7 may. 2011

El maltrato del dinero. Relaciones sociales, violencia y dinero



(texto que publicara hoy en la Revista Ñ)

La pobreza coloca a quienes la sufren en situación de necesidad, pero a la vez golpea sobre los vínculos sociales, dañándolos a la vez que dejando su marca sobre las personas afectadas por ella. La desigualdad, mientras tanto, ayuda a inocular en esas relaciones violencia. No la constituye, pero le da razones y motivaciones, porque evidencia un mal trato, ya sea por parte del Estado, que no asegura lo que debiera y promete; ya sea por parte de otros particulares, que ignoran, producen o sacan ventaja de tales inequidades. Uno puede actuar sobre un contexto tal, de modos diversos. Una manera habitual es la fuerza, que puede contener, momentáneamente, esa violencia. Sin embargo, la fuerza deja sin atención las necesidades insatisfechas que muchas veces anidan detrás del malestar social, y se desentiende de las relaciones personales que la desigualdad deteriora. De allí que sólo demore o desplace (sino incremente) la violencia, sin disolverla. Hoy es más habitual que el Estado quiera cubrir las heridas abiertas, con sus sobras de dinero. El efecto del dinero es distinto del de la fuerza. Ante todo, el mismo puede impactar sobre algunas de las necesidades más graves, y calmar algunos de los peores agravios. Pero el dinero suele llevarse mal con los derechos, que exigen respuestas comunes a todos, antes que selectivas en favor de unos cuantos. Y el dinero deja todas las fallas existentes intactas: la desigualdad es reconocida como condición necesaria de la riqueza excedente, y por eso se la preserva. El maltrato social, a distintos niveles, también permanece: el del Estado, porque éste no toma cuidado de las personas, sino que a algunas les paga; el de los particulares, porque los que se benefician de la desigualdad de ningún modo están dispuestos a dejar de lado los privilegios que ella les deja.

Cuando el combate contra la violencia y la quiebra social toma las formas descriptas, las soluciones tradicionales se revelan entonces pasajeras. Una crisis localizada, un muy breve conflicto, sirve entonces para que un pequeño mundo implosione: se detiene el subte; los trenes no salen; un patovica impide entrar a un joven, por su aspecto, y todo estalla, ya no hay paciencia. Pero no se trata de que en la modernidad la gente esté mas urgida: lo que se devela, más bien, es que hay demasiado hastío contenido, evidente detrás de cada pequeño conflicto que se resquebraja. Lo que sale a la luz es el maltrato que algunos padecen desde hace tiempo. Nuestro país, hoy, se muestra pródigo en estos agudos, micro-enfrentamientos, y por eso encontramos permanentes expresiones de una violencia que sorprende, que descoloca, y que el dinero no cura. El buen trato que cualquier solución exige es otra cosa, y poco tiene que ver con esa forma, tan patronal, de atender los conflictos.

El desafío mayor aparece frente a crisis que no son localizadas, producto de un instante, sino que se prolongan a lo largo del tiempo. Nuestro país las padeció –la última, en el 2001- y sabe de lo que se trata. La pregunta es si aquel estallido se debió a un padecimiento económico como no hubo alguno, o si lo que ocurrió fue una muestra de las formas que toma la crisis (cualquier crisis) de más largo alcance, cuando se desata sobre un tejido social machacado, deshecho; cuando se ha escupido dinero sobre relaciones sociales que reclamaban cuidado, cobijo, afecto.

