31 de jul. de 2012

El mejor Servicio Penitenciario del mundo

Desde las declaraciones de Duhalde sobre la Federal como mejor policìa del mundo, no se escuchaba un elogio tan insólito a la peor parte del aparato represivo nacional. Según la Presidenta, el SPF es "un modelo en la República, por varias y merecidas razones". Se trata, sí, de un modelo que destaca, por los niveles de tortura y bestialismo que lo caracteriza.

Ahora bien, no se trata de que la Presidenta diga "cualquier cosa". No es un discurso "cualquiera:" la declaración es consistente con su crítica a los maestros como vagos, a los huelguistas como extorsionadores, a los ambientalistas como agentes financiados por el extranjero. Es decir, quienes generan conflicto social (en protesta por la violación de derechos) son parte central del problema (como todos los que disienten), y quienes pertenecen a la peor parte del aparato represivo (siendo el símbolo nacional de la tortura) son parte de la solución (como pueden serlo, en sentido similar, Insfrán, Otaheche o Ischii, entre tantos otros). Supongo que es muy preocupante, pero el ambiente de hostilidad general es tal, que todo pasa, y nada finalmente importa.


30 de jul. de 2012

CEPAL jurídica/ ILADD

Unos excelentes colegas me han invitado a formar parte de (lo que Rodrigo Uprimny denominó) una CEPAL jurídica, en verdad el ILADD o Instituto Latinoamericano de Democracia y Desarrollo. Al grupo lo integran abogados/as de varios países de la región, y ocupaciones diversas, que incluyen a defensores de los derechos humanos, especialistas en género, militantes en derechos indígenas y activistas de clínicas jurídicas.

Forman parte del colectivo, entre otros, Oscar Vilhena y Leonardo Avritzer de Brasil; Catalina Botero, Rodrigo Uprimny, Mauricio Villegas, César Rodríguez Garavito, de Colombia; Ramiro Ávila de Ecuador: Xisca Pou, de México; Raquel Yrigoyen de Perú; y Paola Bergallo, Víctor Abramovich y Martín Bohmer de la Argentina.

Hicimos una primera reunión organizativa hace dos años, en Colombia, y una segunda ya de discusión jurídica, en Brasil. Tomamos como primer tema de discusión el nuevo constitucionalismo latinoamericano (presentamos trabajos Rodrigo, Oscar y yo); y en la próxima reunión (a realizarse en la Argentina), la discusión va a girar sobre la desigualdad, a nivel regional.

Dos tramos de la reunión/exposiciones en Brasil, acá abajo (pero de allí hay links a las discusiones casi completas)

http://www.youtube.com/watch?v=0IJUVq0n7OM (Oscar sobre constitucionalismo en Brasil)

http://www.youtube.com/watch?v=es1y6WQnK1A&feature=relmfu (mi parte, sobre "200 años" de constitucionalismo en América Latina, con reivindicación de Salvador Allende incluida)

29 de jul. de 2012

Torturar a los viejos / terrorismo de Estado

Horacio V., vinculando la tortura en las càrceles, la tortura en la calle, y el terrorismo de Estado. Por ahì anda la cosa, acà

La protesta, el primer derecho (tambièn en España y en Ecuador)

Una reivindicaciòn de "El derecho a la protesta, el primer derecho"
Del amigo Antonio E., en El Paìs, para España (saludos Antonio, y gracias por la cita), acà
Y retomando esa misma lìnea (y la misma cita), Ernesto A.G., para Ecuador (gracias tambièn Ernesto), acà

28 de jul. de 2012

Crónicas Colombianas VII: Caminar derecho por atriles torcidos



i) No puede ser que la casi totalidad de los films que se producen en Colombia traten sobre la violencia y/o la droga. Subleva saber que la única manera realista de conseguir buenos y prontos fondos para filmar, aquí -como, igual, en México- sea dirigiendo la película a alguno de esos temas excluyentes. El resultado es siempre idéntico: trabajos que no representan bien las realidades que dicen retratar; que son incapaces de agregar nada interesante a lo una y otra vez dicho; y que se pierden de tratar las incontables historias extraordinarias que florecen bajo las piedras de estos mil veces fascinantes países.

