16/2/2011

Para qué he vivido

Del prólogo a su autobiografía, por el gran Bertrand Russell

PARA QUÉ HE VIVIDO

" Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación.

He buscado el amor, primero, porque conduce al éxtasis, un éxtasis tan grande, que a menudo hubiera sacrificado el resto de mi existencia por unas horas de este gozo. Lo he buscado, en segundo lugar, porque alivia la soledad, esa terrible soledad en que una conciencia trémula se asoma al borde del mundo para otear el frío e insondable abismo sin vida. Lo he buscado, finalmente, porque en la unión del amor he visto, en una miniatura mística, la visión anticipada del cielo que han imaginado santos y poetas. Esto era lo que buscaba, y, aunque pudiera parecer demasiado bueno para esta vida humana, esto es lo que -al fin- he hallado.

Con igual pasión he buscado el conocimiento. He deseado entender el corazón de los hombres. He deseado saber por qué brillan las estrellas. Y he tratado de aprehender el poder pitagórico en virtud del cual el número domina al flujo. Algo de esto he logrado, aunque no mucho.

El amor y el conocimiento, en la medida en que ambos eran posibles, me transportaban hacia el cielo. Pero siempre la piedad me hacía volver a la tierra. Resuena en mi corazón el eco de gritos de dolor. Niños hambrientos, víctimas torturadas por opresores, ancianos desvalidos, carga odiosa para sus hijos, y todo un mundo de soledad, pobreza y dolor convierten en una burla lo que debería ser la existencia humana. Deseo ardientemente aliviar el mal, pero no puedo, y yo también sufro.

Ésta ha sido mi vida. La he hallado digna de vivirse, y con gusto volvería a vivirla si se me ofreciese la oportunidad ."

Bertrand Russell, Autobiografía , 1967.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encantó. Me recordó a Guillermo Muñoz (administrativista), quien dedicó algunos de sus últimos trabajos al amor -y aparte grabó un disco-.

rg dijo...

bueno, no se si nuestro autor se sentiria especialmente contento con la comparacion, pero gracias en todo caso

sl dijo...

nudo en la garganta al leerlo.

Anónimo dijo...

Roberto, este finde por fin pude leer algo del libro homenaje a Carlos Nino... Como de costumbre, fuí derecho a tu artículo y al de Farrell.
Me fue muy grato leer las coincidencias entre ustedes respecto de la teoría de la democracia de Nino; y más aún, respecto a lo que decis sobre las tensiones que se debatían en los preconceptos de Carlos y que Farrell los reconoce como propios...
Pero realmente me impactó - porque no lo conocía - la justificación de M.D.F. respecto de la democracia como sistema que permite realizar el mayor número de "preferencias"...con el rol importante que le otorga a la consitución - incluso deja las puertas abiertas a un paternalismo que creo apoyas -; y su aguda crítica a la democracia epistemológica como acercamiento a la "verdad moral" y las consecuencias que se pueden derivar de ello.
Sería muy interesante conocer tu opinión. Saludos. Aníbal

rg dijo...

estoy en desacuerdo con el. quienes miramos a la democracia desde una teoria "epistemica" tendemos a rechazar la idea de la democracia como "mero agregado de preferencias." saludos, gracias

Mori Ponsowy dijo...

Una belleza.

Y muy bueno tu post de arriba sobre los escraches... entré a tu blog para ver qué decias sobre el tema.

Cariños!

rg dijo...

gracias Mori! lo mejor para vos