30 de nov. de 2011

El regreso de los muertos (con p.d.)



Catarata de alegrías nos da el Frente para la Victoria K. Gracias muchachos!

p.d.: para quien dudaba, acá

D y B


Salió a la luz el número IV de la Revista Derecho y Barbarie.

Además, pueden bajarse en formato digital los dos primeros números (del 2do quedan algunos en papel)

Derecho y Barbarie
Marta Monclús Masó. El encarcelamiento de los extranjeros en Argentina
Diego Morales. Del buen habitante extranjero a los derechos humanos de los migrantes: Apuntes desde la jurisprudencia de la Corte Suprema.
Bernarda García. Criminalización de la inmigración: la construcción de la figura del inmigrante desde la perspectiva de la Policía Federal Argentina
Entrevista a David Garland. Con comentario de Gabriel Ignacio Anitua.
Eligio Resta. La guerra y la fiesta
Daniel Feierstein. El concepto de genocidio y la “destrucción parcial de los grupos nacionales”. Algunas reflexiones sobre las consecuencias del derecho penal en la política internacional y en los procesos de memoria.
Aníbal D´Auria. La filosofía de Max Stirner. O la propiedad de sí mismo.
Barbarie y Derecho
Lucas Guardia. Las muertes literarias de la propiedad (Una lectura desde la estética marxista)
Mauro Benente. Marx y Foucault
Juan Nieto. La evanescencia de los pelotudos


Seguimos restando

Beatriz Rojkés, a punto de ser nombrada número dos del Senado, sostuvo: "Desde un profundo compromiso y agradecimiento a la doctora Kirchner, lo que le ofrezco en nombre personal y de mi pueblo es esa profunda incondicionalidad que necesitamos los políticos para poder llevar a cabo nuestras convicciones". A ver si entiendo: incondicionalidad hacia otro, para llevar a cabo aquello de lo que uno esté convencido. Qué raro: A menos que la convicción de uno sea obedecer a otro, uno lleva a cabo aquello de lo que está convencido; o sigue incondicionalmente a otro. Pero las dos cosas al mismo tiempo, habla de una cierta locura.

Bolsa laboral

Investigación en políticas públicas, llamado a concurso, acá

29 de nov. de 2011

G.O' Donnell (con p.d.)

Acaba de fallecer Guillermo O'Donnell. Gran pena!!! Un fuerte abrazo a todos sus familiares!!

P.d.: algunas referencias sobre él, acá

reportajes
acá
acà
acá
acá
acá
acá



Hay una historia argentina de gran descuido de la institucionalidad, que viene de mucho antes del día de hoy. Irigoyen decía que era el líder de un movimiento, no de un partido, porque representaba al conjunto de la Nación. Y esta idea movimientista lleva inevitablemente a una posición agresivamente antiinstitucional, en la medida en que los líderes sienten que son la encarnación de los verdaderos intereses de la Nación. Desde esta visión ultradecisionista, cesarista, las instituciones son un obstáculo. Un parlamento con personalidad propia, demora; un Poder Judicial independiente, molesta...

y sí, claro, el periodismo es sumamente molesto. También algunos intelectuales. En fin, todos aquellos que impidan la encarnación del ser o del interés nacional son réprobos, antinacionales o no entendemos nada. Esta tradición argentina, que se extiende sobre todo en el siglo XX, no quiere incurrir en los presumidos costos de construir institucionalidad y fue seguida, puntualmente, tanto por el peronismo como por el radicalismo. Después de haber tenido un presidente que huyó en helicóptero, Kirchner justificó su decisionismo en la necesidad de reconstruir el poder en la Argentina? Todas las crisis generan una gran demanda de que venga alguien a tomar decisiones y nos saque del caos. Este exceso de decisionismo puede conducir a De Gaulle, en Francia, o a Hitler en Alemania. Esto es: no está predefinido que de ahí salga algo malo o bueno. Reconstruir el poder político era efectivamente una demanda real. Pero el poder político no sólo es presidencial, sino que lo incluye.

Para mí, el punto paradigmático es la concesión de poderes extraordinarios al Ejecutivo, en términos de economía. Creo que esta es la marca de una extralimitación en el tiempo de una decisión que en un momento fue justificada. Estas medidas degradan claramente al Congreso. Max Webber señalaba en la primera guerra mundial que Bismark -que era un gran decisionista- había hecho de Alemania una potencia. Sin embargo, le criticaba ácidamente haber convertido al Parlamento en un instrumento pasivo de su voluntad. Weber hizo esta advertencia en 1917; luego vino en Alemania la República de Weimar, que fue la antesala del nazismo. Conclusión: es muy cómodo tener un Congreso que diga a todo que sí porque los costos no son visibles en el corto plazo. Sin embargo, a la larga, lo que se sacrifica es enorme. Y la advertencia de Weber nos cabe.

28 de nov. de 2011

Dworkin 3: Castigo y desigualdad (2)



En encuentro posterior, más relajado, volvimos a la carga con el tema del derecho penal, la justificación del castigo, y la injusticia social. Ahí, pudimos entresacarle alguna información adicional sobre sus posiciones en la materia, y nos peleamos un poco con él en algunos temas.

Dworkin expuso algunas de sus convicciones en el área, que lo colocaban claramente a la izquierda de una
mayoría de sus colegas en los Estados Unidos:

Como sabemos, Dworkin fue uno de los pocos críticos –desde el derecho- de las “Patriot Act” de Bush, de Guantánamo, de la justicia conservadora que domina la Corte.

En la conversación, además, dejó en claro su oposición a la pena de muerte; a las corrientes –llamémoslas así- neopunitivistas; y a la idea del castigo como venganza –tendencias éstas
que reconoce como dominantes en su país: él ve a los Estados Unidos acosado por
permanentes reclamos punitivistas. Dejó en claro su certeza de que en su país había una creciente inclinación a criminalizar conductas que perfectamente podían ser toleradas o enfrentadas de otro modo. También habló, convencido, de las cárceles norteamericanas como inhumanas, y sostuvo que las condiciones de detención en general eran inaceptables.