ii) Se abre un tiempo para ir al cine y aprovecho para ver la única película colombiana que tengo a mano: "Sanandrecito" se llama. Ruego que no vuelva sobre lo mismo de siempre. Por favor, por favor, esta vez no. Primera escena de la película, antes mismo de los títulos: Matón tira abajo puerta de tugurio y saca arma mientras comienza a los gritos: "Salgan de ahí, comemierdas". Sopa otra vez. No hay salida.

iii) Aventuro que se da una relación inversamente proporcional entre a) el blindaje de los autos y sus vidrios polarizados, y b) la transparencia y apertura de los negocios hechos para adquirirlos.

iv) Tan blanca, tan dulce, tan codiciada. Llego aquí y mi vida gira en torno a ella. Si pudiera me la inyectaría, pero no puedo. Si me dejaran, me la llevaría en pala para la Argentina, pero no me dejan. La guanábana me está matando.

v) Sí. Hay algo peor que la clase alta argentina.

vi) Como cierre de este post que gira levemente en torno a realidades narcotizadas, una de las letras más alucinadas del tango argento (letra que no tiene una sola frase que no esté loca, maravillosamente enrevesada), escrita para uno de sus protagonistas más estimulados:

El Gordo Triste (letra: Horacio Ferrer)

(acá la extraordinaria versión de Goyeneche/Piazzolla: http://www.youtube.com/watch?v=ufgoZh1Mupg )


Por su pinta poeta de gorrión con gomina,
por su voz que es un gato sobre ocultos platillos,
los enigmas del vino le acarician los ojos
y un dolor le perfuma la solapa y los astros.

Grita el águila taura que se posa en sus dedos
convocando a los hijos en la cresta del sueño:
¡a llorar como el viento, con las lágrimas altas!,
¡a cantar como el pueblo, por milonga y por llanto!

Del brazo de un arcángel y un malandra
se van con sus anteojos de dos charcos,
a ver por quién se afligen las glicinas,
Pichuco de los puentes en silencio.

Por gracia de morir todas las noches
jamás le viene justa muerte alguna,
jamás le quedan flojas las estrellas,
Pichuco de la misa en los mercados.

¿De qué Shakespeare lunfardo se ha escapado este hombre
que en un fósforo ha visto la tormenta crecida,
que camina derecho por atriles torcidos,
que organiza glorietas para perros sin luna?

No habrá nunca un porteño tan baqueano del alba,
con sus árboles tristes que se caen de parado.
¿Quién repite esta raza, esta raza de uno,
pero, quién la repite con trabajos y todo?

Por una aristocracia arrabalera,
tan sólo ha sido flaco con él mismo.
También el tiempo es gordo, y no parece,
Pichuco de las manos como patios.

Y ahora que las aguas van más calmas
y adentro de su fueye cantan pibes,
recuerde y sueñe y viva, gordo lindo,
amado por nosotros. Por nosotros.

27 de jul. de 2012

Crónicas Colombianas VI. Piedad Protesta-Son Tres Delitos

La tremenda ex senadora Piedad Córdoba está siempre donde tiene que estar, y dice siempre lo que hay que decir. Entonces estuvo con los indígenas del Cauca, y dijo cosas aparentemente tan graves como éstas: "No queremos más guerra, no queremos bases militares y, sobre todo, no queremos que desprecien a la comunidad con el argumento de una base militar, que se gasta la plata de los impuestos en una guerra que la gente no quiere y no necesita." Y apoyó entonces las acciones pacíficas de los indígenas, removiendo a los soldados de su territorio.

El Procurador General, entonces, pidió investigarla por tres delitos: instigación, asonada y concierto para delinquir. Y agregó: "No nos vengan a decir que se está criminalizando este tipo de protesta, esto es una cosa y otra muy diferente son las actividades delictivas y criminales, esté incurso quien esté incurso en Colombia."

Y el Fiscal General intervino también, para aclarar el punto, esta vez desde la perspectiva más específica y técnica del derecho constitucional colombiano: "Obviamente, la regla general en el ordenamiento constitucional colombiano es que la protesta social no puede ser punible, no se puede criminalizar, salvo que termine en actos de violencia para exigir ciertos actos de los servidores públicos."

