28 dic. 2012

Democratizar la justicia 4: Democracia judicial y jurados



Hace un tiempo nos ocupamos del incipiente trabajo de Albert Dzur (acá:
http://seminariogargarella.blogspot.com.ar/2011/09/dzur-democracia-y-derecho-penal.html )
dirigido a conectar el Derecho Penal, la Teoría del Castigo, y la Democracia. Dzur pedía un activismo mucho mayor para la participación ciudadana en materia penal, particularmente a través de la institución de jurados.

En su momento, elogiamos el trabajo de Dzur, en un evento en donde él lo presentaba agobiado por el acoso del tradicional dogmatismo penal. De nuestra parte, defendimos sus escritos a los que, en todo caso, impugnamos por no estar fundados en una concepción de la democracia más articulada.

En estos días, Dzur ha publicado su libro sobre el tema, que lleva por título Punishment, Participatory Democracy & the Jury. Notablemente, el libro recoge críticas como las que le formuláramos (de hecho, agradece a este blog por "las preguntas difíciles" que le hiciéramos en su momento), y hoy su postura parece mucho mejor sostenida, y también más cautelosa en algunas de sus conclusiones.

Dzur está prácticamente solo en esta empresa: Critica el elitismo penal dominante, porque considera que la ciudadanía tiene mucho que aportar en la discusión sobre el castigo. Indirectamente, objeta al Ferrajolismo dominante en estas tierras, que asume que cualquier apertura del Derecho Penal a la ciudadanía implica inflación penal, castigos más altos, penas más duras: Otra muestra de repudiable elitismo.

Al mismo tiempo, sin embargo, Dzur critica a muchos de los defensores actuales del jurado que, en el fondo, comparten los principios últimos del ala anti-democrática. Para estos defensores del jurado, la ciudadanía sólo puede involucrarse en los temas probatorios (Juan golpeó o no a su mujer, María robó o no los pastelitos), pero nunca en la misma reflexión sobre el derecho de fondo: "la gente" no está capacitada para ello. Esta es, también, la posición prevaleciente en la Argentina, aún entre los más progresistas defensores del jurado.

Dzur pide otra cosa. Pide que "las instituciones participativas, tales como los foros propios de la justicia restaurativa, y un revitalizado sistema de jurados" ayuden a repensar los alcances y límites del castigo -"una tarea que ha estado perdida por generaciones". Bienvenido Dzur, en su soledad teórica. Lo acompañaremos.

7 comentarios:

gustavo maurino dijo...

a Laura Roth debería interesarle, creo que por ahì iba su inquietud sobre dònde llegarìa la teorìa deliberativa de nino, proyectada al proceso penal, que presentara en la Anticonferencia.

Anónimo dijo...

Si se entendiera que los arts. 24, 75 inciso 12 y 118 de la CN se refieren al jurado tipo inglés (o anglosajón), éste incluye no sólo la discusión sobre los hechos, sino también la posibilidad de declarar la "inconstitucionalidad" de las leyes en casos concretos:

http://en.wikipedia.org/wiki/Jury_nullification

Saludos,
CV

capanatay arroz dijo...

Sabemos cuál es el contexto político (que pone en juego)la exigencia de democratización de la justicia. La aplicación de la ley de medios.

Hay muchos ciudadanos con vocación democrática en esta discusión y Gargarella es uno de ellos.
Como estamos acostumbrados a la ironía desalentadora quisiera ilustrar con Quino mi idea. En una tira de Mafalda, ésta se encuentra jugando al ajedrez con Felipe. Es una partida cerrada, pero Felipe se ilumina, hace su movimiento y grita: ¡Jaque mate! Por toda respuesta, Mafalda se levanta, hace una reverencia y con mucha solemnidad dice: "¡Dios salve al Rey!" Espero haber recordado bien esta tira, pero lo que me parece más interesante es la estupefacción de Felipe (que nunca puede lograr que Mafalda le reconozca su victoria).

Como dije, mi elogio es sincero y mis palabras no quieren tener nada que ver con el uso de la ironía que se hace usualmente en las discusiones políticas.

No sostengo que Gargarella reconozca victoria alguna (¿cuál?). Lo que digo es que Gargarella no ha logrado, por usar una expresión suya, conectar su defensa de los principios democráticos con el reconocimiento del juego político.