Yendo más en concreto a la conexión injusticia penal-injusticia social, Dworkin insistió en la
necesidad de poner un acento fundamental en los temas de injusticia social, a la hora de pensar muchos crímenes. Veía una conexión obvia entre ciertos crímenes y la pobreza/desigualdad de la cual es responsable el Estado. Por ello mismo, sostenía que la solución de esos crímenes pasaba, de un modo muy fundamental, por resolver los problemas de injusticia social existentes. Se preocupaba, en cambio, por qué hacer en la transición –la transición hacia un estadio de
justicia social: cómo pensar la justicia penal en el mientras tanto.

Aquí empezamos con las diferencias. Ahí, él argumentó a favor del castigo como disuasivo, apoyado en que –en su opinión, que no es la mía- había evidencia abrumadora para pensar
que el castigo desalentaba el crimen.

Una clave interpretativa fundamental de su postura, creo yo, se encontraba en los crímenes “de cuello blanco”: se lo veía muy convencido de la importancia de darle señales duras a
los grandes ricos del país -señales de que podían ir presos por los delitos económicos que cometían. Para esos casos veía a la cárcel como una alternativa importante que -aseguraba -iba a desalentar a los grandes delincuentes económicos.

Ahí lo atacamos por varios flancos (Dworkin le diría a su mujer, para orgullo de uno: “bueno, ves que hay gente más extrema que yo en la materia”). Le dijimos que: la cárcel hoy funciona como tortura, y la tortura es inaceptable; la cárcel es absolutamente irracional, en su pretensión de
re-socializar a los que des-socializa (y vincula con quienes tienen mayores problemas de socialización); la cárcel es “escuela del crimen”; no se puede tomar a nadie como medio; el Estado no puede involucrarse en la “imposición deliberada de dolor;” en situaciones de injusticia social, la justicia queda sesgada en su composición, y así la distribución del castigo; la conformación
social de las cárceles, en la Argentina, los Estados Unidos, y todo el mundo, ratifica y demuestra la existencia de esos sesgos inaceptables que aparecen en el peor momento: cuando el Estado hace uso de sus poderes coercitivos, en su versión más extrema.

Difícilmente, a esta altura, Dworkin cambie sus posiciones en la materia. Sin embargo, escuchó siempre con atención, asintió muchas veces, como tomando nota, y mostró acuerdo en muchos casos.

(Foto: Lucas Arrimada)

Dworkin 2: Castigo y desigualdad


A) En su último libro, y mientras trata el tema jurídico-filosófico de la responsabilidad y el libre albedrío, Dworkin analiza el caso de quienes, perteneciendo a grupos severamente castigados por privaciones, cometen delitos. Examinando esa situación, sostiene que cuando el gobierno de turno crea "injusticias" severas, impide a algunos miembros de la sociedad que accedan a "oportunidades o recursos que podrían haberlos llevado, muy probablemente, a otras decisiones." Concluye, por tanto, que dicha circunstancia debe impactar en la determinación de la culpabilidad: "deberíamos descontar su responsabilidad en razón de la injusticia (que sufren)". Y sostiene lo dicho con algunas precisiones de importancia. Una de ellas: la responsabilidad disminuida no se debe a la menor "capacidad" que tendrían, para decidir, aquellos provenientes de contextos de marginalidad, sino a la "injusticia" que sufren, "por razones ajenas a su responsabilidad"(*)
B) Luego de su presentación, en Buenos Aires, y durante el debate, le pregunté por el tema, y agregó algunas otras precisiones. Una de ellas: en sociedades profundamente injustas -digamos, como la nuestra- "todos compartimos parte de la culpa" por los crímenes que ocurren: por ello, cuando distribuimos la responsabilidad, debemos asumir que en buena medida, "la falta es nuestra" -dijo.
(*) La cuestión "capacidad" vs. "injusticia" es especialmente importante, dada la postura avanzada durante buen tiempo por parte de la academia y la justicia (i.e., el juez Bazelon; el jurista latino Richard Delgado), desde donde se abogó por una causa adicional de responsabilidad disminuida, a la luz de las dificultades afrontadas por quienes provenían de un "rotten social background" (un contexto social de putrefacción)

(Foto: Lucas Arrimada)

24 de nov. de 2011

Dworkin 1


La visita de Ronald Dworkin pasa a la mejor parte de la historia de la Facultad de Derecho. Extraordinario verlo, al borde los 80 años, pidiendo más tiempo para discutir con estudiantes y profesores, más tiempo para más preguntas, respondiendo sobre los temas más variados, desde el concepto de "verdad" hasta el aborto o el uso del castigo en situaciones de injusticia social. A esa edad, sigue siendo de los pocos académicos que han tomado sistemáticamente posiciones de avanzada, sobre todos los temas de interés público: desde la crítica a Guantánamo y a las políticas de seguridad de Bush, a la justificación de la desobediencia civil, los derechos sociales, las acciones afirmativas o los derechos de grupos.

Para quienes conocen menos sobre la obra de Dworkin, y sobre la infuencia de esa obra en la Argentina, agrego unos párrafos del excelente discurso del amigo Marcelo Alegre, previo a la entrega del honoris causa a Dworkin. Van los párrafos:



La entrega de este diploma es una buena ocasión para reflexionar sobre la profunda pertinencia de las ideas y argumentos del Profesor Dworkin, en particular respecto de nuestro país. Al fin de cuentas, este doctorado es, antes que nada, una forma de agradecimiento por los aportes del profesor Dworkin al mejoramiento y al progreso del Derecho y de su enseñanza en la Argentina.

Cuando se recuperó la democracia, a fines de 1983, muchas de los textos de Dworkin ya eran conocidas en nuestro medio. Desde entonces, sus ideas iluminaron debates y avances cruciales para nuestras libertades. Una de las primeras tareas de la nueva democracia, a cargo de sus jueces, era la de construir rápidamente una nueva jurisprudencia constitucional, que reemplazara las concepciones jurídicas autoritarias, oscurantistas y represivas vigentes luego de medio siglo de inestabilidad constitucional.


