11/12/2010

Polìtica electoral, política constitucional


(Una nota que publiqué hoy sobre el tema, abajo o acá):

La política electoral y la política constitucional volvieron a entrar en conflicto, dramáticamente, en el caso de Villa Soldati (como habían entrado en conflicto días atrás, frente a la muerte de Mariano Ferreyra, o antes aún en Formosa, en Bariloche, en Andalgalá). La política electoral entiende que la política de hoy tiene que ver fundamentalmente con las elecciones de mañana.

Su preocupación son los votos, no los derechos.

La política constitucional, en cambio, piensa los problemas de hoy en relación con las violaciones de derechos de ayer.

Su preocupación son las obligaciones constitucionales incumplidas, no las elecciones ganadas.

Desde el poder se dijo, en los momentos de la tragedia de Soldati: “esto no pasó por casualidad.” La frase presidencial es frase de pura política electoral : lo ocurrido se debe a que hay quienes no quieren que el gobierno gane las próximas elecciones.

Lo que importa son los votos . La política constitucional suscribe que lo ocurrido no es casualidad, pero su perspectiva es legal, y no electoral: lo que ocurrió, en efecto, no fue por azar, sino el resultado de años de crecimiento económico para algunos, y negación de derechos de vivienda y educación dignas para otros .

Desde el poder se dijo, también, que el problema se generaba por un exceso de inmigrantes. La pretensión fue, otra vez, la de cuidar las elecciones de mañana: lavar las propias manos, sumar algunos votos , aun al costo de encender, cínicamente, la llama de las disputas xenófobas.

La política constitucional repudia lo anterior, desde el simple lenguaje de la Constitución.

Tenemos una de las Constituciones más abiertas de la región, que invita a los inmigrantes, que se muestra ansiosa por tenerlos aquí.

Una Constitución generosa en materia de derechos sociales.

Y mucho más que eso: tenemos una Constitución, en la Ciudad de Buenos Aires, avanzada como ninguna . Una que reconoce el derecho a “una vivienda digna y a un hábitat adecuado” para todos los habitantes de la Ciudad.

Se dirá: hay muchos reclamos justos. La Constitución responde: entonces, “prioridad a las personas de los sectores de pobreza crítica y con necesidades especiales de escasos recursos” (art. 31). Las respuestas del Gobierno de la Ciudad son de mera política electoral, son respuestas profundamente inconstitucionales .

El gobierno nacional y el de la Ciudad se reunieron estos días para resolver el problema de Soldati: hablaron de policías; crearon un Ministerio de Seguridad mucho antes que planes de vivienda. Es hora de que hable la política constitucional.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Profesor,
cuando recién empecé a interesarme en el derecho y en las teorías de la justicia, no pude evitar estar de acuerdo con ideas libertarias. últimamente, y luego ya de un par de años y varias experiencias, me resulta inaceptable la idea de individuo con derechos absolutos que no pueden ser violados por ninguna razón. sigo estando de acuerdo con la idea de la libertad, pero creo que para que seamos igualmente libres debe existir un mínimo de igualdad de derechos subjetivos. no podemos pensar que una persona que vive en la calle es igual de libre que una que tiene todas sus necesidades cubiertas. no sé si estoy de acuerdo con la igualdad de opotunidades, todavía estoy formando mis ideas, pero sí estoy de acuerdo con que en contextos con desigualdades extremas no puede haber justicia. recuerdo que hace un tiempo leí un paper de Ud. que decía esto. esbozaba la idea de que en contextos con desigualdades extremas no podemos pensar que estamos legitimados moralmente para penar a aquellas personas cuyos derechos básicos están siendo violados. en su momento me pareció anti intuitivo y, debo admitir, hasta demagogo de su parte. el tiempo pasa y empiezan a parecerme mucho más cercanas estas ideas. estoy cambiando lentamente de simpatizar con las ideas de Nozick a que me parezca mucho más acertado Rawls.
todavía sigo pensando y reflexionando, pero simplemente quería decirle que Ud. tiene esa característica de hacer pensar críticamente a sus alumnos y salir de sus preconceptos e ideas formadas, y agradecerle por eso.
recién estoy en formación de mis ideas, pero gente com Ud. hace que sea muy interesante hacerlo.
un cordial saludo

rg dijo...

ah, cuanto me alegro, gracias por el comentario (y si todavia tenes dudas sobre la igualdad de oportunidades habria que reunirse, porque creo que no solo se justifica, sino que ademas es, meramente, un punto de partida de todo lo que la igualdad exige -Rawls dixit). saludo y gracias de nuevo

Enzo dijo...

