11 oct. 2011

Reformar (otra vez) la Constitución

Hoy, en Clarin, acá, o a continuación:

Las Constituciones más importantes en la historia jurídica americana fueron, sin ninguna duda, las que tuvieron como objetivo poner fin o confrontar a algún drama nacional fundamental. Es decir, se trató de Constituciones que no aparecieron fundadas en razones egoístas o de cortísimo plazo (típicamente, la reelección del presidente de turno). Muchas de entre aquellas interesantes Constituciones aparecieron en los momentos “fundacionales” de la vida jurídica americana. La Constitución de los Estados Unidos, por caso, tuvo por objetivo central ayudar a terminar con (lo que se describía como) el drama de las “facciones.” En tal sentido, toda la estructura del “sistema de frenos y contrapesos” que crea dicha Constitución, puede explicarse como dirigida a ese objetivo crucial: evitar las opresiones facciosas. En la Argentina, Juan Bautista Alberdi propuso dirigir la energía constitucional a terminar con el drama del desierto y el consiguiente atraso económico. Por ello, quiso que la Constitución expresase un claro compromiso con la inmigración (europea), y definiera parámetros de (lo que él consideraba como) garantías económicas apropiadas. La Constitución mexicana de 1917, por su parte, mostró una toma de partido -hasta entonces nunca vista en el mundo- con la cuestión de los derechos sociales: se trataba de reclamos básicos, de histórica relevancia, impulsados desde las mismas trincheras revolucionarias.

Desde entonces a hoy, hubo pocas Constituciones e intentos de reforma constitucional que se tomaran en serio las exigencias del constitucionalismo. Tendieron a prevalecer, muy habitualmente, las preocupaciones circunstanciales del gobierno de turno: servirse a sí mismo, antes que a algún interés nacional impostergable. Sin embargo, hubo excepciones. En los años 80, por ejemplo, muchos constitucionalistas americanos y europeos parecieron ponerse de acuerdo en que la Constitución debía y podía dirigirse a enfrentar, ante todo, al gran mal americano del siglo xx: los golpes de estado. Y, con razón o sin ella, tendieron a coincidir en que había al menos un elemento clave en la Constitución, que parecía funcional a la producción recurrente de golpes de estado: la existencia de presidentes todo poderosos. La idea esencial era que, como el sistema híper-presidencialista no ofrecía “válvulas de escape” frente a las crisis, ante los problemas serios que un gobierno enfrentaba, la “válvula” que el sistema hacía saltar era la del presidente, con lo cual tendía a quebrarse el sistema democrático. Insisto: aquellos analistas podían tener o no razón en sus estudios, pero el punto era interesante, y su preocupación fue, sobre todo entonces, absolutamente pertinente.

Más contemporáneamente, una Constitución nueva como la de Bolivia –tremendamente imperfecta en sus detalles- también se mostró, desde un comienzo, comprometida con un drama nacional urgente, y de enorme importancia en la historia del país: el drama de la marginación política, económica, cultural de los indígenas. Otra vez, excepcionalmente, encontramos allí un buen ejemplo de una Constitución que, al menos, supo ganar sentido identificando y saliendo a combatir una de las grandes tragedias constitucionales del país.

En la Argentina actual, vuelve a detectarse en el aire el olor de la reforma constitucional. Sin embargo, otra vez, y como en la época del menemismo, el gran riesgo es volver a encarar un proceso de reforma con el único objetivo de satisfacer los caprichos auto-celebratorios o los delirios imperiales de los gobernantes de turno. En el mejor de los casos, la propuesta o la excusa es la de retomar discusiones que eran más pertinentes en los años 80, es decir en los tiempos de la inestabilidad democrática.

De mi parte, si se me preguntase una opinión sobre el tema de la reforma, diría que para tener una buena reforma lo primero que deberíamos hacer sería rechazar las iniciativas movidas por las ansiedades cortoplacistas de algunos; para plantearnos, en todo caso, qué drama fundamental tenemos frente a nosotros, que la Constitución puede ayudarnos a resolver. Propongo una respuesta: el drama de la desigualdad. Y propongo también alguna solución, para enfrentar ese drama: poner a la Constitución al servicio de la democracia política y la democracia económica. Es decir, orientar la Constitución a devolverle poder al pueblo, antes que a ofrendarlo y sacrificarlo, otra vez, en el altar de la autoridad salvadora.



foto: quelle faccie un po cosi (Florencia)

17 comentarios:

Anónimo dijo...

y eso cómo sería?

andresvas dijo...

tomando como ejemplo la del 94 en la que sabemos que al menos una de las partes entrò por los peores motivos ¿no vale la pena igual negociar si eso implica obtener algunas mejoras en términos de democratización como, en el caso del ejemplo, la elección directa en Capital, la supresión del colegio electoral y elección directa del presidente y vice, el rango constitucional para Tratados? (no menciono el Consejo de la Magistratura porque creo que salió mal por ser mal negociado pero no necesariamente por que tuviera que salir mal por los intereses cortoplacistas de las partes al momento de negociar).

p dijo...