…(Su) comprensión robusta de los derechos se plasmó en fallos como Bazterrica o Sejean. En Bazterrica la Corte Suprema declaró la inconstitucionalidad de la punición de la tenencia de drogas para consumo personal. Este precedente fue dejado de lado por la Corte de los noventa. Cuando dos décadas más tarde la Corte actual reivindicó a Bazterrica, se basó en escritos del Profesor Dworkin para afirmar, citándolo:

“el Estado tiene el deber de tratar a todos sus habitantes con igual consideración y respeto, y la preferencia general de la gente por una política no puede reemplazar a las preferencias personales de un individuo.”


En el fallo Sejean (que declaró la inconstitucionalidad de la prohibición de contraer segundas nupcias a las personas separadas) el Juez Petracchi se basó en la obra del Profesor Dworkin para sostener que:

En la primera parte de nuestra Constitución se encuentra destinada a proteger a los ciudadanos, individualmente y en grupo, contra ciertas decisiones que podría querer tomar una mayoría, aun cuando ésta actuase siguiendo lo que para ella es el interés general o común.”


En la causa “González de Delgado”, la Corte avaló la decisión de la Universidad de Córdoba de permitir la inscripción de mujeres en el Colegio Montserrat de Córdoba. Frente al agravio de los padres que se oponían a este cambio y acusaban a los jueces de legislar, el Juez Petracchi formuló una extensa cita del libro Una Cuestion de Principio, en la que el Profesor Dworkin cuestiona la pretensión de apoliticidad de la lectura conservadora y originalista de la Constitución. La cita concluye así: “Basarse en la teoría política no es una corrupción de la interpretación, es parte de lo que la interpretación requiere”.

Otra tarea de la democracia naciente era la de restaurar una noción básica de igualdad ante la ley. Esa tarea hacía inaceptable la impunidad de los responsables de las atrocidades de la dictadura.

En 1985, nuestro homenajeado estuvo en Buenos Aires y asistió algunas audiencias del histórico Juicio a las Juntas, seguido contra los comandantes de las Fuerzas Armadas, varios de ellos ex-presidentes de facto, en un contexto de amenazas al gobierno democrático, y bajo la acechanza de un aparato represivo aun intacto. Sus impresiones, junto a un lúcido análisis de la historia de la violencia en la Argentina del siglo XX, y a una vívida defensa de la necesidad de juzgar y castigar a los responsables de las atrocidades, fue publicado como el prólogo a la versión en inglés del Nunca Más, bajo el expresivo título: “Crónica desde el infierno”…concluía Dworkin, tomando una posición fuerte, que se volvería muy relevante en los años futuros, para la Argentina, pero también para Estados Unidos y el mundo entero:

“Debemos esperar que el gobierno de Alfonsín acepte el riesgo y procese a cualquiera de quien pueda probarse que torturó o mató a civiles, aún siguiendo órdenes, aún si resultara que solo un pequeño número de personas fuese condenado... El mundo necesita un tabú sobre la tortura. Necesita una creencia indudable y arraigada de que la tortura es criminal en cualquier circunstancia; que nunca puede haber una justificación, o excusa, para esa práctica: que todo aquél que la infringe comete un crimen contra la humanidad.”


…Las ideas de Dworkin son relevantes también en materia de de derechos sociales y económicos. Su concepción de la igualdad de recursos es aún más pertinente jurídicamente en la Argentina que en los Estados Unidos, donde todavía sólo una minoría de juristas lee derechos sociales y económicos en la Constitución...


Del mismo modo, las reflexiones de Dworkin sobre la desobediencia civil son especialmente útiles para ayudarnos a eludir las reacciones facilistas frente a fenómenos complejos como las acciones de protesta que llevan a cabo quienes objetan la validez legal de una norma o de un curso de acción estatal. También sus escritos sobre las acciones afirmativas ha mostrado que éstas no violan derechos y que son una herramienta legítima y eficaz para lograr el objetivo de la diversidad.

En nuestra Facultad, igual que en buena parte del mundo, sus obras lideraron la renovación de las ideas filosóficas, en nuestro caso contribuyendo a la liberación del pensamiento iusfilosófico de los límites marcados por la disputa entre el positivismo lógico y el iusnaturalismo tomista.

(Foto: Lucas Arrimada)

22 de nov. de 2011

Contra la criminalización de la protesta


Vengo de una muy linda reunión, en Diputados, organizado por ms. donda, en contra de la criminalizaciòn promovida por este gobierno. En la reuniòn estaban algunos de los dirigentes perseguidos, como vilma ripoll, n. pitrola o rubén sobrero. Se dijeron cosas muy interesantes, que no están reflejadas en estos informes (acà y acá) pero volveremos sobre el tema

foto de la sesión, con el amigo filippini

p.d.: ya informaremos sobre la impresionante visita de ronaldo dworkin

Ojo al piojo


Darín se apareció solito a buscar su libro Holy Fuck/Tp. El tipo sabe dónde está parado, sabe lo que hace

21 de nov. de 2011

Ambientalismo y megaminería

Acá

Denuncian censura en Página

Denuncian censura en Página, contra el periodista Darío Aranda (dos veces en los últimos días), destinada a proteger al kirchnerismo, y cuando el periodista informaba sobre la muerte del militante campesino Cristian Ferreyra, del MOCASE, acá

Rajoy

Rajoy: nunca te creímos nada, no te creemos nada, no te creeremos nada

20 de nov. de 2011

Kirchnerismo y amigos

Vengo de la presentación del libro de TP, del que acabamos de hablar (para quienes no conocieron el sitio, los remanentes, acá). Estuvo muy bonita, con palabras de Estebitan S.; F. Casas y don G. Noriega (ídolo). Agrego la última nota que le mandé a Huili/TP, para incluir en este libro





Kirchnerismo y amigos. Es claro que el problema trasciende al kirchnerismo. Se trata de una dificultad que genera el poder entre aquellos que se encuentran, por la razón que sea, cerca suyo. En todo caso, para mí, el kirchnerismo empeoró las cosas al menos por dos razones. Primero, porque la cuestión de la que vamos a hablar se agrava o modera de acuerdo al carácter más o menos extremo del gobierno de turno, y el kirchnerismo ha sido una experiencia en este sentido extrema. Segundo, porque el kirchnerismo pobló sus filas de mucha gente por quien siento o sentí cariño.

