28 mar. 2010

Alfonsín


Me pidieron una nota sobre Alfonsín, que supongo que salía hoy. En todo caso, ahí va



Aunque, como tantos otros, nunca lo voté a Alfonsín, y estoy lejos de recordarlo sólo por las buenas razones, a la hora de escribir sobre él siento que me gana el cariño, y ese solo dato es ya revelador de mucho de lo que en mí (y me animaría a decir nosotros) ha dejado el viejo político fallecido hace un año.

De la diversidad de cosas que podrían decirse sobre Alfonsín escogeré sólo una, y es que él representa a la última gran figura de una generación de políticos que ya no está. A esa generación de políticos podríamos identificarla a partir de cantidad de detalles menores: el pantalón ajustado muy por encima de la cintura; el chaleco asomándose, elegante, por detrás del infaltable saco; el físico robusto delatando largas conversaciones de mesa y sobremesa. Pero luego aparecen otros rasgos, menos pintorescos y más sustantivos, que son los que en verdad nos conmueven e importan. Ante todo, esta generación no concibió a la política como una continuación de sus negocios personales por otros medios. Se trata de una generación que vivió y murió en condiciones modestas, porque jamás concibió que la política podría servir para comprar más viviendas o mejores acciones, o para hacer negocios a cuenta de sus conexiones personales.

Piñeira, Kirchner, Berlusconi, Macri, Duhalde, De Narváez, son algunos de los tantos políticos que, mejor o peor, expresan hoy a la “otra” generación. A pesar de sus diferencias, ellos se ven unidos al menos por un elemento común: el dinero que han hecho desde o durante la política, o a través de sus relaciones políticas. Todos ellos ejercen o han ejercido el poder en su carácter de personas ricas, de millonarios acaudalados. En su defensa (porque requieren defensa) alguien podría decirnos que el no contar con dinero genera, en política, malos incentivos, capaces de convertir a un funcionario probo en otro corrupto. Sin embargo, esta proposición, penosa en su reduccionismo, es desmentida por la práctica y repudiada por el pensamiento: los políticos ricos quieren ser más ricos, y muchos de los políticos que no son ricos, no lo son porque simplemente no les interesa serlo. Alfonsín fue de los más dignos representantes de esta última camada.

Tres breves anotaciones al respecto. Primero, reivindicar por lo dicho a Alfonsín, no implica hacer un culto de la austeridad o de la pobreza (aunque no veo por qué no deberíamos hacerlo), sino elogiar la presencia de ciertas ataduras morales, que resultan especialmente atractivas entre quienes se dedican a la vida pública. Segundo, dicha reivindicación no necesita acompañarse de distorsión perceptiva alguna, que nos impida reconocer y juzgar críticamente la complejidad de los políticos y las políticas en juego (y no uso la palabra “complejidad” como se la usa hoy en día, es decir, para encubrir lo que resulta, en verdad, imperdonable). Finalmente, celebrar al político al que no le interesa la riqueza no debiera inscribirnos en la liga de los que leen a la política con el único, valioso pero limitado lente de la anti-corrupción. Lo que está en juego, en definitiva, es otra cosa: es muy difícil, según entiendo, que un empresario devenido en político no piense a la democracia como al mercado (en donde importan las ganancias, y molestan las quejas), no trate los problemas de la sociedad como a los de una empresa (la suya), no piense en las políticas públicas a partir del impacto de tales medidas sobre sus propios asuntos.

Seguramente, para mucha gente, estos rasgos que resaltamos en Alfonsín resultan insignificantes. “Así no se hace política” –nos dirán- “así no se gobierna un país.” Deberían saberlo: fueron justamente esos detalles los que nos llenaron de emoción, el día que supimos que un ex presidente, viejo y solo, se había accidentado cuando iba a llevar su palabra al último confín de la Patagonia. Deberían saberlo: fueron exactamente esos rasgos de carácter los que nos empujaron masivamente, hace un año, a hacer fila en silencio, apuñados bajo la lluvia, ansiosos por darle un último y respetuoso adiós.

24 comentarios:

Anónimo dijo...

Parece que los politicos ricos son todos de derecha (sutil forma de meterlo a kirchner ahi) y todos actuales, pero uno podria pensar en Kennedy, Roosvelt, Paz Estenssoro, Haya de la Torre y tantos mas.

manuel dijo...

