16 abr. 2014

Estudiar afuera

Si algo me ha dejado en claro estos meses fuera, es el desamparo en el que se encuentran la mayoría de los estudiantes argentinos que andan por fuera del país. Contra el discurso autocelebratorio oficial, el hecho es que uno se cruza todo el tiempo con estudiantes chilenos, brasileños, mexicanos o colombianos, que andan por el mundo con pleno apoyo de sus respectivos países, durante años, mientras que los estudiantes argentinos se desesperan por encontrar alguna beca internacional que les permita completar o extender su estadía fuera -beca internacional para la que siempre compiten desde la retaguardia. El apoyo que reciben los demás latinoamericanos varía, pero lo cierto es que las becas que dan los Estados o las Universidades de Chile, Brasil, México o Colombia permiten que circulen por el exterior miles de estudiantes, que viven en condiciones aceptables. Los argentinos se la vienen arreglando con becas "paternas", o apoyos mínimos de las Universidades que los reciben en el exterior. En el mejor de los casos, algunos encuentran un apoyo anual o temporario de fundaciones privadas instaladas en el país (Fulbright o el British Council). Puro humo en esta materia también. 

El gobierno argentino podría responder dos cosas: "estudiar fuera es un lujo que no podemos darnos," pero esta respuesta no sólo contrasta con lo que otros países de la región hacen sin ser más ricos que el nuestro, sino que además ignora el valor de contar con gente bien formada, y que los gobiernos brasileños, chilenos, etc., entienden bien (sus gobiernos pasan, y las políticas de apoyo permanecen). La otra respuesta sería "queremos dar prioridad a la educación interna," pero esta respuesta no sólo choca con la pobreza del sistema educativo local, sino también con el despilfarro y la cantidad de gastos millonarios injustificados, en propaganda y mentira oficial ("fútbol para todos", sin ir más lejos, que no se entiende por qué no puede ser financiado por capitales privados). Mi solidaridad con los argentinos que inventan cualquier cosa para seguir estudiando afuera.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias Roberto, al fin alguien que nos reconoce.
Estoy en Francia estudiando y trabajando para poder estudiar. Es tan desaventajada la situación en que estamos los argentinos . Hay muy pocas becas para poder irte afuera y el gobierno te la complica aún más con un euro tarjeta -recargo del 35%- a 15, que ni siquiera las cuevas o los timberos de la city pagan. Como siempre en Argentina, premiar a los amigos pícaros y castigar a los que se esfuerzan. El país es un monstruo obstructor que te persigue hasta en el exterior.
De todas formas lo peor de estar afuera es la mezcla de culpa y desazón: pensar que uno es un afortunado de poder estar estudiando en un país desarrollado, pero a su vez experimentar la situación precaria de arreglárselas con lo poco que hay.

Saludos

Anónimo dijo...

Tenemos que convenir que la educación en la Argentina ha decaído mucho, los profesionales argentinos ya no son tan requeridos como lo eran los de tu generación, por ejemplo.

El cepo también tiene su cuota de responsabilidad en esto. El país ha retrocedido en todos los ordenes.

El otro tema es la discriminación que existe con los jóvenes a la hora de una salida laboral. No hay leyes que impidan la discriminación. Se emplean a aquellos que tienen conexiones políticas, etc. y se deja afuera a jóvenes talentosos . La discriminación por cuestiones de genero es abrumadora tanto en el sector publico como privado.

Jorge

rg dijo...

Totalmente lo de culpa y desazon

Eduardo dijo...

Gracias Roberto! Al fin alguien que escribe sobre esto!
Es tan, pero tan difícil estudiar afuera que cuando terminás es como que volvés agotado, destruido, sin fuerzas casi para comenzar algo y es por eso tal vez justo antes de volver te pongas a pensar si no es mejor buscar algún trabajo afuera para juntar algo (aunque sea un poquito) para que cuando vuelvas la cosa no sea tan difícil.
Y también es un trabajo enorme todo el proceso previo a "irse a estudiar afuera" la de buscar las mil y una becas, leyendo todas las condiciones y letra chica y escribiendo a todas las secretarías para ver si pueden hacer alguna excepción para el caso de un argentino.
En lo personal, me costó mucho, muchísimo esfuerzo conseguir una beca para estudiar afuera y una vez allá también me costó muchísimo rebuscármela para mantener un nivel de vida medianamente normal. Por ejemplo: Me llevé la bicicleta para no pagar transporte, cenaba+merendaba a las 6.30, justo antes que cierre el buffet de "come todo lo puedas x poca plata x ser estudiante", me ofrecí a no se cuantos testeos de estudios médicos probando nuevas tecnologías médicas para sacar algún dinero extra que me permita tener alguna subsistencia, me sumé a un grupo cristiano (a pesar de no serlo!) para poder cenar gratis una vez por semana, participaba de seminarios con "cofee breaks" para poder rescatar alguna medialuna en el medio de una languidez terrible, y no se cuantas otras cosas hice...
Y todo eso mientras me rompia estudiando.
A la par uno ve a sus compañeros Mexicanos, Brasileros, Chilenos, Colombianos y hasta Uruguayos que no la tienen tan difícil como los Argentinos...
Y lo peor de todo es que cuando volvés, para poder poner en práctica todo lo que aprendiste, casi nadie te abre una puerta, los primeros meses son durísimos, sin un mango y sin posibilidades
Después de eso, una vez que conseguiste un trabajo, todo se hace mejor y el valor del estudio en el exterior retoma protagonismo para vos y tus empleadores.
Saludos

Anónimo dijo...

