1 de mar. de 2013

Discurso 1: Once

El discurso inaugural de las sesiones legislativas, por parte de la Presidenta, fue tan extenso como nunca antes en la larga historia kirchenrista, y al mismo tiempo tan lleno de silencios y omisiones. La más grave, la omisión mayor, fue la relacionada con las víctimas de la masacre del Once. Con algunos agravantes: la Presdenta habló de "nuestros muertos", de los muertos en Malvinas, pero no de las 51 personas que murieron en el año 2012, sobre el cual rendía cuentas -sin dudas, el hecho más serio de los acontecidos el año anterior. La Presidenta habló también de las reformas que nos llevarían a tener, dentro de poco tiempo, trenes de primera categoría, en las líneas Mitre y Sarmiento. Pero los muertos del Once seguían sin aparecer. Peor aún, al hablar sobre las reformas a la justicia, sugirió la implementación de medidas destinadas a limitar la responsabilidad del Estado. Allí volvía a hablar, del peor modo, de la tragedia ferroviaria. Lo dicho y no dicho sobre la masacre del Once constituye la gran metáfora del discurso presidencial de hoy: números y promesas extraordinarias en materia ferroviaria, y silencio sobre los muertos. Anuncios grandilocuentes, que en la letra chica vuelven a asegurar la falta de justicia, la protección a los funcionarios responsables de las muertes, la irresponsabilidad del Estado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Once no entra dentro del relato del kirchnerismo de la mejor década de la historia argentina, gracias al mejor gobierno de la historia argentina.