14 jun. 2012

Las señales de la calle 3


 Una versión modificada del texto anterior, acá



En su trabajo Las señales de la calle , el sociólogo marxista Marshall Berman critica a su colega (de la misma orientación) Perry Anderson, convencido de que “la lectura de El Capital no nos ayudará si no sabemos leer, a la vez, las señales de la calle”. Según entiendo, en esta época de crecientes protestas ciudadanas -en la vuelta de los “cacerolazos” a la escena pública- también estamos mostrando incapacidad para leer las señales de la calle, atrapados por prejuicios ideológicos y lecturas acríticas de la realidad.
En mi opinión, las protestas están siendo leídas equivocadamente tanto por sus defensores como por sus detractores.
Pero aquí quisiera concentrarme en la actitud del oficialismo, que ha oscilado entre ignorar y denigrar a las manifestaciones; y centrarme en particular en una línea argumental, conforme a la cual los nuevos cacerolazos están siendo llevados a cabo por unos pocos individuos, movidos exclusivamente por su egoísmo: “esta minoría sólo se manifiesta” –nos dicen- “cuando siente que le tocan el bolsillo”.
Además de basarse en prejuicios carentes de todo respaldo empírico, esta posición es objetable por una diversidad de razones.
Ante todo, dicha postura se niega a aceptar la existencia de posiciones críticas genuinas, señalando simplemente que quienes protestan actúan movidos por intereses mezquinos. Esta posición es tan inatractiva como la que sostiene que si alguien defiende al kirchnerismo, ello se debe a que “está siendo pagado por el Gobierno.” Contra ambas posturas, conviene hacer un esfuerzo por mirar a su mejor luz lo que dicen quienes piensan distinto a uno. Ello, con independencia de que pueda haber muchos casos de personas que sostienen lo que sostienen sin convicción, por las malas razones, o de manera hipócrita.
En segundo lugar, debe señalarse que cualquier protesta puede ser asociada al autointerés de quienes la sostienen, sin perder su valor por ello . ¿Qué hay de malo, por caso, en que la clase obrera salga a la calle, se declare en huelga y proteste exigiendo mayores salarios? Tales reclamos pueden ser descriptos como reclamos puramente autointeresados, pero esa comprobación en nada invalida las protestas del caso. De modo similar, las críticas de los “indignados” europeos o las manifestaciones contra Wall Street también pueden ser leídas como producto de la propia angustia económica o el desempleo –como protestas originadas en el egoísmo. Pero ello en absoluto resta valor a lo que los protestantes hacen . Por el contrario, ellos merecen todo nuestro reconocimiento, por salir a la escena pública a mostrar la dignidad de determinados reclamos, que los trascienden como individuos.
Alguien podría introducir una variable en la crítica anterior, para sostener que está bien protestar por el propio interés, pero dependiendo de cuál sea el interés en juego.
Así, la clase obrera puede tener razones para protestar por sus magros salarios, pero la clase media tiene menos derecho a hacerlo (y mucho menos la clase alta), porque ya se ha beneficiado bastante de la situación que ahora critica. Sin embargo, este argumento también es problemático.
Los principales reclamos que se han escuchado en estos días (típicamente, terminar con la impunidad política y la discrecionalidad económica) resultan universalizables y muy razonables, en nuestro contexto . Por un lado, estaríamos descalificando a la protesta no por lo que dicen quienes protestan, sino por “lo que (pensamos que) dirían si pudieran”, o por lo que eventualmente declaren algunos de sus miembros.
Por otro lado, estaríamos dejando de tomar en serio las efectivas violaciones de derechos que revelan esos reclamos. Puede que las clases medias en el 2001 protestaran de modo egoísta, desde una situación de relativo privilegio social. Pero también es cierto que tenía reclamos muy justos de su lado (la pérdida de buena parte de los ahorros de toda una vida), que merecían una justa respuesta estatal.
Los problemas que mostramos para descifrar las “señales de la calle” se agudizan, en estos tiempos, por el lugar prominente que ocupa en la discusión pública un periodismo alineado, con dificultades de formación técnica y académica , que se suma a una sobrepresencia de encuestas de opinión que aplanan más que enriquecen nuestros conocimientos .
Factores como los citados hacen que tengamos problemas para detectar ambigüedades, matices y puntos de ruptura múltiples, que hoy parecen iluminar el escenario político. Este tipo de dificultades explican por qué, tantas veces, ocurren estallidos sociales y nos sorprenden: simplemente, no vimos o no quisimos leer las señales que los anunciaban.

