7 abr. 2010

El aborto ya forma parte de la agenda


Nota de la amiga Paola Bergallo y Agustina Michel
(la nota, publicada acá)

En las últimas semanas han surgido señales saludables que rompen el histórico silencio sobre la liberalización del aborto.

Desde los poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo del ámbito federal o provincial se han emitido manifestaciones sin precedentes. Los pronunciamientos oscilan entre dos líneas de trabajo por la liberalización, ambas necesarias para ajustar el derecho vigente a la Constitución.

Un primer conjunto de pronunciamientos, que podría calificarse parte de una "agenda de accesibilidad", busca fomentar el acceso a los abortos del art. 86 del Código Penal. Una segunda "agenda de reforma", más sustantiva, se propone el ajuste de la legislación penal a la Constitución de 1994 a través del abandono de la criminalización del aborto en el embarazo temprano.

Primero, en la agenda de la accesibilidad, el Ministerio de Salud nacional, inerte desde el comienzo de la actual gestión presidencial, anunció el avance en una política pública y la implementación de una norma para el acceso a los abortos permitidos en el art. 86 ante el peligro para la salud o la vida de la mujer y la violación.

En la misma línea, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, donde la gestión sanitaria local no exhibe iniciativas en el tema, comenzó la discusión de un proyecto para el acceso a los abortos legales. Las propuestas reglamentarias citadas se encuadran en la interpretación del art. 86 realizada en dos casos resueltos en marzo en la provincia de Chubut. En ellos, dos jóvenes violadas, luego de múltiples vejaciones a manos de jueces y funcionarios públicos, vieron reconocido su derecho a terminar sus embarazos.

En sus decisiones, el Tribunal Supremo y la Cámara entendieron que el artículo 86 inc. 2 del Código Penal permite el aborto en caso de violación de cualquier mujer, ya que lo contrario implicaría la imposición de una carga heroica incompatible con la Constitución. Rechazaron así las posturas restrictivas que sólo admiten el aborto si la mujer violada tiene una discapacidad mental, o que cuestionan la constitucionalidad del art. 86. Además, el Tribunal Supremo recomendó al gobierno provincial regular los abortos no punibles e insistió en la improcedencia de su judicialización.

En segundo lugar, también se han visto avances importantes en la agenda legislativa imprescindible para poner fin al rezago histórico del derecho argentino sobre aborto. El alto perfil de la presentación en el Congreso Nacional de dos proyectos de derogación de la criminalización en el embarazo temprano (semanas 12 o 14), constituyen un hito en esa línea.

Esta modernización es urgente para cumplir con la prohibición constitucional de discriminación y el mandato de respeto de la autodeterminación reproductiva. Es además una exigencia ineludible para un país que tolera en silencio la injusticia de que el aborto inseguro sea la primera causa de muerte materna, habiéndose cobrado la vida de 2578 mujeres desde el retorno a la democracia (Estadísticas Vitales, 1983-2008).

El trabajo en la concreción de las dos agendas de liberalización podría encaminarnos también a honrar alguno de nuestros compromisos internacionales. En sus recomendaciones al país, el 25 de marzo de 2010, el Comité de Derechos Humanos de la ONU expresó su preocupación por el carácter restrictivo de la legislación sobre aborto y por la inconsistencia en la interpretación y aplicación de los abortos legales.

Deberíamos aspirar a que en la próxima evaluación del Comité se puedan exhibir los resultados de una agenda sustantiva de liberalización.

4 comentarios:

Ricardo P. Natalucci dijo...

Algo modernísimo el aborto.

Bravo, filósofo.

Ricardo Patricio Natalucci
Escritor
DNI 8.464.942
ricardonatalucci@gmail.com

CoCous dijo...