24 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy atinado el artículo, RG. No obstante, hay un eterno problema que se plantea en discusiones sobre justicia social en una sociedad de mercado, un problema que no se resuelve simplemente declarándose partidario de una filosofía igualitarista. ¿Cómo hacer para repartir lo más igualitariamente posible los beneficios y las cargas de un sistema sin afectar negativamente los mecanismos de producción de riqueza? Sin dudas, es el problema que puso en la mira J. Rawls con su T. de la Justicia y que intentó resolver mediante sus dos principios -no te lo voy a explicar a vos, RG, que lo tenés más claro que todos nosotros. En Argentina, por ej., muchos han llegado a sostener que la 125, más allá de los errores políticos y/o de implementación que la rodearon, implicó nada más ni nada menos que un intento por lograr ese mentado igualitarismo no regresivo. Hoy, ante la ausencia de mecanismos similares, el Estado se ve obligado a echar mano de los recursos del Anses y a implementar estrategias que, hay que decirlo, ya no pueden considerarse sino estrictamente regresivas (y en muchos casos, además, directamente violatorias de ciertos derechos adquiridos).
Juan Pablo

rg dijo...

es que tu comentario, jp, va directamente en contra del espiritu del texto: recuerdo bien los escandalos en torno a la 125 (tema sobre el que espero no nos pongamos a dicutir aca), como recuerdo al gobierno tardando meses en atar la suba de retenciones a medidas redistributivas. eso es, justamente, el tipo de cosas que critico en el texto. la cuestion de la desigualdad distributiva no la pongo sobre la mesa, y si la incluyo la incluyo al final, para calmar a las fieras, pero sin mostrar el minimo perfil igualitario. se nota a kilometros que eso no esta presente como debiera, es decir, como la cuestion prioritaria. lo mismo con las estatizaciones. estatizar o nacionalizar puede hacerlo stalin. lo que debe originar, causar, y motivar las estatizaciones es la ansiedad por satisfacer las necesidades de los que estan peor. si en cambio nacionalizar es que eskenazi tenga mas acciones, metete la nacionalizacion en el cajon de la mesita de luz

Anónimo dijo...

RG, no estaba contradiciendo el espíritu de tu texto. Sólo estaba intentando reflexionar sobre una cuestión tangencial al contenido del mismo, cuya resolución me parece, si no esencial, por lo menos sí muy importante cuando de lo que se trata es de conformar una trama institucional que garantice los derechos de cierta gente ofreciéndole, como vos decís, contención, cobijo y afecto. Tampoco espero que nos pongamos a discutir sobre la 125. Noto cierta beligerancia en tu respuesta, tal vez cierto tono de impaciencia reprimida. No importa. Yo te he leído con todo respeto y voy a seguir haciéndolo. Si vos me preguntás qué pienso yo de la 125, puedo decirte varias cosas, pero lo fundamental es que me pareció, al igual que muchas de las medidas que tomó este gobierno, una decisión absolutamente discrecional y atada a las necesidades del momento. En fin, otra forma de aprovechamiento, de decir 'tomo estos recursos' para repartirlos a mi antojo, sin control. ¿Nueva ley de coparticipación? Ni locos, parecen contestar desde el kirchnerismo, nosotros repartimos la guita como se nos place.
Juan Pablo

rg dijo...

disculpa si parecia lo que no era jp, de ningun modo me preocupó o incomodó tu respuesta. pero si queria enfatizar lo que el texto mio NO decia. salute

Anónimo dijo...

No tenés ni por qué disculparte, RG. Otra cosa: hay gente -y se me ocurre por ej. el caso de Diego Tatián (a quien, supongo, respetás) - a la que le parece que este gobierno está haciendo exactamente eso mismo que vos le echás en falta. En un artículo de Página 12 Tatián habla, por ej., de que ésta es la única Presidente que en mucho tiempo que atreve a hablar en términos de 'derechos'. Te copio un párrafo de 'Política y sentimiento popular':
"La potencia social del kirchnerismo, y ahora en particular de Cristina, debe mucho a la manera de concebir la acción pública: no en tanto concesión o dádiva a quienes, fijados en la pasividad, se considera merecedores de un trabajo en su nombre, para ellos pero sin ellos, sino más bien acción en tanto restitución, intervención del Estado para hacer visible un despojo y crear las condiciones de irrupción de muchas subjetividades activas, colmadas de nuevos deseos, capaces de ser capaces. La múltiple y osada acción pública de gobierno se vertebra en algo simple: reconocer derechos. El corazón profundo de lo que actualmente hay en obra remite, en efecto, a una política del reconocimiento en sentido fuerte, sustantivo complejo que encierra muchísimas acepciones, pero que ante todo significa ver o detectar lo que antes no se veía, advertir lo que no era claro, y también instituir con el lenguaje y con la ley lo que hasta entonces sólo existía de hecho, carente de toda institución, para inscribirlo en el orden de un discurso y un régimen de signos.