El problema. Mi problema es el modo en que tantas personas afines al kirchnerismo, y con quienes reconozco lazos de afecto, comenzaron a justificar a un gobierno que actuaba -repetidamente- de modos que, en nuestras vidas apenas anteriores, hubiéramos repudiado sin la menos hesitación.

La superioridad moral. Ocurre que uno empieza a escuchar a personas queridas diciendo cosas que uno no querría nunca haberles escuchando. Uno se tapa las orejas por dentro, entrecierra los ojos, y se dice a sí mismo: “no, no, por favor, no lo digas, no sigas...” Pero el hecho ocurre. Eso no lo deja a uno con la idea de que es, uf, un “alma bella”. No. Eso no es así ni nos interesa en absoluto. Ni somos bellos ni tenemos alma. Lo que tenemos es la certeza de que es posible militar, defender una idea, entregarse a aquello en lo que uno cree, sin necesidad de transformarse, sin necesidad de decir seriamente lo que antes nos causaba risa.

Arrogancia. Esto no implica, de parte de uno, un acto de arrogancia –una afirmación de superioridad moral que deja al otro en la posición del vil bellaco. No. Si estamos hablando de amigos! No se trata de que uno se sienta mejor que los amigos. Es la pena de perderlos un poco, de verlos asumiendo un papel en el que uno no querría verlos. Cómo se va a tratar de establecer una competencia con ellos!

El “yo real”. Alguien podría decir: “lo que ocurrió es, finalmente, que ‘ellos’ mostraron, ay, su ‘yo verdadero;’ aquello que verdaderamente eran, y que antes ocultaban; aquello que siempre estuvo allí.” Y no. Uno tampoco comparte este juicio, porque sabe que, mirados de cerca, todos somos bastante menos parecidos a aquello que pensamos o deseamos ser. Todos. No sólo “ellos.” Se trata de la bronca de que este contexto político anime a tantos a hacer visibles sus facetas menos dignas, en lugar de otras siempre más queribles.

El precio a pagar (o, “esos sapos”). Nos pueden decir, “Pero no, lo que pasa es que no te das cuenta. Es que toda construcción necesita de ladrillos viejos, de maderas algo podridas, de bosta en definitiva”. Se trata, en otros términos, de “el precio que necesitamos pagar para conseguir aquello por lo que hemos venido desde siempre luchando.” Podría entender esto, si tuviera atisbos de verosimilitud. Pero, en qué sentido podemos hablar de este precio a pagar, como precio necesario para obtener lo que queríamos? Sin ponernos demasiado finos con la cuestión, uno podría preguntarse, en qué sentido es que necesitamos Zanolas y Pedrazas para conseguir Asignación por Hijos y Matrimonio Igualitario? Normalmente, Zanola y Pedraza no son pasos necesarios para conseguir algo de lo que queríamos, como no lo son los peajes ministeriales, ni los economistas de la Ucedé, ni las mentiras estadísticas. Los bienes que nos interesa obtener o producir desde el gobierno pueden lograrse, normalmente, sin ellos, y en todo caso a pesar de ellos.

Sucios y malos. Entonces se nos ofenden, y responden con la idea absurda según la cual a uno no le gustan los Zanola-Pedrazas porque son distintos de uno, porque usan campera (yo también la uso, pero en fin), o son obesos (…), o tienen comportamientos etílicos o hábitos culinarios distintos de los que son propios de nosotros los de clase media (bué…). Rechazamos esa crítica, de inmediato y sin cortapisas. Lo que afirmamos es mucho más simple: Los Zanola no nos gustan porque estamos en contra de que alguien se enriquezca vendiéndoles medicamentos falsos a nuestros abuelos. Los Pedraza no nos gustan porque nos parece mal que a la oposición de izquierda se le dispare. El modo en que combinen colores o alcen la taza del té por la tarde tiene muy poco que ver con todo esto, por más que a nuestros amigos les guste así pensarlo.

Inocencia e historia. Y es que, por más que les pese, no toman en cuenta la dinámica de la historia, a la que siempre quieren citar en su favor. Y es que, aún si fuera cierto, excepcionalmente, que un Pedraza, un Curto, un Insfrán fueran relevantes hoy para obtener, mañana, lo que ahora queremos, entonces deberíamos preguntarnos si tales alianzas ayudan o socavan la posibilidad de seguir contando con lo que anhelamos, pasado mañana. La cuestión es sencilla: Dichas alianzas pueden facilitar que hoy se obtenga cierto respaldo que facilita, por ejemplo, aprobar el presupuesto mañana (no es éste, seguramente, el mejor ejemplo). Pero ellas suelen ser, también, la causa de que obtengamos lo más indeseado, pasado mañana, cuando se haga fuego contra algún opositor terciarizado, cuando se trafique veneno a costa de la vida de los más marginados, cuando se eche a la policía sobre tobas no domesticados, cuando la mentira se haya consolidado como el lenguaje en el que se comunica el Estado. Curiosamente, sin embargo, los que defienden la idea de “el precio a pagar,” son los que luego le recriminan a uno que no haga estudios históricamente situados, o que haga análisis demasiado estáticos, o demasiado inocentes. Son ellos, sin embargo, los que además de todo se tragan la historia.

