21 sep. 2012

Plataforma/Reforma Constitucional/Réplica


En Tiempo Argentino de hoy (http://tiempo.infonews.com/2012/09/21/editorial-86406-acerca-de-la-reforma-constitucional.php), publico una réplica a éste texto (http://tiempo.infonews.com/2012/09/21/editorial-86407-el-progresismo--y-el-derecho.php), reproducido hoy en Tiempo Argentino

El 17 de septiembre pasado, el colega Guido Croxatto publicó en Tiempo Argentino un texto titulado "El progresismo y el derecho", en donde impugna lo que escribiéramos desde Plataforma 2012 en torno de la reforma constitucional y la re-reelección presidencial. Como coautor de dichos escritos, quisiera tomar la oportunidad para continuar con el debate propuesto por Croxatto, y responder a algunas de las fallas que reconozco en su artículo.
1) Su primer argumento es, en sus términos, "jeffersoniano": toda generación tiene derecho a repensar su Constitución. De acuerdo, pero nuestra postura no es que la Constitución no debe discutirse o modificarse (de hecho, sugerimos cómo y por qué hacerlo), sino que no debe reformarse a partir de malas razones. Como sostuviera en su momento Carlos Nino: que alguien necesite urgentemente operarse del corazón, no da razones para que uno acepte una operación pulmonar, sino razones para rechazarla. Nosotros creemos necesaria una operación del corazón, no una cirugía estética. Proponemos democratizar el poder, en lugar de seguir concentrándolo.
2) Su segundo punto –en torno al cual gira casi todo el resto de su artículo– consiste en sostener que, en una parte de nuestro escrito, utilizamos un "temerario argumento ad hominem... que ningún estudiante mediocre de…derecho osaría exponer en un examen": enfatizar el "quién" va a reformar, y no el "qué" debe reformarse. El argumento es sorprendentemente inexacto: los documentos de Plataforma fueron dos, y uno estuvo enteramente dedicado al "qué" debería o no debería reformarse. Se trata, entonces, de un intento de "mirar a su peor luz" lo que hemos escrito: no prestar atención a los argumentos que damos, para concentrarse entonces en una lectura impropia de otro que adicionamos.
En efecto, entre los numerosos puntos que discutimos, uno se refiere al "quién". Lejos de ser un argumento ad hominem, se trata de un argumento "históricamente situado", que busca poner la reforma en el contexto de nuestra vida política reciente. Un argumento tan extraño como podría serlo preguntarse, frente a una operación, qué médicos y en qué hospital van a operarlo a uno. Se trata de preguntas simplemente imprescindibles y prioritarias para cualquiera que se tome en serio una propuesta de cambio.
4) Agrega Croxatto que "tenemos una Constitución importada, copiada, buena en algunos aspectos, insuficiente en otros, que poco tiene que ver con la historia del pueblo y el suelo argentino, nuestro idioma, nuestra idiosincracia y nuestros valores". Para no convertirse en una lista de imprecisiones, o en una mera excusa, lo que debería hacer Croxatto es enumerar en qué instituciones (o valoraciones) "no importadas" está pensando: todas las propuestas por el oficialismo hasta el momento lo son.
5) Todo el artículo de nuestro colega aparece cruzado por referencias a los Derechos Humanos que plenamente compartimos. En nuestros documentos señalamos, sin embargo, que los Derechos Humanos no deben ser usados como pantalla: las violaciones de Derechos Humanos que hoy padecemos no  encuentran su fuente principal en la Constitución, sino en una práctica (en torno a comunidades aborígenes, recursos naturales, transportes o energía) que en nuestros documentos sistemáticamente objetamos.

3 comentarios:

Alfonso Buzzo dijo...

¿Qué tal Roberto y compañía?

Concuerdo en la necesidad de tomarse el tiempo necesario para reflexionar y no ser ingenuos. Que bien le vendría al debate (y a lo que de él resulte) una cuota mayor de sinceridad y claridad en las posturas y las motivaciones de fondo.

Respecto a el último punto, los DDHH, los invito a que lean dos pequeños relatos.

http://www.alfonsobuzzo.blogspot.com.ar/2012/09/las-inseguridades.html
http://www.alfonsobuzzo.blogspot.com.ar/2012/09/los-desaparecidos-de-hoy.html

Hemos de tratar de tener una mirada integral de temas centrales como lo son la inseguridad y el dolor de los más desprotegidos.

¿Por qué será que se dice poco y nada respecto de la marginalidad?
¿Por qué pareciera estar fuera de las agendas centrales?

Anónimo dijo...

Envío le post nuevamente (por razones de tipeo)
Sobre la supuesta falacia en que incurren los argumentos 'ad hominem', yo le recomendaría a Croxatto el instructivo artículo de mi amigo y colega, el filósofo Julio Cabrera, titulado "En defensa de los argumentos ad hominem" (1992). En muchos casos, dice Cabrera, los argumentos ad hominem resultan falaces. Un ejemplo sería el siguiente:
a) Bacon afirmaba que el método matemático era totalmente inesencial para la investigación de la naturaleza.
b) Bacon fue separado de su cargo por deshonestidad.
c) Por consiguiente, lo que Bacon afirmaba acerca de la esencia del método matemático puede ser cuestionado.
Sin embargo, en otros casos, los argumentos ad hominem no sólo no son falaces, sino que son perfectamente útiles y defendibles. La forma general del argumento que defiende Cabrera es la siguiente:
a) P dice que A.
b) P tiene las características C1, C2, ..., Cn.
c) Por consiguiente, A podría ser falso (no corresponder a los hechos) por ser presentado por una persona con las características C1, C2, ..., Cn.
Ahora supongamos que el enunciado A expresara las motivaciones y fundamentos que aducen tener quienes, desde el Oficialismo (es decir, el equivalente a P), bregan por implementar una Reforma Constitucional. Entre estas motivaciones y fundamentos, desde ya, ni siquiera se oye la palabra 'reelección', lo cual podría ser una noticia más que grata para todos aquellos que, desde la Oposición (Ej. Plataforma), también ven con buenos ojos implementar una Reforma. Pues bien, si entre las características de P (Oficialismo), los partidarios no oficialistas de la Reforma advierten, por ejemplo, que hacen un culto de la obediencia jerárquica, que interpretan las leyes de forma discrecional y antojadiza (Ej. Candidaturas testimoniales o DNUs), que el congreso no les importa excepto cuando están convencidos de que sus proyectos de ley pueden contar con una aprobación casi automática, que no han dado la menor muestra de querer llevar a término las exigencias de la reforma del 94 que todavía permanecen incumplidas (Ej. el jefe de gabinete de ministros baja al recinto parlamentario cuando se le canta y no una vez por mes, como la Constitución se lo exige; sigue pendiente la sanción de un Régimen de Coparticipación Federal; etc.), etc., etc., entonces la Oposición perfectamente puede valerse de un argumento ad hominem para sostener que A (las motivaciones y fundamentos que aducen tener los oficialistas) podría ser falso.
El Imparcial del Norte

Anónimo dijo...

Un aporte afavor de la refutación ad hominem:"Una tesis o teoría es ideológica si y en la medida que se pueda afirmar que su origen no se encuentra en razones que el partidario de la tesis o teoría en cuestión estaría dispuesto a aportar explícitamente para su defensa, sino en causas cuyo reconocimiento explícito implicaría la invalidez de la propia tesis o teoría..."(Bruno Celano)La refutación no es parte del debate, le pone fin.