Cristina no habla de “mis cabecitas” –el tiempo es otro–, sino que produce siempre un enunciado político exigente, insistente, confiado en la inteligencia pública; reclama una subjetividad popular de alta conciencia y se dirige a una ciudadanía jamás menospreciada para recordarle que los derechos no se mendigan, simplemente se ejercen y jamás existen fuera de esa práctica".
¿Qué me decís de lo que dice Tatián? ¿Cómo es posible que dos personas como vos y como él, interesadas básicamente en las mismas cosas, impregnadas de socialismo militante, vean la realidad de forma tan distinta?
Juan Pablo

rg dijo...

es una pregunta que me hago, si. en verdad me cuesta creer algunas de las cosas que leo. y sobre ese texto en particular, dos cosas: 1) derechos y reconocimiento??? ni los qom, ni los quilmes, ni los tobas, ni los que tienen que protestar porque el subsidio no les alcanza, pueden sentir que se les habla en terminos de derechos o de reconocimiento (!!!). si en un tiempo politico en donde si algo resalta es el maltrato, la represion, el ninguneo a los aborigenes (lo de ayer de la campora, insisto, es alucinante), decir que lo que distingue a este gobierno son las politicas de reconocimiento...Me constan los dichos de la propia presidente en torno a los qom, y si algo me resulta claro que no hay, es reconocimiento.

por otro lado, lo que decia brillantemente donia sarlo el otro dia: 8 anios sin dialogo politico, conversacion 0 con la oposicion en 8 anios, pero al mismo tiempo habituales convocatorias a empresarios y sindicatos. eso tenia un nombre claro, bastante feo por cierto. pongamos que ahora lo queremos llamar de otro modo. pero todo eso contradice tambien la idea de que todo lo que hace el gobierno esta montado en una politica de derechos: los derechos se refinan, protegen, cuidan, desde la justicia y el congreso, no de la mano de las corporaciones.

por eso, realmente, sorpresa, perplejidad, incredulidad, desconcierto, y pena tambien, por que negarlo, ante textos como el que citas

Anónimo dijo...

Repensando lo que decía B. Sarlo el otro día (ante un atónito H. González): ¿No será que la concepción que tiene el Kirchnerismo de la misma representación política es una concepción fuertemente reñida con la típica concepción liberal? Y, en este sentido, ¿no resulta un fiel exponente del más acabado peronismo? Porque si recordamos lo que fue la Constitución peronista del 49, vamos a comprobar que la representación política también estaba concebida desde una óptica corporativista que buscaba dejar en segundo plano a los partidos políticos. Hasta el principio según el cual 'una voz=un voto' se ponía en cuestión.
Juan Pablo

rg dijo...

el problema de esa vision corporativa de la politica (basada en pactos sindical-empresarios mediados por el estado, y con desplazamiento y ninguneo de los partidos politicos), no es con el liberalismo, sino con la democracia

Anónimo dijo...

