29 abr. 2014

Michael Tonry ataca de nuevo: pobreza, crimen y castigo

Michael Tonry es de los pocos estudiosos del castigo que sigue trabajando en nombre de los desaventajados (lo han hecho J. Murphy, A. Duff, T. Honderich, entre pocos otros). Es insólito (o no?) que la teoría penal, luego de décadas, siga diciendo las mismas tonterías de siempre, frente a los pobres involucrados en la comisión de un delito. Para la teoría retributivista que volvió a dominar la escena desde los años 70, lo único que parece importar es que quien cometió la ofensa esté en control de sus facultades mentales, y no quede comprendido en alguna de las tradicionales causas exculpatorias o mitigantes (donde las "gross forms of economic necessity" que preocupaban al filósofo analítico H.Hart, ya no cuentan más). Tonry, en cambio, es uno de los pocos que, paso a paso, pero de modo persistente, se negó a seguir la corriente. En los 90, desde su libro Malign Neglect, y hasta ahora mismo (a punto de publicar su contribución en un libro homenaje a von Hirsch, quien supo, al menos, plantear el interrogante -que respondiera de modo insuficiente- acerca de las posibilidades de "un castigo justo en un mundo injusto"), Tonry estuvo en la brecha. Básicamente, mostrando sus dudas, y abriendo el camino para una aproximación diferente al problema. Primero, la existencia de "profundas desventajas sociales" pone en cuestión la misma legitimidad de cualquier sistema de castigo penal. Segundo, y de modo más específico, ya contamos con evidencia empírica suficiente, con poder productivo, que nos ayuda a reconocer las muy diferentes probabilidades de cometer un delito, dependiendo del área en donde uno sea criado. No se trata de señalar, a partir de entonces "por tanto, carta blanca para cualquier acción, en la medida en que seas pobre." Esto sería insistir en el mundo de la tontería. Se trata, simplemente, de empezar por no negar lo evidente, y empezar a repensar el sistema penal para que deje de ser la trampa atrapapobres que es hoy.

8 comentarios:

Eduardo dijo...

Roberto, una consulta. Porqué siempre te referís de la siguiente manera: "los pobres involucrados en delitos".
Siempre resaltás son los pobres los que roban porque no encuentran salida a la situación extremadamente precaria en la que viven. Y que como tales no se debe castigarlos con la carcel porque eso es precarizar aún más la condición en la que viven
Si bien concuerdo con tu posición respecto de las personas de origen pobre que sufre condiciones de vida pésima, nunca hacés referencia a la posibilidad que los que cometan delitos no sean pobres.
Entendemos que no son los pobres los únicos que cometen delitos. Y también hay algunos delicuentes que si bien pueden haber salido de la pobreza luego se convierten en potentados y siguen cometiendo delitos.
Sumado a eso, sabemos que siempre en el cadena del delito hay eslabónes más arriba que nos conduce a las fuerzas de seguridad y más arriba hacia los respresentantes de gobierno.
Tu posición es la misma cuando el que comete el delito no es pobre? Es decir, carcel nunca? Incluso aunque sean cárceles como la de Noruega?
Cuando el que comete un delito (x ej. robar un banco), lo planifica tiene toda una arquitectura armada para hacerlo, es alguien que no es pobre, invierte horas y horas para armarlo, y su trabajo es la planificación y ejecución de un delito, que luego puede devenir en la muerte de un inocente.
Para ese tipo de delicuentes aplicás la misma vara en cuanto a penas que para el que "sale a robar porque tiene hambre"?
Quisiera enteder porqué siempre calificás que son los pobres los que delinquen por necesidad
Saludos

rg dijo...

mira, tu comentario yo lo inscribiria en la linea de problemas de la "respuesta apurada". estoy insistiendo con eso: el hecho de que haya que repensarlo todo, tomando en cuenta la desatencion que ha tenido el tema de la pobreza, desde la habitualmente pobre teoria penal, no quiere decir (lo aclaraba recien, otra vez, en el post¡) entonces "viva la pepa." no, hay un largo camino que recorrer, simplemente que no se puede actuar como si ese no fuera un camino que necesita ser recorrido con urgencia, poniendo todas nuestras energias intelectuales (pienso en los que hacemos teoria del derecho, por ejemplo)

Anónimo dijo...