Es bueno que contemos con un ciudadano con la vocación democrática de Gargarella en esta discusión.

Por otro lado, se discute la aplicación de una ley. Pero se levanta Gargarella y pide solemnemente por un debate más profundo, más democrático. ¿Quién no concuerda con RG? Pero... ¿por qué, entonces, estamos estupefactos los que participamos del "juego" político?

Utilizo la palabra "juego" en su sentido más significativo.

La ley no va a mejorar la condición humana, por suerte, ya que es el hombre el que hace las leyes. Hay esperanzas en el hombre. La ley es una construcción social, como el Estado, donde se da el juego político, juego que a su vez responde también a las reglas de su circunstancia histórica. La ley surgió de algo ya instituido. Se abrieron las instituciones, se debatió dentro de ellas. ¿Todo podría haber sido mejor?

Sí.

Pero imagínense un partido de ajedrez entre un Filántropo y Kasparov. Sería muy interesante, qué se yo. Kasparov hace su movimiento y el Filántropo el suyo. Bien. Pero de pronto, imagínense que Kasparov, pensando, demorara su movimiento, mirando y mirando el tablero. Y cuando Kasparov hace su movida. De pronto, el Filántropo despierta, se levanta y le llama la atención al gran jugador de ajedrez sobre su meditación, sobre su pensamiento... Kasparov dice "jaque". De nuevo, sería interesante que el Filántropo quisiera explicar el movimiento de Kasparov haciendo un discurso sobre la conciencia humana. Pero si su actitud es más polémica al respecto y le pide a Kasparov que revea su jugada porque si hubiese pensado más profundamente la humanidad habría llegado a un conocimiento mayor de sí misma.

Tal es el absurdo. La estupefacción de Felipe.

capanatay arroz dijo...

Sabemos cuál es el contexto político (que pone en juego)la exigencia de democratización de la justicia. La aplicación de la ley de medios.

Hay muchos ciudadanos con vocación democrática en esta discusión y Gargarella es uno de ellos.
Como estamos acostumbrados a la ironía desalentadora quisiera ilustrar con Quino mi idea. En una tira de Mafalda, ésta se encuentra jugando al ajedrez con Felipe. Es una partida cerrada, pero Felipe se ilumina, hace su movimiento y grita: ¡Jaque mate! Por toda respuesta, Mafalda se levanta, hace una reverencia y con mucha solemnidad dice: "¡Dios salve al Rey!" Espero haber recordado bien esta tira, pero lo que me parece más interesante es la estupefacción de Felipe (que nunca puede lograr que Mafalda le reconozca su victoria).

Como dije, mi elogio es sincero y mis palabras no quieren tener nada que ver con el uso de la ironía que se hace usualmente en las discusiones políticas.

No sostengo que Gargarella reconozca victoria alguna (¿cuál?). Lo que digo es que Gargarella no ha logrado, por usar una expresión suya, conectar su defensa de los principios democráticos con el reconocimiento del juego político.

Es bueno que contemos con un ciudadano con la vocación democrática de Gargarella en esta discusión.

Por otro lado, se discute la aplicación de una ley. Pero se levanta Gargarella y pide solemnemente por un debate más profundo, más democrático. ¿Quién no concuerda con RG? Pero... ¿por qué, entonces, estamos estupefactos los que participamos del "juego" político?

Utilizo la palabra "juego" en su sentido más significativo.

La ley no va a mejorar la condición humana, por suerte, ya que es el hombre el que hace las leyes. Hay esperanzas en el hombre. La ley es una construcción social, como el Estado, donde se da el juego político, juego que a su vez responde también a las reglas de su circunstancia histórica. La ley surgió de algo ya instituido. Se abrieron las instituciones, se debatió dentro de ellas. ¿Todo podría haber sido mejor?

Sí.

Pero imagínense un partido de ajedrez entre un Filántropo y Kasparov. Sería muy interesante, qué se yo. Kasparov hace su movimiento y el Filántropo el suyo. Bien. Pero de pronto, imagínense que Kasparov, pensando, demorara su movimiento, mirando y mirando el tablero. Y cuando Kasparov hace su movida. De pronto, el Filántropo despierta, se levanta y le llama la atención al gran jugador de ajedrez sobre su meditación, sobre su pensamiento... Kasparov dice "jaque". De nuevo, sería interesante que el Filántropo quisiera explicar el movimiento de Kasparov haciendo un discurso sobre la conciencia humana. Pero si su actitud es más polémica al respecto y le pide a Kasparov que revea su jugada porque si hubiese pensado más profundamente la humanidad habría llegado a un conocimiento mayor de sí misma.

