2 feb. 2011

Protestas-Pierini 2



Retomando la polémica sobre derecho, protestas, cortes de calle, con la ex funcionaria menemista A. Pierini, publicamos una nota, acá

La incluyo también a continuación:

De manera oportuna, en una nota publicada en esta sección el 26 de enero, Alicia Pierini –actual Defensora del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires– reabre un debate importante, relacionado con los límites de la protesta social y, más particularmente, con el derecho a cortar las calles en señal de protesta .

En su texto, la funcionaria plantea una serie de preguntas con las que abordar la cuestión. Todas ellas, según entiendo, están mal dirigidas, por lo que quisiera, en lo que sigue, repasarlas, aunque más no sea de modo breve. En primer lugar, ella sugiere que nos preguntemos si la protesta del caso es idónea para obtener o promover el fin alegado (i.e., un aumento de salarios o la reincorporación de los despedidos). Su respuesta es que no, porque lo que persiguen quienes cortan una calle es, sobre todo, hacerse escuchar, y no garantizar un derecho.

Por ello, concluye, los cortes no resultan métodos idóneos .

Ocurre, sin embargo, que su pregunta es por completo engañosa. En una mayoría de casos (e insisto, no en todos), el recurso a formas de protesta molestas para los demás no se debe a un ánimo agresivo por parte de quienes protestan , sino a su razonable certeza de que los medios institucionales disponibles para interpelar a los representantes, y recibir soluciones frente a legítimos reclamos, resultan totalmente ineptos para garantizar los derechos constitucionales agraviados . El punto de partida del análisis, entonces, no debe ser el que ella sugiere, sino la doble –y gravísima– falta que comúnmente comete el Estado: primero, al violar masivamente, por acción y por omisión, derechos constitucionales que tiene la obligación de asegurar. Segundo, al inutilizar o tornar directamente ridículos los instrumentos institucionales destinados el reproche cívico.

(¿Alguien puede creer que el Estado va a ejecutar los planes de vivienda que adeuda, o asegurar la educación digna que no asegura, luego de una petición vecinal o una reunión ciudadana con el representante del distrito?) En segundo lugar, quien fuera Subsecretaria de Derechos Humanos durante el gobierno de Carlos Menem sugiere que nos preguntemos si el instrumento elegido –un corte de calles– es “el único medio disponible” en manos de quienes protestan; y también, si no existen formas de protesta menos lesivas que la utilizada. La primera de estas dos preguntas resulta más bien absurda: todo dilema angustioso nos habla de al menos dos cursos de acción posibles.

Se trata, entonces, de una nueva pregunta formulada por la autora para direccionar a su gusto la respuesta, razón por la cual no tiene sentido contestarla.

La segunda pregunta, en cambio, es más interesante, pero en todo caso igualmente inaceptable. Por dar un ejemplo: un grupo de obreros de la construcción, en huelga frente a condiciones de trabajo abusivas, tiene numerosas alternativas a su alcance, menos lesivas para los intereses del patrón. Entre varios cursos de acción posible, ellos pueden redactar un manuscrito de protesta y aun abandonar su empleo. Pero no son estas preguntas decentes para hacer frente a quienes son objeto de abuso reiterado . Las preguntas, otra vez, se las debemos formular, primero, al empleador o al Estado que ofende : ¿cómo es que ustedes permiten o respaldan, sistemáticamente, violaciones de derechos semejantes? El artículo, en cambio, aparece escrito para negar o desplazar la responsabilidad esencial, primera, y gravísima, que es de los últimos, y no de quienes se quejan frente a ellos .

Finalmente, la funcionaria presenta un interrogante más importante, referido a los derechos de terceros. La cuestión es si el daño que ocasionan quienes protestan sobre los derechos de terceros es proporcional a la dimensión de su reclamo. Esta pregunta es fundamental, porque muy habitualmente las protestas acarrean molestias que todos queremos evitar.

Es necesario, sin dudas, pensar alternativas que permitan acomodar los derechos de todos . Sin embargo, no hay que aceptar la trampa que la última pregunta encierra.

Es tendencioso presentar el conflicto como uno entre pobres manifestantes y pobres transeúntes -maniobra que nos exige una toma de posición siempre injusta.

El conflicto central en juego es el que origina el Estado, cuando insiste en violar los derechos de los cuales es garante .

En definitiva, le damos la bienvenida al debate sobre la protesta, pero sin aceptar planteos distorsivos, ni olvidarnos de que, habitualmente, y contra lo que sostiene la funcionaria, los “reclamantes” no “desatan el conflicto”, sino que lo padecen , a partir de las ofensas y omisiones de los gobernantes.

14 comentarios:

sl dijo...