Roberto:

¿Crees que estudiar en profundidad los derechos sociales e integrarlos a la teoría del delito ayudaría a repensar el derecho penal?

¿O crees que es necesario dejar de lado las categorías dogmáticas como estructura?

Abrazo grande

Nico

m a r t h a c c dijo...

Allí donde falló la aculturación emergerá el código biológico de violencia y egoísmo del programa de supervivencia (o comportamiento solidario eso tambien es biológico) . Y eso porqué? Como resultado de la exclusión
Y eso porqué? Porque no hay "de la buena" para todos.
Pero la exclusión no es solo fronteras adentro sino que la peor de todos es la de fronteras afuera que se genera los nacionalismos que se encargan de tener para ellos cárceles boutique y para nosotros una industria armamentística que consume gran parte de los recursos económicos mundiales apuntando nuestras cabezas para asegurarse que nos quedemos en nuestros territorios.
Dicen que el Imperio romano cayó cuando los bárbaros se pararon a las puertas de la ciudad reclamando un territorio donde poder asentarse. Dentro de Roma. Dicen que no querían destruir esa ciudad a la que admiraban sino que querían ser parte. La respuesta fue "NO les damos las tierras" entonces teminaron por aplastarla. Eran más.
Pedimos para nosotros las cárceles boutique del imperio, las utopías del imperio (que no haya más cárceles) nosotros somos la barbarie -como bien dijo aqui un postero, decir que el derecho penal es bárbaro es una redundancia- sin embargo el imperio quiere su utopía para ellos, a nosotros nos quiere fuera de sus fronteras abasteciendo sus exóticos niveles de vida que solo son posibles para una minoría considerando los recursos limitados del planeta.
Es muy dificil plantear alternativas ala carcel cuando nuestro estado falla en controlar a una niña puesta en guarda (el caso de la niña en la cochera). Es posibles pensar alternativas a las utopías del imperio? Puede ser, ampliando los mecanismos de mediación, reemplazando el pleito por procesos administrativos allí donde se pueda. Pero el denso aparato de pleitos no creo que lo vayan a desmontar los abogados que son creo yo) son los primeros interesados en sostenerlo.
Tal vez sea el mejor argumento para dar entrada a la opinión del pueblo en vez de la elite de abogados. Quizás a la gente se le ocurran las soluciones que necesitamos. ¿porque no?

rg dijo...

hola nico. estudiar los derechos sociales siempre esta bien. pero hay un trabajo que deberian hacer los penalistas o los interesados en el area, y no solo no lo hacen, sino que apuntan en direccion contraria o para cualquier lado o vuelven sobre los mismos autores que hace 50 años

m a r t h a c c -----> dijo...

Por otra parte agrego, ya que traje a Roma a la discusión: siempre se puede retroceder socialmente. Estamos acostumbrados a pensar en un progreso institucional y social creciente y perdemos de vista en las últimas décadas las pérdidas que hubo sobre conquistaas sociales y sobre la idea del estado de bienestar en todo el mundo incluso desarrollado.

Luego de una época iluminada por el conocimiento y el progreso intelectual y de instituciones de Grecia-Roma vino sobre occidente la noche del medioevo que duró mil años (o mas).
Occidente tuvo que nutrirse de esa civilizacion previa para poder resurgir en el renacimiento porque de suyo porpio el medioevo no genero nada (O casi nada, rescato al bueno de Descartes,...que me guía en los momentos de duda más tenebrosos) .

El concepto de libertad tal como lo entendemos los occidentales supone que somos libres sin importar si de todos modos lo somos o no y con eso nos hacemos cargo de una herencia (pesada para muchos) de deudas sociales impagas. Asumimos responsabilidades como contrapartida a una libertad plena.

Aunque no sepamos que tan libre somos nos hacemos cargo de nuestros actos, cuando son deliberados. Y no creo que debiera avanzarse contra esa minima conquista aunque allí resida un pesado yugo sobre los sectores más desfavorecidos.