Me parece que el problema radica en que el presupuesto del artículo es una contraposición excluyente entre la política constitucional y la política electoral.

El punto es que no hay política constitucional sin política electoral, en el sentido de lucha por constituir y mantener la voluntad política ciudadana.

Entiendo que la política electoral a la que refiere el artículo no es la única posible, y que se está nombrando la más mezquina y estrecha de todas.

Pero dudo de que en otros contextos la cosa sea muy diferente. En España, por ejemplo, la política electoral no es menos mezquina que en la Argentina, aun cuando el contexto es menos descarnado.

Plantear una política constitucional desligada de la lucha por el poder creo que es despolitizar la Constitución y eliminar todos los elementos de voluntad e interpretación que están presentes en el Derecho.

Se podrá decir que la política electoral es mejorable, que no tiene por qué ser tan mezquina. De acuerdo. Pero esto tiene que ver con un tema más complejo y largo que es la lógica de la lucha por el poder, o si la política puede ser consenso o no.

En cualquier caso, plantear una política constitucional pura y sencilla, que daría todas las respuestas a los problemas, es quedarse --me parece-- a mitad de camino, pues significa olvidarse de que es, precisamente, política constitucional.

miguel dijo...

Qué bueno Roberto!

También me acordé de ese potente art 14 de la CN, que reconoce igualdad de derechos por el solo hecho de ser habitante! alucinante!

Es increíble que salga un Jefe de Gobierno a quejarse de los jueces que terminan reconociendo derechos, o sea, aplicando las normas. Política electoral vs política constitucional.

Alejandro dijo...

Creo que, más allá de mi acuerdo con comentario de Enzo, la clave está en la primera línea del texto. Es decir, en el conflicto (si tuviera cursivas las usaría) entre una y otra política. Ese conflicto no sería posible si no se considerara como verdadera la premisa de que es posible ganar elecciones haciendo una política antiderechos. Ahora bien, si reconocemos que existen fuerzas políticas contrarias a la garantía del ejercicio de (al menos algunos) derechos, entoces tenemos que reconocer la necesidad de que las fuerzas proderechos ganen elecciones. Esto es, que hagan una política constitucional que les permita tener éxito en la política electoral. En ese sentido me parece que es prioritario poder fundamentar por qué el ejercicio universal de derechos produce una situación de justicia para todos, que es lo que no pueden entender quienes a duras penas acceden a ciertos bienes y servicios a través de su ingreso. El velo de ignorancia no existe, o al menos no más que el velo de la certeza sobre cuánto esfuerzo cuesta conseguir lo que a otros "les regalan".
La cuestión, entonces, me parece que está en tratar de desatar esos nudos que son electoralmente (e incluso violentamente) anticonstitucionales.
PD: no por oficialista, pero me parece que en algún punto la creación del Ministerio de Seguridad tiene mucho más que ver con las violaciones de derechos de la policía que por mostrar dureza contra las ocupaciones...

gustavo maurino dijo...

Creo que alejandro y Enzo tal vez malentienden el punto de diferencia analítico de la distinción (como a mí me parece valiosa entenderla). Se trata, a mi modo de ver, de una distinción de paradigmas y marcos para la acción (discursiva y performativa) política. Toda acción (como todo preso) es política, pero tiene sentido la distinción entre una acción política cuyo marco -y límite de posibilidades- sea el constitucional (tal como lo entienda el actor politico en cuestión) y otra cuyo marco sea, digamos, su funcionalidad para ganar elecciones. Esa distinción se vuelve crítica cuando el actor político (especialmente un gob.) identifica que actuar en base a su mejor entendimiento de lo que mandan los principios constitucionales le resta chances electorales -por las razones que fuera.
Esta es una tensión que cualquier actor político de buena fe puede experimentar; y el modo en que la resuelva define su identidad.
Asumiendo que en el gob. nac. y en el de la ciudad existen -como creo que existen- actores políticos de buena fe, en el caso de soldati se han comportado durante la semana fatal con el más descarnado y criminal sentido de cálculo electoral, sin la menor influencia de la dimensión constitucional.
En sociedades constitucionalizadas, la polit const. y electoral van generalmente juntas -y las diferencias políticas que se dirimen en las elecciones son relativas a "visiones constitucionales antagónicas". En nuestra naciente democracia constitucional, los actores políticos están todavía casi vírgenes de "contaminación constitucional", y las tensiones entre ambos paradigmas están mucho más presentes en sus decisiones cotidianas. En el caso se doldati, la política constitucional no estuvo en las reuniones de la casa rosada, ni estuvo en el predio. Estuvo sí, en los tribunales de la ciudad, esos que nadie escuchó.
PD: alejandro, ojalá fuera así, sólo que no lo han dicho; y lo único cierto es que en el día de los derechos humanos no crearon un ministerio de derechos humanos,ni un ministerio de igualdad, sino uno de seguridad (y digo esto al tiempo que apoyo enfáticamente que Garré reemplace a Alak...así se llamaba este destructor institucional, no?).

