27 mar. 2013

Café italiano 2: El nombre


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Estuve en dos bares en este día y medio que llevo por aquí. En uno me detuve una hora, y media hora me detuve en el otro. A los cinco minutos sabía el nombre de los dueños de ambos bares –Cristina en un caso, Eduardo en el segundo (de este último me entero luego de que uno de los clientes se refiriera a él, en voz alta, desde su mesa, como “caro Eduardo”). No es algo que me ocurra habitualmente, siquiera en la Argentina, en donde hago mucha vida de café. Tampoco es una cuestión que se limite a los bares. Fui al banco a sacar dinero, y lo primero que escuché (lo juro) fue un grito con el nombre del banquero: un cliente entraba conmigo al banco, y lo que hizo al entrar fue gritar desde la misma puerta, “Ciao Carlo!”, saludando a su amigo que estaba del otro lado del mostrador, al fondo del local.

8 comentarios:

gracia dijo...

q linda imagen!.... me hace acordar a giorgio de chirico.. fotografia metafisica ..


me gusta mucho lo q escribis, segui por favor, estoy muy curiosa..

besos, y buen viaje :)

Apio Claudio dijo...

Me parece que estas aporteñado, nosotros en el interior todavía en el bar el dueño es casi otro de la peña

rg dijo...

la verdad, me parece lamentable esa referencia al "interior", aplanandolo todo. podria extender mi experiencia a muchos cafes de rosario, cordoba capital, trelew, neuquen, gualeguaychu...Y creo que tambien, facilmente, podria extender el comentario a pueblos de otros paises que conozco, en Alemania, Inglaterra o los Estados Unidos, por ejemplo. Una diferencia que si puede valer la pena es entre "pequenio pueblito" y "gran ciudad", aunque por supuesto hay casos de una cosa y la contraria en ambas situaciones

Anónimo dijo...

Hoy, en una cantidad nada despreciable de bares de Córdoba Capital, pedís un cortado y te traen un café con un serrucho. Y, encima, el tipo que te atiende te trata de "amigo", cuando vos no lo viste ni una sola vez en tu vida. Los amigos, por otro lado, suelen tratarte por tu nombre (o tu apodo), y ese frío y distante "amigo" que se ha impuesto en el habla cotidiana no hace sino confirmar lo lejos que te hallás de quienes así te llaman, por más que la palabra, en virtud de su significado, se esfuerce vanamente en allanar esa distancia.

El Imparcial del Norte

Anónimo dijo...

Lo de "amigo" es realmente epidémico y absurdo, le doy mi razón a Imparcial, siempre me llamó la atención cómo se impuso el "amigo" como muletilla para el mangueo, la estafa o generar un sentido de intimidad que la misma palabra niega.

Anónimo dijo...

Estimado Dr. Gargarella: Soy un asiduo seguidor de su blog hace ya varios años y casualmente me encuentro en Italia -donde decidí extender mi estadía por unos meses más- luego de finalizar mi Maestría. Se puede saber en que parte de italia se encuentra usted? Sería para mi un gran honor tener la oportunidad -si los tiempos y la distancia me lo permiten- hacerme una escapada para escuchar a un colega de su nivel.
Saludos y buen viaje!
Nicolás

Anónimo dijo...

No entendí lo de café con un serrucho. Perdón

Anónimo dijo...

Lo del café con serrucho es tan sólo una (mala) metáfora para significar el maltrato al que te someten en algunos lugares. No sólo sucede que no te traen el café cortado como lo pediste. Te lo traen con un 'serrucho' por si lo querés cortar a tu antojo...

El Imparcial del Norte