Siempre la defensa de la desigualdad encontrará argumentos en que los pobres ya no pueden gobernar sus actos por lo que necesitamos ghetos. Y así quizás, en alguna horrorosa distopía futura, la libertad plena -y por tanto la ciudadanía plena- sólo la puedan conquistar los ciudadanos económicamente exitosos.

No quiero que se pague un delito con un precio en moneda o con alguna forma de exclusión de la que tan hambrienta está nuestra sociedad y que puede recurrir al eufemismo "comunidad terapeútica" pra crear guhetos o "ciudad de rehabilitación" para crear zonas in y zonas out dentro de un mismo país o pueblo. O que se llame reparación o restauración a alguna forma velada de esclavitud o servidumbre. Las estructuras de poder se propagarán a cualquier estructura ideológica. Y esa estructura ideológica debe ser sólida. Y creo que el esquema libertad-responsabilidad es bastante sólido hasta ahora, y que el esquema ideológico de 'no fuimos libres al hacerlo perdonémonos seamos buenos y convivamos' no es lo basante fuerte para resistir el asedio de la desigualdad creciente que nos amenaza. Creciente en la medida en que los recursos del planeta se limitan progresivamente,.

En fin. Pura especulación que es lo que más me gusta.

Saludos

Anónimo dijo...

¿Cual es el trabajo que deberían hacer los penalistas?

A veces es difícil salir del aparato conceptual y metodológico que a uno le enseñan en la facultad.

Otro abrazo

m a r t h a c. c. ------> dijo...

Elaboro un poquito más. Despu´s que lo estuve pensando.
Podemos decir que la libertad supone la responsabilidad entonces sí, es muy loco pensar en castigar alguien por aquello que no es responsable. Pero podemos invertir esa relación, y decir que es la responsabilidad la que engendra la libertad de momento que me hago cargo de todas las consecuencias de mis actos, aún con todas las determinaciones previas que cargue por genética o sector social en que me tocó nacer y si miramos las estadísticas ambos factores tienen un peso muy importante en el comportamiento delictivo ulterior.
Agregaría que incluso en el caso que mi libertad estuviese fuertemente condicionada casi al punto que ya no controlo mis actos, ese acto de responsabilidad es lo que me hace libre, aunuqe fuera como la luna que cree que gira por si misma y sólo responde a fuerzas mas allá de sí (frase de Einstein, la luna cree...).
Creo que debemos sostener esa responsabilidad, evitando disculpar el delito, para poder exigir la igualdad, para evitar la trampa del gueto que adivino ya comenzó (en la forma de fronteras) y sospecho que se extendrá (el country, los barrios privados).
Entonces el chico pobre roba ¿y a la cárcel? Si yo fuera jueza me animaría a este fallo: buscaría una mediación con la víctima para que sea reparada económicamente y obligaría al estado a hacerse cargo de la indemnización en caso que se trate de:
- Menor en estado de abandono, fuera del sistema escolar, que vivió en situación de calle, que es adicto a alguna sustancia etc.
- que está bajo la línea de pobreza, que se crió en una villa, que está en situación de vulnerabilidad.
Hay una co-responsabilidad por el abandono del estado y es justo que el estado sea castigado por eso. Creo yo.
Porque hay allí una responsabilidad de toda la sociedad, de la que esa sociedad desertó. Porque la sociedad debió buscarlo cuando dejó de asistir a la escuela. La sociedad debió rehabilitarlo o intentar hacerlo cuando entro la primera vez intoxicado a un hospital. La sociedad debio combatir el narcotráfico cuando cobró tasa de circulación o peaje para poder distribuir...etcétera etcétera.
La sociedad debió enviar asistentes sociales a las villas y sin embargo envió gendarmes.
No exhimiría al menor de la culpa, no lo disculparía y le haría cumplir una condena y le daría las razones: hacerse responsable. Pero creo que buscaría una condena para él que no lo condene a una muerte social, en vistas de que ya el estado desertó de ayudarlo en su momento....
Por eso mismo no exhimiría tampoco de condena al estado que tiene una gran cuota de responsabilidad en la negligencia con que enfrenta la problemática social.