Es decir, obviamente, en Colombia, como en la Argentina, como en Chile, como en Ecuador, como en Venezuela, la protesta nunca está ni estará jamás criminalizada, sino absolutamente protegida por el Estado Social de Derecho, y cuidadosamente salvaguardada por el ordenamiento jurídico federal. Entiéndase bien, conforme al plexo normativo vigente la protesta se encuentra en todos los casos perfectamente resguardada. Criminalización nunca. Nunca. Nun-ca. Salvo, claro está, en los excepcionalísimos casos en que la protesta sí está criminalizada. Marchen tres delitos para doña Piedad, y que no se queje que sino le mandan el cuarto.

26 de jul. de 2012

Crónicas Colombianas V. Caicedo me recibe en Cali






Ah! Qué suerte llegar a Cali de la mano de Andrés Caicedo! Es que había entrado a la ciudad, sin razón, algo sugestionado, aunque no era mi primera vez por aquí. Es que no sé, esas motos que van a mil, y que lo rodean a uno (las motos aquí son como los Ford Falcon en la Argentina, hace algunos años: en casi todos los casos por completo inofensivos, pero por esas cosas mejor hacía uno en caminar para el otro lado). Entraba a la ciudad, decía, y mientras llegaba a destino, el mundo se me iba complicando,  de puro tonto. Pero qué hacer, si uno se encuentra primero con la pollería "El Bucanero"; y más adelante aparece el taller "El atraco;" y luego la compañía de transporte "Delito-Urs" (más tarde me daría cuenta de que en verdad se trataba de la compañía "Deli-Tours"). Era así, lo entiendo, estaba algo sugestionado. 



La cuestión es que entonces llega Caicedo, ay, y ahí cambia todo. Caicedo! El escritor prolífico; el cinéfilo que funda el Cine club de Cali y la revista Ojo al Cine; el fan de los Rolling Stones; el que escribe, en su obra "Qué viva la música", que vivir más de 25 años es una vergüenza; el que, al cumplirlos -que es decir al momento mismo de recibir la primera copia de su libro, recién editado- se traga 60 pastillas de un saque y se quita la vida: ya lo había dicho, más de 25 es una vergüenza. 


Caicedo es radicalmente caleño, y ama y odia a Cali como ninguno ("Calicalabozo" es el primero de sus libros que leo, e incluye el cuento "Calibanismo"). "Odio los buses que cargan esperanzas con la muchacha de al lado...Odio mis pasos, con su acostumbrada misión de ir siempre con rumbo fijo, pero maldiciendo tal obligación. Odio a Cali, una ciudad que espera, pero no le abre las puertas a los desesperados", escribe en "Infección".

Caicedo describe "los tejados sucios que se amontonan más allá, al otro lado de la calle, y el cielo claro de esta ciudad, que también se deja ver de mí porque sabe que yo soy un habitante de aquí, que aquí es la única parte en la que yo puedo subsistir y ser feliz y mirar a través de esta ventana con forma de iglesia".

Y escribe también cuentos  brevísimamente hermosos, como éste:


"Destinitos fatales

III.

Un hombrecito va por allí caminando fresco, cargando un libro de Mr. Edgar Allan Poe que pesa 5 kilos. De pronto un gordo lo ve pasar y se acerca y le pregunta:
- Dígame, ¿no le molesta andar con ese libro tan pesado parriba y pabajo?
El hombrecito, que es muy bondadoso y un poco ingenuo, no se da cuenta que el gordo se quiere burlar de él, y por eso piensa antes de contestar, para darle la respuesta exacta; y ella es:
-Lo que pasa es que desde hace un tiempo para acá me di cuenta que yo vivo mi vida montado en un globo, y el libro de Edgar me sirve de lastre. Lastre para no elevarme tanto, para no ir a parar a una región desconocida, habitada por gente que a lo mejor no me gusta, que no conozco. Además la persona que más supo de globos en el mundo fue mi amigo Edgar. Y el gordo al oír eso se le ríe en la cara. Y el hombrecito comprende ahora y se pone muy triste. Y la tristeza le dura cinco días. Hasta que se encuentra en una película una actriz americana de la que se puede enamorar fácil, y la tristeza se le pasa."

Chau Caicedo! Gracias por recibirme en tu casa!

