede, cotidianamente, a los trabajadores, a los humillados y ofendidos, a los que no se someten disciplinadamente – como claque de aplaudidores- a sus designios .
Al poder no le interesó nunca hacer nada para evitar las reiteradas agresiones recibidas por los militantes de izquierda. Así, hasta que la muerte de Mariano Ferreyra tornó inocultable la violencia que había venido ejerciendo contra ellos (casos Hospital Francés, subtes, Kraft, entre tantos otros).
Del mismo modo, al poder no le interesó nunca repudiar a viva voz los informes de “inteligencia” generados desde Gendarmería.
Muy por el contrario, usó de modo corriente esos mismos informes para promover el enjuiciamiento y embargo de militantes sociales (casos Ripoll o Pitrola). Lo ocurrido con la tragedia del Once ratifica esa misma lógica, expresada en miles de trabajadores pobres, obligados a hacer colas patibularias para viajar luego en trenes de infierno.
Ese completo desinterés por el otro explica que se hayan desoído miles de informes que anunciaban lo que poco después sobrevendría. Sólo así se explican, por lo demás, las palabras distantes y cínicas, primero; o la ovación y las risas, luego, cuando el Secretario de Transporte dejaba su cargo: o incluso lo inverosímil, como que hoy, luego de la masacre, las condiciones en las que viajan los pobres sean tan degradantes como las de entonces.

La buena noticia para el poder es que todo indica que sorteará una vez más su responsabilidad jurídica.
Más aún, es muy posible que, apoyado en un entrenamiento de años, eluda también su responsabilidad política inmediata.
La mala noticia, en todo caso, es que será muy difícil, para cualquiera de nosotros, olvidar a los familiares de las víctimas y a los abusados , olvidar los gritos de “maldita impunidad” marcando a fuego la indeleble responsabilidad moral del Gobierno.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Coincido con sus apreciaciones. Creo también que parte del fracaso argentino se explica en la falta de instituciones como muy bien lo explica en el NYT de ayer los autores de "Why Nations Fail":

http://www.nytimes.com/2012/04/01/opinion/sunday/friedman-why-nations-fail.html?src=me&ref=general

Creo que los autores, ambos del MIT, identifican correctamente la causa del fracaso de las naciones. Nada mas ajustado al caso argentino.

Otro podría ser la ausencia de la justicia. En este sentido es muy interesante el debate sobre Obamacare sobre el "limiting principle" o sea como poner limite a las acciones del estado que son arbitrarias o abusivas.

Zaffaroni, por ejemplo, ya esta esquivando verse envuelto en la disputa entre la Ciudad de Buenos Aires y el Gobierno Nacional sobre los subtes. Lo mejor que podría hacer es renunciar si no esta dispuesto a cumplir su función, o hacerse cargo de las responsabilidades que le caben como Juez.

Alberto

gracia dijo...

Excelente. la masacre de Once y Proyecto-X, estos son temas de los que hay q ocuparse, que no deben caer en el olvido como bien decis, la cruel y cinica estrategia del gobierno

Mientras, la justicia no actua en estos y otros casos verdaderamente importantes como la estafa del vicepresidente en Ciccone y en cambio la presidente sobreactua con las reformas al codigo civil, cuestiones tan urgentes como el divorcio express...


y asi es como vemos a los maximos representantes de la corte exultantes junto a la presidenta y sus secuaces, que se rien de la justicia

pero para que seguir escribiendo si una imagen vale mas que mil palabras

http://www.twitxr.com/image/455404/

Anónimo dijo...

Hay gracia querida!!!!!!!!
supongamos que tenes razon con el primer parrafo, supongamos que el segundo parrafo, primera parte tambien, ahora que tiene que ver eso con la modificacion "sobreactuada" del codigo civil?
Leiste el proyecto, porque no solo es el divorcio express.
Imagino que pedirás un ejemplo, bueno, ahi va se crea un nueva forma de derecho de propiedad, la propiedad comunitaria, lo que dará alguna solución a los pueblos indigenas.
Hay mas modificaciones interesantes, que tal si lees algo antes de decir boludeces?
victor hugo gonzalez

Anónimo dijo...