Roberto:
No hce fila para despedir al hombre que se fue a abrazar con Rico, y que cuando el pueblo, se habian puesto la patria al hombro y fueron a la plaza, los mando a la casa, con el tristemente celebre "felices pascuas".
Si me emociona cuando les dijo fascistas a la sociedad rural, que esa si que es la oligarquia argentina.
http://www.youtube.com/watch?v=oADAZ5JGXek
No creo eso, que murio pobre.
Me parece que la insercion de kirchner en ese listado, es erronea e infeliz, ni por caudal economico ni por pertenencia, se vincula con el resto.
Si rescato que fue uno de los ultimos politicos, que habia un acto en un pueblo de 300 habitantes del sur y el tipo iba y hablaba y conocia a todos los referentes de cada pueblo del pais, y una extraordinaria capacidad oratoria.
Respecto a que el no se enriquecio en la funcion no lo creo, sobre todo si consideras que su mano derecha era el coti

rg dijo...

obvio que no es un corte entre pasado y presente, en cuanto a que los viejos eran pobres! siempre estuvo un alvear al lado de un yrigoyen, un juarez celman al lado de un elpidio gonzalez

manuel, como digo en el escrito, elogiar UN aspecto del tipo no quiere decir que uno defienda todas o algunas de sus politicas. yo defenderia muy pocas.

k, como pineira o berlusconi, no vienen de familias ricas, sino que se hicieron ricos alrededor del estado, son presidentes millonarios, a los que les conviene esconder el modo en que llegaron a hacerse ricos, es asi

gustavo maurino dijo...

hablando de muertes, poder políticos, legados, etc....pensaba hoy esta imagen.
El peronismo (whatever that means) según entiendo su acervo, tiene sólo dos modelos de rol identificatorios universales -perón y evita.
bueno pues, pensaba que una lástima para el peronismo (y para la política argentina) es que tanto evita como perón hayan muerto en ejercicio de la cima del poder...su legado (voluntario o involuntario, no importa aquí) es el legado de morirse en el -con el- poder. No hay, en el acervo del movimiento, el aprendizaje de la jubilación, del envejecimiento alejado del poder...(menos aún de un envejiciento económicamente frugal)...imaginen, sólo imaginen por un rato un ´"perón jubilado, viviendo dignamente el reconocimiento por su legado, honrado por nuevas generaciones que ven en su jubilación...y no en la muerte en/con el poder...el destino legado...

Federico dijo...

Supongo que con Alfonsín la sensación para muchos, por cuestiones generacionales, es la sensación de la muerte de nuestra adolescencia o juventud.

Me da mucha vergüenza repartir enlaces en los comentarios, pero no encuentro mails de contacto en el blog, y realmente me gustaría mucho que le den una ojeada a "La primavera" una historieta que hicimos sobre la muerte de Alfonsín y la posibilidad de procesar esa época

http://rodrigoterranova.blogspot.com/2009/07/la-primavera-guion-de-federico-reggiani.html

El Cholo dijo...

Para Gustavo,
Perón y Evita habrán muerto en el poder, pero los peronistas podrán ver a Isabel o a Menem o a Duhalde (o más adelante a Nestor o Cristina como vos decís, "viviendo dignamente el reconocimiento por su legado, honrado por nuevas generaciones que ven en su jubilación..."
Bueno, tienen a Cámpora. El hombre no era una luz pero de su honestidad personal no hay dudas.
Los demás, en fin, es mala suerte que les hayan salido todos así

Anónimo dijo...

Gustavo, es bien interesante lo que decís. Nunca lo había pensado así. Cholo, Menem no renunció todavía al poder: creo que se postulará el año que viene y ahora sigue en política. a Duhalde tampoco lo veo jubilado. Muchos peronistas ni se identifican con Isabel. No entiendo bien de qué hablás.

El Cholo dijo...

Quizá debería escribirlo en armenio, a ver si se entiende.
Esos son los presidentes que el peronismo nos legó. Les deseo larga vida a todos, pero el día que se mueran, quisiera ver cuantos ciudadanos de a pie van a despedirlos y a demostrar su gratitud.
Ya no digo los mismos que fueron al velorio de Alfonsín, sino cuantos humildes trabajadores a los que ellos tan cabalmente representaron.
Ah: Isabel sacó más del 60% de los votos, y si estuvo en la fórmula fue por la pura y exclusiva decisión del infalible conductor.

Anónimo dijo...

Está bien, Cholo. Es consistente con lo que se viene diciendo, simplemente porqe hablás de otro tema, que es la cantidad de gente que aclamará a ciertos políticos cuando se mueran. El punto, creo, era si morirán en el poder o jubilados, que es a lo que se refería Gustavo. Saludos.

gustavo maurino dijo...

cholo, creo que tus comentarios no comprenden bien el mío. Mi punto se refiere a los modelos de rol que el movimiento peronista adopta como identitarios de manera universal (que yo sepa, ni campora, ni isabel, ni rucci, ni lorenzo miguel, ni ubaldini...y firmo aquí mismo que ningún otro lider ilustre de su corta historia) es tomado como modelo de rol del movimiento...sólo perón y evita, sólo perón y evita...