Mirá, RG, ahí es donde pienso que vos te equivocás. Que estos tipos tengan una concepción alternativa de la representación política (a mi juicio, auténticamente peronista) no necesriamente los transforma en anti-democráticos. Una concepción liberal de la representación implica, entre otras cosas, que los derechos políticos deben ejercerse de forma individual y no colectiva. Por el contrario, estos tipos piensan que los sindicatos están antes que los obreros y que los derechos individuales sólo pueden ejercerse sobre un trasfondo de conquistas colectivas aseguradas. Para ellos, esta forma de concebir la representación es mucho más democrática que la otra por la misma razón de que la unión hace la fuerza. No veo que halla en eso nada esencialmente anti-democrático. A los tipos podés criticarlos por ser, te repito, anti-liberales (de no respetar, por ejemplo, la libertad de prensa) o anti-republicanos (de no respetar, por ejemplo, la independencia del poder judicial o de desacatar sus fallos). Sin liberalismo y sin republicanismo alguien como yo no puede concebir la democracia, en eso te doy la derecha. Ahora, que ellos no compartan nuestra concepción de la democracia no es motivo para tildarlos de anti-democráticos sin más.

rg dijo...

pero te equivocas, donde dije anti-democraticos? ellos tienen una concepcion de la democracia que es restringida, aunque digan que no es elitista, es no-deliberativa, que no esta contenta con la participacion y la movilizacion si no es para el asentimiento

rg dijo...

chau, me fui

Anónimo dijo...

RG, es sencillo, para que hablar con los monos si puedo hablar con el dueño del circo (doña sarlo) no te olvides que el discruso de sarlo tambien parte de la inexistencia de partidos politicos que merezcan llevar el nombre de opositores.
Salvo algo de la izquiera (y hasta podriamos decir que carrio -y me refiero a ella sola-)existe poco politicos conocidos en los medios que puedan articular mas de tres lineas coherentes.
Victor hugo

Anónimo dijo...

Vos dijiste que el problema con la visión corporativa de la representación no es con el liberalismo sino con la democracia. Pues bien, si eso no es lo mismo que ser anti-democrático, por lo menos pega en el palo. Sin dudas que no son deliberacionistas. Ahora, el tema es que tampoco pretendieron serlo nunca. Por el contrario, podría decirse que hasta se solazan de no serlo. Alguien como C. S. Nino está en sus antípodas y ellos serían los primeros en reconocértelo. Qué sé yo. También me voy. La tarde está muy linda como para perdérmela metido en una computadora. Chau.

Anónimo dijo...

Yo votaría a Carrió sin dudarlo un segundo. Gargarella, vos que lo conocés a LoVuolo, ¿qué se dice de ella en sus círculos más íntimos? ¿Parece muy autoritaria?
Vanesa

PIC dijo...

Cito:

"Pero el dinero suele llevarse mal con los derechos, que exigen respuestas comunes a todos, antes que selectivas en favor de unos cuantos. Y el dinero deja todas las fallas existentes intactas: la desigualdad es reconocida como condición necesaria de la riqueza excedente, y por eso se la preserva. El maltrato social, a distintos niveles, también permanece: el del Estado, porque éste no toma cuidado de las personas, sino que a algunas les paga; el de los particulares, porque los que se benefician de la desigualdad de ningún modo están dispuestos a dejar de lado los privilegios que ella les deja."

He aquí la razón por la que e.g. un programa de acceso a la vivienda debería dirigirse a todos por igual y no sólo a quienes ocupan tierras o villas. Y ello porque un profesional joven no tiene acceso a la vivienda, al igual que muchos trabajadores, quienes sin embargo no toman tierras, sino que restringen su consumo y su natalidad en función de sus ingresos. Por eso, la izquierda debe comprender que atender el derecho a la vivienda implica una política nacional, universal y con criterios igualitarios (i.e. en igualdad de condiciones para todos), lo que van en contra de los programas sólo dirigidos a personas carenciadas de asentamientos, o aquellos programas de una dimensión meramente municipal o provincial.

Excelente post.

Intelektual pastelero - por PIC dijo...

