27 abr. 2010

Dorrego y la aristocracia del dinero



Siempre interesa recordar la defensa que hiciera Manuel Dorrego, contra el art. 6 de la Constitución de 1826, sobre la necesidad de la extensión del sufragio. Resulta interesante, en particular, los términos en que formulara su posición, aludiendo a la "aristocracia del dinero".

“ He aquí la aristocracia, la más terrible, porque es la aristocracia del dinero (…) Échese la vista sobre nuestro país pobre: véase que proporción hay entre domésticos y asalariados y jornaleros y las demás clases, y se advertirá quienes van a tomar parte en las elecciones. Excluyéndose las clases que se expresan en el artículo, es una pequeñísima parte del país, tal vez no exceda de la vigésima arte (...) ¿Es posible esto en un país republicano? ¿Es posible que los asalariados sean buenos para lo que es penoso y odioso en la sociedad pero que o puedan tomar parte en las elecciones?" El argumento de quienes habían apoyado la exclusión era que los asalariados eran dependientes de su patrón. “Yo digo que el que es capitalista no tiene independencia, como tienen asuntos y negocios quedan más dependientes del Gobierno que nadie.. A esos es a quienes deberían ponerse trabas (...) Si se excluye a los jornaleros, domésticos, asalariados y empleados. ¿entonces quiénes quedarían? Un corto número de comerciantes y capitalistas”. Y señalando a la bancada unitaria: “He aquí la aristocracia del dinero y si esto es así podría ponerse en giro la suerte del país y marcarse (...) Sería fácil influir en las elecciones; porque no es fácil influir en la generosidad de la masa, pero si en una corta porción de capitalistas. Y en ese caso, hablemos claro: ¡el que formaría la elección sería el Banco¡”

7 comentarios:

Anónimo dijo...

!Buenísimo! Aprovecho para dejar un fragmento de un cuento de Borges que creo que va en esa mano y que dice muchísimo sobre como se toman algunas decisiones, sobre la famosa "imparcialidad" (ej. judicial) y un largo etcétera:

"la tribu esta regida por un rey, cuyo poder es absoluto, pero sospecho qe los que verdaderamente gobieran son los cuatro hechiceros que lo asisten y que lo han elegido. Cada niño que nace está sujeto a un detenido examen; si presenta ciertos estigmas, que no han sido revelados, es elevado a rey de los Yahoos. Acto continuo lo mutilan, le quemas los ojos y le cortan las manos y los pies, para que el mundo no lo distraiga de la sabiduria. Vive confinado en una caverna, cuyo nombre es Alcázar(Qzr), en la que sólo pueden entrar los cuatro hechiceros y el par de esclavas que lo atienden y lo untan de estiércol."

saludos,

j.,

Anónimo dijo...

Che que interesante no lo tenía. Donde escribió eso Dorrego?

PIC dijo...

Lo que dice Dorrego debe entenderse desde el contexto de su posición ideológica, y no como un texto aislado. Dorrego criticaba la aristocracia del dinero porque se oponía a la creación de un Estado moderno, con una autoridad monetaria centralizada, y en cambio defendía monedas locales (en manos de caudillos como él, por supuesto), milicias provinciales (por eso se opuso a la guerra del Brasil) y aduanas provinciales. En efecto, al igual que Rosas, él disponía de su aduana personal. Lo mismo se ve en su defensa de la Confederación (nótese que los federalistas en Argentina eran confederados en ésa época), que vindicaba por su exilio en Baltimore. Fue un error de Rivadavia dejarlo volver, sin dudas.

Privar del voto a gentes analfabetas era algo responsable. La regla de la mayoría no es un buen criterio para la toma de decisiones públicas cuando la mayoría del pueblo no puede entender la política, siquiera leer una boleta, y menos aún en épocas en las que el voto era a viva voz. Si al día de hoy hay limitaciones insuperables como la apatía racional, con un electorado medianamente educado, imaginemos lo que podía ser en esa época.

Lo único que falta es que terminemos diciendo, como el colorado Ramos o de Puiggrós, que Rosas y Dorrego eran como sindicalistas de los gauchos, cuando en verdad eran defensores de privilegios heredados del vacío dejado por el feudalismo colonial y la anarquía reinante.

PIC dijo...

El Estado y la democracia modernas nacieron de la burguesía, como élite y minoría, y no de movimientos populares. No ha habido un śolo ejemplo de lo contrario.

PIC dijo...

Por qué no te encontrás algún texto de Dorrego o Rosas a favor de la ilustración de las masas? No los hay. Rosas mismo decía que no había que dar educación en humanidades al pueblo, porque se crearía expectativas que no podría lograr en la sociedad estratificada que caudillos como él defendían.
Hacer un discurso demagógico a favor del sufragio universal y oponerse a la educación en las ciencias y las humanidades es claramente hipócrita.

Anónimo dijo...

Che, Pic, con onda te lo digo, qué jodido el concepto de "ilustración" de las "masas".

Anónimo dijo...

Que quiere decir eso de una aristocracia del dinero