Muy bueno el artículo. De cualquier modo hay dos cosas que me hicieron ruido. La primera, una pavada, pero al comienzo decís que tanto en once como en gendarmería se violaron derechos sociales y políticos, y la vida de los muertos? La vida no es acaso un derecho civil? Y la segunda es con la conclusión. Estas queriendo decir que ante la falta de responsabilidad jurídica y política, la responsabilidad moral debe traducirse en una suerte de escrache permanente? Eso es todo a lo que puede aspirarse? Al escrache popular? Saludos

gracia dijo...

querido victor hugo, en tu ejemplo esta claramente expresado lo q digo, cristina kirchner sobreactua .. se hace lo q no es... una persona sensible con los mas desposeidos

sobreactua porq promueve esa ley q segun vos beneficia a los pueblos indigenas pero jamas se digno a recibrirlos... ella solo tiene tiempo para las estrellas del espectaculo q viene de afuera como roger waters y sean penne ... igual q menem ..

cristina k jamas recibio a Felix Diaz de la comundiad QOM ... a pesar q se lo pidio millones de veces.. a pesar q hizo una huelga de hambre para q lo reciba,por los atropellos y asesinatos sufridos en la comunidad pprimavera de parte del gobernador insfran, uno de sus tantos infames socios politicos ..y encima despues los sacaron a patadas de la 9 de julio los imberbes de la campora, seguramente mandados por ella


tengo miles de cosas q decir de los k asi q mejor no me tires de la lengua .. los k hacen agua por todas partes y es esa una de las razones por las q no da conferencias de prensa ni jamas responde preguntas, porq no puede, porq no resiste un debate ni con la pobre salustriana

Anónimo dijo...

Entiendo, sos muy clara.
El cierre recordando a "la pobre salustriana", explica mucho desde donde decis las cosas, gracias.
vhg

Anónimo dijo...

La masacre de Once es imperdonable, políticamente es indefendible, humanamente es inentendible. Un horrible ejemplo de los estragos que produce la corrupción y la clase política cuando solo vela por sus intereses.

Anónimo dijo...

Roberto, acá (http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-191029-2012-04-03.html) replican la última columna de opinión de Plataforma 2012. No sé qué tenés o tienen para decir al respecto. Un saludo grande!

Matías.

Anónimo dijo...

Que el estado no invierta en ferrocarriles ni incentive inversiones privadas (ya sea por desidia o complicidad) me parece que no tiene nada que ver con si la gendarmeria espia o no a la izquierda. Ambas cosas merecen cuestionamiento, pero unirlas me parece una analogía forzada...

rg dijo...

matias, tengo para decir que me parece una verguenza increible. que hable de "igualdad y diversidad cultural para todos los argentinos", luego de la medida, es un buen preambulo para hablar de blancanieves y los siete enanitos. es increible no recordar que la medida (que aun en lo relevante no se levantò) se justifico con la idea de la salud publica y el 0.06 de plomo de los libros. es increible como la "intelectualidad" paqueta del kirchnerismo busca razones para lo que es pura discrecionalidad brutal. si hiciera el kirchnerismo una politica igualitaria, y la defendiera con las razones que la respaldan, estaria todo bien. pero hace cualquier cosa (hoy te estatiza lo que ayer te privatiza, hoy repudia al que ayer tenia como amante), y lo justifica diciendo que esta haciendo la revolucion mexicana con pancho villa

Anónimo dijo...

rg, vinculado al post cinematográfico anterior, que te pareció la pelicula de ulises de la orden, tierra adentro

Anónimo dijo...

Saintout, Saintout, Saintout... me suena, me suena... ¿No es la misma docente de la Universidad Nacional de La Plata, decana de la Facultad de Comunicación y Periodismo, que se encargó de entregarle a Hugo Chávez el Premio Rodolfo Walsh? ¿No es la misma figurita repetida que se pasea semana tras semana por los pasillos de Canal 7 para aparecer en el abominable 678? Matías, si hay columna que no merece contestación, seguramente es la columna que aparece en Página 12. La estrategia que usa está más trillada que la bombilla de alpaca: en lugar de defender una política como la restricción a las importaciones de libros (por otro lado, indefendible), te dedicás a tirar tierra para el otro bando, a La Nación, a Clarín, a la Dictadura Militar y, de paso cañazo, también al Consenso de Washington, a Margaret Thatcher, a la Iglesia o al muchacho que casualmente pasaba por el frente de tu casa con una remera de Michelín. Con gente así, no hay forma de intentar iniciar un debate siquiera, dado que cualquier argumento en contra del Gobierno que alguien se digne en esbozar, automáticamente será encerrado en un casillerito previamente diagramado. Y, así, se cae en el absurdo de que lo que sea que diga un organismo o cuerpo de intelectuales cualquiera (en este caso, Plataforma, pero podría haber sido cualquier otro) pase a formar parte de una triste secuencia discursiva iniciada con el primer golpe de estado del siglo XX y que ha decidido aliarse con el bando de las corporaciones. Saintout, Saintout, Saintout... ¡Pobres alumnos los de la Universidad Nacional de La Plata!