Jugar con otros. Entonces vienen y nos acusan, enseguida, de “hacerle el juego” a los que ninguno de nosotros queremos. Nos señalan, entonces, como ya lo han hecho, porque las críticas que hacemos, desde la izquierda, sólo favorecen a la derecha. Pero deberíamos preguntarnos quién le hace el juego a quién, y quién es el que fortalece cuánto a qué porción de la derecha. Deberíamos pedirles que nos digan qué es lo que en verdad hacen cuando se convierten en arietes y escudos del gobierno, blindándolo de las críticas que le llegan desde la izquierda. Aquí un posible anticipo: Lo que hacen, de ese modo, es ayudar a que germine y crezca la peor gramilla de la derecha enquistada ya en el gobierno. Porque, qué gobernador aliado al gobierno nacional no puede ser considerado de derecha (el que no impone educación religiosa en las escuelas públicas, organiza sistemas de espionaje interno, asesina a los pueblos originarios, reprime a los jóvenes, persigue a los maestros…)? Cuántos funcionarios de la primera línea económica no provienen de la escuela económica o el partido político más reaccionarios de la Argentina? Cuántos “barones” del conurbano se han abstenido de tejer alianzas delictivas con la policía o el narcotráfico? Cuántos líderes sindicales han dejado de montar negocios con las patronales, entregado obreros, amenazado con armas a la oposición de izquierda? Que se sepa: Cuando se protege al gobierno de las críticas de izquierda, lo que se hace es permitir que siga creciendo la derecha oficial –posiblemente, la más peligrosa, dado el control que ejerce sobre el aparato represivo.

Nosotros, los destituyentes. Entonces cambian de blanco, y dicen que con nuestras críticas francotiradoras nos convertimos desestabilizamos o (Carta Abierta dixit) pasamos a engrosar las filas de los “destituyentes”. La idea es inconcebible, en la Argentina, para todos los que vivimos (como lo hicimos, todos nosotros) los años de la “primavera alfonsinista.” En aquellos años sí tenía sentido decir que la crítica despiadada al poder podía resultar “golpista” (hoy “destituyente”): La historia nos había enseñado que todos los gobiernos constitucionales, inequívocamente, caían antes de concluir su mandato, empujados por alguna brutal arremetida militar. Y sin embargo…y sin embargo, a pesar de la tremenda verdad que encerraba esa advertencia, no dejamos de criticar nunca al gobierno, en todo aquello que nos parecía horrendo del mismo, llámese punto final, obediencia debida, felices pascuas, héroes de Malvinas, economía de guerra. Cómo es que ahora, entonces, con la democracia consolidada, los militares en los cuarteles, las energías cívicas intactas, van a decirnos o hacernos sentir, que debemos acallar las críticas, dado los riesgos “destituyentes” que ellas encierran o son capaces de liberar? Y, lo que es peor -lo que aquí nos ocupa: Cómo puede explicarse que nuestros amigos se callen, una y otra vez, frente a lo que siempre repudiamos? Cómo es posible que nuestros amigos entierren sus críticas debajo de una pila de párrafos llenos de elogios oficialistas, como pidiendo permiso y perdón, por lo que apenas sugieren? Cómo puede ser que nuestros colegas, los más informados, hayan pasado a trabajar ahora en el ocultamiento deliberado de información imprescindible? Éste es uno de los aspectos más terribles del kirchnerismo: El promover la idea de que se ayuda al gobierno silenciando las críticas, ocultando información sobre lo que todos reconocemos como inaceptable.

Nadie es perfecto. Bueno, replican entonces, alivertianos, pero qué gobierno es perfecto? Qué gobierno no comete errores? Y es tan banal esta respuesta, tan necia! Escuchar a los amigos diciendo esto es triste porque eso lo sabemos todos, y porque exactamente eso mismo puede decirlo el peor obsecuente, para justificar al peor gobierno que uno quiera poner aquí (…) Leerlos escribiendo eso es doloroso, porque lo que nos interesa no es quejarnos de un gobierno no del todo perfecto, sino saber de qué tipo de imperfecciones hablamos, y cuál tipo de imperfecciones estamos dispuestos a tolerar, en lugar de extirparla. Una manera similar, menos vergonzosa, de decir lo mismo, consistió en señalar acusatoriamente a la oposición, para decir que en, definitiva, los de enfrente (los de la oposición) eran peores. Pero aquí, otra vez, nos encontramos con una fórmula engañosa, falsa, y finalmente perversa. Falsa, porque el mundo político local no está así polarizado, no se divide en dos, y encuentra a buenos y malos dirigentes en todos los frentes. Engañosa, porque simplemente no es cierto que dentro de la oposición no haya agrupaciones fundamentalmente limpias de algunas de las peores suciedades que tiene el gobierno (la vocación de financiar sus campañas con dinero sucio; la apertura a estructuras directamente ligadas al narcotráfico y el delito). Perversa, porque ella viene a blindar al gobierno frente a críticas justificadas, en nombre de las que no lo son.

TP, cuando el amigo se va. Los años de TP representan una buena ilustración del tipo de intercambios que imaginaba. Un grupo de amigos, virtuales o reales, reunidos en un espacio común –en este caso, un ámbito de expresión original y potente, facilitado por las cualidades excepcionales de su ilustrado e ilustrativo creador- en donde, en algún momento, el diálogo se hace innecesariamente complicado, por diferencias políticas inesperadamente ríspidas. En un instante, inesperado, la tierra se agrieta un poco, las veredas se separan, y la mesa compartida resulta una barrera que separa lados opuestos. Ello así aunque, en lo personal, el tiempo TP haya sido graciosamente polémico, pero nunca dolorosamente conflictivo.

Una mala noticia. Frente a los que se pasaron al otro lado, me quedan reproches y algunas cuentas sobre las que hablar. La mala noticia es que estas deudas no son resultado de un mero divertimento entre jóvenes adultos, puestos a negociar su aburrimiento por Internet. Al menos no lo veo así. Se trata de diferencias y de errores que tuvieron –dentro de la modestia e insignificancia de aquello que somos capaces de hacer- relevancia política, y de las que necesitamos aprender. La vida pública es, también, esta conversación, que se da en diferentes niveles, y que contribuye, como otras, a legitimar y deslegitimar, fortalecer o debilitar, iluminar o dejar a oscuras, iniciativas y áreas diferentes de nuestra vida en común. No estoy seguro de que todos hayamos sido capaces de hacer el aporte que podría correspondernos, dado el lugar de privilegio que, en tantos sentidos, ocupamos. A la vez, tengo el convencimiento de que muchos amigos se pusieron al servicio de una causa que era cada vez menos parecida a aquella por la que decían trabajar, o que describían en nuestros encuentros. El resultado de ocho años de kirchnerismo es muchas cosas pero también, y centralmente, concentración como nunca antes del poder político; y desigualdad económica-social como en las peores épocas del menemismo.