Roberto,

La constitucion no nos puede "ayudar a resolver" nada. Esa perspectiva es tipica de la ilustracion heredada por los abogados dieciochescos y decimononicos. La idea es que la constitucion modela a la sociedad y al sistema politico; el poder de los abogados para diseñar el marco de interacciones sociales de la comunidad politica. Es bastante triste que sigamos con esa idea bizarra, que no funciono en 1994 y dudo enormemente que vaya a funcionar en un futuro. Y si asi fuere, si realmente queremos que la constitucion nos ayude a resolver el problema de la igualdad, entonces con la que tenemos alcanza.

Saludos en disidencia,

CV dijo...

http://www.hks.harvard.edu/fs/pnorris/Acrobat/stm103%20articles/Cheibub_Pres_Parlt.pdf

Anónimo dijo...

I. A 10 días de las elecciones solo la Oposición habla de reforma constitucional que el oficialismo nunca menciona: sorprendente.

II. Alberdi según RG.

"...Juan Bautista Alberdi propuso dirigir la energía constitucional a terminar con el drama del desierto y el consiguiente atraso económico. Por ello, quiso que la Constitución expresase un claro compromiso con la inmigración (europea), y definiera parámetros de (lo que él consideraba como) garantías económicas apropiadas."

1. ¿El "gran modelo" de "garantías económicas apropiadas" es la libre navegación de los ríos que solo beneficiaba a Inglaterra aunque los caudillos del interior creían q les garantizaba poder comerciar sin pasar por la aduana de Buenos Aires?

2. ¿El "drama del desierto" son los que hoy llamamos "Pueblos Originarios"?

3. ¿La ponderación de ciertos seres humanos (los europeos) por sobre otros es una elección éticamente plausible?

No parece ser una descripción del pensamiento de Alberdi que le haga honor.

Tito

rg dijo...

no se de que hablas tito

PIC dijo...

1) eso da cuenta de uan gran paradoja: federales (como rosas) que eran mas porteñistas que los unitarios.

2) el desierto es un problema que hoy permanece: la baja densidad poblacional relativa del interior y el desequilibrio demografico con las grandes urbes, atribuible a un modelo tributario (no rentistico) de impuestos al consumo y al trabajo que favorece la especulacion del suelo, contra el cual batallo la revolucion de mayo.

sarmiento advirtio muy bien que sin poblacion ni sociedad civil no podia haber surgimiento de una clase media robusta, un mercado y, por consiguiente, desarrollo social y politico en el interior. (la politica demografica retrograda de concentrar y hacinar gente en las ciudades ha sido continuada casualmente hoy por los gobiernos que reivindican a rosas y el revisinismo historico).

3) la inmigracion europea fue estimulada especialmente porque la latinoamericana ya existia con fronteras abiertas. lo mismo con la africana (por via del brasil). en todo caso, la inmigracion europea busco fomentar la diversidad, en una argentina criolla y monocolor.

sl dijo...

CV, el paper de Cheibub que posteas esta muy bien, pero todo lo que dice es discutible teórica y empíricamente. Te recomiendo que leas el libro de Samuels y Shugart que destroza el presidencialismo!

Anónimo dijo...

RG, ¿de qué hablo? de

I. que seguís con la agenda Clarín, ¿no sería mejor inventar otra? parece que es la Oposición la que pide a gritos a la reforma! si crees tan perjudiciales a los K correlos por izquierda, no por derecha.

II. que tras una postura de un constitucionalismo diferente (lo que aplaudo) tomás visiones billiken de la historia constitucional. Livianamente identificás las causas del 53 en una visión de Alberdi que así plateada parece "neoliberal" y bastante poco plausible en parámetros éticos actuales. Creo q se desmerece el pensamiento de Alberdi y, fundamentalmente, te olvidás que tras una constitución como cualquier otra norma jurídica reelvante hay INTERESES. El pensar la historia constitucional como un mero debate de intelectuales iluminados o de intereses personales y no, en suma, como expresión de la lucha de clases o de intereses políticos y económicos es es profundamente liberal y nada innovador. Por eso no atrae la lectura de los Drago, Matienzo, Sampay, Freire Romero, etc.

Tito

rg dijo...

como siempre tenes un nivel de agresividad insoportable tito, ademas de arrogancia. en 20 lineas se puede hacer poco. a mi me intereso decir: para tener sentido, una constitucion tiene que tomar a pecho un gran problema al que vea como traumatico, sino no tiene sentido mover toda esa energia. y propongo un tema: la desigualdad. para vos es la agenda de derecha de clarin. cuando la revista de clarin festeja el dia de la madre tengo que ir y pegarle a la mia porque sino sigo la agenda de clarin. dejate de embromar

Anónimo dijo...

soy respetuoso y no puedo ser arrogante de nada... discutamos sin adjetivos...

