4 dic. 2012

Republicanismo/Cárcel/Teatro


i) Después de mucho buscarla, ayer di con Cesare Deve Morire, la extraordinaria película de los hermanos Taviani, hecha desde la cárcel romana de Rebibbia. Allí, siguiendo un proyecto de años, se monta "Julio César", de Shakespeare, con internos encerrados en celdas de máxima seguridad.

ii) La historia, como se sabe, gira en torno a la acción de un republicano genuino, Bruto, que frente al poder desmadrado y tiránico de César, hace lo que hace un republicano genuino: dar muerte al tirano (Es gracioso pensar en los modos en que hoy se piensa al republicanismo, por aquí: republicanos como cuidando las formas prolijas del poder. Para los locales que acostumbran a pensar el republicanismo en tales términos, es bueno que re-piensen las zonceras sobre las que están parados. Republicanismo es, primero que todo, esto: darle muerte al tirano). César le grita a Bruto "tú también hijo mío,", pero Bruto, dolido como está, está seguro de lo que hace: "amo al César, pero amo a la libertad de Roma más que al César." Eso es republicanismo.

iii) Lo de los Taviani no sorprende, luego de la cantidad de obras maestras que nos han dejado, pero emociona otra vez. Aquí, el director teatral (el que toma sobre sus hombros la tarea de montar la obra), vuelve a un recurso muy tavianesco: todos los actores interpretando sus papeles desde su dialecto local: napolitano, romano, siciliano, también un argentino. Es conmovedor ver el trabajo que los presos hacen, en todos los casos notable. Se trata de una obra -la de Shakespeare- que (como alguno de ellos confiesa) tantas veces amenaza con dejarnos afuera, pero aquí, hecha por presos -por presos pobres, narcos muchas veces, asesinos, miembros de la mafia- adquiere y muestra su dimensión radical: ellos interpretan la traición, la venganza, la muerte, el sacrificio por los otros, la opresión, y el texto los toma radicalmente en el cuerpo.

iv) Y la obra es, sobre todo, la reflexión sobre otro mundo posible. Aquellos que la sociedad seleccionó y apartó, como los peores, están allí, repitiendo la obra por los pasillos, actuándola en los momentos "libres" en el patio, conmovidos hasta las lágrimas, emocionados por su labor, saltando de alegría frente a los aplausos del público. Otro mundo era posible.

foto: ex cárcel de valparaíso, devenida en centro cultural

2 comentarios:

Ale de la Matanza dijo...

Hoy resulta que es lo mismo /ser derecho que traidor,/ignorante, sabio o chorro,/generoso o estafador... /
¡Todo es igual! /
¡Nada es mejor! /
Lo mismo un burro /
que un gran profesor. /
No hay aplazaos ni escalafón, /
lara lara lara lara

Ma. Laura dijo...

Ayer tuve la posibilidad de ver esta pelicula en el BACI. No sólo superó mis expectativas sino que además me produjo una revolución mental con todas las cuestiones que pude apreciar a lo largo de mi carrera de abogacía. Me pareció un film para el análisis con Iñaki Anitua en Criminología y que refleja lo que vivencié este año en el práctico jurídico.
Se proyectó un mensaje enviado por uno de los directores en el que relataba sus días "de rodaje en la carcel" y concluía con el mismo mensaje que el film.