Y otra buena. La buena noticia es que, a pesar de las rabias, las molestias, los enojos justificados, el kirchnerismo cierra una etapa, y los vínculos entre “nosotros” y “ellos” –dentro y fuera de TP- no se han roto. No quedamos enemigos, no nos insultamos si nos vemos, no estamos armados. Lejos de ello. Nuestras disputas, estoy seguro, no han sido triviales, ni merecen amnistiarse como si todo diera lo mismo, como si sólo hubiera terminado la ronda de un juego. No. Sin embargo, y a pesar de ello, es bueno saber, pensar o creer que todavía es posible -aún sin TP, y aún sin Huili en el Control Central- seguir conversando.







18 de nov. de 2011

Premio Seminario al Libro del Año


Salió el esperado (?) libro de TP/Bonk/Holy Fuck

Coordinado por el mejor de todos, Huili Raffo,
y con el regalo de su arte en cada página

Con selección de notas de lo que fuera TP, y otras nuevas enviadas para la ocasión por muchos de sus colaboradores

Incluye textos de E. Semán, H. Raffo, E. Schimdt, Quintín, I. Steiberg, E. Brener, S. Llach, H.Iglesias Illa,
F. Casas y quien suscribe, entre otros

Y se presenta este domingo, luego de la victoria
de Rácing sobre Boca, con Fabián Casas, Estebitan
Schmidt y don Gustavo Noriega

Toda la suerte ahí, todas las felicitaciones a Huili!

16 de nov. de 2011

Toda la suerte para Estela


Se estrena la peli sobre Estela Carlotto, y le deseamos toda la suerte

Reportaje a la pareja de guionistas :)
acá

De cómo el gobierno disciplina al sindicalismo crítico

Gran nota del abogado Horacio Meguira, de la CTA, acá

Capitanich, o las consecuencias de aliarse con lo que venga

Qué hermosa nota-video del gobernador ultra-K, Capitanich (acá)! Dulce mensaje en un país pluralista y de tolerancia religiosa: antiabortismo radical porque "somos instrumentos de la voluntad divina...tenemos que seguir, ejecutar y continuar el plan de Dios." Capaz que un día estaría bueno eso de pensar con quién se establecen alianzas. (No olvidar, por las dudas, Uturbey-K-Salta, y religión católica en las escuelas públicas).

Zuccotti Park

Implacables: el poder no tolera indignados. Ahora sacaron a los muchachos del Zuccotti Park, en Nueva York. Gran sitio (en inglés) con información sobre el tema, acá

Jornadas Criminalización

La semana que viene, vamos al Congreso a discutir el tema de la criminalización de la protesta, con el amigo Leo F.
Si Donda invita...ahí vamos

H. Cámara de Diputados de la Nación

Comisión de Derechos Humanos y Garantías

JORNADA: "CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA"

PROGRAMA

1° Panel: Apertura

Diputados y Diputadas de diferentes bloques darán su perspectiva sobre la situación actual de los procesados por protesta social/sindical.

2° Panel: Académicos

Dr. Roberto Gargarella- Dr. Leonardo Filippini

3° Panel: Organizaciones y Dirigentes Sociales

CTA- Sobrero- Barrios de Pie- Pancho Montiel- MTL- CCC- Vilma Ripoll- Nestor Pitrola- FUBA-

FDS- CEPRODH y demás organizaciones.

Diputada Nacional Victoria Donda Perez

Presidencia de la Comisión de Derechos Humanos y Garantías


Reunión de Comisión de Derechos Humanos y Garantías del día 22 de Noviembre a las 17 hs. en la Sala 6 del Anexo de la Cámara de Diputados

200 años

Este viernes, por si alguno quiere venir

15 de nov. de 2011

14 de nov. de 2011

Cambia, todo cambia/ Another little toad (croac)

Parece que se viene un canal América 2 alineado sin fisuras, por fin. Atención porque Manzano estaría por cambiar de ideología en estos días (acá). La cuerda que une aquello que era tan feo y esto que es tan hermoso es cada vez más gruesa.

p.d.: se rumorea que Manzano no habría dicho la frase "robo para la corona," sino "la operación coronaria (que mi mamá se tiene que hacer) es un robo, y no tengo dinero para pagarla"

foto: Manzi entrando a visitar al Secretario de Medios, en busca
de mayor pluralismo económico

Un ruego para militantes k (con pd)

Por favor, ahora que el gobierno se radicaliza en el proceso de ilegalizar gremios, procesar dirigentes sociales y militarizar espacios de conflicto, respiren profundo, hagan silencio por cinco minutos y recuerden su pasado izquierdista antes de ensayar justificaciones reaccionarias con lenguaje progre. Por favor, por favor se los pido, no degraden más a la izquierda.

p.d.: no terminaba de escribir lo escrito, cuando ya aparecía la primera justificación tremebunda: dijo Schiavi: "El cambio implica una mejora absoluta del sistema y permite ordenar un poco las cosas, ponerlas en su lugar. Nadie puede dudar del profesionalismo de las Fuerzas Aéreas para manejar estas cosas". Estos tipos son geniales.