Totalmente de acuerdo. Que un Gobierno negligente pida a la gente que proteste civilizadamente es como que un padre maltratador le pida a un hijo que cada vez que quiera protestar lo haga en el patio, pero nunca en la mesa adelante de sus hermanos. La libertad de expresión, como todo derecho de participación, es siempre instrumental: queremos hacernos oír, por eso la defendemos. La acción virtuosa requiere condiciones de autonomía y libertad, que están ausentes en el caso.

rg dijo...

totalmente

viejitax dijo...

es notable como por un lado gargarella acusa a pierini de argumentos "tendenciosos", preguntas " por completo engañosas" y "planteos distorsivos" y por el otro la saca de la cancha con su apelacion permanente a haber sido funcionaria del gobierno menemista, como si eso hubiera sido lo unico que hizo en su vida. por lo que se dice, pierini tuvo una participacion importante en la militancia de los 70 por la que merece un poco de respeto, al menos para sacarse de encima la chicanita barata de los que por entonces se divertian en el jardin de infantes.

rg dijo...

en el articulo hay argumentos, lo que interesa es ver que decimos sobre ellos. lo demas son acotaciones, no irrelevantes

chalo dijo...

pierini quiere sumar a la doble falta del Estado una más: desconocer el derecho a hacerse oir, patético. como bien decís, el derecho reclamado y sistemáticamente vioado por el estado, fuera de su foco de análisis.

Renato J Berrino dijo...

Me interesaría saber opinión sobre lo reiterativo. Es decir, en su legítimo y totalmente de acuerdo proceder, se cortan calles para hacerse oír y que les atiendan los derechos avasallados... Muy bien, esto sucede, se hace público el asunto, el Estado (a regañadientes) toma nota, etc.. VALE SEGUIR, ante la inactividad ó silencio del Estado, jodiendo a los demás POBRES?

Anónimo dijo...

qué es que "tome nota", señor Berrinche que habla de JODER A LOS pobres y tiene blog de pymes? me lo puede decir? no estará sugiriendo usted que los reclamos son satisfechos y los reclamantes, de puro tipos JODIDOS que son, van a JODER porque quieren JODER y seguir JODIENDO, de vagos y mantenidos que son, piqueteros con cara tapada y antecedentes penales y terroristas?

andres dijo...

Me parece, siguiendo tus propios términos de no plantear una visión distorsionada del verdadero conflicto, que también una visión completa del problema exige incluir como parte del planteo cuáles serán los conflictos que deberá afrontar el estado si tuviera una sincera vocación para solucionar los problemas que generan la protesta.
Volcar toda la culpabilidad en el estado solamente puede terminar oscureciendo esta parte del problema (lo digo sabiendo que en tu ejemplo mencionás al pasar la responsabilidad del empleador pero indudablemente el énfasis principal lo ponés en el estado). Aún en paises desarrollados el estado capitalista es cada vez más débil para arbitrar, imaginemos entonces lo que pasa en paises como el nuestro. Esto no lo digo desde una visión de exculpación del estado sino desde la idea de que incorporar este problema como parte del problema más general que planteás es imprescindible para tener una visión completa del asunto. Por ejemplo, no es lo mismo la responsabilidad del estado al incumplir su obligación de inscribir al Sindicato de trabajadores de subte, en donde con una simple decisión podría solucionar el problema de inmediato, y no lo hace por interés político, que la de incumplir el mandato constitucional de vivienda digna para todos, en donde aún con la más sincera vocación de solucionar el asunto, un gobierno que asuma mañana no lo va a poder cumplir sino hasta dentro de mucho tiempo.

rg dijo...

totalmente incorporada la responsabilidad del empleador, y si no queda claro, que quede claro que es asi

Anónimo dijo...

Pregunta: Desde la posición defendida en el blog, los ciudadanos tendrían derecho a protestar utilizando cualquier medio (?) contra el estado que no cumple los derechos. Ahora bien, siendo el estado es una entidad abstracta, la protesta se expresa frente al resto de la sociedad, ¿se puede identificar a los demás ciudadanos con el Estado?

rg dijo...

no, aca no sostenemos que se puede hacer cualquier cosa, ni en cualquier momento

Anónimo dijo...

Reitero la pregunta (perdón si tal vez es ingenua): ¿En qué sentido la protesta que afecta a los demás ciudadanos es contra el estado? o ¿Por qué es legítima la protesta contra el estado o contra una empresa privada que no afecta directamente a estos sino a los demás ciudadanos? Una torpe analogía, supongamos que un padre no oye el reclamo legítimo de uno de sus hijos, entonces éste para que el padre lo escuche golpea a su hermano menor, o le roba la bicicleta ¿es legítima su acción?
Gracias por la respuesta.

rg dijo...

el ejemplo no es ese, porque nadie justifica ni legitima violencia, agresiones fisicas. mejor seria algo asi como que le retiene un juguete al hermano, para llamar la atencion a los padres. ahi el ejemplo me interesa mas,porque vuelve a poner las cosas en su lugar: si un sicologo escribe una nota para hablar de si le debe devolver el juguete o no, y se olvida de que el padre esta abusando del chico, es que no entendio nada

Anónimo dijo...

Mas allá del contenido del artículo, digo que la PIerini está más cerca hoy del PRO que del FPV....ahí está la clave del "cambio" del discurso.