Plataforma/ Medios de comunicación



Encuentros - Debates de Plataforma 2012

“Medios de comunicación, ley de medios y acceso a la información”

- Eduardo Anguita  (Periodista, escritor, Director de “Miradas al Sur”)
- Martín Becerra  (Especialista en medios de comunicación, Investigador del Conicet)
- Gabriel Levinas (Periodista, Director de Plazademayo.com, miembro de Plataforma 2012)
- María O’ Donnell (periodista, Lic.en Cs Políticas, Radio Continental)

Coordinación: Osvaldo Tcherkaski (periodista, miembro de Plataforma 2012)

Jueves 26 de julio a las 19 horas
Centro Cultural San Martín (Sarmiento 1551, CABA)
 Sala C

Crónicas colombianas IV. Pieza inconclusa de sociología aérea

Hago los trámites para abordar el avión que me lleva de Bogotá a Cali, y la empleada de Avianca me pregunta si quiero salir en el avión previo al mío. Sin pretensión alguna de desafiar al destino, le digo que prefiero no. Ya abordo, escucho a un pasajero que va levantando el tono. Se encuentra ubicado junto a la salida de emergencia, y se niega a ubicar en el porta equipaje su pequeño bolsito, tal como lo indica la reglamentación de cualquier aerolínea. La azafata le insiste, y él que no y no. El joven tiene bigote elegante, sombrero calado, amarronado, y anteojos oscuros. Me cae simpático en su búsqueda de razones para una reglamentación algo boba, como la mayoría de las reglamentaciones aéreas (en caso de crisis nadie recordará nada de lo que recordaron a comienzo del vuelo, y cualquier bolsito será pulverizado a impiadosos pisotones, en un instante).

El hecho es que la azafata se enoja y va en busca de otras azafatas. El joven insiste, diciendo que lo que le piden es tan ridículo como que le exigieran sacarse el sombrero (alguna gente, luego, hablaría del joven que "no quería sacarse el sombrero", tergiversándolo todo, como suele ocurrir también en estos casos). La conversación sube de volumen y nervios, mientras el pasaje completo del avión mira a la fila de emergencia, buscando el desenlace. Todos comentan y comienzan a intervenir, con la situación molestos.

De repente, ingresa la policía aeronáutica. Son dos agentes que se acercan al joven y le dicen: "Disculpe mi amigo, pero hasta que Ud. no abandone la nave, el avión no sale." Uh, la que se vino entonces. Qué no, que qué derecho tienen a bajarme, qué nunca más, que ya guardé el bolsito. Gritos y contra gritos.

El asunto es que, finalmente, los guardias se ponen duros y el joven termina por levantarse de su asiento. El avión es un hervidero:

"Que se baje!" -gritan algunos. "Fuera, fuera!"-exigen otros. "Intolerante!" -claman también. Mi compañera de asiento, una mujer de espanto, exige: "que cumpla las reglas".

El joven por fin cede, y empieza a caminar rumbo a la salida. Los pasajeros, de forma más bien unánime, aplauden. "Viva, viva!!" Y otros, otra vez, "fuera!!"

Un abuelo de aspecto buenísimo, delgado, de piel curtida, pelo mal recortado y blanco, se pondrá de pie y gritará, buscando el consenso de todos: "Viva la policía!!!!"

Yo me tomo la cabeza. Me pregunto qué victoria estarán aplaudiendo, mientras aplauden; a quién estarán echando por dentro, mientras gritan "fuera!"; qué orden estarán reivindicando, mientras vivan a la policía. El avión, ahora sí, una hora después, despega, y mi compañera de asiento, la que pedía indignada por el cumplimiento de reglas, toma su celular y llama a su amiga Tina. El comandante toma el micrófono para referirse al episodio y hacernos saber que, para la compañía, nada es más importante que la seguridad de sus clientes.