1. nadie dice: "hagamos una constitución para ampliar la brecha entre ricos y pobres". El punto son los intereses que se expresan en la constituyente ante el equilibrio de fuerzas de ese momento. Aun en sus diferencias de 150 años el 53 o el 94 expresaron fuerzas elitistas que favorecieron la concetración económica aunque clamaron igualdad. Ni las declamaciones ni las elaboraciones teóricas bastan, la Igualdad requiere procesos políticos que sustenten instituciones.

Un ej.: el momento de mayor poder de las masas fue en el 45/55. No xq Perón fuera bueno, sino xq veníamos del Yrigoyenismo (Molinari, Mosconi, etc.), de una generación que dio un Drago, un Matienzo y si querés antes un Pellegrini industrialista, y fundamentalmente prque había masas obreras urbanas con intereses claros y los imperios estaban ocupados en la 2da guerra. Eso fructificó en el 49. No es anecdótico q la causa del golpe de Uriburu haya sido la nacionalización del hidrocarburo votada en el 49, ni q se identificaran una cantidad de derechos sociales, etc.

Tu nota entonces creo que aporta poco si no identifica las instituciones que aseguren la igualdad que proclamás, los intereses que hay que afectar ni la fuerza políticas que pueda realizarlas. (Y te diría que salvo por el 124 CN no hay mucho que con buena leche esta Const impida hacer en favor de la igualdad si se dieran las condiciones políticas).

2. En cuanto a la oportunidad no entiendo por qué decidís ser parte de un debate que solo levantan Clarín (para restar votos al FPV) y la URC y Carrió (para restarle votos Binner).

Tito

rg dijo...

mira, la verdad es que no quiero participar mas en ningun debate con nadie que vea la politica en terminos de clarin y no-clarin. me parece que quedaron presa de un debate impulsado por los bobos de 678 y dos estudiantes malos de comunicacion social. hay un problema de monopolios en la argentina? si, empezando por todos los monopolios asociados con el gobierno, y los blaquier y los ratazzi y los franco macri. no me rompan mas. el dia que muevan medio dedo contra esos monopolios, seguimos hablando. todo lo demas es blabla

y si queres saber lo que pienso de las constituciones del 53 o la del 94 lee lo que escribi al respecto, en vez de hablar desde el sotano de los prejuicios

CV dijo...

SL:

Se agradece la sugerencia. En cuanto pueda le pegaré una mirada (estamos tratando de entender lo que dice Thomas Sargent sobre el "vector de autoregresión" de Chris Sims).

Seguramente hay muchas cosas discutibles en la nota de Cheibub. Pero algunas otras, creo que no.
Por ejemplo, que en el parlamentarismo (y no sólo en el presidencialismo) puede haber "deadlocks":

http://www.huffingtonpost.com/2011/09/05/belgium-no-government-2011_n_949284.html

Ya hay algo escrito sobre gabinetes y primeros ministros "caretakers"?

http://www.bbc.co.uk/news/world-europe-13725277

Saludos.

A2 dijo...

Tito me decís cuál es el golpe que dio Uriburu después del 49??
Totalmente de acuerdo RG, todavía esperamos el día en el que el gobierno toque intereses poderosos, a tu lista agrego a los Bulgheroni, los Eskenazy, Escasany, Ayerza, Brito, Pagani, Rocca. Y la lista sigue, están todos contentos!

Anónimo dijo...

Hoy por hoy hasta los verduleros tienen que tener cuidado de qué diario usan para envolver los huevos, así de ridícula se ha puesto la discusión política en Argentina.

Anónimo dijo...

A2: la causa real del golpe de Uriburu fue la nacionalización del petróleo que iba a realizar Yrigoyen ¿o crees en el verso gorila de que estaba cenil? y la Constitución del 49 lo hizo: federalizó los hidrocarburos y las fuentes de energía. La del 94 hizo exactamente lo contrario en el 124: épocas de neoliberalismo.

tito

Max Power! dijo...

Tito:

No seas irrespetuoso.
Una Constitución tiene que servir para los tiempos. Leíste la nuestra? Leíste algún trabajo de Roberto? Vos hablás desde la fiscalía del universo y ponés términos anacrónicos - como 'gorila'-, como si eso te legitimara en tu cruzada anti Clarín. Te anoticio que Magnetto no estaba en la constituyente del '53.
Mi consejo; andá a leer historia, aprendé quién fue Gorostiaga, leé los trabajos de Roberto si vas a criticarlo de manera tan irreverente y maleducada. Y una cosa más; aprendé a ser plural y democrático....no vaya ser cosa que el día de mañana le toque gobernar a otros...