22 jul. 2010

Amnistías en América Latina

(Dedicado al sr. presidente chileno)

De Navi Pillay, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos


La sentencia reciente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ordena a Brasil revisar su ley de amnistía representa un hito crucial en la lucha contra la impunidad en una región que todavía tiene que comprender plenamente y hacer frente a las atrocidades cometidas durante varios de los conflictos internos en las últimas décadas.



Los gobiernos suelen justificar su recurrencia a las leyes de amnistía generales en nombre de una rápida reconciliación, nacional o comunal. La historia muestra, sin embargo, que blindar de la rendición de cuentas a los autores, al tiempo que niega la justicia y la reparación a las víctimas, es probable que provoque nuevos conflictos en lugar de sanar las heridas del pasado. Cuando se han concedido amnistías en el afán y la ansiedad de pasar la página de los conflictos, o para la razón más siniestra de encubrir los abusos, su derogación debe ser siempre una opción abierta que se debiera tomar en la primera oportunidad.



Sin embargo, en América del Sur y en otros lugares, el olvido sigue siendo activa y oportunamente promovidos a través de leyes antiguas y nuevas. Un caso de ello es el de Brasil, donde el Tribunal Superior de Justicia negó la posibilidad de modificar la ley de amnistía de 1979, afirmando que los crímenes cometidos durante la dictadura no eran sino "actos políticos".



En Chile, la ley de amnistía sigue vigente 32 años después de su promulgación. Es más, la posibilidad de otorgar un indulto a ciertos violadores de derechos humanos, con motivo del Bicentenario en septiembre, se está debatiendo. En Uruguay, el gobierno tuvo que intervenir a última hora para evitar la promulgación de un proyecto de ley que hubiera permitido la liberación de los autores de violaciones de derechos humanos debido a su vejez.



En este contexto, medidas para mejorar la rendición de cuentas son aún más notables. En Argentina, el país con el mayor número de juicios de derechos humanos en el mundo, los tribunales continúan presidiendo los casos de crímenes de lesa humanidad y graves violaciones de los derechos humanos cometidas durante la guerra sucia de 1976-1983. Argentina ha demostrado que el conocimiento de la verdad es un derecho que no tiene ningún estatuto de limitaciones. Es un derecho que nadie puede negar o renunciar.




La posición de Naciones Unidas con respecto a las amnistías no puede ser más clara: no son admisibles si evitan el juicio de personas que puedan ser penalmente responsables de crímenes de guerra, genocidio, crímenes contra la humanidad o violaciones graves de los derechos humanos, incluidos los delitos que se dirigen específicamente a las mujeres, así como delitos relacionados con el género.



El ejercicio de estos derechos es incompatible con la impunidad normativa o de hecho. Los países del hemisferio occidental deben prestar atención a la sentencia de la Corte Interamericana y entregar la justicia negada durante tanto tiempo a las víctimas de las violaciones de los derechos humanos.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Obviamente que lo que se ha hecho Argentina no es un modelo a seguir. Creo que los paises han tomado cuenta de esto y no quieren una sociedad dividida que no se puede recomponer después de 30 años. Esto es mas o menos lo que escuche de diplomaticos extranjeros.

Conrado

rg dijo...

o sea diplomaticos que escuchaste : paises

Pablo F. dijo...

Conrado sinceramente creés que repartiendo amnistías a violadores de derechos humanos una sociedad se "une" y puede lograr recomponerse?
y si pensás que es así, por qué lo creés?

Anónimo dijo...

RG:

De mi pais, Brasil y tambien de otros paises latinoamericanos, Peru, Chile, Colombia.

Pablo:

Hay que analizar caso por caso. En el caso argentino creo que se reabrió una herida innecesariamente (por calculos meramente políticos ya que dificilmente se les pueda adjudicar a los Kirchner una ideologia que no la tienen, su unica ideologia son los "negocios", han utilizado el poder para eso) y las consecuencias estan a la vista, una sociedad profundamente dividida. Es solo una observación de la realidad no implica un juicio de parte mia. Si hubiese existido una verdadera vocación de justicia quizas otro hubiese sido el resultado.

La reapertura de los juicios fue una estrategia para pacificar a la "izquierda" (a quienes usaron como "perejiles" como dicen alli) y tapar los cargos de corrupción y enriquecimiento sideral del matromonio gobernante. Esto si es un escandalo mayusculo. Un pais no se puede pacificar asi. Se necesitan gobernantes justos y honestos y no hambrientos de poder y dinero.

Conrado

Pablo F. dijo...

Conrado, no es que se haya reabierto una herida, es algo que nunca terminó (ni tampoco terminará) de cerrarse; sí creo que Argentina es un ejemplo a seguir en el juzgamiento de crímenes de lesa humanidad, y esto va más allá de "cálculos políticos", o la ideología de los Kirchner, poco me importa eso.