Nosotros venimos a sostener que el peronismo en vez de deliberación y liberalismo político, destaca la decisión y el comunitarismo. La democracia peronista, según se esboza en la Comunidad Organizada (C.O.) se trata de una democracia orgánica y no liberal.
Sostenemos con relación a lo primero que la democracia deliberativa (de Habermas, Nino, Apel et alii), a la que llamaremos "democracia chamullera", implica un "falso diálogo", es decir, un diálogo que comienza con el consenso como petición de principio, escondiendo de entrada nomás, las diferencias de las partes y los intérpretes, como aquellas que surjen del eje Liberación-Dependencia, Pueblo-Antipueblo (Oligarquía). Este disimulo, esta parodia ha malogrado las mejores iniciativas, porque ha partido siempre, por razones ideológicas de la "parodia del otro, o del otro como un igual", ignorando que la única igualdad posible en un diálogo abierto y franco es la diferencia. Y ésta se manifiesta siempre y de entrada en el disenso, y no en el consenso como pretensión de diálogo.
La democracia deliberativa, por otra parte, parte de la metáfora representacional del Sujeto-Otro y es víctima por tanto de la metafísica que oculta al Ser en el Ente como presencia ("presence at hand", como traducen yankees como Dreyfuss, cuando se dedican a estudiar a Heidegger). El ser como "presence at hand" es incompatible con la producción comunitaria de símbolos, de discursos, de representaciones. Por eso, Charles Taylor nos viene a decir que el diálogo sólo es tal desde tradiciones, relatos que nos constituyen. El liberalismo político es muy ingenuo en cuando a los presupuestos del Ego cogito cartesiano, que desdeña los compromisos comunitarios de producción de sentido que hacen al anclaje del Dasein en el mundo, los cuales se descubren por medio de nuestro existenciario Befindlichkeit (pues, a diferencia de la tradición ilustrada, la ontología fundamental de Dasein viene a poner de resalto el elemento emocional en la pro-yección del Dasein).
El único antecedente de la democracia deliberativa afín a la C.O. es el comunitarismo de John Dewey, puesto que el peronismo consiste en una formulación post-metafísica que exalta el valor de la experiencia en la construcción democrática antes que la psicología racional kantiana/cartesiana. Y también es similar al New Deal de Roosevelt que fuera apoyado por Dewey.
Con relación al carácter decisionista del peronismo (en oposición al "deliberativo"), lo advertimos en su rescate de la excepción como núcleo de lo político, antes que del formalismo del estado demo-liberal burgués. El movimientismo es el lugar de interrogación de la partidocracia burguesa, que pone en cuestión la subjetividad política propia del Estado liberal al destacar su agotamiento por la acumulación de demandas insatisfechas.

Saludos,

Intelektual pastelero
Grupo Sobre Abierto

Jorge dijo...

Juan Pablo:
Creo que el problema de tu razonamiento esta en lo que llamas la "concepción alternativa de la representación política". El problema es que no es ni siquiera corporativo, es mas de "factores de poder". Porque la supuesta representacion no es igualitaria en el sentido de inclusion (son "algunos" empresarios, "algunos" sindicatos, "algunos" medios de comunicacion, "algunos" pobres, no incluye al campo, etc.). Para responder a un ideal democratico aun de matriz corporativa (si es que puede existir tal cosa en la practica), creo que por lo menos deberia haber una representacion amplia por no decir lo mas cercana a "totalizadora", o al menos esa aspiracion. Sin embargo, tanta selectividad como metodo (encima discrecional) erosiona cualquier filiacion democratica.

Daniel dijo...

No hay solucion ideal. Se maneja en lo posible. El sistema de satisfaccion de necesidades por prestacion directa del Estado se expone a la corrupcion del funcionario. Y la del subsidio directo, a la distraccion de fondos por parte del beneficiario. Hay que minimizar los errores con controles sobre la marcha. Pero lo contrario es no actuar, y eso es inaceptable. ¿como controlar una organizacion? mas alla de mucho verso escrito, no hay manual que lo enseñe

El Diego Efe dijo...