25 de jul. de 2012

Crónicas colombianas III. Sol de la mañana sobre rocas ardientes

i) En la mesa de luz de la habitación hay un Nuevo Testamento. Se trata de un paso significativo respecto de la última vez en un hotel de por aquí. Entonces, el mismo cajón de la mesa de luz incluía una Biblia y un folleto con promociones médicas para operarse y aumentar el busto.

ii) Por el cambio de horario, cada mañana me despierto a las 530. Es una suerte, porque aquí todo comienza tan temprano. Desde mi cama escucho ya trabajar a algunos obreros de la construcción, a esa hora imposible. Hay clases que comienzan a las 6 de la mañana. Me citan a reuniones a las 7. Esto se complica.

iii) La Universidad de los Andes se está convirtiendo en la Harvard de América Latina, con lo bueno o malo que ello pueda implicar. Ostenta cantidad de buenos recursos materiales y humanos; produce trabajos de gran calidad; se nota un profesionalismo extremo en las filas más diversas de su personal -un profesionalismo difícil de igualar en la región. Pienso en ello y recuerdo algún artículo reciente del estimado Horacio González, criticando al mismo tiempo el tipo de productivismo universitario que hoy se alienta en la Argentina (la lamentable conexión Universidad-empresa fomentada por el kirchnerismo), y el mayor rigor académico que parece exigirse en los últimos años, reflejado típicamente en artículos con referato y procesos de evaluación de pares. Acuerdo con la primera crítica, a la Universidad-empresa, pero me asombra la segunda (y no creo que una cuestión necesite ir de la mano de la otra, o la implique): es importante que la Universidad salga del cualunquismo que la afecta, en alguna de sus áreas, sin que ello conlleve cerrar el espacio para el ensayo o desalentar a los, digámoslo así, "librepensadores" que tanto oxigenan el aire de la Universidad. En todo caso, hay una reflexión (otra más) sobre "el modelo de Universidad que queremos" todavía pendiente.

(los textos de HG en http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-199180-2012-07-21.html
o
http://lateclaene.blogspot.com/2012/06/politica-y-universidadcuestiones-de_28.html)




Crónicas colombianas II. La rebelión de los indígenas del Cauca




Llegaba a Colombia, decía, y me enteraba a través de los medios ligados al gobierno del caso del soldado Ryan colombiano, aparentemente humillado por los indígenas, quienes lo habían alzado y expulsado de su territorio. El soldado había quedado llorando, en pena por su misión incumplida, con lágrimas que conmocionaron a buena parte del país. El caso del soldadito llorón sólo incrementó mi curiosidad por esa rebelión indígena, y mi sospecha sobre las voces oficiales y las de los grandes medios periodísticos. Las sospechas se convirtieron prontamente en alarma, al ver y escuchar a cantidad de autoridades políticas y ciudadanos de a pie, invocando el orden y reivindicando el derecho del ejército a custodiar el territorio nacional.

El hecho específico tenía que ver con la decisión de los indígenas del Cauca, armados con sus palos y ramitas, de ocupar una base militar en la ciudad de Toribio, en el Cauca, para expulsar de ahí al ejército: los indígenas no aguantan más la violencia, los indígenas no quieren saber nada más del ejército nacional, ni de las guerrillas de la FARC, ni del narcotráfico. Sin embargo, tienen la mala suerte de estar ocupando una zona del territorio nacional que, de buenas a primera terminó por convertirse en corredor deseado, y sitio estratégicamente ubicado, para los fines más diversos, incluyendo por supuesto el del traslado de droga.

Se produce aquí uno de esos milagros tan colombianos -perlas de dignidad en mares de infierno. Ya habíamos hablado, en este blog, hace un tiempo, de comunidades de paz como la de San José de Apartado, conducida por el impresionante padre Javier Giraldo, y destruida por el gobierno de Uribe (hicimos entonces un post sobre el derecho a auto-organizarse y desobedecer al Estado: http://seminariogargarella.blogspot.com/2009/08/auto-organizarse-y-desobedecer-al.html ).

En este caso, el milagro es el de otro grupo de indígenas, que en 1971 constituye el Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC (gran sitio, con información sobre el soldadito, acá: http://www.cric-colombia.org/); que crea un grupo armado de autodefensa; y que desde entonces hasta hoy, por distintos medios, se moviliza -desde hace décadas pacíficamente- pidiendo

que los dejen simplemente en paz
que no los agredan más
que se los autorice a controlar los recursos naturales ubicados en las zonas en donde viven
que se les permita auto-organizarse y vivir conforme a sus propias reglas

Perlas de dignidad en mares de infierno.

