15 ene. 2015

Jon Elster y el constitucionalismo: de la Elección Racional a la Elección Irracional

Casi desde un comienzo, y movido por su espíritu curioso y desprejuiciado, Jon Elster empezó a introducir en sus estudios sobre el pensamiento de Marx, herramientas propias de la teoría de la elección racional (así, en "Making Sense of Marx" por ejemplo). Sin embargo, ni terminaba de escribir sobre el tema, cuando ya abría la puerta de salida, y pasaba a estudiar las múltiples formas de la irracionalidad en nuestro comportamiento (curioso, porque muchos siguieron identificándolo como el autor de la "elección racional"). Así, pasó a publicar varios libros (incluidos "Ulises y las sirenas;" "Juicios salomónicos;" etc.) a los que subtituló "estudios sobre la subversión de la racionalidad" (pero el prejuicio sobre Elster como escritor paradigmático de la "elección racional" siguió y sigue hasta hoy).

Uno advierte el mismo camino de curiosidad y crítica y autocrítica desprejuiciadas, en los trabajos de Elster sobre el constitucionalismo. Ellos incluyeron desde aquel pionero "Ulises y las sirenas," hasta la crítica radical a su propio trabajo en "Ulises desatado." En el primero, Elster mostraba a la Constitución como un ejercicio posible de racionalidad: tenía sentido (y no debía verse como una ofensa al autogobierno) que una sociedad se atara las manos frente a malos impulsos futuros (i.e., perseguir a la oposición; querer censurar a los críticos), a través de una Constitución, y como modo de ganar libertad futura -tal como lo había hecho Ulises frente al previsible canto de las sirenas, que prometía desviarlo de la ruta que él se fijara en un primer momento. En el segundo libro, en cambio, Elster reconocía que, de modo demasiado habitual, el resultado que buscaban y generaban las convenciones constituyentes era contrario al deseado: una minoría, con las "manos desatadas", buscaba atarle las manos al resto (i.e., la minoría de esclavistas en Estados Unidos, a cargo de la Asamblea de 1787).

En una conferencia reciente, presentada en Princeton, Elster volvió sobre estas ideas (anuncio de que está por aparecer su grandísimo libro sobre convenciones constituyentes, tan esperado?), para atacar una metáfora habitual en él: los procesos constituyentes vistos como acciones de "Pedro el sobrio, frente a Pedro embriagado", esto es decir, procesos en donde la sociedad se tomaba un tiempo para pensar y decidir cómo actuar frente a previsibles situaciones de apasionamiento y crisis (como cuando alguien, al llegar a una fiesta, le pasa las llaves de su auto a otra persona, seguro de que terminará embriagado). Hoy, Elster vuelve a auto-criticarse para decir: "desafortunadamente yo mismo contribuí a una común concepción equivocada", sobre la base de presupuestos "empíricos y conceptuales infundados". Siguiendo ese tremendo (y según parece irreversible) camino del escepticismo que tomó hace años, Elster nos dice ahora (a través de una alucinante cantidad de ejemplos maravillosos) que, aunque no es necesariamente así, resulta demasiado habitual que los procesos constituyentes respondan más bien a una metáfora opuesta a la que él propusiera: la de "Pedro embriagado legislando para Pedro el sobrio."

5 comentarios:

Julian dijo...

que interesante, la verdad, hay fecha aprox de salida ? algun dato de las entre-bambalinas ?

rg dijo...

pasa que es un libro que viene haciendo hace como 30 años, asi que no se sabe

Anónimo dijo...

Citará la versión inglesa de la sala de maquinas? Ohhhhh, imaginate si lo hace!!

rg dijo...

no, somos cercanos, pero está en otra. lo que le interesa examinar son las motivaciones de los actores en las convenciones constituyentes (pasiones, intereses, razones...)

Anónimo dijo...

Sin duda alguna...si hubiera un Premio Nobel a la Ciencias Sociales Elster seria un mas que firme candidato a ganarlo.
Gracias por todo Jon!
Por hacernos pensar, por ayudar a crecer.
Gracias Roberto por de alguna manera recordarnoslo.
Ariel Seca desde Mendoza.