Tal es el absurdo. La estupefacción de Felipe.

capanatay arroz dijo...

Sabemos cuál es el contexto político (que pone en juego)la exigencia de democratización de la justicia. La aplicación de la ley de medios.

Hay muchos ciudadanos con vocación democrática en esta discusión y Gargarella es uno de ellos.
Como estamos acostumbrados a la ironía desalentadora quisiera ilustrar con Quino mi idea. En una tira de Mafalda, ésta se encuentra jugando al ajedrez con Felipe. Es una partida cerrada, pero Felipe se ilumina, hace su movimiento y grita: ¡Jaque mate! Por toda respuesta, Mafalda se levanta, hace una reverencia y con mucha solemnidad dice: "¡Dios salve al Rey!" Espero haber recordado bien esta tira, pero lo que me parece más interesante es la estupefacción de Felipe (que nunca puede lograr que Mafalda le reconozca su victoria).

Como dije, mi elogio es sincero y mis palabras no quieren tener nada que ver con el uso de la ironía que se hace usualmente en las discusiones políticas.

No sostengo que Gargarella reconozca victoria alguna (¿cuál?). Lo que digo es que Gargarella no ha logrado, por usar una expresión suya, conectar su defensa de los principios democráticos con el reconocimiento del juego político.

Es bueno que contemos con un ciudadano con la vocación democrática de Gargarella en esta discusión.

Por otro lado, se discute la aplicación de una ley. Pero se levanta Gargarella y pide solemnemente por un debate más profundo, más democrático. ¿Quién no concuerda con RG? Pero... ¿por qué, entonces, estamos estupefactos los que participamos del "juego" político?

Utilizo la palabra "juego" en su sentido más significativo.

La ley no va a mejorar la condición humana, por suerte, ya que es el hombre el que hace las leyes. Hay esperanzas en el hombre. La ley es una construcción social, como el Estado, donde se da el juego político, juego que a su vez responde también a las reglas de su circunstancia histórica. La ley surgió de algo ya instituido. Se abrieron las instituciones, se debatió dentro de ellas. ¿Todo podría haber sido mejor?

Sí.

Pero imagínense un partido de ajedrez entre un Filántropo y Kasparov. Sería muy interesante, qué se yo. Kasparov hace su movimiento y el Filántropo el suyo. Bien. Pero de pronto, imagínense que Kasparov, pensando, demorara su movimiento, mirando y mirando el tablero. Y cuando Kasparov hace su movida. De pronto, el Filántropo despierta, se levanta y le llama la atención al gran jugador de ajedrez sobre su meditación, sobre su pensamiento... Kasparov dice "jaque". De nuevo, sería interesante que el Filántropo quisiera explicar el movimiento de Kasparov haciendo un discurso sobre la conciencia humana. Pero si su actitud es más polémica al respecto y le pide a Kasparov que revea su jugada porque si hubiese pensado más profundamente la humanidad habría llegado a un conocimiento mayor de sí misma.

Tal es el absurdo. La estupefacción de Felipe.

rg dijo...

me parece que no te entiendo. decir "pudo ser mas democratico" se puede decir siempre. eso no importa. importa que nivel de abuso aceptamos. por ejemplo, cuando me dicen "vila le dio la mitad a su hija, o sea, ya desinvirtio" siento que me toman el pelo, nos toman como idiotas. cuando dicen "la corte ya me dijo mil veces que distribuya la publicidad de modo ecuanime, pero yo solo le doy a mis amigos", me parece que es una falta de respeto. cuando se usa la tv publica para, en horario central, acusar de delitos a moyano micheli, sin la minima prueba, estan rompiendo el estado de derecho. no se trata entonces de ser democratico hasta la ultima linea, se trata de no aceptar que te tomen por bobo

Laura dijo...

Felipe, Mafalda, el filántropo, "el juego"
los hijos de puta se ponen metafóricos y les sigue saliendo horrible, quieren ganar algo, a toda costa. Ganan en desprecio y verguenza ajena, pero les encanta. Los demás que se jodan, eso es lo que les gusta