3 comentarios:

gracia dijo...

como siempre tu palabra lucida, clara, justa.

gracias Robert, te necesitamos mucho

besitos



en los cacerolazos hay de todo, a mi tambien me da bronca q salgan ahora y no antes, por once... o el año pasado ... por la corrupcion y todo lo q ya esta desde hace mucho tiempo...

pero siempre pasa asi, todos salen cuando les tocan el bolsillo, cuando tienen plata en el bolsillo no ven la corrupcion, o se la bancan...

pero esto no quiere decir q no tengan razon los reclamos....

no queremos q nos mientan mas, no queremos q nos roben...

porq ademas esto se ve traducido en una sociedad cada vez mas injusta, donde la ley no es igual para todos....

donde la corrupcion mata como en lo de ONCE.....

donde no hacen nada por combatir la desiguadad realmente, la pobreza estructural, porq ellos usan el dinero, ademas de para enriquecerse, para hacer propaganda politica y clientelismo, y tirarle unos mangos a la gente para q esten contentos y los vote de vuelta...

y de esta forma seguir manteniendo el poder.... y seguir robando .. mientras el pais se va a la m .. .. es un CIRCULO VICIOSO

chau, me voy al cacerolazo :)

Anónimo dijo...

Me acosa la furia y quisiera estar sereno. No soy la excepción. Hay bronca, que se ha vuelto generalizada y casi permanente. Debemos hacer algo, porque la Argentina merece otro destino.
Fuimos ricos, cultos, educados y decentes; en unas cuantas décadas nos convertimos en pobres, mal educados y corruptos.
¿Qué hacer cuando no se soporta más, cuando en la atmósfera quema la arenilla de una cólera que no se sabe de dónde viene ni adónde lleva? No quedarse callado, levantar la voz, decir a los gritos eso que duele, eso que lastima, como una forma única de empezar a sanar.
CACEROLA CONTRA CACELORA!!!!!!!!!!!!!!!!!!
VHG.

p.d. tome todas las palabras del maravilloso libro de M.A

elbosnio dijo...

En lo personal, y creeria que es bastante frecuente, no critico el derecho a cacerolear. Me gusta, me parece que las cosas que molestan mucho a algunos o a muchos, es mejor sacarlas afuera. Lo peor es la invisibilizacion. No importa si son muchos o pocos, no importa si lo hacen por interes economico o postura religiosa o prejuicio, no importa si saben porqué lo hacen o lo pueden argumentar correctamente y, por supuesto, no importa si me convencen o no.
Creo que las cacerolas estan bien y esta bien recordar que las cacerolas no son los votos. Los gobiernos deben reflejar los votos, obtenidos o a buscar. Las cacerolas puedan dar una idea de hacia donde iran los votos o pueden distraer, ahi aparece el arte del politico en saber reconocer un faro de una linterna.

Pero me quedo con el derecho de opinar sobre porqué yo creo que salen, qué creo que les indigna, cuan representativos son, si van a tener exito en el amor o en el juego o mi opinion sobre la belleza de sus mujeres. La opinion sobre los caceroleros es libre, como debiera ser libre el acceso al agua potable que mencionas en tu otro post.

En mi opinion las razones de la protestas no siempre son las que aparecen en las consignas, no solo de estas protestas sino de todas.
Quienes abrazan tribunales no buscan una justicia independiente, sino buscan ver a quienes consideran culpables pudriendose en la carcel, sin dudar en que pueden creer que alguien es culpable y no lo sea, que alguien lo sea y no se pueda probar ni aun con una justicia independiente, sin importar el delito. Y salen ahora y no antes, porque este gobierno nacional representa cosas que les molesta. Lo mismo diria de los cacerolazos que salen contra la corrupcion.
Desconfio de las consignas "Por todo lo bueno y contra lo malo" que describen consignas a las que nadie podria no adherir. Porque esconden el verdadero motivo de hacerlo en ese momento, en ese lugar y con ese grupo de personas. Prefiero la claridad de quien dice "caceroleo para que liberen a Willy o para que me suban el salario minimo".
Por desgracia, en el arte de la comunicación, conviene llamar a una marcha con una consigna que nos muestre defendiendo un derecho humano inobjetable. Por eso tenemos que opinar sobre que creemos que es la razon.