Ningun otro es un modelo inspirador. Nadie en el peronismo quiere ser como cámpora, ni como isabel...todos quieren ser -y sólo quieren ser- como perón o evita....(en el sentido inspiracional, entiéndase bien)...y sobre eso iba mi comentario sobre aquéllo de lo que el acervo del movimiento carece...los hijos y las hijas de perón y evita no tuvieron cómo aprender a terminar, a salir, a despedirse...del poder...sus padres políticos no pudieron enseñarles eso, murieron jóven una viejo el otro con el poder ente las manos (perón luego de un periplo de casi años!!!!...)

El Cholo dijo...

Desde ya (y me disculpo por la posible brusquedad de mi mensaje anterior).
Es interesante la observación de Gustavo, sin duda, y sirve de caracterización del peronismo: con el poder hasta la muerte.
Sería injusto decir que solo los políticos peronistas quieren seguir gravitando después, por ejemplo, de ser presidentes. También Alfonsín lo quería, pero una cosa es aspirar a "Padre de la democracia" y otra, el caso patético de Menem (y seguramente otros en el futuro) aferrados a cualquier cargo que les proporcione fueros con tal de no ir presos.
Isabel no corta ni pincha, porque es una pobre mujer que nunca cortó ni pinchó. Duhalde quiere pero como referente de la derecha más rancia (se lo puede acusar de mucho menos de incoherente). Lo mismo Menem aunque ya fracasó políticamente y solo le interesan los fueros.
¿Qué harán en el futuro Nestor y Cristina?
Saludos

Anónimo dijo...

Para Gustavo:
tratando de meterme en tu planteo, no entiendo mucho por qué el tal "legado" tendría que fijarse temporalmente en el momento de la muerte. Quiero decir: es cierto que ni Perón ni Eva Perón tuvieron la experiencia de "envejecer" lejos del poder, o de "jubilarse" así. Pero se me ocurre, por ejemplo, pensar en los orígenes de Eva, y realmente no encuentro una experiencia más alejada del poder en la Argentina de mediados del siglo XX: mujer, hija natural, de un pueblito del interior y venida a Buenos Aires con pajaritos en la cabeza y una mano atrás y otra adelante. Y Perón, entre presidencia y presidencia, estuvo exiliado, proscripto y prohibido, y hasta su apellido era mala palabra. Y creo que todo, todo eso, debe también formar parte del "legado". No sé, me parece un poco rebuscado y fragmentado tu planteo, con todo respeto. Silvina.

gustavo maurino dijo...

silvina. totalmente de acuerdo con lo que dice. todo eso que menciona(y tánto más) forma parte del legado de estos colosales líderes.
mencioné el legado de la muerte y el poder pues por ahí venía mi reflexión disparada por el post de don roberto, sobre la muerte y el legado de alfonsín..., (ver como empieza mi comment).
Por supuesto que el movimiento ha recogido, por ejemplo, el legado de llegar de abajo, y tantos otros.
mi punto es que, entre las cosas que no legaron con su muerte JDP Y EDdeP fue el de construir una salida del poder.
como seguro sabe, el exilio de JDP no fue, bajo ningún concepto, y ni por un sólo segundo, un retiro de la lucha por el poder.
Así que, aclarado que no reduzco el legado, qué le parece la idea sobre eso que los líderes no alcanzaron a legar, y cómo eso puede estar en el acervo cultural de las generaciones subsiguientes dle movimiento?

Anónimo dijo...

Ah, ahora entiendo mejor. Pensado así, puede resultar un punto de vista interesante (lo de la falta de construcción de una forma para salir del poder), pero -lógicamente- no les podemos echar en cara el momento en que les tocó morirse. Igual, creo que a ninguna de las dos figuras a que nos estamos refiriendo les hubiera resultado una construcción grata o fácil ¿no?, y posiblemente eso refleje un punto débil en el tal "legado". En cuanto al exilio, su análisis deja de lado el formidable -a mi juicio- fenómeno de la "resistencia". Gracias por el intercambio de ideas, y perdón a don Roberto por haber desviado el tema del post.

gustavo maurino dijo...

mucho gusto.

El Cholo dijo...