Supongo que el comentario anterior resulta un tanto irónico, ya que su parquedad se presta a dos interpretaciones.
Por otra parte, me parece que el aborto debe ser un tema debatido con la mayor profundidad posible, pero no enfrentando "pros" con "contras" sino planteando profundamente verdaderas posiciones.
Yo creo que no es cuestión de penalizar o no penalizar, es cuestión de brindar un marco social/económico que permite demostrar que como sociedad estamos defendiendo la vida, todas las vidas que podamos, comenzando por las de las mujeres y siguiendo con las de los embriones. Quizás los casos más resonados sean casos extremos, a los cuales habrá que prestar especial atención, pero antes de condenar el aborto como acto tenemos que estar dispuestos a brindar toda la atención necesaria a todas las mujeres que queden embarazadas.
Quizás sea ingenuo de mi parte suponer que algún día lograremos igualdad de "embarazos", pero creo que es a lo que tenemos que llegar. Si no estan dadas esas condiciones de igualdad de embarazo, si ni siquiera estamos de acuerdo en que deban darse, quizás el tema del aborto resulte algo encontrado, algo donde dos partes de disputan por tener la razón, y sólo eso.
Gracias por el tiempo y el espacio.

fahirsch dijo...

En mi opinión el aborto es una mala solución a un problema mal planteado.
El problema real es el de los embarazos no deseados (excluyo aquellos cuya causa sea una violación de lo que sigue).
Y esos embarazos son la consecuencia, fundamentalmente de la ignorancia. Ignorancia por no ir a la escuela, porque la escuelas no enseñan, porque los padres son ignorantes, porque la Iglesia se opone a la enseñanza sobre métodos anticonceptivos y a los anticonceptivos, porque todas las religiones se oponen a las relaciones sexuales fuera del matrimonio y en consecuencia ignoran la realidad, porque hay demasiados varones que no se hacen cargo de las consecuencias de no usar profilácticos (y no solo en función de los embarazos) porque demasiadas mujeres tampoco se preocupan antes en vez de ocuparse después.
La solución a la ignorancia no puede ser el aborto.

Claudia Escobar dijo...

La defensa del aborto y la defensa de la despenalización del aborto se sustentan siempre en falacias y sofismas.

Por ejemplo, cuando se afirma que quienes sostienen la posición contraria son retrógrados y conservadores, y que en cambio la defensa del aborto y de la despenalización del aborto es progresista y liberal. En últimas, progresista es lo creen los que se autoproclaman progresistas, y conservadores son los que sostienen las ideas contrarias. Se trata de una "petición de principio", pues se supone lo que se debe demostrar; también existe un uso del lenguaje con alta carga emotiva y poco contenido.

Por ejemplo, cuando se afirma que a lo largo de la historia y en todas las latitudes las mujeres abortan; y que como de hecho sucede, no tiene sentido prohibirla. Se trata de la conocida "falacia naturalista", donde se pasa directamente del ser al deber ser.

Por ejemplo, cuando se sostiene que existe una relación de causalidad entre penalización del aborto y mortalidad materna, sin demostrar la relación causal y pasando por alto la evidencia empírica. Por ejemplo, pasando por alto el hecho de que muchos países que han pasado a tener una criminalización plena del aborto han reducido el indice de mortalidad materna; por ejemplo, pasando por alto el hecho de que los países con el menor índice de mortalidad materna han penalizado el aborto; por ejemplo, pasando por alto el hecho de que muchos países que han pasado de la penalización a la despenalización, han aumentado el índice de mortalidad materna. Afirman sin demostrar. Suponen como premisas lo que debería ser la conclusión del argumento.

Por ejemplo, cuando se sostiene que todos los derechos son relativos para negar los derechos del no nacido, pero por otro lado se absolutizan los derechos de la mujer para justificar la despenalización del aborto.

Por ejemplo, cuando se concentra la discusión en la relatividad del derecho a la vida, y se omite la discusión en torno a otros derechos, como el derecho a la igualdad. Se omite demostrar las diferencias entre los seres humanos nacidos y no nacidos, la relevancia jurídica de la diferencia empírica, y el nexo causal entre la diferncia empírica y el trato diferenciado.

Ejemplos hay muchos más. Estos son tan solo algunos de ellos.

Por ejemplo, cuando afirman sin demostrar que existe una relación de causalidad entre