Tengo la suerte de estar estudiando afuera y estar haciendo malabares para conseguir la cantidad de efectivo que necesito para vivir. Pero lo terrible es esta mezcla de sentimientos, como otros ya señalaron: culpa por un lado porque sabes que es un privilegio y más que desazón yo diría desesperación: quiero y necesito estudiar afuera (en lo que me quiero especializar no existe una carrera de postgrado en Argentina integralmente dedicada a, algunos pueden tocarlo tangencialmente o un poco, pero no se dedican a eso).

Los chilenos y colombianos son gran mayoría (aunque conozco algunos con ayuda de sus gobiernos, la mayor parte tiene la "beca paternal") y la verdad es que es horrible pensar, friamente, en que es casi imposible lograr que alguien me ayude a financiar mis estudios....

Anónimo dijo...

Con todas las anécdotas que cuentan acá, ¿qué tiene de interesante irse a estudiar afuera? ¿Para qué? ¿Para vivir en esas condiciones infrahumanas? Creo yo que, como siempre, si no tenés un background dinerario detrás la experiencia puede llegar a ser horrorosa

Anónimo dijo...

Muy valiosos los testimonios.
Yo todavía soy alumno de la facultad de derecho de mar del plata, y como alguien a quien le gustaría poder continuar sus estudios en el exterior, siento que hay poca infraestructura a nivel facultad que le permita a uno un acceso más fácil a distintas universidades del mundo. Por lo menos en mi facultad, casi no se ven incentivos para extender la carrera académica a otros lugares, ni tampoco convenios o actividades conjuntas con otros países. La carrera está más pensada para obtener el título y salir a laburar, y al que le interese continuar sus estudios en el exterior una vez recibido, debe adentrarse sólo en el intimidante y rebuscado mundo de las becas y admisiones. Por otro lado, el sistema de promedio es muy perjudicial. Las materias constan de dos parciales, que se aprueban ambos con 4 como nota mínima, y no hay examenes finales (al aprobar los dos parciales se aprueba la materia). Los profesores equiparan el 4 a lo que sería un 7 en otras facultades, con lo cual el promedio gral. resultante es competitivamente muy inferior. Ello hace prácticamente imposible competir por una beca.
Tomás

Diego R. dijo...

Estoy estudiando actualmente en Harvard (en este momento en clase con M. Tushnet). Para un argentino, es muy difícil. Fue casi imposible.
Pero lo peor es la vuelta. Es todo tan basado en el acomodo y tan poco en el mérito que asusta.
De cualquier manera, esto es lo que tenemos. No hay premio al mérito en ninguna de sus formas en la educación en Argentina.
Ejemplo simple: Si yo hago un master en Harvard o en la Universidad de Belgrano, en un concurso académico valen lo mismo!!!!!!



Anónimo dijo...

En la Argentina, tener un master o doctorado en una universidad top del extranjero (o incluso en una Argentina) no es algo que sea especialmente valorado. Debe haber pocos países latinoamericanos con una burocracia tan pero tan mediocre, ignorante y politizada. Obviamente, de vez en cuando uno encuentra gente muy buena en algún organismo estatal, pero todo sabemos lo difícil que es tener más de dos neuronas en estos ámbitos y querer hacer las cosas bien. Y aclaro, no es un problema de este gobierno, es un problema que viene desde hace décadas.

cristian dijo...

La mentalidad que esta en el fondo de todo esto, no solo del gobierno sino de mucha gente, es "el que se fue que se joda" y "hay que priorizar al que aposto al pais". El mismo CONICET, en un informe en el que habla sobre las opciones de investigacion de un argentino, hace explicita esta mentalidad. El nacionalismo la mediocridad de esta gente es realmente imppresionante. Lo que termina pasando lamentablemente es que los que estudiamos en el exterior nos terminamos quedando afuera. En mi caso hice un doctorado en la Universidad de Toronto y me canse de que me rebotaran en el Conicet, asi que me termine aceptando un contrato de una universidad en estados unidos.

PIC dijo...

Otra consecuencia negativa de lo que denunciás es que las oportunidades para irse a estudiar afuera están digitadas por lobbies y comunidades académicas muy cerrados (incluso en los programas limitados que administran las universidades públicas). Esto también se aplica a algunas fundaciones privadas, donde la aplicación es muy clubbish.

PIC dijo...

En el caso del comentario que dice que los programas se financian con "becas parentales" en el caso de los colombianos, chilenos y otros, aquí cabría hacer una hipótesis sociocultural sobre el mayor cosmopolitismo de las clases altas de esos países vis-à-vis el nacionalismo cultural de los productores rurales argentinos. Allí, es más factible que haya una clase alta de jet-setters antes que en Argentina.

Mariano T. dijo...

Tengo mi hijo haciendo una maestría en Brasil, pagada generosa e íntegramente con una beca de la propia universidad que permite un mantenimiento muy decoroso (1500 reales).
Los condiscípulos brasileros de mi hijo, en su mayoría, van a hacer un doctorado en Europa o EEUU cuando terminen la maestría, financiada 100% por el gobierno federal brasilero.