Decís: "las consecuencias estan a la vista, una sociedad profundamente dividida", te pregunto, dónde ves esa profunda división de la sociedad?
Tampoco entiendo como a través de indultos logras la "pacificación" de una sociedad...

Anónimo dijo...

conrado, creo que tus ideas casi que no merecen respuesta, pero:

1. lo de que la sociedad está dividida es una afirmación que no tiene ningún respaldo serio. es cierto que en este tema hay opiniones diferentes, pero de ahí a que esté "totalmente dividida". eso no es más que tu valoración personal. yo la dejaría de lado en este punto, porque no sirve para argumentar.
ahora, si con "totalmente dividida" te referías a que con los juicios la sociedad se está diferenciando fuertemente de los responsables de los crímenes (como Astiz, Videla, Nicolaides, etc, etc), bueno, bienvenida sea esa división-diferenciación. no me interesa estar en comunión con gente como Astiz, videla, etc. creo, justamente, que la sociedad debería distinguirse fuertemente de ellos. y afirmar que desde el aparato del estado hacer lo que ellos hicieron es inadmisible.
2. siguiendo la línea de tu "argumentación", tampoco está claro que la causa de esa supuesta división extrema sean los juicios. el debate y las opiniones diferentes eran preexistentes. hay gente que adhiere a la teoría de los dos demonios, y hay gente (como yo) que estamos, ahora y antes de que se reabrieran los juicios, en contra. hay gente que cree que videla es una buena persona, y gente que creemos que es un asesino y que debe estar preso.
la polémica en torno al tema es anterior; no la iniciaron los juicios. yo diría más bien lo contrario: como la polémica existía, y como una buena parte de la sociedad estaba en contra de los crímenes atroces hechos por los militares, y como algunas organizaciones de derechos humanos militaron por eso, entonces, se reabrieron los juicios.
3. ¿y por qué, che, hacerles juicios le impediría a la sociedad recomponerse? ¿cómo es que castigar crímenes impide que la sociedad se recomponga?
4. es irrelevante para tu argumentación que la causa de los K sea esa que vos decís o cualquier otra. más allá de los K y sus intereses políticos, está la cuestión de que es bueno que se les haga juicio, entre otras millones de cosas por un argumento importante: el hecho de que reciban castigo puede hacerles ver que si vuelven a hacer algo así, recibirán castigo. que la sociedad no les permita la impunidad es un mensaje importante.


pd. no creo que sea nada feliz usar el término "guerra sucia" para hablar del terrorismo de estado. quizás sea sólo un uso de un término usado, pero no tenemos por qué usar todos los términos que se usan.


ceci

Anónimo dijo...

perdón, no había leído el comentario de pablo F. muchas de las cosas que digo repiten las mismas ideas.


ceci

Anónimo dijo...

¿Guerra sucia? Me suena a teoría de los dos demonios. Creía que ya habiamos dejado atras algunos paradigmas, almenos en estos ámbitos.

sebo

Pablo F. dijo...

También me llamó la atención el término, y más teniendo en cuenta que quien lo utilizó es una "Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos".

Anónimo dijo...

Puesto que la iglesia fue cómplice de esos delitos, por no decir coparticipe o coautor, es más que comprensible que quiera la amnistia. Es como si videla salga a pedir que lo perdonen para calmar al pais.

No solo es un pedido injusto plagado de mentiras si no que además viene de uno de los sectores menos legitimados para hacerlo.

Digo, no que la valoración jurídica del pedido cambie si lo hizo A o B, pero tiene una relevancia moral y política más ridícula si el pedido lo hacen los militares/curas o empresarios que se dedicaron a cometer esos delitos. (si lo propone la iglesia, lo aprueba Piñeira y lo ejecutan los tribunales militares solo falta estados unidos que supervise el asunto y la burla esta completa)

Pedro Druzo

Alejandro Kafka dijo...

Conrado

Ninguna herida abierta puede reabrirse. Y la herida no puede cerrarse hasta tanto los criminales genocidas no digan qué hicieron con los desaparecidos (y no aparezcan al menos sus restos), y qué hicieron con los bebés que siguen buscando las Abuelas (y se dé con su paradero actual). Estos crímenes continúan cometiéndose en el presente.

Anónimo dijo...

Kafka, Ceci y demás:

Uds. serán creíbles cuando Bonafini y Carlotto acepten que sus hijos eran unos criminales y asesinos, además de víctimas.

La sociedad va a estar dividida no porque se castiguen a culpables, sino porque se enzalsa como héroes o víctimas a quienes también debemos recordarlos como asesinos.

Otra sería la historia si se recordara así a los Montoneros.

Sds.

Anónimo dijo...