Intervista/un altra

Reportaje en La Política On Line, un poco sobre el tema sindical, un poco sobre el debate presidencialismo-parlamentarismo, acá

Libertad de expresión en la era k

De cómo la libertad de expresión va quedando limitada a) por la necesidad de defender a las grandes empresas que pactan con el gobierno; b) por la voluntad discrecional, antojadiza, de las autoridades de aplicación

La decana de bioquímica de la Universidad de Tucumán prohíbe pasar documental de Pino Solanas, porque se critica a La Alumbrera. "Es que ustedes pasan cosas que están en contra de todo, de cosas que acá los estudiantes no están en contra" -dice la decana, elocuente. "Ustedes se oponen a todo" -argumenta. "Pero por qué, dónde están los fundamentos, dónde está la resolución?" -le responden. "No tengo por qué darte ninguna resolución." Extraordinario acá

13 de nov. de 2011

Todo paro es político (con pd y pd2)

El gobierno está muy molesto con los pilotos de Aerolíneas, a quienes acusa de promover un paro motivado por razones políticas. En altas esferas gubernamentales se estaría pensando en exigir que todos los próximos paros sean paros apolíticos.

pd: Muy indicativa sobre lo que viene, la respuesta del Ministro Tomada y el Secretario Schiavi: "La idea es ir a la Justicia para que les cancelen la personería por considerar ilegales sus medidas de fuerza. Y por otro lado, también se promocionarán algunas acciones penales por los daños causados." Y además pasar a Defensa a algunos de los afiliados del gremio. Según Página, "en paralelo, se encuentra el pedido ante la Justicia para que se determine la ilegalidad de las huelgas, tal como informó De Vido. De prosperar esa última solicitud, y en caso de que continúen las medidas de fuerza, la empresa estaría habilitada para despedir a los trabajadores en huelga." Buenísimo. Ésta sería la parte popular del proyecto gobernante. Sobre la parte relacionada con los derechos -en el caso, la libertad de expresión- ver el post más arriba. Se va delineando lo que viene.

pd2: El gobierno transfirió a los controladores aéreos a las Fuerzas Armadas, otra vez, acá
Estos tipos están locos. Son tan anti-obreros que no toleran una protesta, y ante la mínima queja ya les devuelven poder a los militares, que de esto no entienden nada.

12 de nov. de 2011

Se fue

Se fue. Y que se vaya, con él, toda la derecha, millonaria, rodeada de mafia, que acumuló todo el poder para sí y manipuló a la justicia hasta someterla. Reportaje a Darío Fo, acá ("si le das tiempo, se sale con la suya y te hace el juego de las tres cartas"). Tabucchi, acá

MdP














Se fue la semana y no comenté nada de mi breve pasaje por MdP y el festival de cine (que incluyó sfogliatellas en la fonte d’oro; cena con quintín-flavia que ya es un clásico; un poco de buen vino y cantidad de buen café de parado). No llegué a ver Estela (Verdades Verdaderas), sobre la Abuela de la Plaza Estela Carlotto, guionada por mi hermana y don J.Maestro, pero confío en que el producto final se alejó, afortunadamente, de lo que algunos quisieron –y muchos temimos- que fuera. Qué bueno eso, felicitaciones en ese caso (también a N. Gil Lavedra, el director).

Ví en cambio La Toma, peli colombiana sobre la toma y masacre en el palacio de justicia en Bogotá. Aunque como obra artística el film no destaca, como testimonio, y para quien no conocía o no recordaba demasiado sobre el tema (tema colombianamente descomunal), vale la pena.

Ví también Hors Satan, de Bruno Dumont, que ya me colmó el vaso: ok Bruno, tenés talento, ok, mirás un territorio y unos personajes que otros en tu país no miran. El problema es que a los dos minutos que salgo de una película de Dumont ya no me acuerdo de nada: para qué había ido a esa sala toda oscura?

Yendo a lo importante: This is not a film, del iraní Panahi, pasa a la historia no por su contenido (en este caso, una película auto-centrada y sin pinceladas de talento), sino por la heroica desesperación de su director, angustiado y ansioso de seguir filmando contra todo, que en su caso es mucho y gravísimo.

De lo mejor que ví (y no fue mucho), Las acacias, de P. Giorgelli, que me hacía acordar al Trapero de Mundo Grúa: personajes desclasados y un cariño que se va filtrando entre las grietas, hasta que al final la tierra seca se humedece de afecto. Bien esta vez, aunque no me animaría a decir cómo sigue la cosa.

Lo mejor: El lugar más pequeño, de Tatiana Huezo (graduada de la notable escuela de cine de la Pompeu Fabra). Acá me detengo un poquito porque hay algo muy importante. Tatiana, salvadoreña-mexicana, filma en su país de origen, en el pueblito en el que naciera su abuela (Cinquera). Se trata de un pueblo, el lugar más pequeño, que en algún momento de la guerra salvadoreña fuera desmantelado -y parte de sus habitantes masacrados- por estar lleno de “subversivos.” El hecho es que luego de años, los antiguos pobladores sobrevivientes vuelven al pueblo, y comienzan a reconstruir lo que antes había: a partir de las piedras ruinosas que quedan en pie, a partir de los retazos de un tejido social deshecho. Tatiana –y me pongo de pie al decirlo- da una clase magistral, emocionante, talentosa, vital, entrañable, comprometida, de cómo acercarse a esos heroicos y a la vez modestísimos, invisibles pobladores: los protagonistas son ellos, y Tatiana (que no aparece en imagen, ni pregunta, ni pone su voz en off, ni explica, ni da lecciones cancheras desde la imagen) los escucha atenta. Y hay tanto tanto tanto que los pobladores dicen y tienen ganas de decir. Hay tanta increíble poesía, tanta asombrosa riqueza en los relatos de quienes van hablando, que uno se acomoda en su asiento y pide a los gritos, por dentro, por caridad, dénme la oportunidad de seguir escuchándolos: hablen más por favor! Todos menos uno de los que hablan son iletrados, todos han sido, de distintos modos, golpeados y violentados. Y ahí están, llenando la pantalla de dolorosas flores. Pero qué ejemplo que nos das, Tatiana! Pero qué lección! La mayoría de los documentalistas que conozco (aún, muchas veces, mi admirado Coutinho), se colocan ellos como protagonistas y desplazan a los empujones a los entrevistados, a los que usan como material de insumo (usan y enseguida tiran), a quienes más que preguntarles algo, explotan: quieren sacarles todo el jugo en cinco minutos: “tenés cinco minutos para contarme tu drama, apuráte y no me hagas perder el tiempo” –les dicen a sus entrevistados. Y cualquiera, en esas condiciones, muerto de miedo, lo que hace es repetir el sentido común, volver a lo ya dicho, tratar de ir a lo seguro –es decir, uno va a lo insoportable y falso, a lo que es completamente ajeno a uno- temiendo hacer papelones. Así, al final, cualquiera queda como bobo por el terror de aparecer como bobo frente al genial-cineasta-explotador. Tatiana, en cambio, va al lugar de los hechos y se instala allí durante meses para adentrarse en el tema, para conocer a los entrevistados, identificada con ellos. Y cuando llega el momento de escucharlos (es-cu-char-los), no pone stop, no pone el reloj a correr. Así, cualquiera de los que, puestos contra la pared, forzados a decir su vida y su drama mortal en cinco minutos, hubiera dicho una bobada, termina sacando fuera la belleza extraordinaria que cualquier alma tiene: los entrevistados hablan y hablan y va saliendo poesía, hablan y hablan y va destilando su hermosura la vida. Habla y habla la vieja señora, y recién allá lejos sabemos que le mataron a la hija y que quiso tantas veces matarse. Pero antes y después está la vida, y las bromas y el cigarrillo, y el mirar las plantas enamorada. Y habla y habla el sabio del pueblo, conocimiento amable en estado puro, bueno. El viejo que cuando todos iban al campo se quedaba a leer el único libro que tenía a mano: el Larrouse ilustrado, aprendiendo palabras que no sabía. Qué bueno Tatiana, qué lección que das!! Gracias por dejar, a nosotros también, escucharlos! Qué tesoros que hay en cada uno, cuando a uno lo dejan!