rg dijo...

gracias gus. enzo, de donde sacaste lo de excluyente?????? eso querria decir que no se puede hacer politica pensando en las elecciones?????? es exactamente lo contrario: hay que hacer politica, pero la base es cumplir con las obligaciones fundamentales. de donde salen? del orden constitucional? hay problemas interpretativos? si, pero tambien hay mucha claridad. donde dice derecho de vivienda quiere decir derecho de vivienda, donde dice prioridad para los mas necesitados, quiere decir eso.

Enzo dijo...

RG: todo el artículo plantea una serie de dicotomías que yo leo como excluyentes. Donde la política constitucional mira al ayer, las obligaciones constitucionales y los derechos, la electoral al mañana, las elecciones y los votos. Para mí esto sugiere una política del bien frente a otra del mal: la primera sería la legal y la segunda, la electoral.

Como vuelve a verse en tu respuesta, cargás en definitiva toda la claridad del lado de la ley y de la Constitución, y queda en el aire que la política electoral traería la confusión propia de aquellos que luchan por el poder como fin en sí.

En cuanto a la presunta “mucha claridad” de la Constitución, precisamente este caso no parece ser el mejor: ¿quiénes serían los “más necesitados” en este caso? Es obvio que para mí son los llamados “ocupantes”, pero no parece que sea ésa la visión de los llamados “vecinos”, que perfectamente podrían decir que la “ocupación” es un chantaje para obtener en definitiva un “privilegio”, y no para cumplir con el derecho a la vivienda.

Quiero decir que no hay un índice objetivo para decidir quién es el más necesitado, ni qué significa derecho a la vivienda en este caso.

Todo ello se decide políticamente, porque supone interpretar y aplicar unos derechos a un caso y circunstancia concretos.

Creo que la diferencia es que tu posición confía en reducir la lucha política a actores en conflicto alrededor de un mismo significado (cómo cumplir mejor con la Constitución), mientras que yo creo que la diferencia de significado llega a impedir en algunos casos límite, como éste, el sentido último común (pongamos que la Constitución como su expresión). Para mí, no hay tal "claridad" en la política, sino que ésta es lucha por el sentido.

rg dijo...

desacuerdo en todo enzo. primero, que dos proposiciones sean distintas no quiere decir que sean excluyentes! un gobierno, obviamente, puede tomar en cuenta calculos electorales, que implica mirar cuantos votos voy a tener maniana si hoy hago tal cosa, pero no debe olvidarse de lo que firmo ayer, cuando juro por la constitucion!
y lo de la interpretacion. los jueces hacen eso todos los dias, 10 veces por dia. en todo caso, quedate tranquilo que cualquiera sea la gran confusion que tengas, los que ocuparon tierras en soldati estan entre los que estan peor en la ciudad, y les ganan en eso a los de belgrano palermo y recoleta

Anónimo dijo...

Miguel, nada es increíble cuando el jefe de Gobierno de la Ciudad se llama Mauricio Macri.

Lo terrible es que encarna el pensamiento de una cantidad enorme de gente que yo pensaba que solo vivía en los barrios más acomodados y derechosos de Buenos Aires.

Grandes Liberatore y Gallardo!!!! Sentido común, valores, principios y claridad en la aplicación de la ley.

