7 dic. 2010

Ley de glaciares

Svampa-Viale, acà

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien como siempre Maristella,
Roberto qué opinas de la llegada del FMI en su rol de "asistente técnico"? (que quede claro, asistente, ok? no venimos a nada más eh! asistencia, asistencia nomás)

juancho

rg dijo...

otra contradiccion en la pared. pero en definitiva lo que importa no es la aparicion de otra contradiccion, sino poder distinguir la forma del fondo :), lo superficial-discursivo de lo estructural

Anónimo dijo...

Seguro, las contradicciones parecen haberse vuelto algo común y hasta en cierto punto son aceptadas, o bien menospreciadas por algunos sectores oficialistas, hasta cuándo el doble discurso che!
gracias por responder, saludos

Anónimo dijo...

Con respecto a las contradicciones: como les da la cara los muchachos de clarin para publicar esta nota (que es muy buena) cuando casi lo mismo ocurrio con la "ley de medios" ¿?

Como que las contradicciones estan en todos lados no?

Anónimo dijo...

Seguro que sí anonimo, en algún momento se dijo lo contrario?
en todos lados las hay, eso no lo niego, y supongo que tampoco rg lo negaría.
Otra vez: decir que hay contradicciones de "un lado" de ningún modo se esta diciendo que no exista en otros... uno comienza a cansarse de tener que andar aclarando tales cosas, pero bueh.

Saludos,
juancho

Anónimo dijo...

Si no te diste cuenta la estrategia judicial de las mineras es idéntica a la de Clarín: primero una cautelar con un actor manifiestamente sin legitimanción activa... boludeamos unos largos meses y cuando la Corte dice lo obvio ("Thomas") aparece la empresa, saca una nueva cautelar (qué facil cuando de defender la propiedad empresaria se trata y qué poco se quejan los intelectuales que escriben en Clarín!) y cuando llegue a la Corte dirá: la sentencia no es definitiva (ver Las Partidas).

Conclusión: cuando el Congreso va contra los grandes intereses empresarios (Clarín, mineras, etc.), están los jueces para poner racionalidad e independencia a esta locura igualitaria.
Alfonso X.