Bonafini y Carlotto no tienen nada que reconocer. Luchan por encontrar sus nietos, y porque aparezcan los cadáveres de sus hijos y de tantos más.
Creo que la cuestión fundamental es que el terrorismo de estado es inadmisible. Y que hay que establecer una diferencia bien clara entre: 1. el accionar del aparato del estado al servicio de la tortura y de la desaparición y la eliminación de las garantías constitucionales,
2. y la lucha armada de civiles, o la resistencia sindical, o la militancia universitaria, etc. Hay una diferencia infinita. Y en eso la sociedad debe ser clara. En cuanto a lo que cada uno piense sobre la lucha armada de esos tiempos (montoneros, erp y demás movimientos) es otro tema. Igual, no habría que olvidar, para empezar a pensar, el contexto en el que la lucha se dio y que en ese tiempo gran parte de una generación pensaba que ese era el camino (no sólo se trataba de montoneros y erp, había muchísimos movimientos, y también muchísima militancia gremial, en las villas, etc), y habría que tener en cuanta que en Argentina hubo sucesivamente gobiernos de facto que reprimieron y mataron gente (militantes y no militantes), expulsaron a obreros de las fábricas, a profesores de las universidades, etc. No habría que olvidar tampoco que esos gobiernos militares no sólo tenían como proyecto matar o reprimir a toda persona que pensara mínimamente diferente, sino que también tenían un proyecto económico que dejó con grandes problemas al país. Nada de eso se les puede achacar a los militantes de izquierda de ese tiempo. Básicamente, ellos no controlaban el estado.
En tu discurso igualás a todos; y la diferencia es tan grande como tener el aparato del estado o no tenerlo. Básicamente, creo que no hay ni para empezar a hablar con vos.
Creo que los militantes de izquierda son víctimas de la represión ilegal y eso es incuestionable. Creo que la discusión sobre la lucha armada es una discusión meramente política, no judicial; por el contexto en el que ésta se dio.

ceci

Anónimo dijo...

Ceci:

Como suele pasar a quienes les lavaron el cerebro, no conocés ni "tu propia historia".

A Carlotto le dieron el cádaver de su hija terrorista que, por suerte para el país, bien muerta la dejaron.

Los hijos de Bonafini no sé si encontraron, pero también eran unos asesinos que sólo su triste madre (adoptante no casualmente de un asesino parricida) puede recordar con cariño.

Las diferencias que establecés sólo pueden responder a una mente servil a una ideología con las categorías mentales trastocada. Si mata el Estado esta muy mal, si mata un terrorista en la lucha por la liberación social es otra historia "infinita, abismalmente" distinto.

Mirá lo que decís pues tu mente parece tiene dificultades de abstracción. El denominador común es que estamos ante dos asesinatos, la circunstancia agravante de uno (morigerada en el caso Argentino cuando se mataba a terroristas) no lo diferencia más que en eso del otro asesinato (agravado en el caso argentino porque los terroristas mataban a personas absolutamente inocentes).

Solo una mente retorcida puede decir que la distancia entre ambos asesinatos es "infinita" y "abismal". Deberías callarte antes de hacer una afirmación que sólo puede calificarse de carente de toda lógica.

Y tan servil es tu mente que no explica, por ejemplo, a Fidel Castro, al stalinismo y a tantas horrorosas expresiones de terrorismo de estado de facción izquierdista, que la misma izquierda que condena el terrorismo de estado en Argentina absuelve en Cuba. Si explicás racional y coherentemente esto vas a ser creible. Si no lo hacés, seguirás siendo lo que pienso de vos: una cretina.

Es bueno solamente que admitiste tu acuerdo con que los terroristas (no estatales) podrían asesinar inocentes en la circunstancia histórica que les tocó vivir.

Extraño nomás que fueran una minoría ínfima, mesiánica y depravada, porque quién mata es una lacra.

Y como una lacra serán recordados cuando el tiempo pase y las cosas se pongan en su lugar.

Anónimo dijo...

conrado, volvé a tu cueva.

hay una diferencia, incluso, en relación con los crímenes: unos son crímenes de lesa humanidad, no prescriben; otros no son de lesa humanidad, y prescribieron. igual, creo que debería analizarse ese accionar guerrillero dentro del contexto histórico, con toda la complejidad que implica. no es con vos con quien me interesa tener la discusión política sobre este tema.
todo lo demás que decís son idioteces. volvete a la caverna, y callate la boca.
(de ahora en más no te voy a contestar. directamente a vos no hay que ni dirigirte la palabra)


ceci

Alejandro Kafka dijo...

Más allá del olor a naftalina de la teoría de los dos demonios que Anónimo 435 intenta desempolvar... reducir la cuestión al mero enfrentamiento entre terroristas depravados y el Estado es bastante hipócrita.

Anónimo 108 lo tuyo es impresentable. Proyectás cuando le achacás "dificultades de abstracción" y carencia "de toda lógica" a Ceci. ¿Qué tal si revisás tu discurso?

Sólo dos palabras, como un simple ejemplo nada más, pues la cuestión no se reduce a ellas, echan por tierra tu necia postura: Floreal Avellaneda.