Anónimo dijo...

hay algo de lo que dice enzo que tiene razón. seguís armando dicotomías extremas: X versus Y, después decís que no las armás. en ningún momento planteás algo así como una síntesis o comunión entre las dos políticas. de tu propia argumentación y de la manera en la que la organizás se desprende algo excluyente.
hay un párrafo del comienzo del artículo que es increíble. la manera en la que llevas una frase a una interpretación parece bastante arbitraria:
" “esto no pasó por casualidad.” La frase presidencial es frase de pura política electoral: lo ocurrido se debe a que hay quienes no quieren que el gobierno gane las próximas elecciones."
"La política constitucional suscribe que lo ocurrido no es casualidad, pero su perspectiva es legal, y no electoral."
las dos políticas que presentas de manera opuesta tienen la misma frase ("lo ocurrido no fue por casualidad"). cómo estás tan seguro de que la frase de la presidenta tiene esa interpretación que das y no la otra. la frase es la misma.
por qué las frases xenófobas de macri las nombrás de manera vaga, impersonal: "desde el poder se dijo..."? si las frases de la presidenta son las frases de la presidenta, por qué las frases de macri son vagamente frases dichas "desde el poder"?

rg dijo...

a macri le dedico la mitad del articulo, a la presidenta un parrafo. los dos parrafos centrales estan armados en paralelo: se dice desde el poder..., y luego aclaro de donde viene: en un caso del gobierno nacional (no nombro a cristina), en otro del gob de la ciudad (no nombro a macri). asi que no seas susceptible. el nivel de la critica es identico para ambos, aunque a macri le dedico mas espacio en la critica.
lo de politica electoral: que la reaccion sea "seguridad", y no "vivienda," dice algo importante. y en el articulo habia un parrafo mas, que no aparecio, en donde reafirmaba la logica formosa-ferreyra-soldati: lo importante es que los hechos se olviden, lo importante es no perder votos. en todo caso, la idea era mirar soldati a la luz de lo que ya se hizo: en lugar de meter cunia para democratizar el sindicalismo o remover a insfran, la idea es que pase el tiempo y la gente se olvida. aca sera lo mismo

Anónimo dijo...

¿Cuántos diputados debería tener la provincia de Buenos Aires si se cumpliera "un hombre un voto"?

En la cámara representativa del Congreso los distritos con más pobres tienen menos representantes en proporción a sus habitantes y nadie dice nada, mientras las provincias mineras y petroleras y la ciudad de Buenos están sobre representadas. No es casualidad, es gracias a un diseño excluyente de los pobres que viene de Bignone y fue omitido/ignorado desde el 83.

Sería bueno una representación igualitaria, es una condición que ayudaría a que lo electoral vaya de la mano de los intereses populares.

Tito

Max Power! dijo...

Dr. Gargarella, siempre leo sus lúcidos análisis de la actualidad, bajo la influencia constitucional, pero bajada a la realidad social.
Creo que también este problema de exclusión social, se debe, entre muchísimos otros factores, a uno de los flagelos institucionales de este país: el centralismo político-geográfico. También es hora de dejar algunos tabúes de lado y empezar a pensar de qué manera podemos redistribuir la política partidaria y la institucionalidad; entendida como la toma de decisiones y la ejecución de políticas públicas en torno a un concepto de FEDERALISMO.

Gracias y saludos!

rg dijo...

si si

Alejandro dijo...

Estimados Gustavo y Roberto, vuelvo tarde gracias a las delicias de la red 3G, pero no quería dejar de continuar con el debate insistiendo en que la política funciona sobre todo en el espacio de separación o de superposición (dependiendo el caso) de ambos paradigmas.
Ciertamente sería mejor que ambos gobiernos hubieran abordado la cuestión tratando de explicitar cuál era para ellos el mejor camino para dar cumplimiento al derecho a una vivienda digna. Sin embargo, hemos visto que ese derecho tiene opositores, no ya genéricos, sino concretos. En ese contexto es claro que el gobierno nacional hizo lo que debía, construir un bloque político-institucional que ante el conflicto garantizara una salida pro-derechos.
Me parece que en torno al encuadramiento de la acción política en uno u otro paradigna rige una especie de juego de los seguros: sólo es conveniente usar el paradigma constitucional cuando los otros actores lo usan.
Obviamente todos preferiríamos que los paradigmas estuvieran superpuestos, que toda política electoral fuera constitucional. Pero cuando están separados hay que apoyar a aquellas fuerzas que tratan que el cálculo caiga del lado del derecho mientras se reclama el "estrechamiento" de la acción política al espacio propiamente constitucional.
En cuanto al Ministerio de Seguridad, su creación es claramente es una cuestión de DDHH. Cuando se encuentra en la fase final la tanda de juicios a los represores de la dictadura, se abre una nueva etapa que busca terminar con el flagelo de la violencia institucional y abrir un espacio para que la seguridad sea gobernada por la democracia y no por la policía.