Jajaja, el intelektual pastelero de PIC es fantástico. Es imprescindible tal barroquismo teórico para explicar el apoyo por izquierda al gobierno que me resultan incomprensibles ambos, el barroquismo teórico y el apoyo por izquierda al gobierno. PIC se merece un gran aplauso, y hasta incluso un chori. De todos modos espero que no lo descubran los fieles rezadores de Padres Néstors (que estás en los cielos), porque van a retroalimentarse positivamente con su discurso. Saludos!

Intelektual pastelero - por PIC dijo...

El Diego,

En definitiva, nosotros damos cuenta de que sub-yace una discusión más profunda entre ser peronista (a nuestro modo) y ser partidario de la democracia deliberativa; tal la diferencia entre ser kantiano y no serlo, entre creer que en el orden filosófico y político se justifica una teoría del conocimiento basada en las Möglichkeitsbedingungen ("condiciones de posibilidad") y regulative Ideale, sobre la base de una antropología filosófica subjetivista (el Ego cogito de la burguesía), o si se debe adoptar una teoría del conocimiento abierta a la pro-yección del Dasein como Existencia, que e proyección de la temporalidad que alumbra en ella el Ser. Esto tiene implicancias para la discusión pública, sin duda, porque, nuestra teoría sobre qué hay en el mundo y cómo lo conocemos influye sobre nuestra filosofía política.

Nuestro peronismo es existencialista, hermenéutico, semiótico, pragmático, comunitarista, antiliberal y, sobre todo, criollo (anclado en el pensamiento nacional) y barroco.

Sobre el barroco, que Vd. trae a cuento, le diré que el barroco americano --a diferencia del racionalismo ilustrado de la oligarquía-- buscó la recuperación del pluralismo en contra de la mentalidad homogeneizadora, uniformadora, totalitaria de la pedagogía jacobina. Al mismo tiempo que insistió en la búsqueda del bien común frente al individualismo de corte liberal.

El pensamiento barroco, a diferencia de los ideales ilustrados, reúne razón y pasión, magia y ciencia, sagrado y profano, español e indígena, catolicismo y heterodoxia. Todo ello es la base última del pensamiento popular hispanoamericano que se volcó luego en múltiples formas de acción y construcción política, que van desde la experiencia del obispo Vasco de Quiroga con sus pueblos hospitales y la jesuítica de las misiones hasta las últimas formas de organización política como lo fue la comunidad organizada de Perón.

Saludos,

Intelektual pastelero
Grupo Sobre Abierto

FedericoR dijo...

¿A cuál intervención de Sarlo "ante un atónito H. González" se refieren? ¡Un link ahí, por favor!
Gracias (no es un sarcasmo, sólo quiero leerla) (Segundo paréntesis: últimamente, cada vez que escribo antes tengo que aclarar que no es un sarcasmo, en qué mundo tan raro vivimos)

Anónimo dijo...

Aquí está la primer parte (de 3) del debate entre Sarlo y Gonzalez: http://www.youtube.com/watch?v=eo4BBVYwDf8

Jorge dijo...

Anonimo: Gracias por el post del programa Sarlo-Gonzalez. Conclusion: para Horacio Gonzalez el "cambio recien empieza"...(8 años no es nada!)

Daniel dijo...

Hay un punto mas donde la deliberativa es decididamente flaca. En el dialogo, en sus terminos de la deliberativa, deben ser compensados los actores para que aquellos que son minoria puedan balancear poder con aquellos que son mayoria. ¿quien decide esto? Magoya, o el juez que realiza el analisis en su caso , dentro del fallo a la hora de evaluar argumentos. Ahora: ¿ de donde suponemos que el juez por empezar es un sujeto justo? ¿que es justo? A falta de realismo en pensar solo en ideales, tenes un buen sucedaneo en el proceso representativo comun. Si mis reclamos no son evacuados a traves del proceso legislativo, porque no hago mayoria ¿de donde sacan que mi reclamo es justo como para compensarlo? no tienen parametro objetivo, solo la propia opinion de quien valora la situacion, y eso es arbitrariedad .