Gustavo,
Gracias por responder.
A ver, es que lo de la alternancia en el poder, o mejor aún, la idea de que el poder no es para siempre, es un modelo inherente a la democracia.
Quizá siga sin entender, pero no veo la razón por la cual los peronistas o los radicales o cualquiera que fuese tuviera que tener un legado particular. Asegurar eso es atribuir un carácter excepcional al país, al peronismo o a lo que sea.
En otras palabras, cualquier político democrático sabe que tarde o temprano tiene que irse a su casa, y cualquier simpatizante de un partido democrático también.
Saludos

gustavo maurino dijo...

y sí, yo estoy de acuerdo con usted en su apreciación sobre cómo deberían ser las cosas en los liderazgos democráticos, y qué deberían tener en su cabeza los líderes y políticos cuyo principio de acción es construir el mejor juego democrático posible...
´se vuelve interesante, pues, comparar esos "lugares comunes" de la democracia, con el tipo de liderazgo del movimiento peronista, entroncado con el legado de sus líderes míticos (piense en el modelo del sindicalismo, en el proyecto del primer presidente peronista de la democracia...y, como usted decía...qué pensarán los actuales presidenta y ex presidente?.

El Cholo dijo...

Se me ocurre que el "deber ser", en un caso como este no viene solo de una cuestión "moral" sino además de una cuestión que tiene que ver con la practicidad. Ningún mandato que se prolonga demasiado en el tiempo conduce a nada bueno. Más bien genera un funcionamiento muy malo de las instituciones, haciendo recaer todo en las cualidades del líder.
Esto encierra la contradicción de que si el líder o el partido son tan buenos para su pueblo, ¿por qué no dejan que el pueblo ande solo? ¿no confían en él, acaso?
En un plano más psicológico, está claro que la tendencia de los líderes políticos (en algunos más que en otros) es agarrar la manija y no largarla jamás, y por eso a algunos se les ocurrió lo de los límites constitucionales. Aún así, algunos trampean, reforman, etc, y después terminan como terminan: invariablemente mal.
Pero tampoco me quiero apartar demasiado del tema del post.
Saludos

Anónimo dijo...

se que esto no viene al caso, pero las minas argentinas estan todas locas y en pedo. chau.

CV dijo...

Gustavo Maurino:

"el exilio de JDP no fue, bajo ningún concepto, y ni por un sólo segundo, un retiro de la lucha por el poder."

No comparto mucho esta observación.
JDP, en primer lugar, se resignó prácticamente sin luchar frente a la Revolución Libertadora y se refugió en una cañonera paraguaya (sus detractores dicen que porque "fue un cobarde", sus acólitos y él mismo, debido a que no quería que "se derramara sangre entre argentinos").

Y durante su largo exilio, hasta se llegó a pensar seriamente en la posibilidad de un "peronismo sin Perón"
(Recordar, también, que a principios de los 70's, A. A. Lanusse decía que Perón no volvía porque "no le daba el cuero": http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=171871).

Y sobre que Evita murió "en el poder", bueno, hay está su "discurso de renunciamiento":

http://www.youtube.com/watch?v=geXs2AmHwzU

¿El post no era sobre Alfonsín?

Saludos.

Anónimo dijo...

Estimado Profesor:

Puedo contarle que cada vez que salimos a la calle con nuestras banderas, nunca falta una señora que se acerque con aire docente a nuestra mesa.

Ella no viene a hablar de Cobos o la 125, ni mucho menos a increparnos sobre Marco del Pont o la situación actual del Central.

Esa señora indefectiblemente se acerca a nosotros para compartir su historia, experiencia o anécdota con el Dr. Raúl Alfonsín.

Yo entonces me pregunto:

¿En que momento, de estos 26 años de democracia, se volvió más importante tener un doble en la televisión, que compartir un mate con un conciudadano en algún perdido pueblo del interior del país?

¿Cual fue el día en dejamos de actuar por convicción y empezamos a medir los efectos de tal o cual decisión en nuestra imagen positiva?

¿Cómo dejamos que la política se vuelva el negocio de los muy dinámicos garúes del marketing electoral?

A un año de la muerte del viejo, estas creo yo que son algunas preguntas pertinentes.

Un fuerte abrazo desde el comité nacional de la Juventud Radical.

Gonzalo A. Sánchez

rg dijo...

gracias gonzalo, es asi (gracias federico tambien!)

Anónimo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con Gonzalo, y también me espanta el vacío de ideas de la discusión política actual, y la invasión del marketing. Pero me parece que es un fenómeno global -que, reitero, me espanta-, y no atribuible exclusivamente a los 26 años de democracia argentina.

Anónimo dijo...

RG & Gustavo:

Lo que pasa es que comparado con lo que esta ahora, los K, hasta politicos como Menem parecen honestos. Pero ciertamente Alfonsin estaba en otra liga.

Cesar