La mala suerte quiso que viera la peli de Tatiana pegada a dos bohemian paparruchadas. Una francesa, de Philippe Garrel, con quien rompimos relaciones definitivamente (ya retiramos al delegado y cerramos la embajada); y otra argentina, Graba, de Sergio Mazza. Así que el contraste fue aplastante: simplemente, lo verdadero contra lo falso; lo sentido frente a lo vacuo; el corazón (uy, Tatiana quebrando en llanto mientras presentaba la película), frente a la superficialidad creída del resto. Philippe está enamorado de su hijo, al que ya no soporto (con él también rompimos relaciones, pero hace rato), y se la pasa mostrando a jóvenes franceses super cool hablando tonterías y viviendo vite sprecate. Lo de Mazza es más serio: “somos artistas y nos filmamos, y como todo lo que hacemos se convierte en arte, nos largamos a filmar (sin saber a dónde vamos) y mientras vamos improvisando vamos ganando metros de arte”. Maestro: arte es otra cosa. Por suerte en la peli está Belén Blanco, así que de todos modos la vemos.

11 de nov. de 2011

Derechos humanos



Próximo lunes, 1830 en la UBA

Justicia: menemismo es decir macrismo es decir kirchnerismo

Sobre el pacto kirchnerismo-macrismo dentro del Consejo de la Magistratura, para nombrar cuatro jueces federales acá

Sobre la impresionante sentencia en el caso Skanska (que sigue al cierre de la causa "Armas," que sigue al ocultamiento en el caso Jaime, que sigue a la negligencia en el caso Schoklender, que sigue a las negativas en el caso Antonini W), en donde TODOS los funcionarios acusados fueron sobreseidos, acá.

El derecho es una fiesta

10 de nov. de 2011

víctimas-narcos-derecho penal

En este artículo (acá) el historiador conservador Enrique Krauze critica al importantísimo "movimiento para la paz," encabezado por el poeta Javier Sicilia, en México, que entre otras cosas objeta la estrategia del presidente Calderón contra el narcotráfico. Dice Krauze, contra aquellos, "La teología moral del catolicismo y el gandhianismo tienden a atenuar la gravedad de un crimen a través de la comprensión de sus causas y condiciones. Ciertamente, los asesinos (aunque no necesariamente los jefes del crimen) son salidos de la pobreza. Pero una vez que cruzan la línea y se convierten en asesinos, ya no son víctimas, son homicidas." No es así: que "ellos" crucen la línea no quiere decir que lo tengamos que hacer también "nosotros."

9 de nov. de 2011

La ruta que va desde aquel gobierno a éste


El primero te lo regala, el segundo te lo vende. acá

Se viene Dworkin



Rutas argentinas hasta el fin


Volvía a Buenos Aires -era de noche- en autobús. Sugestionado, tal vez, por trágicos hechos recientes, de accidentes en la ruta, me desperté algo sobresaltado, en medio del viaje, alertado por la velocidad a la que iba el ómnibus –un Chevallier que en su acelerado andar nos forzaba contra el respaldo del asiento. Pensé en por qué no era visible la velocidad del vehículo, frente a nosotros pasajeros; o por qué no nos alertaba del hecho una modesta alarma, como alguna vez existieran, frente al evidente exceso. Dado que advertí que no iba a volver a dormirme en esas condiciones, decidí armarme de coraje e ir a hablar con el chofer del micro –me molesta tanto tener que asumir un papel semejante. Llego hasta la cabina principal (que en la actualidad está drásticamente separada del resto del autobús por paredes de cartón-madera y cortinas, destinadas menos a proteger el sueño de los pasajeros que a invisibilizar la tarea de los conductores). Cuando descorro la cortina, veo un extraño, tenue brillo en la cabina. Pienso en el misterioso azul de la noche que recorre, temeroso, los dedos viejos que se aferran al volante. Sin embargo, no se trataba del misterioso azul de la noche, sino del celular del chofer. A esa velocidad para mi inusitada, y mientras seguía acelerando, el conductor iba chequeando sus mensajes de texto. Le expreso, tímidamente, mi queja al chofer, mientras me sujeto a la pared para no caerme. El conductor me ve y se incomoda. Repito mi queja y él se mueve inquieto.Vuelvo a insistir. El chofer se quita el auricular que -ahora veo- cubría una de sus orejas y le impedía escucharme, ridiculiza mi reclamo y desmiente mi queja. La música que salía del auricular era verdaderamente muy mala.