Nota sobre el tema, de la amiga Julieta L., de hace unos días, en el buen sitio La silla vacía, acá
Otra, del amigo César R., de hoy en El Espectador, acá
Video de la defensa indígena de su territorio (gracias Maristella): 

24 de jul. de 2012

Crónicas colombianas I. Miscelánea encadenada

Llego por un periplo breve e intenso a Colombia, destino Bogotá y Cali.

En el infernal aeropuerto de El Dorado me esperan una cola que parece infinita, y letreros que dicen "libertad y orden." Tan preocupante como el "orden y progreso" de la bandera brasileña, aunque siempre mejor que el "por la razón o por la fuerza" que nos recibe en Chile.

El cartel de la policía también tiene su lema. Éste reza "Dios y patria." Caramba, pienso, así no hay escapatoria posible.

Hablando de la policía, me sorprendo leyendo El Tiempo, y encontrando en su interior un suplemento dominical excelentemente impreso. El suplemento se denomina PNC. Qué querrá decir, me pregunto. Paz, niñez y cultura? Pesca, natación y cocina? Nada de eso, ups: Policía Nacional de Colombia. El periódico, hecho evidentemente con muchos recursos, incluye un apasionante reportaje al nuevo jefe de la policía de Bogotá; un escrito del excelentísimo sr. Presidente Santos; y varias notas sobre la seguridad: "seguridad y convivencia," "seguridad y desarrollo", "seguridad y gobierno," "seguridad y seguridad".

La noticia de la semana, sin embargo, es otra, y se relaciona con la rebelión indígena en el Cauca. Un hecho que confirma por qué éste es un país tan Fernando Vallejo, es decir, tan fascinante, tan extraordinario y tan temible.

Mentir

Los qom: represión y netbook http://www.youtube.com/watch?v=ICWXKea5re4&feature=youtu.be


Probablemente, el peor servicio de este gobierno a nuestra vida democrática se vincule con el nivel de degradación al que ha sometido a la palabra pública. No se trata, solamente, de las promesas incumplidas: plantearse aspiraciones difíciles de alcanzar resulta un rasgo más bien natural de la política. No se trata, tampoco, de eventuales faltas a la verdad: podemos convivir con ellas. El problema tiene que ver, en parte –pero sólo en parte- con que la mentira se haya convertido en idioma dominante dentro del lenguaje del oficialismo. Ya todos sabemos que son falsas las estadísticas sobre la inflación, pero aún así insisten cada mes con ellas. Y todos sabemos que son falsas las cifras sobre la desocupación, pero persisten en dárnoslas. Como son falsos los indicadores de la desigualdad; falsos los números sobre la pobreza; falsas los inventarios sobre la inseguridad; falsas la mayoría de las inauguraciones que siguen inaugurándose. 

Y sin embargo…Sin embargo hay voceros que repiten esos datos como ciertos y, mucho peor, más voceros que los defienden porque, en definitiva –dicen- “quién tiene los datos verdaderos”. El oficialismo parece nadar a gusto en esas aguas turbulentas, gritando feliz que todos están embarrados, que todas las cifras están sucias, que no hay persona con autoridad para ser escuchada (siempre se podrá demostrar que uno tiene un pasado oscuro, o que no pagó todos sus impuestos, o al menos que no presentó sus declaraciones juradas a tiempo: todos mienten).

Sin embargo, el peor aspecto de esta práctica denigratoria de la palabra es otro, y tiene que ver no tanto con la mentira –con mentir y convertir la vida pública en puras mentiras- sino con la apelación a los mejores ideales para fines que le son contrarios. Eso es lo más doloroso. Eso es lo que rompe los límites de lo perdonable. El caso de los qom y derechos indígenas representa sólo un ejemplo –pero un ejemplo notable- en la materia. Así, la televisión oficial inunda sus pantallas de apelaciones a los pueblos originarios y a los derechos comunitarios, a la vez que muestra imágenes de indígenas sonrientes, danzantes en sus trajes típicos, pintarrajeados con colores vivaces. Como tantas veces, esas imágenes y esas palabras sobre los pueblos indígenas son sólo la contracara del fabuloso desdén, la explotación o la misma muerte, que distingue a los modos con que el gobierno se ha venido relacionando con ellos.